Las mañanas del sábado

9 10 2010

El velocista Rubalcaba corre hoy la única carrera que esta democracia no supo completar y que regalaría la vida en paz

Las mañanas del sábado había “Sabadabadá”, programa infantil con el que José Antonio Plaza revolucionó la parrilla de la única cadena televisiva que se sintonizaba en Badajoz. O eso, o las ligas de futbito en las pocas pistas polideportivas de la ciudad donde piscinas, canchas de tenis, atletismo o gimnasia rítmica sabíamos que existían por “Torneo” programa que Daniel Vindel presentaba como extensión del “Cesta y Punto” y que siempre ganaba el colegio Tajomar de Madrid. Años más tarde, un diario nacional me sorprendió al descubrir que uno de los velocistas en aquellas competiciones en blanco y negro era Alfredo Pérez Rubalcaba.


A mitad de esos sábados sin clases, José Ramón Sánchez, nos entretenenía en el programa dibujando personajes de circo, animales, atracciones y niños jugando al aire libre. Era una televisión austera, monopolio, pero que no necesitaba polemistas para azuzar tertulias y remover bilis. Años después, estudiando el cartelismo electoral en democracia, descubrí que José Ramón dibujó uno célebre del PSOE para las municipales que elevaron a Tierno Galván como “el mejor alcalde de Madrid”, sin contar a Carlos III. Plasmaba un parque verde, donde los niños jugaban, los padres sonreían, las cometas volaban y los caballitos de un carrusel o unos títeres eran las veleidades que se permitía una sociedad oxigenada, que respiraba libertad. Filmó una de las primeras películas de animación: “El desván de la fantasía”, todo un canto a la imaginación entre un abuelo y sus nietos, José, Lola y Patata. Por aquellos años, Rubalcaba ya estaba con Maravall en la reforma de la educación y concertando con los que sí tenían instalaciones deportivas.


Los presupuestos del Estado disminuirán su inversión un 38% porque hay parados que atender y un déficit que reducir. Ahora, los sábados son impredecibles: pádel, natación en invierno, ensayo en el conservatorio, Wii, Play Station, X Box, 32 canales de TDT, club privado, barrios sin plazas, parques y colegios sin niños, dibujos animados en 3D por ordenador… No hay cometas, ni circos en las ferias; los JUDEX necesitan dinamizadores porque los profesores no viven donde imparten la educación física; la fantasía es un lujo que se guarda en un desván y nuestros hijos consumen lo que otros -en India o en China- imaginan a bajo coste; no hay colegios privados, todos son concertados; y los padres Sabadabadá queremos que nuestro nene vaya con el del jefe, aunque lo empadronemos con los abuelos, que no juegan con ellos en un desván sino que los llevan a clase a diario; eso sí, el agua, los parques, la limpieza y los ciudadanos estamos en manos privadas. Han pasado treinta años y Rubalcaba sigue corriendo, ahora detrás de los malos, aquellos cacos de cómic con antifaz y traje a rayas. Ya no vale hacer política sólo con inversiones. El Plan E ha puesto fin a una dinámica que se disparó con los JJ.OO de Barcelona y la Expo sevillana. Rubalcaba estaba en deportes. Sobran viviendas aún y el PP no tiene otra solución. Gobierne quien gobierne, deberán rescatar la fantasía del desván y prometer poco más que un sábado en un parque con tus hijos antes que otro híper donde ir. Rubalcaba le ha dado tantas vueltas a la pista que -a sabiendas, o no- hizo candidato de Madrid al mejor de sus alcaldes. Está en la última vuelta de la única carrera que esta democracia aún no supo completar. Si llega a la meta, nos regalaría -con menos cemento- el oxígeno de una vida en paz. Como en el parque de Sabadabadá.


Diario HOY, 9 de octubre de 2010

Libro: “La transición democrática española”. Autores: José Félix Tezanos, Ramón Cotarelo y Andrés de Blas. Editorial Sistema. Madrid, 1989. 954 pgs.

 

 

 

Sitio recomendado: Parque Tierno Galván. Madrid.


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¡Alto el juego!

11 09 2010

Vara: “Si no cooperamos más entre los distintos pueblos de España, el modelo autonómico no puede seguir avanzando”

Una sociedad con administraciones eficaces, y ciudadanía emprendedora y dinámica es más fuerte. Pero las sociedades imbatibles son aquellas en las que se trabaja en común para lograr un objetivo”, dijo Vara en el discurso del Día de Extremadura. Horas antes, los españoles nos habíamos ilusionado cuando los primeros mensajes en los teléfonos, en redes sociales, señalaban que la banda de terroristas anunciaba un “alto al fuego” a través de un vídeo emitido por la cadena pública británica. La posterior decepción, tras visionar su contenido, la resumió un policía jubilado: “¡Cuidado con estos tramposos: ¡No es un Alto el Fuego! ¡Es un Alto el Juego porque se ven fuera de los partidos!”. Su olfato atinó lo que los analistas desbrozaron el día después: Obedece a responder la reclamación que el movimiento abertzale ilegalizado les había exigido para poder concurrir a las próximas elecciones locales. Ni permanente, ni pronostica un futuro no conocido por otras treguas rotas.


La unánime reacción de las fuerzas políticas -desde los dos grandes partidos hasta el nacionalismo democrático, incluida la voz oficial del PNV- denunciando la “insuficiente” declaración televisada por la BBC revela que se comparte, tras demasiados años de desencuentros, un objetivo común: o la disolución de los violentos; o el Estado de Derecho y la prisión. Ya rechinan hasta esos políticos que necesitan del terrorismo, de críticas a la lucha del Estado contra esta lacra anacrónica, para hacerse notar en los medios de comunicación. Declaraciones apocalípticas, dudas sobre la voluntad decidida para que todo esto acabe y podamos rendirle tributo a tanta sangre y familias destrozadas de por vida en ambas orillas, las aproxima a ese comisario que, a finales del franquismo, se negaba a que Lobo -topo infiltrado- continuara así más días y descabezara para siempre a los violentos: “Entonces, el que sobraría soy yo” -dijo aquel personaje que interpretó en cine José Coronado.


Vara se afilió, víspera de la Virgen de Guadalupe, a la libertad antes que a su legítimo derecho al honor: “A mí me puede gustar más o menos un periódico, una radio, un canal de TDT, o una web; me puede gustar más o menos la información que se dé, y cómo se dé, pero sea la que fuere, siempre me gustará más lo que se diga que el silencio de una radio, la página en blanco de un periódico o la imagen en negro de una televisión. No me gusta verme menospreciado o descalificado en medios y en comentarios publicados pero son el precio de la libertad que cada uno pagamos, unos de una manera y otros de otra. ¿O es que acaso alguien pensó alguna vez que la libertad no tiene siempre un precio? ¿No merece la pena pagar para que exista esa libertad y la tengan incluso aquellos que la desprecian?”.


Ya galardonado con la Medalla de Extremadura, lo escuchaba el primer General de la Guardia Civil que se ubicó en la región, Cuerpo castigado por esa violencia. Fuera de la unanimidad, doscientos mil votos vascos buscan respuestas en un mundo global y que no sabe de totalitarismos con Internet. Y no desaparecerán pronto: “Si no cooperamos más y mejor entre nosotros, entre los distintos pueblos de España, el modelo autonómico no puede seguir avanzando -dijo Vara. Parece que en España en lo único que nos ponemos de acuerdo es en que no estamos de acuerdo en casi nada, que no sea el fútbol o el resto del deporte“.


Por cierto, este partido sí es a vida o muerte.


Diario HOY, 11 de septiembre de 2010

Libro: “Sobre la libertad”. Autor: John Stuart Mill. Editorial Alianza. Ciencia Política. 216 pags. 8 €

Sitio recomendado: Vitoria Gasteiz. País Vasco. España. Sede del Parlamento Vasco. Patrona: Ntra. Sra. de Aránzazu, 9 de septiembre, un día después del Día de Extremadura.






Pacto de supervivencia

13 02 2010

¿Cómo exigimos a la patronal y a los sindicatos avalar una reforma laboral mientras los partidos no la acuerdan entre ellos?


Estamos en transición del sistema económico. No deberíamos dudar y alinearnos con la defensa de la necesidad de acuerdos; sumar esfuerzos para iniciar el cambio de modelo desde la acción política. Hay motivos: reforma laboral, pensiones, educación, investigación, ley de la economía sostenible, lucha contra el déficit… Y en el fondo, lo que necesita el país es un marco de consensos que comience por anteponer el interés general antes que ningún beneficio electoral a dos años vista. Como eso no varíe, nos encontraremos un vencedor electoral con la mitad de los españoles sin haber votado. Y aún peor, sea cual sea el resultado: En la misma casilla del tablero, necesitando el nuevo gobierno del acuerdo político para afrontar las reformas, pendientes para un sistema acomodado a fondos europeos, la especulación financiera, el turismo o el ladrillo: ¿El PP construirá otra vez seis millones de viviendas en dos legislaturas si hoy la mitad de ellas no tienen comprador?


Y deben ser los dos grandes partidos quienes tomen la iniciativa. Uno, porque tras presumir de haber reducido en los últimos comicios la bisagra de los nacionalismos, no debería consentir que CiU ocupe una centralidad tan electoralista como el actual desencuentro con el PP; el otro, porque ese españolismo lo demuestra aportando soluciones; nunca alarmismos, el mejor ejemplo del “cuanto peor, mejor” y del daño que su actitud le está deparando a la España con la que tanto se les llena la boca. No está de más la iniciativa que desde el jueves ha tomado el Rey para -como hiciera en la Transición política de 1977- sentar a agentes sociales y políticos, y reblandecer así sus meninges. Tras Cayo Lara, el “líder” republicano de IU, quien solicitara su mediación para que una activista saharaui depusiera su huelga de hambre, escuchar a Carod Rovira alabar la decisión de la Casa Real con esta crisis, no sólo desmantela ambos principios ideológicos, sino que revela profundos desconciertos entre los políticos ¿A nadie le remuerde la conciencia cuando exigen a patronal y sindicatos avalar la reforma laboral, mientras los partidos no la acuerdan entre ellos? Consejos doy, para mí no tengo.


Podemos, desde Extremadura, exigirlo. Tenemos la legitimidad. Ayer se firmó el Pacto Local. El Estatuto está en el Congreso por unanimidad. Igual ocurrió con la renovación de las Cajas de Ahorro. Pronto, vendrá una ley como resultado del pacto educativo; y el Pacto Social y Político cosecha adeptos de abajo a arriba. Si ambos partidos apartan lobbies, asociaciones, amigos o enemigos, que enredan para abortar un acuerdo, se reconciliarían con la calle, que los ve un problema tan grave como el terrorismo según la última encuesta del CIS. De momento, quien parece tener mejor oído es el Rey… al republicano lo deja cada día más sordo. Pero si el silencio de su influencia no se impone al ruido inútil de esta política cainita, tendríamos un problema hasta para la propia democracia. Demasiado envite para seguir echándose culpas mientras la razón de ser de la política agoniza en España.


Diario HOY. 13 de febrero de 2010

Libro: “La política de la transición”. Autor: José María Maravall. Taurus, 1984. 303 páginas

Libro: “La transición democrática española”. Autores: Tezanos, Cotarelo y De Blas. Editorial Sistema, 1989. 954 pags.

Sitio recomendado: Palacio de la Zarzuela. Madrid








¡Matad, quemad, malditos!

31 07 2009

No hay diferencias entre la mafia napolitana, el pirómano que prende un pinar y la banda de asesinos que intenta segar la vida de niños durmiendo


No hay diferencias entre la mafia napolitana que paraliza la recogida de basuras para quedarse con la contrata, el pirómano que prende un pinar en Las Hurdes, y la banda de asesinos que intenta segar la vida de niños durmiendo o la de dos jóvenes porque lleven uniforme: Ninguno crea, los tres destruyen. De la destrucción obtienen réditos; normalmente, sólo beneficios económicos. Con ellos, imponen el odio del lobo, la sangre o el fuego para marcar territorio, la venganza escondida bajo falsos idealismos. Revisten su único fin con ropajes raídos por acciones irracionales, vistas en el tiempo. Sobreviven a costa del miedo ajeno. Coaccionan hasta que dobleguen. Inventan necesidades gracias a aniquilarla previamente, nunca porque supieron cómo cultivar una moda, una ideología o porque inventen algo provechoso que los sitúe en la historia de la humanidad. Ésa, y no otra, es la causa común que divide a unos humanos de los otros; ni izquierdas, ni derechas; ni blancos, ni negros; ni varones, ni hembras… Todo se limita a quien contribuye al progreso y quien retrasa el reloj para convertirse en compás a partir del desastre.

En la sociedad mediática que sufrimos, y gozamos al mismo tiempo, ese daño no cesa tan siquiera si, derrotado, le concedieras la presa que persiguen: la concesión administrativa, licencias para vender madera u otros usos en zona forestal, o la misma soberanía. Si no hablas de ellos, parece que te contagia la cobardía. Si lo haces, porque conviertes su estrategia en protagonista y dañas la imagen de un país, de una comarca en plena campaña estival ante esa sociedad global que mañana puede identificarte como la ciudad de los contagios, la región de los incendios o el Estado de los conflictos territoriales. Más allá de los muertos –casi siempre funcionarios, denostados por demasiados discursos, cimientos sin necesidad de dogmas vocacionales pero leales a lo que les encomendó la comunidad- pretenden que las señas de identidad salten en mil pedazos: Que el resto del mundo dude que el idioma sea el mejor potencial de España cuando hay quien dice matar porque no quieren hablarlo o ser educados en él; con menos sangre pero el mismo fuego, que Extremadura sea un paraíso natural cuando cada verano los informativos difunden un nuevo atentado contra esa certeza.


La esperanza radica en que somos más, que seguiremos caminando. Cincuenta años para quien desemboca en una nueva mafia no es nada en un Estado con quinientos años más de vida y miles de “gudaris” más a los que homenajear. Siempre habrá desde la política, la judicatura o el anonimato ciudadano quienes imponen finalmente el Estado de Derecho. Más tarde o más temprano. Ésa es nuestra seguridad. Detrás de un Rey hay un Príncipe; detrás de una casa cuartel reventada, voluntad para reconstruirla y más familias que la habitarán; detrás de un pinar asolado, voluntarios como brotes verdes que lo resucitarán de sus cenizas; detrás del miedo, alguien a tu lado que ayuda a vencerlo… ¡Danzad, danzad, malditos! Siempre habrá uno de los nuestros que pare esa música fúnebre o cerque el baile entre tres paredes y una reja. Y ésa es la imagen que permanece durante siglos. Cincuenta años para una serpiente es toda una vida. Para un pinar, no significa nada, ni siquiera su muerte definitiva. Ésa es nuestra seguridad, nuestra garantía y su miedo.


Diario HOY. 31 de julio de 2009

Libro: “Demasiados héroes”. Autora: Laura Restrepo. Editorial Alfagüara. 260 páginas. 18,5€

Libro: Colección Txo (Aharrausi printzesa basoak dabu sekretu bat y kokorico). VV.AA. Editorial Txalaparta. 13 € cada uno.

Sitio recomendado: Las Hurdes, comarca de Cáceres. Extremadura









Prensa 2009

2 01 2009

Diarios como Los Angeles Times o The Chicago Tribune están en quiebra. La sombra de los EREs afecta también a este sector muy cerca de mis sentimientos


Pocas veces utilizo el terrorismo como tema de esta columna. Los temas de Estado son ajenos a la contienda política. Más inoportuno sería hacerlo hoy, primeras horas de un nuevo año que, antes de nacer, impone pánico. No lo hice cuando en Francia ejecutaron a dos jóvenes guardias, ni a Luis Conde en Santoña, ni a un empresario por abrir túneles que horadan ese soberanismo medieval, ni tan siquiera para presumir de los éxitos policiales en esta Europa sin fronteras que descabeza a la banda una y otra vez. Hoy lo hago porque –por segunda vez este año- han atacado a la libertad de prensa, a la de expresión e información, y porque esto es una columna periodística.

Lo hicieron contra el Grupo Correo y lo han repetido antes de las uvas contra la sede de la televisión vasca, de El Mundo, de Onda Cero en Bilbao, de Antena 3… Siempre he creído que más con la intención de comprar con el terror unos minutos de publicidad en los boletines informativos, máxime el día que más caro se cotizan los spots publicitarios.


Han dañado sus inmuebles y han intentado coaccionar el ejercicio de este derecho fundamental en cualquier sistema político democrático. No conozco otros regímenes más que las dictaduras religiosas, ideológicas o militares que propugnen una sóla versión de los hechos. La banda se define por sus actos y se alinea con el futuro que oferta a sus simpatizantes y conciudadanos.

Y lo hace, además, contra una serie de empresas que no se salvan de la parálisis económica internacional. Diarios como Los Angeles Times o The Chicago Tribune están en quiebra, la sombra de los EREs (expedientes de regulación de empleo) afecta también a este sector muy cerca de mis sentimientos. Mientras, Internet o decisiones como las del diario alemán Bild –que premia a sus lectores publicando sus fotografías o crónicas ciudadanas- reduce la vida del periodista y convierte calles y ciudades en un Gran Hermano peligroso. Es un cambio de ciclo para la política, para la economía pero, también, para la información.


Si en estos tiempos de incertidumbre, de crisis de lo conocido, los que dicen defender al obrero echan gasolina (o amosal) al fuego, demuestran la desesperación en la que esta crisis global está castigando a quienes no ven más allá de su caserío o su término municipal. O quizás, ante la amenaza constante de que de esta crisis se sale con proteccionismo o autarquía propio de las posguerras, nos obliga a reforzar aún más la unión de los demócratas, los optimistas, y los que defendemos que el sistema actual es “el menos malo” de los posibles… y aspiramos a hacerlo mejor.

Cuando los garrotazos no sirven para activar la vida, contemplar en el periódico al adversario político de Cipriano Tinoco (q.e.p.d.) cargar con su féretro y llorar su ausencia en la radio, te hace pensar que entre todos sí podemos vencer al pánico con el que los medios de comunicación nos presentan este año 2009. Esperemos todos estar a la altura.


Diario HOY. 2 de enero de 2009

Libro: “La paz perpetua”. Autor: Juan Mayorga. Editorial: KRK a escena. 96 páginas. 9 €. Teatro

Sitio recomendado: Bilbao. Museo Gugenheim





Políticos “Matacoños”

29 08 2008

Valga -ante todo- que cualquier atentado a un bien público debe condenarse sin paliativos. Así lo hizo el PSOE en boca de sus portavoces por lo de Calzadilla”


Cuando mi padre tenía la edad de mi hijo entretenían sus siestas metiéndose con La Matacoños: “¡Mata!.. ¡Matacoños!” –gritaban desde el Camino Viejo de San Vicente a aquella pobre solterona, mayor y huraña, que caminaba cada tarde siguiendo el canal del río Gévora hasta llegar al Puente de Palmas. Era un gesto cobarde, de madurez precoz, el primer taco en unos años donde lo positivo era “cojonudo” y lo tedioso “un coñazo”. Algo que aún pervive en nuestro uso cotidiano y machista del lenguaje. Entonces el canal no estaba cubierto –allí se ahogó más de un joven intrépido- ni había despertado el interés de las inmobiliarias. Cuando otros días aquellos chavales se entretenían jugando con las chapas o los bolindres, la vieja se detenía, ponía sus brazos en jarra y les espetaba desafiante: “¿Qué pasa, hoy no le decís nada a la Matacoños?” y salía detrás de ellos maldiciendo sus sombras.


Lo del ataque incívico contra el monolito que debe recordar a todas las víctimas del terrorismo en Calzadilla de los Barros me ha devuelto esta señora a la memoria. Valga –ante todo- que cualquier ataque a un bien público debe condenarse sin paliativos. Así lo hizo el PSOE por boca de sus portavoces y sugerencia de su Secretario Regional, Fernández Vara. Así lo hizo la Presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, socialista en Euskadi, prima hermana de la viuda del concejal asesinado por ETA, Isaías Carrasco, en el homenaje unánime que su pueblo de origen -Quintana de la Serena- les organizó el primer verano en la que esa familia de emigrantes regresó viuda y huérfana por la sinrazón de los asesinos. Así pudo manifestarlo el PP cuando otros vándalos prendieron fuego al cayuco que recordaba en Aldeacentenera a decenas de otros emigrantes que mueren cada semana al atravesar el Estrecho por otras mafias de asesinos. Así debieron exigirlo hace unos meses cuando, recién inaugurada la estatua a Manuel Godoy por el mismo Vara, apareció ultrajada con pintura rosa en el centro de Badajoz. Pero una vez más, y sin venir a cuento, han roto esa delgada línea de la unidad y reeditar el uso partidista del terrorismo: Una tentación que, no por percibir nuevas formas en un Rajoy reconvenido a la lealtad al Estado, deja de tentar a la derecha.


No fue el alcalde del municipio, Antonio Galván, quien se quejó el martes. Él pidió dinero para restaurarlo. Fue un dirigente regional del PP quien reprochó a la Junta de Extremadura, a la Delegación del Gobierno y Fempex que no condenaran tales actos. Es decir; la ofensa era al partido; no al municipio y a sus vecinos. Ratificaba así la extrañeza que despierta homenajear a Miguel Angel Blanco a los once años y cuatro meses de su cruel ejecución. ¿Por qué no cuando cumplió el décimo aniversario?; ¿Por qué ahora cuando su hermana -invitada a presidirlo junto a Rajoy- figura en la dirección nacional del PP ocupando el hueco de la antes santificada María San Gil?; ¿Qué datos aseveran que esa gamberrada fue un acto de “kale borroka”?; ¿Habita en Calzadilla una célula abertzale?: Reitero aquí la condena a tal desprecio, sea cual sea el motivo, pero no atornillemos conflictos cuando, tras demasiados años enfrente, caminamos por fin juntos en esta lucha.¿O es que alguien, brazos en jarra, necesita que le digan “Matacoños” para sentirse reconocido por los demás o, simplemente, por los suyos?

Diario HOY. 29 de agosto de 2008

Libro: “Noche sobre Noche”. Autor: Ignacio Vidal-Folch. Editorial Destino. 370 páginas. Precio: 20 €

Sitios relacionados: Atardecer con luna llena sobre el Guadiana y el Puente de Palmas. Badajoz. Foto de Lucas Garra. Lugarra.wordpress.com