Ibai irá al cole

9 09 2011

Ibai Uriarte, el niño con 4 años de Zarátamo que recibió cinco transplantes a finales de diciembre, podrá ir al colegio. Nació con un tumor exagerado que resultó proceder de un embrión gemelo, un feto parásito enquistado. Gracias a una familia portuguesa -hígado, estómago, duodeno, intestino y páncreas de su hijo fallecido- ha recibido el alta esta semana. Primero, en el Hospital público La Paz, de Madrid; allí, el cirujano pediatra Manuel López Santamaría -apellidos de prestigio médico para Badajoz- realizó el transplante. Después, en el Hospital público de Cruces, en Baracaldo, donde antes le extirparon el cáncer. Dicen estos funcionarios que en los niños se reduce la probabilidad de rechazar los órganos injertados. Ibai deberá pasar revisiones periódicas, cuidar las deshidrataciones y evitar las infecciones oportunistas.

La pasada noche escuché de Jesús Eguiguren que confiaba en una solución feliz para la sociedad vasca. Relataba sus encuentros con Josu Ternera; al final, los dos eran padres y pensaban en el futuro de sus hijos. Desde cada orilla, ambos sabían que sus hijos no tendrían futuro si tuvieran que vivir más años con un feto parásito, con un tumor como la violencia enquistado en las bilis. “En los niños se reduce el rechazo de los órganos injertados”, les dijo el especialista. Después de todo lo pasado, Javier Uriarte es optimista: “Nos queda un largo camino por delante; hay que tener paciencia”. El padre de Ibai contó que el chaval está deseando ir a la ikastola.

De momento, deberá llevar mascarilla para evitar contagios y enfermedades porque aún mantiene las defensas bajas: “Es lo único que le distingue de los demás”- dijo con orgullo. Como el resto de familias españolas y europeas, a los padres de Ibai ya sólo les preocuparán los costes de la vuelta al cole, ese sitio donde otros funcionarios -maestros y profesores- te enseñan a redactar cartas sin faltas de ortografía. Se preguntarán por qué no existirán libros genéricos, como sucede con los medicamentos, para llegar al final de este septiembre sangriento para el bolsillo. Todo esto bien vale un sacrificio para que Ibai, mañana, pueda renovar a esos médicos y docentes que constituyen el pilar básico de una sociedad, siempre que a ningún iluminado se le ocurra desmantelarlos, como está ocurriendo en Madrid. Ibai, como la mayoría de niños europeos, irá a una escuela pública o concertada. Sus padres no pueden pagar un colegio privado; y si su solución quirúrgica la tasaran los mercados, Ibai hubiera muerto, como la esperanza de la sociedad vasca. La solidaridad tras una donación de órganos de tu hijo muerto jamás tendría un precio. Todo está en el aire. Comenzamos a tirar de mascarillas para soportar tantas “infecciones oportunistas”, sabedores de que el estado del bienestar ahora se encuentra con las defensas bajas. Si alguien retirara la educación y la sanidad de la lista de derechos adquiridos, el cáncer de la violencia podría reproducirse por las calles con todos sus riesgos. Pero, como el padre de Ibai, aún somos optimistas: “Nos queda largo camino por delante; hay que tener paciencia”.

Diario HOY, 9 de septiembre de 2011

Libro: “La cuestión vasca: claves de un conflicto cultural y político”. Autores: Josetxo Bereiain y Roger Fernández Urbieta. Editorial: Proyecto a Ediciones, 1999. Biblioteca Episteme. 271 pags.

 Sitio recomendado: Santuario de Ntra. Sra. de Aránzazu. Patrona de Guipuzcoa (9 de septiembre). Oñate. Euskadi. España.

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Impuestos en España

26 06 2010

En Portugal el IVA es el 20%, Francia el 19,6%, Italia el 20%, Suecia el 25%. España ocupa el puesto 23 de 27

Si existe un campo en la política que se presta a demagogias es el de los impuestos. Todos tenemos una parte egoísta. Esta muy extendido el “yo a lo mío”, el “ande yo caliente y ríase la gente”. De entrada, lo relacionado con impuestos suscita rechazo. Hay fuerzas políticas y ciudadanos que, legítimamente, sostienen que los impuestos son un expolio del Estado sobre los bienes particulares, una usurpación de los poderes públicos sobre sus ingresos. Otros, defendemos que, más allá del egoísmo individual, los impuestos son instrumentos para mantener derechos sociales básicos como la sanidad y la educación. La carga fiscal de un país es un medio por el que se crea un patrimonio común que vuelve a la sociedad a través de la sanidad y educación publicas, o de las infraestructuras.


El debate actual sobre los impuestos puede llevar a muchos ciudadanos a creer que la presión fiscal en España llegó al límite. Como el mayor antídoto contra la demagogia son los datos, ahí van unos cuantos y que cada uno saque sus conclusiones: La presión fiscal media de los países de la Unión Europea es de 40,2. La presión fiscal en España es del 34,2: Es decir, seis puntos. La quinta economía de la UE, España, ocupa el puesto 19 de los 27 en fiscalidad. La presión fiscal es en Francia el 44,5, en Italia el 42, en Alemania el 40, en Portugal el 37, en Suecia el 47. En España -repito- el 34,2. La próxima subida del IVA abre debates sobre sus consecuencias. Una vez más vayamos a los datos: En Portugal el IVA es el 20%, en Francia el 19,6%, en Italia el 20%, en Suecia el 25%. En la lista de países europeos según el porcentaje del IVA, España ocupa el puesto 23 de un total de 27.


España, quinta economía de la Unión Europea, está a la cola de Europa en presión fiscal y en porcentaje del IVA. Viajemos y veremos esta realidad: Pidamos una cerveza en Noruega o en Londres y sabremos de lo que hablamos. Estos son los datos, frente a tanta declaración indecente y falaz sobre los impuestos que pagamos los españoles. Alguien podría argumentar que casi todos los países europeos pagan más impuestos pero tienen más servicios. No es verdad. El nivel de la sanidad y educación publicas españolas, nuestra red de alta velocidad y autovías están en la media de Europa o muy por encima de ella. Ningún derecho social es gratis. Si todos los españoles estamos cubiertos por una sanidad y educación publicas; si los españoles disfrutan de autovías por las que no se paga peaje como en otros países, no son gratis. Cuestan dinero; se pagan. No en el momento de ir al medico o a la escuela; no se paga en el momento de ir por autovia de Hervás a Monesterio, de Nalvalmoral a Badajoz, de Trujillo a Cáceres. Se pagan con los impuestos de los españoles. Mejor dicho de los españoles que declaramos a Hacienda y pagamos nuestras facturas con IVA. Ahora, sólo falta que esa conciencia de comunidad, de país, trascienda más allá de las banderas o de la pasión por ganar un mundial de fútbol. Que todos sepamos, también, que tras esos 6.000 millones de euros españoles depositados en bancos suizos se esconden los mayores traidores a la patria… Aunque -si algún día lo supiéramos- nos llevaríamos poderosas sorpresas: Sorpresas, que da la vida…


Diario HOY, 26 de junio de 2010

Libro: “Normas Tributarias”. Autor: CISS. 2008

Sitio recomendado: Suiza






Atardecer en Lisboa

30 01 2010

Hemos degustado la excelencia en el trabajo, en la Oficina y el Centro de Negocios que Extremadura tiene en la capital portuguesa


Dice Javier Gomá en su impecable ensayo “Ejemplaridad Pública” que la vulgaridad se ha apoderado de nuestra sociedad post ideológica, precisamente cuando el hombre civilizado ha llegado al cenit de la liberalización subjetiva frente a la opresión institucional y política de otras épocas. Es el cáncer para el legado grecolatino que Occidente debe combatir. Años de “belenesteban”, “berlusconis”, “laportas” y “chiquilicuatres” alimentan al monstruo.


La vulgaridad en su máxima expresión nos infecta a todos. Hemos perdido la conciencia de que nuestro comportamiento individual es, sobre todo, la milésima aportación a una comunidad, pero tan vital como la de al lado. Cuanto más excelente, más cimiento. Vence más la subjetividad, el individualismo y el ego que nuestra aportación al colectivo. ¡Viva el urbanismo, muera la urbanidad! Desde ese enfoque, todos nos vanagloriamos con adelantos médicos que aproximan la esperanza de vida a los ochenta años: Por lo que nos toca, principalmente. Sólo cuando aparece el reverso de la moneda, cuando las cuentas no soportan jóvenes que se incorporan tarde al mercado laboral, ese mayor ciclo vital y la retahíla de prejubilaciones y reservas activas, pero que no les impiden activar la economía sumergida, nos damos de bruces con esa realidad colectiva. Nos tocará trabajar más años. Menos que la generación de nuestros padres -es cierto- con casi cincuenta años de cotización y posguerra. Hemos disfrutado de becas, sanidad, prestación por desempleo… Y de servicios e infraestructuras que adquieren hoy el enorme valor de las pequeñas cosas. Pero hay que ajustar cuentas con el destino.


Esta semana he vuelto a Lisboa para tomar café con Pessoa y unos amigos en A Brasilera. Allí hemos degustado la excelencia en el trabajo, en la Oficina y el Centro de Negocios que Extremadura tiene en la capital lusa: su ubicación, al lado de embajadas; su disposición, con salas para reuniones, oficinas de Fomento de Mercados y SOFIEX; su ejecución, liderada por una excelente directora, Teresa Rainha; puntualidad en los actos; estética sobria; hasta preside ese tono tenue de voz que doma las conversaciones, primer pilar para la cooperación. Hemos vuelto a Lisboa para reconocer que hay autovías con o sin peajes, puentes con o sin tasas, circunvalaciones –el día que la Junta de Extremadura anunciaba el inicio de la Ronda Sur en Cáceres y Badajoz- y atascos. Hemos tenido que volver allí -mis amigos y yo- para saborear toda la inmensidad de un atardecer desde el mirador de Graça, con el sol tocando el Tajo cuando ya es océano. Es gratis. Y es la quintaesencia de la excelencia en una naturaleza que cumple cada tarde con nosotros y que, por el contrario, miles de egos depredadores olvidan en su rutina diaria del valor de su perfección. Es lo que tienen los reversos de las monedas, cuando no todo viene de cara, que -quieras, o no- te obliga a ajustar cuentas con el destino.


Nos tocará trabajar más años. Menos que la generación de nuestros padres.

Diario HOY. 30 de enero de 2010

Libro: “Poesías ocultistas”. Autor: Fernando Pessoa. Org.y selec. Joao Alves das Neves. Aquariana. Lisboa, 1996

Libro: “Poemas”. Autor: Fernando Pessoa. Editorial Losada, 1997. 14 €

Tengo el deber de encerrarme en la casa de mi espíritu y trabajar cuanto pueda y en todo cuanto pueda para el progreso de la civilización y el ensanchamiento de la conciencia de la humanidad.

Sitio recomendado: Oficina de Extremadura en Lisboa







¿Qué hay de postre?

13 11 2009

Cuando el mundo desarrollado mejor podía comer, peor lo hace. Mientras, 800 millones de personas al año sufren hambruna


Coincide la conmemoración del XX aniversario de la caída del muro de Berlín con la aprobación en el Congreso norteamericano de la reforma sanitaria que impulsa Barack Obama. Europa agradece el esfuerzo colectivo de aquella extensión de libertades y los EE.UU. universalizarán un derecho del bienestar. Motivo para la esperanza aunque existan muros o alambradas que vencer en otras partes.

Semanas atrás, su esposa, Michelle Obama, inició también una campaña de concienciación, desde un rol doméstico, para combatir la obesidad infantil: insistir a las familias de que frutas y verduras equilibran la dieta de sus hijos. Algo que ya inició el mercado norteamericano en bebidas, galletas… Una empresa extremeña produce vegetales para una multinacional de comida rápida. Es curioso que, cuando el mundo desarrollado mejor podía comer, peor lo hace y 800 millones de personas sufren hambruna.

Nuestras madres y abuelas llevan años imaginando en sus fogones cómo sacar partido a unos productos, que cada día se pagan peor a sus productores. Hemos adaptado nuestra forma de comer a costumbres continentales. Cada mañana son más los que inician la jornada con desayunos fuertes: tostadas con mantequilla, aceite, queso, con jamón… y descubren de la tradición bíblica que la cena no sólo fue importante por el agua, el pan y el vino, sino porque era ligera. Con menos elementos en nuestra región y Portugal, ellas imaginaron un tesoro culinario que hoy regalan al mundo desde los centros libres de Internet, o inspiran cocina de vanguardia a nuestros chefs que –como ocurre con Atrio en Cáceres- es capital para cualquier neófito en la cultura gastronómica europea. Con cada nuevo centro tecnológico -como el previsto en Plasencia- se abre el futuro y la auténtica calidad. Hasta alaban en nuestros hospitales los menús.

Cualquier plaza que cuente con mercado, lonja, panificadora o polígono industrial asiste cada día al milagro de distribuir entre sus barrios la variedad de nuestra dieta: ¡Amanece, que no es poco en mi ciudad! Si esas comunicaciones se mejoran, más se extiende el beneficio y así más gente disfrutaría de dietas más diversas y frescas. No sólo aligeraríamos el congelador, se crearía empleo –también hostelero- en esos nodos; rebajaríamos el acopio de alimentos que –en demasiadas ocasiones, caducados- terminan en la basura; y gozaríamos de carnes, frutas, bebidas, mariscos… que, por tren o carretera, llegarían pronto a cada mercado europeo. Incluso, allende los mares porque sólo el desarrollo de la agricultura en el mundo en vías de desarrollo podrá mitigar su desesperación.

La gastronomía es anzuelo para el turismo mundial. En la costa, coronada por la cerveza que adopta nuevas tendencias con su versión light. En el interior, unida a museos y rutas culturales que, además, rebajan el colesterol: la de Carlos V, la vía de la Plata, la de Santiago, los mochileros o la del rey jayón. Y la sangre árabe, que aún corre por este sur que vive más en la calle, dispara el número de bares donde aperitivo y tapa son miniaturas de arte e imaginación culinaria.

Y será así. Si ante cualquier celebración pagana o religiosa, nos saltamos tan rica dieta y -como niños, en quienes desea influir Michelle Obama- terminamos preguntando: “¿Qué hay de postre?”, siempre nos quedará la farmacia para esos días: “¡Sal de fruta!”, dirán. Pronto, allí también.



Diario HOY. 13 de noviembre de 2009

Libro: “Gran Enciclopedia de la Cocina”. Coordinado por Carlo Santi y Rosino Brera, maître y chef del Hotel Excelsior de Roma. Ediciones Nauta, septiembre de 1969. Difundido por Círculo de Lectores. 654 páginas. Prologado por Juan Perucho. 20 €

Sitio recomendado: Ruta de Carlos V por la comarca de La Vera. Cáceres






El futuro a buen cobijo

30 10 2009

Las guarderías serían exportables a cooperativas, centros sanitarios privados y públicos, centros industriales, de transporte, o de investigación


El sistema público de salud y el ejército fueron durante siglos anverso y reverso de una misma moneda; el yin y el yang para la mitología y filosofía china, la luz y la oscuridad, el bien y el mal… Tuvimos que abordar con normalidad que la mujer se equipare al hombre en tareas de responsabilidad sobre cualquier ámbito de la vida para reconocer que esas dualidades, impregnadas injustamente de rancio aroma maniqueo, se nos deshagan ante la persistencia de la realidad y el progreso. Sin duda, porque todas esas teorías se construyeron bajo el prisma del hombre, arrinconando a la mujer a las catacumbas de la intrahistoria, la historia de puertas adentro que tan bien reflejara Ettore Scola en su film “La familia”.

Esta semana el Servicio Extremeño de Salud ha iniciado la obra de la guardería en el hospital Perpetuo Socorro de Badajoz y ha licitado ya la del Hospital Regional Universitario Infanta Crisitina. Comenzará, la primera, a funcionar el próximo año, fecha en la que se iniciarán también las obras del Infanta. Se trata de la segunda sede desde lo público que ejecuta una medida certera para la conciliación de la vida laboral y familiar de sus empleados. Inició esta senda de progreso en Extremadura, sorprendentemente para los clásicos, la Base General Menacho donde el ejército aglutina a cinco mil militares cerca de la ermita de Bótoa.

En ambos casos, son las mujeres quienes han diluído los estereotipos. Unas, porque se han capilarizado en toda la estructura militar hasta el punto de que su oficio a nadie sorprende; incluso, para ser reconocidas como mejor piloto de combate en una promoción o, en la política, gobernar las fuerzas de seguridad del Estado o la propia Defensa. Otras, personalizadas en la figura de la consejera extremeña de sanidad y dependencia, en la propia ministra del ramo o en la directora de la OMS, trasladando su visión femenina al progreso que supone ofertar una guardería en centros de trabajo alejados del núcleo urbano o, siendo más globales, coordinando y aplacando la histeria que envuelve a cualquier pandemia. En el horizonte, hasta tendremos una Reina en la más alta Jefatura del Estado.

El globo parece girar hacia la luz. La prevención no se construye sobre lo bélico, sino sobre la paz. Así, habrá que analizar la decisión de otorgar a Barack Obama el Premio Nobel antes de enjuiciarle cualquier logro. Afganistán parece ser el primer examen. Nuestra asignatura pendiente, ceder para que esa igualdad de género se cumpla en casa y fuera.

Las mujeres están sufriendo más que nadie las consecuencias de esta crisis pero nos enseñan a abrir nuevas posibilidades. Podremos ahora debatir si construir esas guarderías en los centros de trabajo –públicos o privados- o concertar el servicio con guarderías próximas. No cabe duda que este modelo sería exportable a las sedes de cooperativas agroalimentarias, centros sanitarios privados y públicos previstos en la región, centros industriales, de transporte, energéticos, de investigación y desarrollo… No sólo porque contribuiremos a la integración laboral de la mujer, que es quien más bajas solicita cuando un hijo enferma, sino la de hombres que disfrutan hoy de custodias compartidas; de visitantes y pacientes llegados de otros municipios o de Portugal como complemento a la residencia para familiares, abierta hace años de forma pionera; y de los abuelos para su ocio activo, más digno y justo dentro de sus merecidas jubilaciones, tras demasiados años dependientes de una segunda y obligada crianza de los nietos, para ayudar a sus hijos.


Diario HOY. 30 de octubre de 2009.

Libro: “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. Autor: Stieg Larsson (3ª entrega de la trilogía Millenium). Destino, 2009. 22,50 €

Sitios recomendados: Hospital Regional Infanta Cristina y Base General Menacho. Badajoz






Salir fuera

9 10 2009

Hay funcionarios que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con su temor, sólo logran incrementarlo


Sí -ya lo sé- el titular es reiterativo. ‘Salir’ no necesita el adverbio ‘afuera’ o ‘fuera’ porque nunca se podrá ‘salir adentro’. En esto del lenguaje hay mucha miga psicológica. Las madres, cuando en las ciudades podíamos jugar en los lejíos -que eran los solares baldíos que la Junta siempre quiso gravar para frenar la especulación- nos gritaban «¡Éntrate p’adentro!» cuando el cielo amenazaba lluvia o era la hora de recogerse si ya anochecía. En el fondo, esa construcción lingüística sólo desprendía protección. Si salir afuera suponía temporalidad ante el castigo silencioso de la emigración en Extremadura, regresar a casa nos protegía del miedo de la noche o de la debilidad humana ante las fuerzas de la naturaleza.

«Salir fuera» se convirtió después -en los años de la euforia- en una construcción esnobista que aplicábamos para vísperas de vacaciones. Los que siempre emplearon el mes de descanso para regresar al pueblo materno, que pasaba por aceptar que la Costa del Sol era un lujo para economías más allá de los Pirineos, pregonaban el ‘salir fuera’ como un eufemismo sardónico para anunciar a los vecinos que la familia se iba una semanita a un apartamento a La Antilla o -con mucha suerte- a un hotel de Fuengirola. Nada de emigración obligada; puro placer, tras años de austeridad y ahorro.

No es que los extremeños hayamos vivido toda su historia de fronteras hacia dentro. Sin caer en los imperialismos de nuestros conquistadores en América, existe toda una tradición comercial desde Baños de Montemayor hasta Monesterio, gente que ‘salieron a buscarse la vida’. Eran comerciantes herederos de Ruta de la Plata, capaces de comprar tripas de cerdo en Tendudía y revenderlas en Sevilla, o de cargar lana de desecho en Béjar para telares clandestinos que ocupaban a las mujeres rurales de nuestra tierra. Así, también, creció el comercio pacense para Portugal, o el contrabando en aquellos barrios de aluvión. No es extraño que la renta media de Extremadura -de poco más de 16.000 euros al año- sea de las más bajas de España cuando el 60% de las pensiones, en una región castigada por el látigo demográfico de la emigración, son mínimas, no contributivas, propias en muchas mujeres a las que nunca se les contabilizó el trabajo sumergido o como manos de obra para apañar la aceituna, o para el mismo contrabando.

En esta encrucijada pulula demasiada gente atemorizada, que ‘se entra p’adentro’. Funcionarios, y asalariados estables, que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con tanto temor, sólo logran incrementarlo. Pero, por el contrario, incrementa también un viaje al interior en cada persona, como dice la última campaña de promoción de Extremadura. Recuperar esencias y valores, que no por ser más baratos, satisfacen menos al ser humano. Hay amigos que se enamoran de mujeres más gordas, y menos lujosas, que sus cónyuges de toda la vida. «Son más vitales», dicen… Hay amigas que lo dejan todo por disfrutar de quien hoy es su mejor compañero. La política se reafirma firmando códigos para renovar la confianza que -en caso contrario- sería sangre para tiburones del populismo. Sólo nos falta encontrar comerciales que sepan vender en Bulgaria, Polonia o Brasil nuestro modelo de sanidad pública, de educación basada en nuevas tecnologías, o de viviendas protegidas que nos convierten en referente del bienestar en Europa, empresas que presuman de ‘salir p’afuera’. Eso lo enseña la calle, nunca de puertas para adentro… por mucho que te quiera tu madre.


Dario HOY. 9 de octubre de 2009

Libro:Hacienda, Comercio y Contrabando en la Frontera de Portugal (Siglos XV-XVIII)”. Autor: Melón Jiménez, Miguel Ángel. Colección Crónica del Occidente. Cáceres: Cicon Ediciones, 1999

Libro: “Guapos y sus isótopos”. Autor: Rafael Sánchez Ferlosio. Editorial Destino. 127 páginas. 19,5 €

Sitios recomendados: Ruta de la Plata. De Sevilla a Astorga. Calzada romana y Arco de Cáparra







Ibarra y los españoles

26 09 2009

Españoles son los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien lo hace en Mónaco o se operan tres veces por la misma imprudencia

Ibarra “no representa hoy a nadie” –según el PP extremeño- pero a la mínima le contesta hasta su candidato a presidir España, Mariano Rajoy: “Si llego a decir eso, los del PSOE me excomulgan”, dijo sin abordar el fondo de la reflexión. El morbo que despierta Rodríguez Ibarra es proporcional al ruido de cristales que –deseado, o no- provoca el titular al que reducen sus palabras. Ibarra es Ibarra, pese a no estar en primera línea, leal en el debate interno de su partido y coherente por reflexionar sobre otro artículo publicado días antes en el mismo diario.

¿Pero, qué dijo Ibarra para despertar tanto revuelo? En su tribuna periodística ni atacó a Zapatero, ni a Vara. Criticó a los que se refugian en el anonimato y después no se atreven a disentir en los debates propios que define toda organización. El resultado no pudo ser más laxante: la dirección se pone las pilas y comienza una campaña sobre las medidas gubernamentales, que ya se realiza en Extremadura desde hace diez años; provoca un enroque que silencia a los anónimos; y regala dosis de apoyo con el límite de los reglamentos que ellos mismos aprobaron: ¡A otra cosa!


Dos días después, lanza unas declaraciones radiofónicas que –limitadas a un titular como “La sanidad para los españoles”- suenan tan mal que cuesta creerlas así. Nadie, en sano juicio, daría crédito a una interpretación descontextualizada, casi xenófoba, de quien durante toda su carrera política definió a Extremadura como “tierra de acogida”. Durante sus mandatos, la región desplegó una red permanente de cooperación pese a gestionar presupuestos más limitados y abanderó la solidaridad que ejercía para fuera porque la reclamaba dentro como pilar ideológico.


La concordancia parece simple: Español es quien legalmente ejerce sus derechos y obligaciones según dispone la Constitución y el resto del ordenamiento, incluído los acuerdos y tratados internacionales que vinculan a nuestro país: ¿Es que alguien olvida las críticas contra el propio Ibarra por ofertar servicios sanitarios al vecino Alentejo, mientras ampliábamos tecnología médica con fondos transfronterizos?

Para la izquierda, la sanidad es un derecho, no un producto de beneficencia ni de la caridad. Define al Estado del Bienestar como los servicios sociales, más extensos que los comedores de urgencia. Y todo derecho para ejercerlo necesita de garantías (legalidad para saber quién reside o es nativo, fiscalidad, deberes constitucionales) y límites (hasta dónde se extiende la solidaridad). Español es cualquiera de los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien rinde impuestos en Mónaco, aunque tenga para pagarse un seguro privado, ni los ochocientos mil que estaban sin regularizar con Aznar. La sanidad pública tampoco le debería ser gratis al turista que usa su estancia para operarse las varices por riesgo de trombo, ni para esa niña extremeña que acumula tres cirugías faciales porque se cayó otras tantas veces de la moto, todas sin casco.

Las CC.AA. deben 63.508 millones de euros, el 5,9% del PIB. Sólo Extremadura gasta casi 30 anuales en botica. Se piden reformas estructurales en infraestructuras, energía, educación y relaciones laborales pero la sanidad adeuda un billón de pesetas entre todas las CC.AA. Antes que reactiven el discurso del copago, Ibarra se moja y será creíble cuando demanden más esfuerzo. “Las crisis generan costes”, advierte. Hoy, dicen que “es absurdo”. Mañana, le darán la razón… como cuando el ordenador en El Carrascalejo. Al tiempo.


Diario HOY. 26 de septiembre de 2009

Libro: “20 años de poesía”. Edición a cargo de Andrés Soria Olmedo. Editorial Tusquets. 510 pags. 25 €

Libro: “Un país mundano”. Autor: John Ashberry. Traducción y prólogo de Daniel Aguirre. Editorial Lumen, 222 págs. 16,9 €

Sitio recomendado: El Carrascalejo (Badajoz)