Spanier 44.904

11 06 2011

Me quedo con Semprún, intelectual que vio en Europa el antídoto a los egoísmos, quien nos trajo un museo para Dalí y otro para los Thyssen

Dos judíos americanos de filiación germánica entraron el 11 de abril de 1945 para liberar el campo de concentración de Buchenwald. Allí estaba Jorge Semprún. Deseado o no, la vida de Semprún fue para Europa como la de Forrest Gump en los EE.UU: siempre estuvo allí. En su caso, nunca por casualidad sino por compromiso ideológico pero la historia del siglo XX pasó por sus ojos y su pluma hasta en guiones de cine con Alain Resnais o Costa Gavras. Nieto de Antonio Maura e hijo de un gobernador civil y diplomático republicano; exiliado y resistente al nazismo, deportado por la Gestapo; militante del PCE y expulsado después por sus críticas, luchó contra el totalitarismo que reconocía desde que Hitler y Stalin sellaron el Pacto de Munich; afrancesado en España y “rojo” en París; aceptó el ministerio de Cultura en 1988, sucediendo a Javier Solana, y contribuyó así a enterrar el rencor entre las dos Españas. Recuerda Felipe González, entonces Presidente del Gobierno, que, pese a esa tradición republicana, fue el único ministro que solicitó audiencia con S.M. el Rey D. Juan Carlos para comunicarle antes que a nadie su cese, tres años después: “Llevaría en el ADN ser nieto de Maura, primer ministro con Alfonso XIII”, ironizó Felipe.

Es lo que tiene el ADN, que siempre revela información. Para el aspirante impaciente de la derecha en Extremadura, algunos llevan en el suyo “ocultar facturas”. Desde Arzallus no se habían retratado mejor. Y eso que -pese a que sus pactos locales con unos y otros dejarán en agua de borrajas esa cantinela de que gobierne la lista más votada- esta derecha ridiculiza que algunas familias cotejen sus señas genéticas para poder enterrar a sus muertos: “Se tiran todo el verano desenterrando huesecitos con dinero público” llegó a afirmar un dirigente del PP extremeño el pasado verano. Hoy, apelan al ADN como el determinismo que combatió Semprún en Buchenwald y enmascaran los “huesecitos” con las bilis que sólo el rencor puede activar.

Me quedo con Semprún. Con el intelectual que siempre vio en Europa el antídoto a los egoísmos. Con quien trajo a España un Museo para Dalí y otro para la colección Thyssen, ese prusiano casado con Carmen Cervera y heredero del otro pasado. Quien nos encargó mantener la memoria europea de la resistencia y el sufrimiento, comenzando por la judía, y ese olor a carne quemada que se impregnó para siempre en su memoria. Quien, esquilmado por unos y otros, regresó un día al campo de exterminio, convertido en museo del país de nunca jamás, y exclamó sin rencor alguno: “Estos alemanes son increíbles”. Me quedo con el relato sobre sus días del preso español 44.904 en Buchewald porque con aquella cifra grabaron en su ADN que sólo en el heroísmo de la razón una persona salva su alma y, de paso, la de la misma Europa. Descanse en paz y nos invite hoy su testimonio de vida a reflexionar. Si estos son tiempos revueltos, imaginen estar marcado de por vida con el Spanier 44.904 en tu piel impregnada con el veneno del rencor. Y llegar a morir en paz, empezando por uno mismo.

Diario HOY, 11 de junio de 2011

Libro: “La escritura o la vida”. Autor: Jorge Semprún. Editorial Tusquets. Barcelona, 1997. 330 pags.


Sitio recomendado: París. Francia

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Divino Tesoro

9 04 2011

Monago ha acusado al presidente Vara de coaccionar a una subordinada sin pruebas. Así, pierde toda credibilidad

La credibilidad tarda años en acumularse y se pierde en cinco minutos. No es un concepto estático. Un político puede cambiar de opinión porque las circunstancias lo exijan. Máxime en un tiempo como este, capaz de borrar en tres días a cuatro regímenes políticos en el norte de África. La gente tampoco es monolítica. Entiende que, como cualquier mortal, puedas equivocarte, siempre que lo reconozcas. Un acto de contrición y voluntad de enmienda antes del perdón.

En esta sociedad televisada hay políticos que se dejan contaminar. Buscan atajos. Belén Esteban ha normalizado el principio ‘que hablen de mí, aunque sea mal’ y proliferan asesores que anteponen el grado de conocimiento al de simpatía, sin deparar que en este maratón los atajos son ilegales y llevan al abismo. En Cataluña no entienden por qué Rajoy reclama ahora que le abonen a la Generalitat más de 1.400 millones de euros en concepto de ‘competitividad’, previsto para 2013, cuando su partido -y él mismo- votaron en contra. Ni que defienda la Ley del Aborto ‘de Felipe González’ cuando la rechazaron. La gente sabe más de lo que algunos asesores creen y jamás le confiarían un secreto o el futuro de sus hijos a la Esteban, un juguete en manos del espectáculo televisivo. A más años de democracia, más pluralismo y formación de los españoles, que le quitaron la confianza a Aznar por mentir en el 11-M, no porque temieran más víctimas del terror.

Esta semana hubo un punto de inflexión en la política extremeña. El aspirante a presidir la región acusó al presidente de la Junta, Fernández Vara, de coaccionar por teléfono a una funcionaria del SES, subordinada por tanto, para que no formara parte de una lista municipal del PP. No presentó prueba alguna. Primero, dijo en Plasencia; luego, en Trujillo. Van por Campanario y pueden terminar en Valencia, donde estudió Vara, y donde todo vale, hasta incumplir los estatutos del PP para ser candidato. Se ratificó por orgullo. Para tapar el resbalón, expandieron una película con espías, atentados y víctimas cuando el único secuestro real es el de un semanario en Mérida, tras denuncia del PP. Critican a la Junta por iniciar la defensa del honor del presidente. No saben que una semana antes, Vara se negó a emprender acciones judiciales por usar el escudo y ese cargo, que lo avala la soberanía popular, en un folleto propagandístico del PP. Monago firmaba como presidente de la Junta sin que los ciudadanos así lo hubieran decidido. Esa efímera gloria ha descubierto que alrededor del abogado Monago no le reconocen los límites constitucionales de la libertad de expresión que sí desean aplicar a los periodistas a golpe de denuncia. Ni límite al honor, ni a la protección de la infancia y la juventud, que es la esencia de todos sus males. Hasta para elaborar listas. Están más cómodos saliendo al campo como ‘escopeteros’, disparando a sus propios secretarios, batidores y recovas. Pero, sobre todo, le ha provocado echar por la borda lo que necesita cualquier político para que sus propuestas, sus promesas, las tomen en consideración sus vecinos en una campaña electoral: la credibilidad, divino tesoro.

Diario HOY, 9 de abril de 2011

Libro: “Libertad de expresión: una discusión sobre sus principios, límites e implicaciones”. Autores: C. Guerra, M. Guanipa, Yuri Cisneros y A. Cañizález. Libros El Nacional. Univ. Católica Andrés Bello. Caracas, 2007. 148 pags.

Sitio recomendado: Campanario. Extremadura





La caZería

19 02 2011

PereZ Rubalcaba es la presa más preciada de la crispación que han dispuesto. No es nuevo para él. Ya lo vivió en 1995

Mañana presentan en Mérida a Guillermo FernándeZ Vara como candidato a la Presidencia de la Junta. Será Alfredo PéreZ Rubalcaba quien haga de telonero. Se mantiene como uno de los activos del socialismo más sólidos y correosos, salido de una generación de políticos que acompañaron a Felipe GonzáleZ en el gobierno. Sentaron los pilares del estado del bienestar que hoy otros quieren trocear para venderlo por fascículos. Iniciaron la educación y la sanidad universal y gratuita; la entrada de España en Europa. Se forjaron en la ilusión de un país nuevo, democrático, moderno. Crecieron frente a Adolfo SuáreZ, no en su contra, como ahora aparece la oposición. Quien apadrinó al mañana renovado candidato, RodrígueZ Ibarra, forma parte de esa generación que hoy ve al vicepresidente y ministro del Interior como correa de transmisión entre los valores que inspiraron al socialismo que también gestionó una reconversión en la industria, reformas en las pensiones, en el Ejército… Aporta autoridad con argumentos en el gobierno de RodrígueZ Zapatero, que está digiriendo recortes en los mismos derechos que extendieron cuando todo era ZP.


Rubalcaba es la presa más preciada de la caZería que han dispuesto desde hace meses. No es nuevo para él. Ya lo vivió en 1995, como portavoZ del Gobierno. Para desactivar el poder de la ‘zeta’, la rehala se remite a las siglas malditas que heredó del franquismo esa generación de políticos bragados, al ungüento capaz de dividir al país en un guerracivilismo donde utilizan a policías, jueces, fiscales o Guardia Civil con la frivolidad con la que dan crédito al testimonio del mismo asesino a quien dicen combatir. Apelaron a esas tres letras en 1995 y un 11-M de 2004 cuando a Aznar se le cayó su zeta porque a su amigo de rancho y guerra le dio por llamarle ‘Ánsar’. Todavía claman «que se sepa toda la verdad», para que todo se confunda e impregne de crispación, único arma de destrucción masiva que una parte de la derecha ha descubierto para matar la ilusión por la política, la participación ciudadana y obtener la victoria electoral con la mitad aislándose del sistema, que es lo peor.


Dicen los monteros que el aguardo es la mejor técnica para cobrar pieza. Incluso, los furtivos más hábiles han vuelto al arco o la ballesta porque, sin el estruendo del arma de fuego, hay quien dice haber cobrado un faisán, la zorra y luego el jabalí sin moverse del puesto. A Rubalcaba lo llamaron ‘liebre eléctrica’ y revivals de esa España de rojos y azules, de dos varas de medir, del populismo que daña a unos y otros, no paran y corren tras él. No consienten que un ministro socialista cierre el kiosco terrorista; que llevemos meses sin muertos sino con detenidos es para ellos mérito del Ministerio pero nunca del ministro. Pero desprecian el valor de la Z, la marca con que marcaba El Zorro para devolver dignidad al pueblo; la que une a los Fernández, Suárez, González, Rodríguez, Pérez, españoles normales que pedimos que ‘todos’ entreguen las armas para que sigamos sin muertos, y con más gente así apellidadas votando, progresando, y menos soliviantadas con la X, la Y y la Z.


Diario HOY, 19 de febrero de 2011

Libro: “X Men 2”. Autores: Chris Claremont, Zak Penn y David Hayter. Ballantine Books, 2003. 416 pags.

Sitio recomendado: Palacio de Congresos y Exposiciones de Mérida. Extremadura





La paguita del jubilado

15 01 2011

Los abuelos disponen de esos 131 euros extras entre los nietos como si de una liturgia de comunión se tratara

Esta semana los jubilados han recibido una carta del Gobierno anunciándoles que, pese a la crisis sus pensiones subirán este año casi lo que marca el índice de la vida (IPC) y dispondrán de esa ‘paguita’, una actualización para paliar la inflación real. Las pensiones subirán una media del 1,3%. Las mínimas, o no contributivas, hasta un 2,3%. En España son casi tres millones y medio y en Extremadura, el 65% de las que se abonan porque -cuando no había democracia ni un socialista a quien culpar de nuestros excesos- quienes trabajaban en el campo no cotizaban la Seguridad Social. A alguien se le olvidó. Fue de las primeras señas que marcó aquel primer gobierno socialista del tándem Felipe-Guerra. Este año, el aumento se consolida para toda la vida y suponen 2.659 millones de euros.


Los abuelos suelen repartir la ‘paguita’ entre los nietos. Mi padre ya ha dispuesto de esos 131 euros extras como si de una liturgia de comunión se tratara. Y me duele más la decepción que se fijó en su cara -por la mentira amplificada desde los bucaneros de la política antes de la carta- antes que por sus nietos, que, por fortuna, nada necesitan. La familia pirata es muy hábil removiendo estados de ánimo en la población. Para sacarse el parche de antisociales, hace años, gastaron más en difundirla que en subir la ‘paguita’. España tiene ocho millones y medio de pensionistas. A todos, la bandera pirata les atemorizó: «Van a bajar o a congelar las pensiones». Mentir para navegar en aguas revueltas. Es cierto que no se revalorizarán en 2011, pero también que subirán. Las viudas con cargas han pasado de 383 euros, cuando lo del milagro español, a 695, acercándose a la pensión mínima que es de 742. Se han revalorizado desde 2004 un 81%, las primeras, y un 53%, las segundas.


Aún es poco. Todo lo que necesita un abuelo subió por encima del IPC al comenzar el año. Pero, por lo visto, la bandera pirata del populismo nunca debería ondear. Sólo por respeto a los palos mayores. Esos que serán casi el 30% en 2040 de toda la población; en ese año habrá 25 millones de españoles cotizando y 15 de ellos cobrando pensiones, pocos con planes privados y espero que aún menos ocupando el puesto de trabajo de algún joven para aguantar el tirón. Por todo eso hay que llegar a un acuerdo para garantizar las pensiones del futuro, para que podamos repartir esas ‘paguitas’ de enero entre nuestros nietos. Del descenso demográfico no tiene la culpa ZP. Y por el honor, hasta los piratas se baten en duelo. Elevar la edad de jubilación para los que cotizaron menos de 35 años castiga la economía sumergida. Imita lo que aprobó Alemania y Dinamarca en 2006, Francia, y lo primero que adoptó la coalición liberal-conservadora. Reino Unido, donde premiaban a los piratas con títulos nobiliarios. Pero allí, a los que brindan sus conquistas con ron ni siquiera les aguarda una sanidad gratuita. Terminar con eso, sería más sangrante que abordar las reformas y más caro que la ‘paguita’. Los sindicatos tienen que decidir ahora qué bandera izan para que el barco no se vaya a pique. Y estamos ya en una edad para no pocos sustos.


Diario HOY, 17 de enero de 2011

Libro: “La isla del tesoro”. Autor: Robert L. Stevenson. Editorial Anaya. Madrid, 1987. 122 páginas

Sitio recomendado: Hospital de Londres. Reino Unido






Parapeto en la trinchera

18 12 2010

Ibarra ha elegido proteger a los suyos, abrochar el cinturón de seguridad en el autobús, como una barrera antivuelco


Tenía razón Celdrán: hay muchas armas. En Badajoz, donde ha muerto asesinada una mujer, y en Olot, donde nunca escriben sobre su España negra, se han cubierto de luto. Pero, sí, hay demasiadas armas; unas legales y otras ilegales. La desesperación tira de gatillo con ligereza.


La política se los lleva todos, más que la economía. Los tambores de batalla se silencian con el silbido de las primeras balas. Todos pondrán sus armas sobre la mesa, como en cualquier campaña electoral, haciendo oídos sordos a que la calle reclama que nos pongamos de acuerdo para combatir los cañonazos que la crisis nos arrea. Y de momento, unos ponen la responsabilidad… y también las primeras víctimas. Las denuncias en los juzgados, aireadas en los medios informativos, han consolidado el concepto ‘imputado’ no como una herramienta garantista del nuevo Código Penal para preservar la presunción de inocencia. Esa interpretación de culpabilidad sólo se aplica a un bando. Camps, Fabra, Matas o en Valdehornillos deben estar impregnados de un halo distinto, un listón diferente para quienes exigen que, a la primera denuncia, se les inhabilite de por vida. Ahora irán a por el de Brozas, aunque en Calamonte la culpa no la tenía el alcalde popular, sino la Policía Local. Siempre buscan otras víctimas pero disparan a la primera. Así consiguió Aznar apartar a Demetrio Madrid de la presidencia de Castilla y León. Y de ahí, al cielo, o a consejero de Murdoch.


Cada vez que hubo refriegas, Ibarra fue coherente con su idea de partido. Lo que dijo Felipe González cuando se conmemoró los cien años de la entrada de Pablo Iglesias en el Congreso: «En estos momentos, militancia, militancia». Ibarra estuvo siempre con las víctimas: con las físicas, del terrorismo o de la discapacidad. Y con las políticas, con Vera, Barrionuevo, con Elia María Blanco, o con Álvarez Cascos, a quien también lo están acribillando. Con la alcaldesa de Plasencia se ha dirigido a la militancia, que -como dijo su partido- tiene la facultad de elegir la próxima lista municipal y les ha repetido algo que, por obvio, parece no calar, y es esencia de la igualdad entre españoles: que cualquier ciudadano -hasta un socialista, para sorpresa en algunos tiradores- es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. «Pongo la mano en el fuego» y, como cualquiera, Ibarra prefiere quemarse antes que dejar que el incendio se la lleve por delante en una batalla que persigue la Diputación de Cáceres.


Las batallas, como en el black jack, las pierden quienes quieren más, los ambiciosos. Vara ha decidido armar a la ciudadanía. Podrán examinar, mejorar o criticar la gestión de la Junta y la política regional a través de ‘opinaextremadura’, para alcanzar el gobierno abierto y transparente que otros nunca practican en sus Administraciones. Si todos nos armamos, sólo los niños o los imprudentes con una pistola en las manos terminan disparándose en los pies. E Ibarra ha elegido ser parapeto en la trinchera para proteger a los suyos, o abrochar el cinturón de seguridad de quienes el autobús transporta, como una barrera antivuelco.

Diario HOY, 18 de diciembre de 2010

Libro: “Por quién doblan las campanas”. Autor: Ernest Hemingway. Andres Bello Editorial. Madrid, 1991. 504 páginas

 

Sitio recomendado: Plasencia (Extremadura)







Pérdidas en el negocio

12 06 2009

Socialcristianos y socialdemócratas serán responsables de que no reproduzcamos el desencanto prefascista de los años treinta


NO hay ganadores en unos comicios en los que el 54% de los españoles se quedan en casa y pasan de Europa y su política. No puede haber ganadores en un continente que, tras abortar una Constitución Europea, cerró el fin de semana con una abstención del 57%, de la que no se salvaron ni los nuevos estados miembros (Bulgaria, Chequia o Rumanía) o contempla como en la matriz de las atrocidades nazis (Holanda) la ultraderecha se convierte en segunda fuerza electoral.

No permite la propia derecha que Rajoy se presente ante la ciudadanía como un líder asentado en su partido. No lo hizo Luis María Anson el pasado martes en El Mundo donde le achacaba el escaso rédito que ha conseguido en un escenario de crisis y con millones de parados. Con el recuento de los residentes en el extranjero y la ampliación cuando se ejecute el Tratado de Lisboa, el PP obtendría 24 eurodiputados y el PSOE, 23. La extremeña María Auxiliadora Correa, de confirmarse estos cálculos, se quedará en puertas y será, de nuevo, Alejandro Cercas el extremeño que pueda llevar la voz de nuestros desvelos en Estrasburgo. Y cinco días después de votar, y de botar en el balcón de la calle Génova, no faltan populares -como Luis de Grandes- que inculpan a la prensa amiga de Esperanza Aguirre de alentar a UPyD como refugio de los electores desencantados con Rajoy: el PSOE ha perdido 700.000 votos en España con respecto a 2004 y el PP ha recogido de ellos sólo 250.000. El resto explica el incremento de la formación de Rosa Díez.

En Extremadura tampoco hay ganadores. Lo hizo el PSOE con los números en la mano: un 49,13% frente a un 43,9% del PP, una vez cerrado el recuento definitivo. Es verdad que se convierte en el mejor porcentaje socialista de las todas las CC. AA. y que la participación del electorado extremeño estuvo cinco puntos por encima de la media española. Pero, ni siquiera desde estas líneas, podemos zanjar un juicio complaciente cuando en Badajoz han votado el 44% de los vecinos, se han cerrado mesas que no han llegado al 30% de participación y se superó tímidamente el 45% en Almendralejo, Mérida, Plasencia, Villanueva, Don Benito, o poco más del 42% en Navalmoral.

El PP aumenta en casi diez mil votos sus resultados de 2004. Pero en la provincia de Cáceres no han recogido ninguno de los casi cinco mil votos menos de los socialistas que en 2004. Han llegado a perder 60 votos con respecto a las últimas europeas. Con 25 puntos menos de participación que en las autonómicas, cualquier cábala -a favor o en contra es pura especulación, aunque los populares derivaran con su oferta de debate televisivo Vara-Monago hacia una lectura regional de estas elecciones.

Los conservadores son mayoría y tienen la responsabilidad de atajar la crisis internacional desde Bruselas. Cambia Europa el paso con respecto a los EE UU de Obama, como ya sucediera tras la depresión de 1929. Pueden elegir a Felipe González presidente de la UE y echarle a él la culpa del futuro, o justificar los resultados en Extremadura despreciando el valor del voto rural.

Pero, por encima de esta dinámica absurda, socialcristianos y socialdemócratas serán responsables de que no se nos escurra la democracia, reproduzcamos el desencanto prefascista de los años 30 y la xenofobia ocupe interrogantes que el parlamentarismo sabe generar, por desgracia. Sólo hay que repasar la historia para calcular las pérdidas que trajo a los europeos tan cruel negocio.

Diario HOY. 12 de junio de 2009

Libro: “Los muertos vivientes”. Autores: Robert Kirkman y Charlie Adlard. Edit. Planeta. 7,50 €

Sitio recomendado: Visitar el Campo de concentración de Auschwitz para nunca olvidar el horror






La suegra inoportuna

5 06 2009

Esperanza Aguirre se quejó de que Extremadura estaba muy lejos el mismo día que el paro subía en Madrid y descendía en nuestra región

Hay padres que nunca consentirán que un extraño reprenda a sus hijos. Como hijos hay que soportan de mala manera que un ajeno tome confianzas y le cosa un traje a cualquiera de los suyos. Las familias son terreno vedado para suegras y consortes, como los hijos terminan por ser tan intocables que hasta los docentes huyen atemorizados por la reacción desmedida de algún padre padrone.

Con el terruño pasa algo parecido. Cualquiera de nosotros podría criticar el barrio, la ciudad o la región donde pace… ¡Pero qué vengan de fuera a barnizarnos! En Badajoz escuece aún que los Callejeros de la TV sólo difundieran el trastero de marginalidad que esconde cualquier ciudad. Aún recuerdo el chorreo que le cayó al periodista Vicente Verdú cuando publicó en un dominical que era la ciudad más fea de España, allá por los ochenta. Monserrat Caballé pasó de galardonada a vilipendiada cuando culpó a nuestro retraso de su sobrepeso y en Cáceres aún recelan del Womad cuando su gerente antepuso Canarias a la capital cultural de Extremadura. Por eso, que Esperanza Aguirre haya reiterado -esta semana en nuestra tierra- que Extremadura está lejos y es la región peor comunicada de España, más allá de la subjetividad de su afirmación y del rifirrafe político, despierta las bilis contra el forastero, nos devuelve la chulería del emigrante que regresaba con el ‘haiga’ de veraneo y nos acordamos de los mitos acuñados por Buñuel, Pascual Duarte o los concejales con blog insultante en catalán.

La inoportunidad de la frase se añade a la ignorancia. Miles de madrileños salen cada fin de semana con destino a La Vera o el Jerte para espantar el agobio de la metrópolis. Pagan peaje para eludir atascos en la M-50 y enlazan con las dos autovías gratuitas que atraviesan Extremadura, finalizadas ambas por gobiernos distintos al que sirvió la ex ministra. La distancia es tan lejana o cercana como desde Badajoz a Madrid, todo depende desde dónde inicies la ruta; y no parece excesiva cuando decenas de encofradores o yesistas madrugaban los lunes para servir al vendaval de ladrillo urbano en esa comunidad, y regresaban los viernes para unirse a la tranquilidad de nuestros pueblos.


Algunos de ellos se afiliaron a la Seguridad Social allí y se han apuntado al paro en las oficinas del SEXPE cuando el tajo se acabó por empacho. Y la frase, más allá de la semana electoral en la que se enmarca, la soltó el mismo día en que el INE ratificaba que, pese a eso, Extremadura reducía por segundo mes consecutivo el drama del paro. Madrid, junto a Valencia y Canarias, eran las únicas zonas donde la sangría no ceja. Mal momento para dictar lecciones y comparativas.


Poco sacaremos de una campaña que ha derivado hacia el repudio ciudadano a los políticos y para que la abstención se convierta en el principal valor electoral. Me quedo sólo con ese propósito anunciado por ZP en Badajoz de extender las vacaciones a los jubilados (‘los viajes del IMSERSO’, que se inventó Felipe González) al resto de Europa. Eso multiplicaría el negocio turístico en nuestro país. Pero, mientras demos altavoz a quien nos acusa de vivir muy lejos, ese beneficio será proporcional a la fama que nos acuñen. El silencio cómplice ante esas embajadoras sí puede ser ‘pan para hoy y hambre para mañana’ en una región que se revuelve como una madre cuando desprecian a cualquiera de sus hijos.


Diario HOY. 5 de junio de 2009

Libro: “Buñuel en el laberinto de las tortugas”. Autor: Fermín Solís. Editorial Astiberri. 18 €

Sitio recomendado: Valle del Jerte. Floración de cerezos en primavera