La “embestidura”

2 07 2011

Una plataforma logística o “expacios” en Mérida o Navalmoral pueden comenzar a generar empleo con el transporte rodado

Se imaginan que Ibarra o Vara hubieran alquilado el Museo Nacional de Arte Romano para la investidura? El canto a la austeridad se diluye entre la Alcaldía de Zafra y estos gestos imperiales en quien presume venir de la democracia cristiana y de un barrio humilde. La bipolaridad se resume en sus declaraciones a un diario nacional: «A los terratenientes que vienen a Extremadura y tienen casa en la calle Serrano, que les den…». Poco después, ofrece a un apellido ilustre una de las siete consejerías. Suerte que cada uno sabe estar en el sitio y hasta esta familia se niega a bailar la yenka del populismo.

La legitimidad de su elección nace de la esencia de la democracia y cualquier extremeño desea todas las luces para su gestión. Su suerte es la nuestra. Pero, para quien se abstiene y permite tal circo por acción u omisión, más tarde o más temprano el toro embiste. Y el que viene es un ejemplar bien armado. Ya zalea las propias cuentas estadounidenses y echó por tierra a los forcados portugueses. Cualquier excusa que se ponga para justificar la inacción -«sólo encontraremos bajo las alfombras facturas y deudas» como ya hicieran en la primera legislatura municipal de Badajoz-, no durará ni un aviso. El peor de los pronósticos que ya avanzamos -que la derecha portuguesa suspendería la línea de alta velocidad entre Lisboa y Caya, lo que arrastraría a la de mercancías que corre paralela desde Évora hasta la frontera- obliga a una resolución firme ante ambas capitales ibéricas y ante Bruselas para que nuestros sueños no se pierdan.

Si en mayo el eurogrupo rescataba a Portugal con 78.000 millones de euros y ponía obligaciones para su devolución en tres años -privatización de las líneas aéreas y energéticas, reducción del déficit fiscal, elevar los impuestos sobre los inmuebles-, Bruselas debe sugerir a la soberanía portuguesa que esta suspensión temporal no se convierta en una definitiva decisión. No sólo incumple un tratado internacional, pierde fondos de cohesión para el desarrollo regional e inicia la senda confederal en el proyecto de una Europa que no puede articularse sólo para sacar de entuertos, y no exigirse para unificar la fiscalidad o las estrategias de comunicación y desarrollo. Los puertos de Sines-Lisboa son la salida natural del continente para el renacimiento de un flujo comercial que nace con el ensanche del Canal de Panamá, y que moverá también contenedores que desde China o EE UU llegarán a puerto. La decisión se retrasa. Y es legítima, también para el Gobierno portugués, que afronta la lidia con los tercios a los que obliga Bruselas. Pero, mientras transcurre, aprovechemos que ya hay toros picados y dispuestos a menor suerte: una plataforma logística o ‘expacios’ industriales en Mérida o Navalmoral pueden comenzar a generar empleo con el transporte rodado. Y para no suspender la fiesta, sólo los toreros que saben llevar el paño bajo y conducen la bestia con templanza y acomodo salen por la puerta grande. De una plaza, nunca de un museo, que es donde se guardan los vestigios de la lucha. Tras lo visto en la SGAE, las faenas no son cómo empiezan, sino cómo se rematan.

Diario HOY, 2 de julio de 2011

Libro: “Los toros: Tratado técnico e histórico”. Autores: José María y Francisco de Cossío. Espasa Calpe, 2003. 1.600 pags.

Sitio recomendado: Río Caia, frontera entre España y Portugal por Badajoz

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Despegamos

12 12 2009

La ampliación de su terminal civil convierte a Talavera la Real en el remedio inmediato, no definitivo


El 10 de diciembre de 1953 se inauguró la base aérea T-33 de Talavera la Real. Los acuerdos España-EE.UU. alumbraron una escuela de reactores F-5, cooperación industrial entre CASA y Northop. Tres años después, un F-86 Sabre rompía la barrera del sonido. Venía de Manises. Hoy, una línea comercial comparte pistas y controladores aéreos. Nos acerca a Madrid, Barcelona cada semana, las islas en verano, y amagó los caramelos Valencia, Bilbao o París.


La crisis aparcó, entre iniciativas privadas, la construcción de un aeropuerto en Cáceres y hay dudas con Alcochete, cerca de Lisboa. Extremadura no puede prescindir de vías de progreso. La ampliación del parking y su terminal civil la convierte en remedio inmediato, no definitivo. Los accesos pueden desdoblarse si Junta y diputación lo acuerdan. Carece de vuelos charter o low cost para hermanar el santuario de Guadalupe con su homónima mexicana, enviar medicinas al tercer mundo, asistir al carnaval en Brasil, jugar al golf en Talayuela, o visitar el Magreb o La Meca. Ahora, con planes de retorno para emigrantes, nada más rápido para comunicarlos desde Suiza o Alemania. La conexión con Europa es imprescindible, comenzando por Bruselas. Incrementarían visitas al MEIAC, al Massa Solís de Cáceres, o al Carrascal de Elvas para comer unos pollos. No hay mejor dinamización del turismo rural, de embalses, caza o termal, ahora que Zapatero impulsará vacaciones Inserso para toda Europa. Con una plataforma de mercancías cerca, autovías y AVE, enviaría paquetes diminutos de bisutería, vino, quesos, jamones, artesanía o marisco el mismo día que se adquieren en Internet. Ahora, que comienza la navidad, serviría como auxilio a Madrid, Lisboa y Sevilla.


El primer espectáculo aéreo de Badajoz fue en la primavera de 1911. Un biplano aterrizaba en el Real de la Feria, un campo de fútbol adquirido por un joyero requeté -Medina- como club de tenis en la actual avenida de Huelva, entre la Delegación del Gobierno y los servicios territoriales de la Junta, antigua Casa de Falange. Una década después, tras el desastre de El Annual, ayuntamiento y diputación adquirieron por pública suscripción el aeroplano “Badajoz”: función patriótica en el López de Ayala, Covarsí pintó el plus ultra en el escudo… Acudieron a Cuatro Vientos el entonces alcalde Trujillo y el concejal Luis Plá. El acto lo presidió la Reina Victoria Eugenia. En el horizonte, se otea otro hito: la Escuela Europea de Pilotos de Caza, complemento a San Javier en Murcia. Con ella, empresas de diseño, software, saneamiento de motores, piezas, tubos, calderas… También la ciudad destacó en aviadores: el laureado Leocadio Mendiola se negó a bombardearla para vengar la matanza del 36; y un amigo de juventud, Momo, es hoy miembro de la patrulla Águilas de acrobacias.


No es de cárcel que crea en fantasías. Militar en un partido no es participar en consejos de administración. Implica. Exigen ideas, consultas, para servir al interés general. Ni aquí sembrar molinos ni allí combatirlos, sino respuestas: ¿Despegamos, comandante?; ¿Levamos ancla, capitán, mi capitán?

Diario HOY. 12 de diciembre de 2009

Libro: “Canto a mí mismo“. Walt Whitman. Edimat Libros, 2006. 128 páginas.

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.

Libro: “Apuntes para la historia de la Ciudad de Badajoz”. Tomo I. Real Sociedad de Amigos del País, 1999. Badajoz. 227 páginas. Diputación de Badajoz.

Libro: “El arte de volar”. Autores: Antonio Altarriba y Kim. Editorial: De Ponent. 22 €


Sitio recomendado: Aeropuerto de Valencia





Pérdidas en el negocio

12 06 2009

Socialcristianos y socialdemócratas serán responsables de que no reproduzcamos el desencanto prefascista de los años treinta


NO hay ganadores en unos comicios en los que el 54% de los españoles se quedan en casa y pasan de Europa y su política. No puede haber ganadores en un continente que, tras abortar una Constitución Europea, cerró el fin de semana con una abstención del 57%, de la que no se salvaron ni los nuevos estados miembros (Bulgaria, Chequia o Rumanía) o contempla como en la matriz de las atrocidades nazis (Holanda) la ultraderecha se convierte en segunda fuerza electoral.

No permite la propia derecha que Rajoy se presente ante la ciudadanía como un líder asentado en su partido. No lo hizo Luis María Anson el pasado martes en El Mundo donde le achacaba el escaso rédito que ha conseguido en un escenario de crisis y con millones de parados. Con el recuento de los residentes en el extranjero y la ampliación cuando se ejecute el Tratado de Lisboa, el PP obtendría 24 eurodiputados y el PSOE, 23. La extremeña María Auxiliadora Correa, de confirmarse estos cálculos, se quedará en puertas y será, de nuevo, Alejandro Cercas el extremeño que pueda llevar la voz de nuestros desvelos en Estrasburgo. Y cinco días después de votar, y de botar en el balcón de la calle Génova, no faltan populares -como Luis de Grandes- que inculpan a la prensa amiga de Esperanza Aguirre de alentar a UPyD como refugio de los electores desencantados con Rajoy: el PSOE ha perdido 700.000 votos en España con respecto a 2004 y el PP ha recogido de ellos sólo 250.000. El resto explica el incremento de la formación de Rosa Díez.

En Extremadura tampoco hay ganadores. Lo hizo el PSOE con los números en la mano: un 49,13% frente a un 43,9% del PP, una vez cerrado el recuento definitivo. Es verdad que se convierte en el mejor porcentaje socialista de las todas las CC. AA. y que la participación del electorado extremeño estuvo cinco puntos por encima de la media española. Pero, ni siquiera desde estas líneas, podemos zanjar un juicio complaciente cuando en Badajoz han votado el 44% de los vecinos, se han cerrado mesas que no han llegado al 30% de participación y se superó tímidamente el 45% en Almendralejo, Mérida, Plasencia, Villanueva, Don Benito, o poco más del 42% en Navalmoral.

El PP aumenta en casi diez mil votos sus resultados de 2004. Pero en la provincia de Cáceres no han recogido ninguno de los casi cinco mil votos menos de los socialistas que en 2004. Han llegado a perder 60 votos con respecto a las últimas europeas. Con 25 puntos menos de participación que en las autonómicas, cualquier cábala -a favor o en contra es pura especulación, aunque los populares derivaran con su oferta de debate televisivo Vara-Monago hacia una lectura regional de estas elecciones.

Los conservadores son mayoría y tienen la responsabilidad de atajar la crisis internacional desde Bruselas. Cambia Europa el paso con respecto a los EE UU de Obama, como ya sucediera tras la depresión de 1929. Pueden elegir a Felipe González presidente de la UE y echarle a él la culpa del futuro, o justificar los resultados en Extremadura despreciando el valor del voto rural.

Pero, por encima de esta dinámica absurda, socialcristianos y socialdemócratas serán responsables de que no se nos escurra la democracia, reproduzcamos el desencanto prefascista de los años 30 y la xenofobia ocupe interrogantes que el parlamentarismo sabe generar, por desgracia. Sólo hay que repasar la historia para calcular las pérdidas que trajo a los europeos tan cruel negocio.

Diario HOY. 12 de junio de 2009

Libro: “Los muertos vivientes”. Autores: Robert Kirkman y Charlie Adlard. Edit. Planeta. 7,50 €

Sitio recomendado: Visitar el Campo de concentración de Auschwitz para nunca olvidar el horror






Antes de la final

29 05 2009

Los partidos no son ajenos a la indolencia colectiva: el PP afronta la campaña como prórroga a las últimas elecciones o alinea veteranos en retirada


Medio en broma, medio en serio, comenté durante mi último viaje a Bruselas a uno de los técnicos de la Oficina que Extremadura tiene allí abierta que “habría que proponer a la Academia de Yuste para el premio Carlos V a la UEFA por la Champions League”. Despertó risas por la frivolidad. Lo entendía por las personalidades que lo atesoran y las que aún son firmes candidatas. Pero, vista la semana, reitero que ningún evento continental ocupa más páginas en la prensa europea, ni ha uniformado tanto las costumbres desde Berlín hasta Lisboa que el fútbol del martes y el miércoles. Tanto, que hasta el PSOE ha elegido como lema de campaña al 7-J que “Este partido se juega en Europa”, coincidiendo con la semana que dirime qué club coronará la temporada

Bebe de esa sociedad que ha generado el “homo videns”, en palabras de Sartori, un hombre televisivo: España e Inglaterra se paralizan el miércoles por un partido de fútbol; los patriotismos se diuyen porque el icono de los atléticos se pasa al Liverpool; en ese club juegan más españoles que en quienes ribetean su camiseta con la rojigualda; hasta adormece las pasiones porque -como sucediera con Figo, con Etóo, Seedorf o Henry- el mercado demuestra que no hay más patria ni bandera que el dinero y sólo los pobres inmigrantes, atraídos por los africanos que triunfan y se enriquecen en nuestro fútbol, discuten a cuchilladas sólo llegar a puerto o por las calles de Mérida.

Poco nos resolverá la vida si Iniesta marca, o lo hace Rooney -escribo esta columna una hora antes de que comience la Final de la Champions- pero nadie me moverá del sofá las próximas tres horas. Ahora bien, reconocido el pecado, no acabo de entender por qué no sabemos dimensionar los que nos jugamos con las elecciones del próximo 7 de junio. Sólo en agricultura, Extremadura ha recibido en 23 años de europeísmo 9.000 millones de euros (casi 1,3 billones de pesetas para un millón de habitantes). Podíamos sumar acerados, bibliotecas, carreteras, fondos sociales para contratar desempleados en los ayuntamientos, rampas para que circulen dependientes o carritos de bebés, colegios o centros de salud… Un 75% de todo ello ha salido de la solidaridad europea y eso sí tiene trascendencia en nuestra vida cotidiana. Allí decidirán sobre las tarifas eléctricas, el tabaco, el vino, la depuración de aguas o la recogida selectiva de basuras y lo más triste ante la indolencia colectiva es que habrá Parlamento Europeo, con o sin nuestro voto.

Los partidos políticos no son ajenos. El PP afronta esta campaña como una prórroga a las últimas elecciones para gobernar España, conforma sus alineaciones con veteranos que están más para el fútbol playa que para una máxima competición y hay quien sale al campo a empatar o a la espera de que falle el contrario.


Antes que comience la final, envidio a quienes viajaron a Roma para empujar con su aliento al equipo. Han empleado dinero, tiempo e ilusión. El 7-J, domingo -día de tradición futbolística en España- muchos voluntariamente serán sólo espectadores de la contienda real que se dirime en una Europa en crisis. Como buenos futboleros, siempre les quedará a la mañana siguiente echarle las culpas al árbitro, a las lesiones (o a las comuniones) y a Zapatero, tras más de una década abusando del juego por la banda derecha.

Diario HOY. 29 de mayo de 2009

Libro: “Homo Videns: La sociedad teledirigida”. Autor: Giovanni Sartori. Taurus, 1998. 244 pags.

Sitio recomendado: Roma. Coliseo Romano






Los Manneken Pis

17 04 2009

Desde hace una década, sólo nos representa el socialista Cercas, que ha destacado como parapeto a la ofensiva neocon que quería ampliar la jornada laboral a 65 horas semanales


Quien no chilla, no mama” casa con la dependencia materna del bebé antes de ser infante. Y no hay mayor subordinación hacia el adulto que llorar para que te hagan caso. Al final, alguien, a ti ajeno, posee el calostro que te amamanta y de su voluntad pendes para saciar tu hambre. Según comienzas a ser mayor, menor es la dependencia para que otros te auxilien. Funcionan entonces claves de persuasión, de influencia o el poder carismático para que te consideren, siempre de que sea de igual a igual, aunque para ello tardes varios años.

Cuando haces tus cositas por ti mismo esa dependencia hacia la madre comienza a diluirse. Es el primer síntoma. La primera señal la marca el niño cuando decide ir al baño a expulsar los restos que le suministraron sus tutores unas horas antes. Por eso Bruselas decidió que su icono fuera el Manneken Pis (“El niño que orina”). Representa una vieja leyenda del infante que salvó a esa ciudad del fuego apagándola con su líquido amarillo y está situado en el cruce principal de caminos de Europa. Más allá de las estrellitas que adornan la bandera azul o la Champions League, el Manneken Pis es el símbolo de la decisión por sí mismo de un federalismo que se tambalea si Europa no comienza a creer en sus posibilidades dentro del mundo y a construir un discurso más social que economicista.

Bruselas es fea, triste, gris y burócrata. Sólo su plaza principal y sus bombones endulzan una estancia constreñida por el horario de los miles de funcionarios que allí residen. Es difícil que nos entiendan a los mediterráneos, y mucho más a los extremeños, si no contamos con niños maduros que ejerzan como embajadores de nuestra realidad, distinta, pero que conforma esa Europa plural.

Desde que España en 1986, con el gobierno de González, es miembro de pleno derecho de la Unión Europea, muchos fueron los anhelos mediáticos para hacernos creer que éramos europeos: desde el turismo, en manos del ministro Fraga, hasta las películas donde Tony Leblanc o Gómez Bur presumían de una normalización imposible porque, entonces, ni siquiera ofrecíamos una democracia. Desde esas primeras elecciones al Parlamento Europeo siempre hubo, al menos, un extremeño sentado como representante de nuestra identidad. Al principio, uno del PSOE y otro del PP (Felipe Camisón). Desde hace una década, sólo representados por el socialista Alejandro Cercas, nativo de Ibahernando, que ha destacado como parapeto a la ofensiva neocon que quería ampliar la jornada laboral a 65 horas semanales o diluir el vínculo de los convenios laborales colectivos. Una maniobra más de aprovechamiento del individualismo y de la avaricia.

Volverá a representarnos. Esta vez entre los diez primeros. Se lo ha ganado. Como notorios serían los méritos de Sánchez Amor, artífice de la conexión hispano-lusa, o de Martín Guillermo, secretario de la ARFE (Asociación de Regiones Fronterizas de Europa) y asesor de Eurorregiones que se expanden desde el Guadiana Central a la Eurociudad Badajoz-Elvas. Son nuestros Manneken Pis extremeños, ejemplos de madurez como territorio europeo que agradece las casas de cultura, los planes Urban o las autovías. El problema es que desde hace más de una década sólo meamos con un chorro. Y los mismos que reclaman llorar para mamar, aún no sabemos por donde correrá su meada en Bruselas.


Diario HOY. 17 de abril de 2009

Libro: “Soldados de Salamina”. Autor: Javier Cercas. Editorial Maxi Tusquets.

Sitio recomendado: Bruselas





Somos tan normales que nos aburrimos de ello

30 03 2009

Artículo relacionado: “Somos tan normales que nos aburrimos de ello”. Vivir Extremadura. Año V. Nº 23. Junio-Julio 2009.

Los emigrantes en Suiza y Alemania eran la referencia más cercana que teníamos de Europa en mi infancia. A diferencia de Euskadi o Cataluña, nuestra proximidad con Portugal nos hizo hermanos también en el anhelo de sentirnos iguales a los europeos hasta 1986. Llegaban los emigrantes en aquellos Mercedes grandes y luminosos, que sólo llevaban en España los toreros y los médicos de reconocido prestigio, y sabíamos en nuestra limitada sabiduría de niños que unos kilómetros al norte el mundo sería distinto. Y cuando, ya pollitos, nos regalaron las primeras vacaciones en la Costa del Sol, y conocimos a las rubias en bikini, la altura de los alemanes, sus camisetas y zapatillas de marca, nos dimos cuenta que no había que llamarse Netzer, Breittner o Neeskens y jugar al fútbol para acceder a un mercado de consumo que sólo oteábamos en las series americanas de ficción.

Hoy somos Europa. Casi estamos cansados de ser Europa, por el escaso entusiasmo que despiertan las elecciones del próximo 7 de junio. Conozco a gente que es nombrar Bruselas y maldecir la OCM del vino, acordarse de la inflación subterránea que nos comimos cuando la peseta se convirtió al Euro o criticar las garantías medioambientales e higiénicas que te exigen para levantar cualquier proyecto industrial que evite, precisamente, el rearme de la emigración. Europa no transmite, no vibramos con la bandera azul y el círculo de estrellas, y se ha convertido en algo tan cotidiano que hasta, como el furor del converso, nos molesta que los rumanos se digan también europeos, y no “inmigrantes” y “que nos están quitando el trabajo a los españoles”. De pena.

Desde 1986, desde que Felipe González y Mario Soares rubricaran en Lisboa la entrada de la península ibérica en la entonces Comunidad Económica Europea, nuestras carreteras se han convertido en autovías y nuestros caminos en carreteras de siete metros de anchura y arcén; desde entonces, casas de cultura, bibliotecas, piscinas, polideportivos, redes eléctricas, casas rurales para el turismo… todo ese nuevo paisaje se construyó sobre esa banderita azul y estrellada en los carteles de obra pública. Hasta los que maldicen las OCMs saben que la modernización de las producciones, la extensión del regadío, el riego por goteo, las bodegas y almazaras, las cooperativas y hasta los coches todoterrenos -que son hoy como los Mercedes de 1974- han salido de la solidaridad europea, que vamos amortizando generación a generación con el IVA, y con nuestro esfuerzo por aprovecharla.

Extremadura, hace escasas semanas, ha rebasado la barrera psicológica que la tacha como región paupérrima en Europa. Los extremeños disponemos de más del 75% de renta, sobre la media de la Unión Europea, lo que -de continuar así- supondría la exclusión para un gran volumen de fondos estructurales. No seríamos zona Objetivo 1, calificación que sólo tenemos asegurada hasta 2013. Es, en gran parte, la explicación del enriquecimiento en infraestructuras y servicios sociales que los FEDER, Fondo Social Europeo, LEADER, PRODER o FEOGA nos han aportado en los últimos 22 años.

La solución pasa por renovar esa ilusión colectiva hispano-lusa a través de crear áreas de servicios transfronterizas que nos conviertan en una eurorregión de verdad. La otra, salir afuera, a esas nuevas regiones de Bulgaria, Polonia y Rumanía, a vender nuestros productos y nuestra experiencia para salir del pozo. Ya hay empresas extremeñas trabajando así. Si no lo hacemos, Europa se limitará a las jornadas nocturnas frente a la televisión: Vibraremos con la sintonía de la Champions League, seremos del Liverpool porque juegan Torres y Xavi Alonso, y conoceremos Oporto o Lisboa porque fuimos a ver a nuestro Barça o al Real Madrid en una eliminatoria. También nos queda Eurovisión y la emoción del “guayominí trua poins” mientras aguardamos al ganador. Pero eso ya lo teníamos cuando había que emigrar para vivir, Zoco y Amancio ganaron una Copa de Europa y la hija de un diplomático triunfó con el “La, La, La”.


Ahora, un extremeño juega en la NBA y Soraya Arnelas ha representado a España en ese festival de la canción. El seísmo en Italia obliga a regresar, no a emigrantes a la vendimia, sino a estudiantes del Erasmus. Cáceres opta a ser Capital Europea de la Cultura… Ahora, es cuando realmente comienza el camino desde la plena igualdad y la conciencia de que no somos inferiores a nadie: ¿Y eso tampoco despierta ilusión?







Ejercicio de humildad

28 11 2008

Desde esa cita de París, se han comprometido medidas públicas para atajar perniciosos efectos de las burbujas pero todo eso tiene su reverso: realismo y esfuerzo


La conciencia nacional creada por Theodore Roosevelt no era “meling pot” sino “melting pot”. Nunca hubo una movilización de tabaqueros en Bruselas el 14, sino el 19 de noviembre. Tampoco estuvo Vara en Bolonia, sino en Verona. Y mi profesor de filosofía jamás me explicó el “conductivismo” sino el “conductismo”. Pero la mayor humildad de un columnista pasa por reconocer que sus análisis construyen injusticias hacia terceros por no saber especificar. Eso me ha pasado con los comerciantes y empleados que, como mi padre, se sintieron ofendidos por no reconocerles -en el anterior artículo- el esfuerzo que desplegaron durante años de autarquía para España y Portugal, y sólo ellos sabrían explicarlo con objetividad. Disculpas públicas ante semejante ligereza: mi bienestar se cimentó en sus sacrificios.


Vienen tiempos duros, los primeros que sorteará la generación de europeos con mayor protección y nivel de consumo de su historia. Será nuestra particular posguerra, afortunadamente dirimida en mercados bursátiles y pulsos financieros y -así lo esperemos- nunca más en campos de batalla. Pero, sin duda, un desafío para españoles y portugueses que han cumplido con su etapa formativa, disponen de las mayores cotas de cultura de la historia, incluso de una movilidad laboral impropia para la tradición distante que heredamos, pero felizmente desacostumbrados a sortear largos periodos de crisis.

Ya podremos lamentar que todos pagaremos la cuenta por igual, hayamos -o no- catado un maldito vaso en la bacanal que zarandeó al mundo desarrollado, pero cada vez que un Estado aprueba un plan para aportar liquidez al sistema (España) o para rescatar de la quiebra un banco (EE.UU.) el dinero es el de todos. Y no hay otra solución. Para que la economía real vuelva a carburar sólo falta que ese plasma active las articulaciones y los músculos y llegue a quien debe llegar. La cooperación con otros siempre ayuda a que todo sea más rápido. Quizás, ésa sea la primera conclusión de la semana de Extremadura en Lisboa. A mí, me ha devuelto confianza.

A la decisión sin precedentes que adoptaron los países del euro el 12 de octubre, se le ha añadido esta semana la inyección de 200.000 millones de euros por parte de la Comisión Europea y de 800.000 millones de dólares en EE.UU. Suponen la definitiva constatación de que la socialdemocracia es el traje más adecuado para corregir la anarquía que sustituyó la libre competencia por la barra libre. La otra cara de la moneda no se quiere -o no se sabe- explicar: Los gobiernos lasboristas en Inglaterra tras la segunda guerra mundial, o de Willy Brandt en Alemania tras la crisis energética de 1973 fueron la consecuencia electoral para afrontar periodos de esfuerzo y ajuste. Desde esa cita de París, se han comprometido medidas públicas para atajar perniciosos efectos de las burbujas pero todo eso tiene reverso: abrir un periodo de realismo, sacrificio, esfuerzo, compromiso, excelencia y eficacia en cada uno y -como común denominador- solidaridad para la protección de los que se quedarán desamparados durante tal ajuste. Y ahí, todos tenemos que reconocer nuestros deslices.


Diario HOY. 28 de noviembre de 2008

Libro: “Yo, lo supérfluo y el error”. Autor: Jorge Wagensberg. Editorial Tusquets. 288 pags. 19 €


Libro: “Netherland”. Autor: Joseph o’Neill. Editorial El Aleph, 2009. 304 páginas. 21,5 €

Sitios recomendados: Comisión Europea y Parlamento Europeo. Bruselas y Estrasburgo