In-dependencia

21 10 2011

España es un estado-nación. Nación de naciones. Europa es una unión, ni siquiera monetaria: ni federación, ni confederación. Nunca se llegó a aprobar su constitución: ni por referéndum, ni en las cámaras. Convergència i Unió, (y Unión, en castellano) coaliga a liberal-conservadores y demócrata-cristianos, plenamente democrática. Se autoproclama nacionalista, no independentista. Eso lo sabe Durán i Lleida. De nombre Josep Antoni, traducido al castellano José Antonio. Siempre lo consideré hombre con el Estado en la cabeza. Esta semana, prólogo electoral, volvió a desempolvar el recurso del norte frente al sur, PER frente a empleo. Y luego rectificó. Un artificio más.

 Le propongo un pacto, Sr. Durán i Lleida: usted tiene problemas con sus pagessos, campesinos en castellano. Se les pudre la fruta por retrasos en la frontera. Nosotros tenemos otro. En buena parte de Extremadura y Andalucía no hay más trabajo que campo y tareas domésticas. Ustedes tienen industrias, entre ellas la automovilística. Nosotros otra frontera, mano de obra atractiva, juventud formada, universidad y dos ríos que van a dar al mar sin autovía que los una. A Cataluña le gustan productos alimenticios, cárnicos, lácteos, vegetales, tabaco, corcho, fruta… de contrastada calidad. A Extremadura también, cava, fármacos, cultura, textil, tecnología, deporte de vanguardia… En esta sociedad post-industrial, calificada así por Daniel Bell, con eficaces empresas de transportes, todos saldríamos ganando. Es compatible con el comercio electrónico; con el de proximidad, regala atención exquisita al cliente; con los representantes, correos entre lo virtual y lo real… Hasta diputad@s en Madrid, como usted, concilian trabajo y familia; hasta S.A.R. los Príncipes de Asturias y Girona también concilian y concentran en sus dos títulos las dos tradiciones del derecho sucesorio, lo que garantiza la estabilidad del pacto.

Es preferible deslocalizar mano de obra en el sur, antes que ideologías o religiones, únicas o radicales, condenen a mujeres, sanas como robles, al autismo, ser víctimas de la rutina, sin reconocimiento legal de su trabajo; guardianas de casas que, antes de quedar vacías, pasan de libres a protegidas. Como ocurre cuando se dedican al trabajo doméstico o asisten dependientes: algunos confían en rumanas o ecuatorianas, sin papeles, para que les hagan la casa; o cogen a ciegas, de la calle, cuando creen/opinan que ponen una zorra/vaca a cuidar gallinas, mientras los varones se marchan de fiesta o romería. Hasta que la cultura democrática, herencia/fruto de la tradición judeo-cristiana y greco-romana, se abra paso.

Todos somos un poco morenos (como allí se diu/parla) Sr. Durán/Lleida. Todos somos, en el fondo, un poco dependientes. Hombres y mujeres merecen vivir en paz. El ministro Gabilondo anunció un plan en la FP para paliar el déficit de 60.000 plazas en materia de dependencia, cuarto pilar del estado de bienestar. Solo porque se le siga encendiendo la luz a mis padres, dentro de unos años, en un cordón de teleasistencia, merece la pena escribir todo esto.

Diario HOY, 21 de octubre de 2011

Libro: “A favor d´Espanya i del catalanisme”. Autores: Joaquim Coll y Dani Fernández. Edhasa. Barcelona, 2010.

Sitio recomendado: Mar Mediterráneo.

Anuncios




El futuro a buen cobijo

30 10 2009

Las guarderías serían exportables a cooperativas, centros sanitarios privados y públicos, centros industriales, de transporte, o de investigación


El sistema público de salud y el ejército fueron durante siglos anverso y reverso de una misma moneda; el yin y el yang para la mitología y filosofía china, la luz y la oscuridad, el bien y el mal… Tuvimos que abordar con normalidad que la mujer se equipare al hombre en tareas de responsabilidad sobre cualquier ámbito de la vida para reconocer que esas dualidades, impregnadas injustamente de rancio aroma maniqueo, se nos deshagan ante la persistencia de la realidad y el progreso. Sin duda, porque todas esas teorías se construyeron bajo el prisma del hombre, arrinconando a la mujer a las catacumbas de la intrahistoria, la historia de puertas adentro que tan bien reflejara Ettore Scola en su film “La familia”.

Esta semana el Servicio Extremeño de Salud ha iniciado la obra de la guardería en el hospital Perpetuo Socorro de Badajoz y ha licitado ya la del Hospital Regional Universitario Infanta Crisitina. Comenzará, la primera, a funcionar el próximo año, fecha en la que se iniciarán también las obras del Infanta. Se trata de la segunda sede desde lo público que ejecuta una medida certera para la conciliación de la vida laboral y familiar de sus empleados. Inició esta senda de progreso en Extremadura, sorprendentemente para los clásicos, la Base General Menacho donde el ejército aglutina a cinco mil militares cerca de la ermita de Bótoa.

En ambos casos, son las mujeres quienes han diluído los estereotipos. Unas, porque se han capilarizado en toda la estructura militar hasta el punto de que su oficio a nadie sorprende; incluso, para ser reconocidas como mejor piloto de combate en una promoción o, en la política, gobernar las fuerzas de seguridad del Estado o la propia Defensa. Otras, personalizadas en la figura de la consejera extremeña de sanidad y dependencia, en la propia ministra del ramo o en la directora de la OMS, trasladando su visión femenina al progreso que supone ofertar una guardería en centros de trabajo alejados del núcleo urbano o, siendo más globales, coordinando y aplacando la histeria que envuelve a cualquier pandemia. En el horizonte, hasta tendremos una Reina en la más alta Jefatura del Estado.

El globo parece girar hacia la luz. La prevención no se construye sobre lo bélico, sino sobre la paz. Así, habrá que analizar la decisión de otorgar a Barack Obama el Premio Nobel antes de enjuiciarle cualquier logro. Afganistán parece ser el primer examen. Nuestra asignatura pendiente, ceder para que esa igualdad de género se cumpla en casa y fuera.

Las mujeres están sufriendo más que nadie las consecuencias de esta crisis pero nos enseñan a abrir nuevas posibilidades. Podremos ahora debatir si construir esas guarderías en los centros de trabajo –públicos o privados- o concertar el servicio con guarderías próximas. No cabe duda que este modelo sería exportable a las sedes de cooperativas agroalimentarias, centros sanitarios privados y públicos previstos en la región, centros industriales, de transporte, energéticos, de investigación y desarrollo… No sólo porque contribuiremos a la integración laboral de la mujer, que es quien más bajas solicita cuando un hijo enferma, sino la de hombres que disfrutan hoy de custodias compartidas; de visitantes y pacientes llegados de otros municipios o de Portugal como complemento a la residencia para familiares, abierta hace años de forma pionera; y de los abuelos para su ocio activo, más digno y justo dentro de sus merecidas jubilaciones, tras demasiados años dependientes de una segunda y obligada crianza de los nietos, para ayudar a sus hijos.


Diario HOY. 30 de octubre de 2009.

Libro: “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. Autor: Stieg Larsson (3ª entrega de la trilogía Millenium). Destino, 2009. 22,50 €

Sitios recomendados: Hospital Regional Infanta Cristina y Base General Menacho. Badajoz






Salir fuera

9 10 2009

Hay funcionarios que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con su temor, sólo logran incrementarlo


Sí -ya lo sé- el titular es reiterativo. ‘Salir’ no necesita el adverbio ‘afuera’ o ‘fuera’ porque nunca se podrá ‘salir adentro’. En esto del lenguaje hay mucha miga psicológica. Las madres, cuando en las ciudades podíamos jugar en los lejíos -que eran los solares baldíos que la Junta siempre quiso gravar para frenar la especulación- nos gritaban «¡Éntrate p’adentro!» cuando el cielo amenazaba lluvia o era la hora de recogerse si ya anochecía. En el fondo, esa construcción lingüística sólo desprendía protección. Si salir afuera suponía temporalidad ante el castigo silencioso de la emigración en Extremadura, regresar a casa nos protegía del miedo de la noche o de la debilidad humana ante las fuerzas de la naturaleza.

«Salir fuera» se convirtió después -en los años de la euforia- en una construcción esnobista que aplicábamos para vísperas de vacaciones. Los que siempre emplearon el mes de descanso para regresar al pueblo materno, que pasaba por aceptar que la Costa del Sol era un lujo para economías más allá de los Pirineos, pregonaban el ‘salir fuera’ como un eufemismo sardónico para anunciar a los vecinos que la familia se iba una semanita a un apartamento a La Antilla o -con mucha suerte- a un hotel de Fuengirola. Nada de emigración obligada; puro placer, tras años de austeridad y ahorro.

No es que los extremeños hayamos vivido toda su historia de fronteras hacia dentro. Sin caer en los imperialismos de nuestros conquistadores en América, existe toda una tradición comercial desde Baños de Montemayor hasta Monesterio, gente que ‘salieron a buscarse la vida’. Eran comerciantes herederos de Ruta de la Plata, capaces de comprar tripas de cerdo en Tendudía y revenderlas en Sevilla, o de cargar lana de desecho en Béjar para telares clandestinos que ocupaban a las mujeres rurales de nuestra tierra. Así, también, creció el comercio pacense para Portugal, o el contrabando en aquellos barrios de aluvión. No es extraño que la renta media de Extremadura -de poco más de 16.000 euros al año- sea de las más bajas de España cuando el 60% de las pensiones, en una región castigada por el látigo demográfico de la emigración, son mínimas, no contributivas, propias en muchas mujeres a las que nunca se les contabilizó el trabajo sumergido o como manos de obra para apañar la aceituna, o para el mismo contrabando.

En esta encrucijada pulula demasiada gente atemorizada, que ‘se entra p’adentro’. Funcionarios, y asalariados estables, que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con tanto temor, sólo logran incrementarlo. Pero, por el contrario, incrementa también un viaje al interior en cada persona, como dice la última campaña de promoción de Extremadura. Recuperar esencias y valores, que no por ser más baratos, satisfacen menos al ser humano. Hay amigos que se enamoran de mujeres más gordas, y menos lujosas, que sus cónyuges de toda la vida. «Son más vitales», dicen… Hay amigas que lo dejan todo por disfrutar de quien hoy es su mejor compañero. La política se reafirma firmando códigos para renovar la confianza que -en caso contrario- sería sangre para tiburones del populismo. Sólo nos falta encontrar comerciales que sepan vender en Bulgaria, Polonia o Brasil nuestro modelo de sanidad pública, de educación basada en nuevas tecnologías, o de viviendas protegidas que nos convierten en referente del bienestar en Europa, empresas que presuman de ‘salir p’afuera’. Eso lo enseña la calle, nunca de puertas para adentro… por mucho que te quiera tu madre.


Dario HOY. 9 de octubre de 2009

Libro:Hacienda, Comercio y Contrabando en la Frontera de Portugal (Siglos XV-XVIII)”. Autor: Melón Jiménez, Miguel Ángel. Colección Crónica del Occidente. Cáceres: Cicon Ediciones, 1999

Libro: “Guapos y sus isótopos”. Autor: Rafael Sánchez Ferlosio. Editorial Destino. 127 páginas. 19,5 €

Sitios recomendados: Ruta de la Plata. De Sevilla a Astorga. Calzada romana y Arco de Cáparra