La Casa de los Ángeles

23 01 2010

Ochenta niños se salvaron tras el derrumbe de su orfanato en Haití y, tras el milagro, esperan soluciones o la muerte


Como si de un milagro se tratara, los ochenta niños del orfanato La Maison des Anges (La Casa de los Ángeles) en Puerto Príncipe, Haití, salvaron sus vidas aunque el inmueble que les cobijara se hizo añicos con el seísmo. Hoy, deambulan por un solar cercano. Están allí, tirados en el suelo, llenos de moscas, sin víveres ni agua ni pañales, con la misma ropa desde que la tierra tembló. Los niños tienen entre meses y diez años. Sus documentos de adopción en trámite se volatizaron con el derrumbe del Ministerio del Interior de la isla. Cuatro de ellos estaban a un tris de venir a España.


Los médicos advierten que lo peor en Haití está por llegar. En un país sin Estado, donde la comida y el agua aún no se reparte con agilidad, el sida, la malaria, la diarrea y la tuberculosis trotarán a su aire. Los niños están desnutridos y la higiene es una quimera. Médicos Sin Fronteras, que han capeado siniestros vendavales, definen como “absolutamente dramática” la situación sanitaria en Puerto Príncipe. El Vicepresidente de los EE.UU. Joe Biden, aceptó esta semana la propuesta de la Iglesia Católica en Florida y desarrollará un plan de acogidas para menores. Reunidos en la parroquia de Notre Dame, Miami, se opuso a dispensar visados masivos y extraordinarios, acorde con su ley de inmigración, pero aceptó el ruego para donde residen medio millón de haitianos. La Ong 4Kids se prepara para la invasión de niños. Nuestro ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación acelera el traslado a España de menores con tutelas de adopción ya concluídas. Antes de todo esto, Vara -cumpliendo la seña “Extremadura, tierra de acogida”- se ofreció para que albergáramos la estancia de esos menores sin futuro. No fue la primera vez: saharauis, afectados por la radioactividad de Chernóbil… hasta una enfermera llegó de Ruanda con una bebé huérfana bajo el regazo. En Yugoslavia un muro burocrático y nacionalista lo impidió. La Asociación Extremeña de Ayuda Humanitaria, nacida para aquel fin, anuncia que renace. Entonces, 600 familias extremeñas remaron con ella. Ofrecen la dirección asesaya@hotmail.com para ordenar la acogida de estos ángelitos negros.


Existe un vacío legal sobre la acogida temporal de menores. La Ley 54/2007 de Adopción Internacional las prohíbe tras un desastre natural pero no lo hace sobre menores acogidos en programas de estancia temporal. El misionero javeriano, Chema Caballero, las califica como “solución temporal”. La Junta recibe las peticiones en acogidafamiliar@juntaextremadura.net. No será inmediato. Si los marines, con una maquinaria perfecta de guerra, tardaron una semana en llegar a puerto, para esto aún queda. La solidaridad es un arma de construcción masiva. Joe Biden, Moratinos y Vara son la esperanza de Caritas in veritate. Sus adversarios resaltan cuando ésta se encasquilla. Entretanto, el tiempo pasa. Cabalgan los jinetes de la muerte. Si se hubieran afiliado para dilucidar un congreso, hubiese sido más fácil. A esos empadronamientos no le ponen trabas el alcalde de Vic, Oriol Pujol ni Alicia Sánchez Camacho. Para ello, conozco viviendas en Mérida que hacen milagros. Pero para esos angelitos negros…


Diario HOY. 23 de enero de 2010

Libro: “Oliver Twist”. Autor: Charles Dickens. Alianza Editorial, 2001. 602 pags.

Sitio recomendado: Haití. Playa en Puerto Príncipe






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Imagine

28 11 2009

Hay docentes que cooperan para que los alumnos pasen por el calvario de disipar sus castillos en el aire


Escojo esta canción del ex beatle, un himno al idealismo, para titular en una nueva etapa del diario HOY este milenio: “Imagina a la gente viviendo en otro mundo”, dice Lennon, cantante de la paz. La imaginación es el triunfo de la razón. Ilustra el progreso del mundo. La luz de la resurrección para los creyentes tras la muerte. Los avances de la humanidad nacen de ella. Es la bisectriz que une Cervantes, Saramago y el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán. La proyecta hasta el realismo mágico latinoamericano, más allá de interpretar hechos novelados que definen a la Biblia, al Corán o “El siglo de las luces” del musicólogo cubano Alejo Carpentier.


Como el sol y el agua, da vida a la tierra. Alumbra el futuro. Ahora que copiamos modas de films o videojuegos, cobra más valor Miró, la música de los ochenta, el misterio del carnaval veneciano, chispa y fantasía en Río, Cádiz, Tenerife o Badajoz. Vive la Sevilla de Velázquez y Murillo, jarana del señorito, gitana que vende flores, ciudad donde llaman imaginería al arte religioso, que guarda sueños en el Real Archivo de Indias –muchos extremeños- hechos realidad.

No existe estrategia militar más eficaz. El caballo de Troya o fortalezas de frontera –la Vauban- son patrimonio de la humanidad. Con la ciencia, inspira la investigación: centros tecnológicos en Masachusets y Monterrey; el CTAEX transforma vegas y viñas en alimento; o en el previsto para el cerdo en Zafra. Creación, el ágora, pregón del Gabinete de Iniciativa Joven, batalla al pasado. Implantamos alimentos saludables en comedores, vacunas… y aún colegios o universidades tratan a los alumnos como pencos. Docentes que cooperan para que pasen por el calvario y disipar sus castillos en el aire. Comulgan con ruedas de molino cuando parece delito persistir con tan primitivo método. Fabrican frankensteins. Aniquilan sus almas para sumirlos en rotondas denunciables: ya los premian, como ratas de Paulov, con un quesito como aprobado; ya, como titís, excursiones o paseítos en barca. Para más inri, cien millones de niños no van a la escuela. No recogen ideas de baldes en el patio de juegos para perjuicio de la comunidad. Mantienen el “quien mucho abarca, poco aprieta” en este siglo de Internet. Para tanta memoria, Extremadura adquirió el computador Lusitania.

Imaginar no es un don, ni un lema publicitario: “Cuanto más trabajo, más inspiración tengo”, decía Picasso. Quienes recurren a botellas, porros o pastillas sólo aparentan por un instante ver la luz. Creen que borrachos y niños dicen la verdad. Terminan por pegarle patadas sin tono ni son, o abren el tiro al blanco, cuando se escapa. Otros optan por lo más cómodo y costoso: contratan a dedo creadores fuera de su ciudad. Olvidan artistas propios. Mantienen la barrera y renuncian a despeñarse, asidos a su caja de seguridad. Hubo, y hay, alcaldes sin ilusiones, presos de rutinas, calvos de ideas, antes de imaginar una ciudad más sostenible.

Ideas, poder de los hechiceros en las tribus. La magia sacó al genio de la lámpara. Hasta para la falsa denuncia de Floriano contra las escuchas del SITEL regala la mejor respuesta. La dio el ilusionista Robert Blake en el teatro López de Ayala: “No le dé más vueltas. Todo lo que usted ha visto –ha leído, en este caso- es sólo producto de su imaginación”.

Diario HOY. 28 de noviembre de 2009

Libros: “Don Quijote de la Mancha”. Autor: Miguel de Cervantes Saavedra. Varias eds.

Libro: “Vida y hechos del pícaro Guzmán de Alfarache: atalaya de la vida humana” de Mateo Alemán. Volumen 33 de la Colección de los mejores autores españoles. Bandry, 1847. 482 pags.

Libro: “El año de la muerte de Ricardo Reis”. Autor: José Saramago. Punto de Lectura, 2004. 600 pags. 10 €

Libro: “La encantadora de Florencia”. Autor: Salman Rushdie. Editorial Mondadori. 336 páginas. 23 €

Libro: “La educación de Hopey Glass”. Autor: Jaime Hernández. Editorial La Cúpula. 18 €




Sitio recomendado: Fortificaciones de frontera. Muralla Vauban. Badajoz






A la sombra del tomate

26 06 2009

Tres vidas, dos demasiado jóvenes para poner punto final a sus sueños y la tercera con la injusticia de morir a los tres años de su jubilación


San Juan no estaba saliendo como habíamos pronosticado. Fuimos a por las notas del niño. Son fechas para celebrar el fin de curso, de alegrarse porque esas calificaciones también evalúan el esfuerzo colectivo de la familia y, cuando más contentos estábamos y con la mesa reservada en el restaurante, el niño se pone con fiebre, con mucha fiebre, y camino del Centro de Salud apuramos sobremesa y siesta. Ya saben, los niños son así de inoportunos.

Somos una de esas parejas que, pese al individualismo triunfante, contribuye el mínimo para que Extremadura haya sobrepasado ya el millón cien mil habitantes. Sigue lejos la cifra de los que vivieron aquí antes de la emigración. Pero, que después de trece años en nuestra región haya más nacimientos que defunciones y en 2008 nacieran 862 niños más que el año anterior te reaviva el verde esperanza que colorea la bandera, justifica los cheques bebés que iniciara la Junta a comienzos de la legislatura y amplificara el Gobierno, y explica que tantas preocupaciones, literatura sobre crisis y riqueza, o debates sobre infraestructuras de futuro tengan una razón de ser: Los que deben heredar una sociedad mejor.

Si la mañana de San Juan fue grisácea por el susto febril, se oscureció cuando recibí la llamada del Presidente de Extremadura y, casi al instante, por Facebook un mensaje de San Tiago, el blogger de Miajadas, que advertían del accidente de autobús. Unos padres novatos, disgustados porque la ilusión de las notas y el orgullo de escuchar al tutor se nos ensució con un traspié sin relevancia, nos sentíamos privilegiados intuyendo cómo estarían los padres de Susana y de Cristina cuando conocieran esa fatal noticia: Una, que debía festejar su cumpleaños –como yo- el próximo 2 de julio, llena de ilusión por unas oposiciones a Magisterio que había encarrilado. La otra, regresando desde la Cáceres universitaria que tantos recursos humanos ha conformado para que Extremadura sea tan distinta a cuando sólo sobrevivíamos a la sombra del tomate.

A la sombra de ese icono para el triángulo modernizador de las Vegas Altas, tres vidas –dos demasiado jóvenes para que no colaboren en nuestra recuperación espiritual y demográfica, la tercera con la injusticia que supone hurtarle el descanso por el esfuerzo de una vida, a los tres años de su jubilación en Madroñera- se quedaron en una rotonda, como cuatro años atrás se fueron las de dos mujeres en otra salida de Talavera, también por estas fechas. Nos han emborronado las estadísticas y nos han devuelto el San Juan doloroso que sus hogueras no pudieron ahuyentar.

Rescato a Nietzsche cada vez que enfrento el tema de la muerte, y reconozco en su obra ese egoísmo que supone el dolor por los ausentes, pero que sólo sufren los que quedamos vivos. Es difícil crear consuelo más que remitirnos –desde la fe- a la esperanza de un mundo futuro o –desde la laicidad- al verso machadiano musicado por Serrat (“Nada pasa, todo queda…”). Ninguna muerte es gratuita ni, necesariamente, producto de negligencias o castigos divinos. Ayer, me levanté demasiado temprano, llené de besos la frente ardiente de mi hijo y reafirmé mi militancia por una vida y una tierra que ha perdido tres eslabones para su comunidad. Descansen en paz. Volví al mensaje de San Tiago y, a la sombra del tomate, me recordó que aún debíamos agradecer que un grupo de escolares de Almoharín no llenara ese autobús para presenciar una obra de teatro prevista en Villanueva de la Serena. Es la muerte y es la vida, al mismo tiempo.


Diario HOY. 26 de junio de 2009

Libro: “Así habló Zaratrustra: Un libro para todos y para nadie”. Autor: Fiedrich Nietszche. Editorial Alianza, 1972. 498 pags.

www.alasombradeltomate.es

Sitio: Almoharín







Historias de Dignidad y Muerte

1 09 2008

Artículo relacionado “Vivir Extremadura”. Año IV. Nº 19. Octubre-noviembre 2008: “Historias de Dignidad y Muerte”.

Lo único claro para cualquier ser vivo desde su nacimiento es que algún día morirá. Los creyentes, desconsolados por la pequeñez que supone nuestra propia existencia en la historia de la humanidad, guardamos la esperanza de que el alma continuará viva en otro mundo celestial. Los realistas atribuyen esa continuidad de nuestra obra en nuestros hijos y nietos, depositarios directos del legado que forjaron sus progenitores, y en la comunidad donde seguro que habrán contribuido para su progreso y bienestar: “Nada se pierde, todo se transforma”, dijo Lavoisier.


Sea cual sea la solución, lo cierto es que la muerte es el acto más importante de nuestra vida, en palabras de Ernest Renan. Hay muerte dulce, muerte negra, muerte súbita, violenta, con ella en los talones… Todo un culto desde las culturas prehistóricas que en la tradición judeocristiana tiene su máxima expresión artísitica en la etapa romántica, que coincide con la proliferación y el desarrollo de las artes plásticas en panteones y tumbas como última morada del yo individual que una nueva clase burguesa se reclamaba para sí en el siglo XIX, a imitación de la aristocracia.


A mayor imperio de la razón frente al dogma, los usos y costumbres de los humanos se han apartado de esa obsesión por el otro mundo. La tecnología y una mayor higiene sustituyen los osarios por crematorios, y las tumbas y nichos por urnas donde guardar las cenizas de un familiar, que pueden acompañarnos -y adornar al mismo tiempo- en el recibidor de palisandro de nuestra vivienda. Y hoy, en España, asistimos al inicio del debate para consolidar el derecho a una muerte digna que -como el principio bíblico del “parirás con dolor” ya felizmente superado por la epidural gratuita y universal en nuestra sanidad pública- lleva aplicándose parcialmente en las UCI,s y las UVI,s de nuestros hospitales con el consentimiento generalizado de las familias, de cualquier ser humano, que jamás defenderá alargar el dolor de un congénere de forma gratuita.


Pese a esos recientes avances, los camposantos continúan guardando la historia de cada localidad, como antes lo fueron los subsuelos de parroquias y catedrales. En Extremadura, cualquier paseo por uno de ellos nos descubre la familias que forjaron la nobleza de cada villa. También los anónimos. En Cuacos de Yuste, cerca del monasterio que acogió la muerte de Carlos I de España y V de Alemania, decenas de soldados germanos en las grandes guerras del pasado siglo encontraron su descanso al lado del emperador. En Campillo de Llerena son soldados del fascio italiano los que moran, con sus nombres y apellidos, tras una sangrienta batalla en la guerra del 36 contra las tropas republicanas de La Serena. En Pizarro, pedanía próxima a Miajadas, construida como otros 38 núcleos de población con el Plan Badajoz, había cementerio pero no difuntos: los colonos inmigrantes en las Vegas Altas morían y, antes, pedían ser enterrados en sus pueblos de origen. Es historia de la región.


Parte de la identidad y de la dignidad de los pueblos, de cada familia, está entre cruces y lápidas de granito o mármol. Recientemente, algunos diputados provinciales visitaron el cementerio parisino de Père-Lachaise para identificar y reclamar el traslado de los restos de Manuel Godoy a Badajoz. Allí descansan también Camus, Chopin, Balzac, Molière, Wilde o Jim Morrison. Espero que antes de 2012, bicentenario de la promulgación de la Constitución de Cádiz e inicio de la intermitente senda democrática en nuestro país, podamos también completar el traslado de los restos de Muñoz Torrero -uno de sus redactores- a Cabeza del Buey, ahora en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid.

Por eso, no acabo de entender que cualquier humano se llame así y no apoye sin ambages que otros miles de anónimos -de cualquier bando, sexo o condición- continúen silenciados y humiladas sus memorias en cualquier cuneta, en una fosa o en un páramo escondido. Ellos, para bien o para mal, también forman parte de la historia de nuestra tierra, demasiados años silenciada por la fuerza y la sinrazón. Y pasados los años, y también cualquier atisbo de venganza, muchas familias no tienen una lápida o un nicho donde rezarles, llevarles flores u honrar su memoria. Son sus hijos o nietos. La prolongación de su existencia, según los realistas. Y una parte de la historia de Extremadura demasiado anónima. Hasta que sus herederos decidieron que las heridas sólo se cierran devolviéndoles su sitio negado en el camposanto de su pueblo, o en un cementerio civil acorde a su ideología.


Para devolverles la vida el hombre sigue siendo un minúsculo ser, aún temeroso de su propia muerte. Para recuperar la dignidad, sólo hacerlos miembros de esa comunidad, de la que dejaron de formar parte demasiado jóvenes, es suficiente: Descansen algún día todos en paz para justicia con nuestra propia historia.

Artículo recomendado: “Diego Muñoz Torrero: Un liberal trágico”. Autor: Francisco Rubio Llorente. Revista Claves de la Razón Práctica. Nº 185. 2008. Pags. 46-51







Miércoles roto

22 08 2008

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan, la solidaridad humana te refresca la esperanza


Estas líneas estaban destinadas hasta el mediodía del miércoles como reflexión sobre los excesos de la estética, tras la detención del cirujano francés Michel Moure por orden del juez Grande Marlaska; sobre los 96 rostros desfigurados por sus manos en Marsella y París; y sobre la ridícula moda de estas operaciones entre nuestras universitarias, situando a España como el cuarto país en este tipo de procedimientos y de riesgos. Podría haberlo unido después a los comentarios soeces y machistas que, sobre Leire Pajín o sobre una ministra en bikini, han descargado algunos medios o el mismo Sánchez Dragó, a quien su obsesión por el sexo tántrico está mutándole el cerebro en potito de cerdo y se me revela, cada día más, como un viejo verde que presume de lo que –creo- carece a borbotones: ¿Pero, quién frivoliza hoy tras el desastre aéreo ocurrido en Barajas? ¿Quién no se ve retratado con su pareja y sus hijos en cualquiera de esas familias? ¿Quién no llega a la conclusión que tanto debate sobre financiación, concejales payasos del catalanismo, una crisis para quien nadie tiene remedios inmediatos o medallas olímpicas pasan a segundo plano cuando la muerte masiva te golpea tan de cerca?

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre directamente como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan sobre el estado del aparato y que la Comisión de Investigación debe resolver, tras la relación primaria, seguramente injusta, de la situación económica de la empresa –que ese mismo día iba a aprobar una regulación de empleo para más de mil trabajadores- con las causas del accidente, la solidaridad humana te refresca la esperanza. Cualquiera habrá montado en un avión. Es peor, incluso, para los que hemos vivido en una gran urbe entrar en un vagón de metro o en el bús urbano ¡Prueben a dar los buenos días: Nadie contestará! En el metro, agachan la cabeza y bajan la vista creyendo que, tras el saludo, contarás una milonga para terminar pidiéndoles limosna. En el autobús pocos ceden ya el asiento a un mayor o una embarazada. En el puente aéreo te sientas en tu butaca y la única sonrisa sale de la tripulación. Nos evitamos las miradas -¡Parecemos tan ocupados!- y molesta esperar que coloquen el equipaje, que nos levanten para que ocupen el sitio al lado de la ventanilla… Sólo yo. El individuo en su hábitat cotidiano. Nunca adivinaré si como coraza al temor, a la desconfianza o, simplemente, es el egoísmo imprescindible para vivir en la ciudad.

Esos mismos a quienes escatimamos el roce estuvieron el miércoles vestidos de bomberos, médicos, enfermeros, de sicólogos o –desgraciadamente- de forenses. Muchos, voluntarios. Otros, venidos de la verdadera Cataluña, como allí está aún el Equipo de Respuesta ante Emergencias de Cruz Roja Extremadura, en ese mismo agosto vacacional que querían disfrutar la mayoría de las víctimas. Esa misma gente, a quienes hoy sientes más cerca por la desgracia, a quienes evitamos en lo cotidiano, a los que no respondemos sus “buenos días” o les devolvemos una sonrisa, son la esperanza para seguir caminando. Y, mientras avanzamos, que Sánchez Dragó y las tetas de plástico sigan danzando en su locura. Tras el dolor, que sólo dimensiona quien lo sufre, la solidaridad humana te refresca la esperanza.


Diario HOY. 22 de agosto de 2008

Libro: “La vida antes de marzo”. Autor: Manuel Gutiérrez Aragón. Editorial Anagrama. 296 páginas. Precio: 18 €

    Sitio recomendado: Aeropuerto de Madrid-Barajas





Ibarra

9 05 2008

Como el silencio también huele a incienso, esta semana ha lanzado una andanada contra las tesis casi forales que vienen de Cataluña, de la Valencia de Camps, y de Baleares


La muerte mejora al muerto”, repitió Rodríguez Ibarra el pasado lunes a la memoria reciente. Los óbitos publicados por el fallecimiento del ex Presidente Calvo Sotelo ratifican la certeza y la hipocresía social de tal sentencia. Jamás podrá leer ese hombre de traje gris el reconocimiento que le dispensó un país que vibra antes con el carisma efímero que con el discurso de Ortega y Gasset quien, hastiado de todo, se despidió de la actividad pública con eso de que “La razón es la principal enemiga de la política”. Ibarra se resiste a que le pongan calles y le lloren con homenajes. Es el primer aroma a incienso. Ni herido por el paquete de Ducados, su obsesión por combatir cualquier zumbido a republicanismo confederal tiene descanso. Acató con disciplina una bicefalia que no quería, con demasiados meses para como él entiende la responsabilidad política. Pero, como el silencio también huele a incienso, esta semana ha lanzado una nueva andanada contra las tesis casi forales que no vienen ya sólo de Cataluña, sino también de la Valencia de Camps y González Pons, o de Baleares: “Ni es oportuno, ni es prioritario un nuevo modelo de financiación autonómica cuando los ayuntamientos están vendiendo suelo para pagar los servicios que prestan, ahora que el suelo ni siquiera vale lo que valía”.


A Ibarra le asiste la razón. Hasta 2004, las corporaciones locales se financiaban según el modelo impuesto por Cristóbal Montoro, ministro del PP, que incrementó las desigualdades como consecuencia de la cesión de una parte de la recaudación de los principales impuestos estatales (IRPF, IVA y Especiales) a los municipios de mayor dimensión. Además, se eliminó una de las principales fuentes de ingresos tributarios de los Ayuntamientos (IAE), sin establecer la adecuada compensación a los mismos. Un fondo de compensación por esta supresión, otro especial para municipios menores de veinte mil habitantes y la subida en la participación de ingresos del Estado incrementaron casi en un 25% las aportaciones a los ayuntamientos desde 2005, cuando el aumento medio interanual de los ocho años anteriores apenas alcanzaba el 9,7%. Pero la indefinición en la legislación actual condena aún a la insuficiencia financiera que arrastran los municipios por prestar, sin contar con recursos económicos, servicios en suplencia de otras administraciones. La FEMP y la Fundación “Democracia y Gobierno Local” los cuantifica en el 26,7 % de los gastos municipales.

Antes de acomodarse con amistades que enriquezcan su futura jubilación o le inunden de esquelas el lejano funeral, vuelve Ibarra a enfundarse el puño con el guante del más débil. Así se lo han reconocido todos los alcaldes en la región. Y Extremadura se sentará en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con cartas de póquer a pecho descubierto para el Secretario General del PSOE en Extremadura y con el juego que ya está ligando el Presidente de la Junta con la oposición, con otras Autonomías o con la propia FEMP, si, finalmente, Ortega acertó sobre la razón y la política. En el penúltimo servicio a Extremadura y a su idea de España, Rodríguez Ibarra será el jugador suicida cuyo riesgo puede arruinar algunos propósitos de los tahúres de la solidaridad. O varíe la partida.


Diario Hoy. 9 de mayo de 2008

Libro: “Meditaciones sobre Ortega y Gasset”. Llano Alonso, Fernando H. y Castro Sáenz, Alfonso. Tebar. Madrid, 2005. 48 €.


Sitio recomendado: Rodríguez Ibarra en la Sala de Banderas de la Presidencia de la Junta de Extremadura