¡Silencio, por favor!

23 05 2010

Un Pacto de Estado, que es lo que piden los españoles, comienza por un primer ejercicio de humildad y generosidad

El pasado 10 de mayo un diario nacional abría con: “el 52,9% de españoles quiere elecciones anticipadas”. La encuesta la realizó NCC Report, ubicada en la Valencia de Camps, Rita y González Pons. Esa empresa, el mismo día, distribuía un argumentario a todos los portavoces populares para enfatizar la idea. Paralelamente, otra emisora nacional abría un grupo de oyentes y firmantes en Internet y replicó la estrategia en tertulias, informaciones, opiniones (o todo mezclado, a la vez) para reforzarla. Al día siguiente, Aznar -en el mismo Financial Times que nos calificó a España como “pigs” (cerdos)- y Esperanza Aguirre -tras el cartel que fijaba su rebelión fiscal contra la subida del IVA en Alcobendas- dijo que “ha llegado el momento de convocar elecciones generales”.


Los patriotas, los leales, coherentes con el honor y el interés general, se las comieron dobladas. Desde el General Toral en Santiago de Cuba hasta el último servidor contra el terrorismo saben que el egoísmo nos lleva a la tumba. Un adelanto electoral, en un escenario de lucha contra la crisis en Europa, sólo elevaría la inestabilidad institucional del país, acarrearía dudas sobre la decisión de cumplir con los deberes en este escenario europeo. Sin embargo, en la encuesta cualquier lector daría con las claves de tal urgencia irresponsable: “Rajoy sí es alternativa”, titulaba ese diario, interpretando que el 59% considera que el ajuste de Zapatero “refuerza electoralmente” a Rajoy. Y -quizás lo más grave- arrinconaba en un subtítulo que un 65% “considera urgente y obligatorio un gran Pacto de Estado”. Es decir, la urgencia de Rajoy bien vale -según esos estrategas- dañar incluso la imagen de España. Porque, con la que está cayendo, Rajoy ni despega, ni se le ve como alternativa. Ni siquiera entre los suyos. Todo vale. Menos plantear una moción de censura, si tal es la gravedad, y tan valientes los “patrioterillos” de salón y encuesta privada.


La semana es para enmarcar: De Cospedal deja caer que “se negocia con ETA”, tres días antes de descabezar a la cúpula mafiosa; Durán i Lleida mira a Extremadura y Andalucía como causa del déficit el mismo día que se descubren las cuentas oscuras del Palau de la Música y SEAT salva, por suerte, el ERE tras una inyección pública que les asegura fabricar un nuevo modelo en Martorell; los populares en Extremadura piden reducir socialistas en la Junta, pero eso no es aplicable, según su ley del embudo, a CC.AA o ayuntamientos extremeños donde gobiernan; Monago llega a decir que el Plan E “sólo ha servido para hacer aceras y no para carreteras” cuando el ayuntamiento donde ayer sirvió como concejal ha peatonalizado el centro de la ciudad, lo que él defendió cuando sus intereses eran localistas; hasta disolverían las diputaciones sin advertir que ello obliga a una reforma constitucional; Aguirre, la marquesa consorte de Murillo, se declara “pobre de pedir” cuando le anuncian un nuevo impuesto de patrimonio que ella abolió, antes que el Gobierno, y por el que le compensan con la nueva financiación.


¡Silencio, por favor! Quien hable, que aporte luz, no enroques que sólo sirven a sus supervivencias mediáticas o políticas. Un Pacto de Estado, lo que piden la mayoría de españoles, comienza por un ejercicio de humildad y generosidad. Aquí no hay salvadores ni mirlos blancos. Y esto va para largo.


Diario HOY, 22 de mayo de 2010

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Los gritos del silencio

10 04 2010

No voy a dañar más que lo que ya está sangrando a uno de los pilares del sistema democrático: el sistema de partidos

Sé que tengo que escribir de la Gürtel. Sería lo más lógico en esta semana de pasión para el PP. Sé que tendría que hacerlo. Tendría que recordarle a los dirigentes populares que hace unos meses salieron todos en tropel –incluido su presidente en Extremadura– para sentenciarnos que todo es ‘una conspiración del Estado’ y decirnos, esta semana, que a los extremeños no les interesa nada de la Gürtel. Sé que tendría que atacar los flancos descubiertos por tanta solución de urgencia, a corto plazo, de embestidas contra todo lo que se movía. Sé que tengo que hacerlo. Mis lectores así lo esperan… Pero no lo voy a hacer. Debería hacerlo pero sé que –en el fondo– sólo beneficiaría a los antisistemas, a las Esperanzas que ahora se deslindan con cobardía de sus responsabilidades, a los que piden sangre por el silencio, a los que esperan horadar el sistema democrático, a los que ansían una abstención que les dé alas a sus teorías. A los que esperan que esto flaquee para decirnos: «Veis como yo tenía razón».

No. No voy a dañar más que lo que ya está sangrando a uno de los pilares del sistema democrático: el sistema de partidos. Ya no podrán acusarte por la calle. Con eso, me doy por satisfecho. ¿Queréis tablas pactadas, a cambio de no cercenar el futuro? ¿Uno a uno y sin penaltis de desempate? ¿Comenzamos el juego con nuevas reglas, más transparentes, más ciudadanas, menos hipócritas, a cambio de enfundar la navaja de la venganza y aún herido por tantas bilis vomitadas contra mi condición de socialista? Vale. Me aguanto. No quiero convertir España en la prostitución política de países mediterráneos de nuestro entorno: presidentes de clubes de fútbol que comienzan asesinando la izquierda, después a la Democracia Cristiana y, bajo el lema de la selección azurra –‘Forza Italia’- terminan rodeados de bailarinas y telepredicadores del corazón gobernando –y blindándose– dentro del sistema. Sólo por eso, no lo haré. Por eso, porque la democracia ha costado demasiados silencios y demasiadas entrañas retorcidas como para que, ahora, unos cuantos se aprovechen de que los adversarios se desangren.

Me gustaría encontrar el mismo talante enfrente. Todos sabemos que campañas ‘a la americana’, sin sistemas de financiación ‘a la americana’, terminan así. Siempre hay unos listos que se benefician de esa disfunción y medios de comunicación que, primero facturan, y después critican el elevado costo de dichos eventos. Pero, sólo tengo una petición: ahora, la pelota la tiene uno de los dos grandes partidos del sistema democrático español, el que más golpes de pecho se dio en todo este trayecto. Tiene Rajoy una oportunidad histórica: cortar por lo sano y plantear una ley de punto cero que salve, no sólo a su partido, sino al propio sistema. Despéguese del pasado, deje las fotos con quien lo designó, sea líder porque, si no, nadie podrá confiarle una alternativa de liderazgo en esta España. Si no es capaz de hacerlo, no sólo el PP tiene un problema, también la democracia española. Pero la pelota está en su tejado. Juéguela, aun a costa de que le rompan las piernas. Ése es su riesgo. Usted eligió jugar, aunque sea en silencio.

Diario Hoy. 10 de abril de 2010

Libro: “Las democracias contemporáneas”. Autor: Arendt Lijphart. Ariel, 1999. 264 pags. Agotado

Sitio recomendado: Sede nacional del PP. Calle Génova. Madrid







Ibarra y los españoles

26 09 2009

Españoles son los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien lo hace en Mónaco o se operan tres veces por la misma imprudencia

Ibarra “no representa hoy a nadie” –según el PP extremeño- pero a la mínima le contesta hasta su candidato a presidir España, Mariano Rajoy: “Si llego a decir eso, los del PSOE me excomulgan”, dijo sin abordar el fondo de la reflexión. El morbo que despierta Rodríguez Ibarra es proporcional al ruido de cristales que –deseado, o no- provoca el titular al que reducen sus palabras. Ibarra es Ibarra, pese a no estar en primera línea, leal en el debate interno de su partido y coherente por reflexionar sobre otro artículo publicado días antes en el mismo diario.

¿Pero, qué dijo Ibarra para despertar tanto revuelo? En su tribuna periodística ni atacó a Zapatero, ni a Vara. Criticó a los que se refugian en el anonimato y después no se atreven a disentir en los debates propios que define toda organización. El resultado no pudo ser más laxante: la dirección se pone las pilas y comienza una campaña sobre las medidas gubernamentales, que ya se realiza en Extremadura desde hace diez años; provoca un enroque que silencia a los anónimos; y regala dosis de apoyo con el límite de los reglamentos que ellos mismos aprobaron: ¡A otra cosa!


Dos días después, lanza unas declaraciones radiofónicas que –limitadas a un titular como “La sanidad para los españoles”- suenan tan mal que cuesta creerlas así. Nadie, en sano juicio, daría crédito a una interpretación descontextualizada, casi xenófoba, de quien durante toda su carrera política definió a Extremadura como “tierra de acogida”. Durante sus mandatos, la región desplegó una red permanente de cooperación pese a gestionar presupuestos más limitados y abanderó la solidaridad que ejercía para fuera porque la reclamaba dentro como pilar ideológico.


La concordancia parece simple: Español es quien legalmente ejerce sus derechos y obligaciones según dispone la Constitución y el resto del ordenamiento, incluído los acuerdos y tratados internacionales que vinculan a nuestro país: ¿Es que alguien olvida las críticas contra el propio Ibarra por ofertar servicios sanitarios al vecino Alentejo, mientras ampliábamos tecnología médica con fondos transfronterizos?

Para la izquierda, la sanidad es un derecho, no un producto de beneficencia ni de la caridad. Define al Estado del Bienestar como los servicios sociales, más extensos que los comedores de urgencia. Y todo derecho para ejercerlo necesita de garantías (legalidad para saber quién reside o es nativo, fiscalidad, deberes constitucionales) y límites (hasta dónde se extiende la solidaridad). Español es cualquiera de los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien rinde impuestos en Mónaco, aunque tenga para pagarse un seguro privado, ni los ochocientos mil que estaban sin regularizar con Aznar. La sanidad pública tampoco le debería ser gratis al turista que usa su estancia para operarse las varices por riesgo de trombo, ni para esa niña extremeña que acumula tres cirugías faciales porque se cayó otras tantas veces de la moto, todas sin casco.

Las CC.AA. deben 63.508 millones de euros, el 5,9% del PIB. Sólo Extremadura gasta casi 30 anuales en botica. Se piden reformas estructurales en infraestructuras, energía, educación y relaciones laborales pero la sanidad adeuda un billón de pesetas entre todas las CC.AA. Antes que reactiven el discurso del copago, Ibarra se moja y será creíble cuando demanden más esfuerzo. “Las crisis generan costes”, advierte. Hoy, dicen que “es absurdo”. Mañana, le darán la razón… como cuando el ordenador en El Carrascalejo. Al tiempo.


Diario HOY. 26 de septiembre de 2009

Libro: “20 años de poesía”. Edición a cargo de Andrés Soria Olmedo. Editorial Tusquets. 510 pags. 25 €

Libro: “Un país mundano”. Autor: John Ashberry. Traducción y prólogo de Daniel Aguirre. Editorial Lumen, 222 págs. 16,9 €

Sitio recomendado: El Carrascalejo (Badajoz)





Paquirrín vota al PP

7 08 2009

Preocupa que un chico, que sólo necesita dos exclusivas al año para vivir, lo justifique con los mismos argumentos que Rajoy

El día que enterraron a Vituto, conocimos que el desempleo se redujo en Extremadura por cuarto mes consecutivo. La Encuesta de Población Activa nos sitúa segundos en reducción de parados y en incremento de afiliaciones a la Seguridad Social; es decir, la primera si enlazáramos ambos campos. Hemos dejado el pelotón del descenso para superar incluso a Valencia o Murcia, regiones que cambiaron huertas por adosados y a las que, como Andalucía, el parón del ladrillo en la costa les está dejando groguis. No es para tirar cohetes –la misma Consejera de Empleo advierte que el otoño será duro- pero nadie duda que las medidas fueron oportunas y eficaces durante estos meses.

Se esmeran en despreciarlas: la derecha pasó de sumarse a la paternidad proclamando que ellos votaron a favor del Plan L (el que pusieron en marcha Junta, diputaciones y cajas extremeñas) a olvidarse que sus senadores votaron contra el Plan E en Cortes, único que licita hoy obra pública en sus ayuntamientos; otra izquierda afirmó que reflejan el mal momento de la región y olvidan que dos legislaturas atrás reclamaban como única solución más contratos públicos en los ayuntamientos. Pero, en el fondo, todo contribuye a no darles valor. La FEMP reclama ahora que las CC.AA. coordinen planes de empleo con los entes locales y alaba el aprobado hace una semana en La Mancha; ni ellos ni el resto de España saben que nueve meses antes se decidió el primero en Extremadura, y que ayuntamientos de Badajoz (207) o Cáceres (93) contratan personal gracias a este fondo autonómico extraodrinario.

En verano hay menos noticias. Venga a darle vueltas en Internet a la degeneración de la política con refriegas en Valencia o en Mallorca y queremos encontrarla hasta en la basura mediática que inunda la prensa del corazón. Deberían abrir espacios para conocer quién fue Víctor Pérez Palomo, Vituto, en Mérida o para difundir que pueblos, como Tamurejo, esta semana pasan de 200 a 1.500 habitantes coincidiendo con sus fiestas patronales. Es la quintaesencia de lo que pudimos ser y no fuimos por la emigración y la humildad. Pero no; volvemos a ser noticia para los incendios y para encabezar las máximas de calor. También en términos de audiencia sólo somos un millón.

El verano da para escuchar que Paquirrín –el hermano calvo y feote “que está todo el día tocándose los huevos y le gustan las tías con las tetas grandes”, según sus propias palabras- vota al PP. Seguro que simpatizantes de este partido no se identifican con él pero preocupa que un chico, que no necesita planes de empleo sino dos exclusivas al año para vivir, justifique su voto con los argumentos con los que Rajoy aterrorizó al personal: “Estos socialistas nos llevarán al corralito”. No es original. Lo escuché a un argentino que jugaba un torneo en Badajoz: “De la Rúa sería muy puro pero nos trajo el corralito; Menem era sucio, pero la plata corría”. Estoy deseando que acaben los veranos frikis. Cuando todo se confunde, terminan afrontando la política internacional como Palito Ortega. Cantaba aquella arenga “Gibraltar español” y llegó a gobernador en La Pampa. Al menos, Paquirrín nunca supo cantar, ni Rajoy jugar al fútbol… ni Vituto quiso fama. Eso lo dominan los argentinos. Estoy deseando que vuelva el noble arte de la política a España y el fútbol de Messi para la tarde de los domingos; poco importará a quién vota o si tiene una novia bien dotada.


Diario HOY. 7 de agosto de 2009.

Libro: “El discurso de la prensa del corazón”. Autora: Mar de Fontcuberta. Artículo en la Revista Análisis. 1990

Sitio recomendado: Tamurejo. Ermita de Ntra. Sra. del Rosario. Provincia de Badajoz









Pérdidas en el negocio

12 06 2009

Socialcristianos y socialdemócratas serán responsables de que no reproduzcamos el desencanto prefascista de los años treinta


NO hay ganadores en unos comicios en los que el 54% de los españoles se quedan en casa y pasan de Europa y su política. No puede haber ganadores en un continente que, tras abortar una Constitución Europea, cerró el fin de semana con una abstención del 57%, de la que no se salvaron ni los nuevos estados miembros (Bulgaria, Chequia o Rumanía) o contempla como en la matriz de las atrocidades nazis (Holanda) la ultraderecha se convierte en segunda fuerza electoral.

No permite la propia derecha que Rajoy se presente ante la ciudadanía como un líder asentado en su partido. No lo hizo Luis María Anson el pasado martes en El Mundo donde le achacaba el escaso rédito que ha conseguido en un escenario de crisis y con millones de parados. Con el recuento de los residentes en el extranjero y la ampliación cuando se ejecute el Tratado de Lisboa, el PP obtendría 24 eurodiputados y el PSOE, 23. La extremeña María Auxiliadora Correa, de confirmarse estos cálculos, se quedará en puertas y será, de nuevo, Alejandro Cercas el extremeño que pueda llevar la voz de nuestros desvelos en Estrasburgo. Y cinco días después de votar, y de botar en el balcón de la calle Génova, no faltan populares -como Luis de Grandes- que inculpan a la prensa amiga de Esperanza Aguirre de alentar a UPyD como refugio de los electores desencantados con Rajoy: el PSOE ha perdido 700.000 votos en España con respecto a 2004 y el PP ha recogido de ellos sólo 250.000. El resto explica el incremento de la formación de Rosa Díez.

En Extremadura tampoco hay ganadores. Lo hizo el PSOE con los números en la mano: un 49,13% frente a un 43,9% del PP, una vez cerrado el recuento definitivo. Es verdad que se convierte en el mejor porcentaje socialista de las todas las CC. AA. y que la participación del electorado extremeño estuvo cinco puntos por encima de la media española. Pero, ni siquiera desde estas líneas, podemos zanjar un juicio complaciente cuando en Badajoz han votado el 44% de los vecinos, se han cerrado mesas que no han llegado al 30% de participación y se superó tímidamente el 45% en Almendralejo, Mérida, Plasencia, Villanueva, Don Benito, o poco más del 42% en Navalmoral.

El PP aumenta en casi diez mil votos sus resultados de 2004. Pero en la provincia de Cáceres no han recogido ninguno de los casi cinco mil votos menos de los socialistas que en 2004. Han llegado a perder 60 votos con respecto a las últimas europeas. Con 25 puntos menos de participación que en las autonómicas, cualquier cábala -a favor o en contra es pura especulación, aunque los populares derivaran con su oferta de debate televisivo Vara-Monago hacia una lectura regional de estas elecciones.

Los conservadores son mayoría y tienen la responsabilidad de atajar la crisis internacional desde Bruselas. Cambia Europa el paso con respecto a los EE UU de Obama, como ya sucediera tras la depresión de 1929. Pueden elegir a Felipe González presidente de la UE y echarle a él la culpa del futuro, o justificar los resultados en Extremadura despreciando el valor del voto rural.

Pero, por encima de esta dinámica absurda, socialcristianos y socialdemócratas serán responsables de que no se nos escurra la democracia, reproduzcamos el desencanto prefascista de los años 30 y la xenofobia ocupe interrogantes que el parlamentarismo sabe generar, por desgracia. Sólo hay que repasar la historia para calcular las pérdidas que trajo a los europeos tan cruel negocio.

Diario HOY. 12 de junio de 2009

Libro: “Los muertos vivientes”. Autores: Robert Kirkman y Charlie Adlard. Edit. Planeta. 7,50 €

Sitio recomendado: Visitar el Campo de concentración de Auschwitz para nunca olvidar el horror






Píldoras para jaquecas

15 05 2009

Antes de que lo propusiera ZP, aquí le pusieron un ordenador y pizarras digitales a los alumnos en el aula y, ahora, portátiles


En Londres ha abierto una librería sin libros ni estanterías. Se trata de un local dotado con tres o cuatro ordenadores, dos impresoras potentes y varios terminales para grabar los libros desde Internet. El emprendedor inglés paga licencias y derechos de autor para ofrecer una amplia bibliografía. Uno llega allí y puede llevarse El Quijote impreso en fotocopias, con tapas bermejas, verdes o añil, según decores el salón. Otros, ni siquiera contribuyen a la tala de árboles y se llevarán Hamlet o La Hojarasca en un lápiz USB o en esos soportes llamados E-books, como un móvil grande que permite pasar sus páginas deslizando el dedo por su pantalla.

La prensa escrita sabe de las consecuencias de este cambio de sistema. Hay más lectores en sus ediciones digitales, se han reducido las ventas en papel y la publicidad se reconduce a ese espacio electrónico que mantiene la marca del diario como valor de atracción. Ya fabrican ordenadores con materiales biodegradables, energía solar y software libre, el que no paga licencias a empresa alguna. Lo ha presentado la Fundación del Conocimiento Libre en Madrid, bajo el auspicio de Richard Stallman, el gurú de este movimiento.

En Extremadura se apostó por Linex, el software libre, desde el comienzo de la alfabetización tecnológica a finales de los noventa. Incluso, antes de que lo propusiera ZP, aquí les pusieron un ordenador y pizarras digitales a los alumnos en el aula y, ahora, portátiles. Esa apuesta, existosa según la voluntad de cada usuario, ahorró dinero a la Administración y ha provocado que alguna multinacional haya ofrecido a la Junta paquetes informáticos a precio de costo o, en algunos casos, regalados. Si la gran pregunta de esta crisis es a qué sector dirigimos la actividad económica, parece claro que la industria del conocimiento debe ser uno de esos huecos, junto a la agroindustria o las fuentes energéticas. Y en el caso de la sociedad de la información, ambos intereses habría que conciliarlos.

El consorcio IDENTIC, formado por las dos diputaciones y las universidades populares, y que gestiona 291 Telecentros en otros tantos municipios extremeños, ha creado una enciclopedia audiovisual en Internet que se nutrirá con píldoras de un minuto. Deben concentrar -como en un spot- el mensaje y las imágenes para conocer todas las materias, una a una, en ese tiempo tasado. Será libre, grauita y participativa. Pero, sin aportaciones de la gente, que comenzará en nuestra región, en Uruguay, Bolivia y Nicaragua, este proyecto nunca podrá retroalimentarse y crecer: Así nació Wikipedia, la enciclopedia textual más amplia en Red. Ahora, con Micropedia.tv, ese límite de tiempo obliga a ser más creativo, conceptual, breve e igual de generoso porque todo eso quedará exento de rendimiento comercial. Es un ejemplo de la ética Hacker, la ética de innovación iniciada por Pekka Himanen: innovar sólo por el placer de crear, no por ganar dinero… aunque todo creador sabe que, si tienes ideas, terminas por tenerlo.

Estoy deseando ver las primeras sobre la crisis. A ver si alguien ilustra cómo salir lo antes posible de ella. Por lo visto en el Debate de la Nación, sé quien no dispensará receta alguna: Si Rajoy no tuvo tiempo para enunciar o respaldar una sola medida en su intervención, tasada en 45 minutos, cómo se las arreglaría para concentrarlas en pildoritas de a minuto: ¡Menuda jaqueca!



Diario HOY. 15 de mayo de 2009

Libros: “Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder”. Autor: Alberto Olmos. Editorial: Caballo de Troya. 304 páginas. España. 2008. Precio 19,40 €

Sitios recomendados: Uruguay, Bolivia y Nicaragua. En la foto, plantación de hojas de coca en los Andes






Otra foto de Aznar

24 04 2009

Aznar situó a Rajoy, a la diestra de su centralidad, al mismo nivel que Cascos, Rato, que un renovado Mayor Oreja y en el mismo grupo que Esperanza Aguirre


Cada foto suya son votos para la izquierda. Tendrían que agradecérselo. Si algún día se constipara y no pudiera asistir a otra sesión fotográfica, habría que llevarle aspirinas. Desde el respeto y el honor que debemos, y que debe guardar siempre, a cualquier ex presidente, alcalde o diputado -legitimados por la voluntad mayoritaria de un pueblo hasta que pierden esa confianza en las urnas, o por voluntad propia- el caso de Aznar es para estudio. Si votos dio la desgraciada foto de las Azores, su decisión esta semana de rememorar la imagen del gobierno de 1996 ha movilizado el electorado, pero a la contra.

Primero, por situar al actual líder del PP, Rajoy, a la diestra de su centralidad, al mismo nivel que Cascos, Rato, que un ‘renovado’ Mayor Oreja -quien hasta ayer quitaba hierro al franquismo- y en el mismo grupo que Esperanza Aguirre. Si alguien dudó alguna vez dónde residía el epicentro del poder -no sé si aún- y quién eligió al sucesor personalmente, esa foto antes de una campaña electoral disiparía cualquier duda.

Segundo, porque la fotografía se realiza un día después de que Aznar reclamara en público «menos Estado» mientras Obama lo construye a golpe de erario público en EE. UU. y se convierte en la esperanza del mundo blanco. Lo proclama cuando los autónomos piden una renta de subsistencia, sus propios correligionarios que incremente la financiación y se abonen los compromisos de unos ayuntamientos que han salvado sus programas electorales gracias a los 8.000 millones de euros para obra pública en los municipios, y los proveedores de esas haciendas locales esperan, como agua de mayo, otros tres mil millones para poder cobrar parte de sus facturas en esas Administraciones. Menos Estado sería caer sin red, el golpe se convierte en impacto y, pese a que el dinero cotiza de nuevo a la baja y siguen liberalizados suelo y combustibles, las familias tardarían aún más en levantar cabeza. Algunas, nunca. Además, en España continuarían sobrando casi dos millones de viviendas y los promotores se olvidarían de pedir la compra de stock alguno. Defendió «menos Estado», aderezado con dosis de terror sobre el sistema público de pensiones, pese a que las pérdidas más alarmantes se han producido -precisamente- sobre las cotizaciones bursátiles en planes privados. Mal momento para criticar el gasto público.

Y tercero porque un joven Aznar escribió en ‘La Nueva Rioja’ a mediados de los setenta sobre la insensatez de una Constitución que consagraba en su Título VIII el Estado de las Autonomías. Años más tarde fue presidente de una de ellas, Castilla y León. Después, de esa España constitucional. Y como por aquí rebautizan al mismo tiempo las calles de algunos generales golpistas y de alguna diputada, legitimada esta última por la misma democracia que invistió a Suárez y a Aznar, aunque también escribiera artículos de dudoso acierto, tendrá finalmente razón Berlusconi y habrá que buscar los candidatos a las Europeas entre modelos y gogós: dan mejor en cámara, no han escrito nada comprometido en el pasado y les pondríamos calles a su muerte. Otra cosa es que los ciudadanos se harten, pidan nombrar esos viales con letras asépticas y tengamos que tirar de fotos y de nuevos cronistas para saber que vivíamos en democracia gracias a unos representantes del pueblo a quienes llamaban ‘políticos’ y se enzarzaban por sus cosas.


Diario HOY. 24 de abril de 2009

Libro: “La conspiración de las lectoras”. Autor: José Antonio Marina y Mª Teresa Rodríguez de Castro. Editorial Anagrama. 276 páginas. 18 €

Sitio recomendado: La Rioja. Zona vitivinícola