Costes y balas de bar

2 09 2011

En la barra de un bar encontré el 2 de marzo un ejemplar de ABC. Afirmaba que Extremadura era la segunda CC.AA con menor déficit en España. El Consejo de Política Fiscal y Financiera tasó en 2,4% del PIB la deuda de ese año. Extremadura aparecía la segunda con menor deuda (2,23%), sólo por detrás de Madrid (0,69%), por debajo de la media nacional (2,8%), y con nueve CC.AA superándola con creces, liderados por Castilla-La Mancha (6,47%) y por las gobernadas por el PP, Murcia (4,95%) y Valencia (4,16%). Las administraciones públicas suman un déficit del 9,2% del PIB. Aunque el Gobierno pudo reducirlo, las regionales incrementaron en 35.997 millones de € lo previsto para ese año. De hecho, a Cospedal se le critica su sueldo pero -coherente a su ideología y currículum neoliberal en gobiernos de Esperanza Aguirre- ha presentado recortes que se cifran en el 20% del gasto, 1.817 millones de euros. Combina la reducción en educación con un incremento en ingresos por la venta de inmuebles o las privatizaciones. No soy de su cuerda, pero es lícito reconocer que ha decidido acorde a su ideario, a costa de la popularidad. Así lo ha reiterado el presidente de Valencia, Fabra. Pasan de organizar premios de Fórmula 1 y la Copa América de Vela, a reducir otro 20% el presupuesto de Camps. Rajoy -el candidato- ha señalado que estas medidas son “sembrar ahora para recoger en el futuro”.

En Valencia, los proveedores médicos bloquearán el suministro a los hospitales públicos si no se les paga. Las boticas manchegas están igual. A diferencia de ellas, la Junta de Extremadura cerró en mayo de este año su déficit contable en el 2,7% del PIB. Desde entonces, más allá de los actos de investidura, cuántos y quiénes conducen coches oficiales, la responsabilidad de la gestión del 45% del presupuesto anual es del actual gobierno. No sirve mirar para atrás, si hay margen para decidir, aunque genere costes políticos. Tampoco, escupir hacia arriba reclamando el abono de la deuda histórica, o el 1% anual de inversiones del Estado, porque -si aceptamos las encuestas que difunde el PP aunque las encargue NCC Report- en tres meses esas reclamaciones “hasta el final de sus fuerzas” las dirigirán a otro gobierno, reponsable de la elaboración de los presupuestos generales de 2012 y firmante del techo de deuda pública. Todo grito, que imita a los mejores años de Ibarra, se le revolverá en días. A Badajoz, Cáceres o Mérida, respecto a la Junta de Extremadura que hoy gobierna Monago; y a la Junta cuando tenga que cuadrarse ante el gobierno salido del 20-N y del pacto que limita el gasto público. Todo esto -como afirmaba el consejero de economía extremeño, Antonio Fernández- lo aprendí “en la barra de un bar”. Para lo demás -como él aseguraba en la UEX- “está Google”. Pero ahora, más allá del análisis, hay que tomar decisiones, con los “costes” políticos que supone. Pronto, no les quedará ni la excusa del mozo de espadas en la lidia: IU; a quien ya le llega la hora de dispararse en la ruleta rusa que supone cohabitar en los tiempos del cólera.

Diario HOY, 2 de septiembre de 2011.

Libro: “El amor en los tiempos del cólera”. Autor: Gabriel García Márquez. Editorial Sudamericana, 1992. 451 pags.

 Sitio recomendado: Castilla-La Mancha. España

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Mr. Guille, “el de la luz”

19 03 2011

A Vara le han creado una ficción animada en Internet, un antihéroe con corbata, que trabaja para otros, como tantos padres extremeños

No se trata de ganadores ni de perdedores. La sentencia nos abre vías de diálogo», dijo el presidente Fernández Vara tras las resoluciones del Tribunal Constitucional que anulan sendos artículos en los proyectos de estatutos de autonomía de Andalucía (PSOE) y Castilla León (PP). Vara, antes de pavonearse en los medios, como un goleador ante la grada, se apuntó a la normalidad: «El agua cohesiona a este país y tenemos que dialogar entre comunidades autónomas y entre los partidos». El agua -como en aquel spot automovilístico de Bruce Lee- arrasa ciudades cuando un seísmo la convierte en tsunami y reduce el riesgo de contaminación radiactiva cuando enfría los reactores de una central nuclear. Es el mismo elemento. Capaz de alterar hace unos años la irracionalidad normativa en regiones tan dispares, sin que unos, otros, o su oposición política, repararan en ello; pero también riega de necesaria calma territorial cuando el poder de la fuerza se basa en la luz, en la coherencia de la razón. Agua, que nunca es la misma en el mismo sitio, no conoce fronteras. Fluye, se evapora, se congela, cae o corre por ríos que llevan agua de todos; o de nadie, cuando desastres -como el que vive el pueblo japonés- refrescan lo insignificante que somos y apelamos a la Biblia para que cese el Apocalipsis en un océano llamado Pacífico. Hasta el comisario europeo de la Energía, el alemán Öttinger, lo hizo para justificar el cierre de las plantas atómicas más antiguas de Alemania, y frenar así el riesgo -no el radiactivo, sino el electoral- para su coalición (CDU) porque la corriente verde les ahoga.


A la Junta y al PSOE de Extremadura, en plena vorágine estatutaria, hace cinco años, se le encendieron luces de alarma y recurrió. Extremadura se alineó con la Constitución para impedir que el Estado pierda el agua; con el mix energético que reduzca riesgos y dependencia externa, antes de saber de Fukushima o Libia, y con el realismo para sortear tal poceta que no permite que apaguemos si queremos alcanzar competitividad tecnológica y el orden social que muestra Japón para reponerse de más de diez mil muertos y una amenaza sin par.


A Vara le han creado ahora una ficción animada, Mr. Guille, en Internet, realizada por una joven empresa extremeña. Es un antihéroe, tocado con corbata verde y gafas, delante de un ordenador y de papeles, como otros ‘padres’ extremeños que se levantan temprano para que sigan navegando o para abrir compuertas a los que vienen detrás. Devuelve a la campaña electoral el interés por una política que necesita iluminar rumbos con normalidad, con el mismo esfuerzo que despliegan los japoneses anónimos para sobreponerse, sin hacer daño al adversario, con la vocación por el otro con la que 50 ingenieros aún se exponen. En un mundo donde izquierda y derecha se reducen a quién crea y quién destruye, las estrategias de campaña sirven para destilar el aroma de cada uno: o la luz, o las tinieblas. Sólo en quienes cumplen con su diaria obligación encontramos hoy a los héroes. Y, por lo visto esta semana, Extremadura tiene los embalses que rebosan. Para unos y para otros.



Diario HOY, 19 de marzo de 2011

Libro: “El río de la vida”. Autor: Norman Mclean. Traducción de Luis Murillo Fort. Libros del Asteroide. Barcelona, 2010. 314 pags. 18,95 €

 

 

 

Sitio recomendado: Corredor ecológico del arroyo Bembézar, afluente del río Guadalquivir. Azuaga. Extremadura.


 






La caZería

19 02 2011

PereZ Rubalcaba es la presa más preciada de la crispación que han dispuesto. No es nuevo para él. Ya lo vivió en 1995

Mañana presentan en Mérida a Guillermo FernándeZ Vara como candidato a la Presidencia de la Junta. Será Alfredo PéreZ Rubalcaba quien haga de telonero. Se mantiene como uno de los activos del socialismo más sólidos y correosos, salido de una generación de políticos que acompañaron a Felipe GonzáleZ en el gobierno. Sentaron los pilares del estado del bienestar que hoy otros quieren trocear para venderlo por fascículos. Iniciaron la educación y la sanidad universal y gratuita; la entrada de España en Europa. Se forjaron en la ilusión de un país nuevo, democrático, moderno. Crecieron frente a Adolfo SuáreZ, no en su contra, como ahora aparece la oposición. Quien apadrinó al mañana renovado candidato, RodrígueZ Ibarra, forma parte de esa generación que hoy ve al vicepresidente y ministro del Interior como correa de transmisión entre los valores que inspiraron al socialismo que también gestionó una reconversión en la industria, reformas en las pensiones, en el Ejército… Aporta autoridad con argumentos en el gobierno de RodrígueZ Zapatero, que está digiriendo recortes en los mismos derechos que extendieron cuando todo era ZP.


Rubalcaba es la presa más preciada de la caZería que han dispuesto desde hace meses. No es nuevo para él. Ya lo vivió en 1995, como portavoZ del Gobierno. Para desactivar el poder de la ‘zeta’, la rehala se remite a las siglas malditas que heredó del franquismo esa generación de políticos bragados, al ungüento capaz de dividir al país en un guerracivilismo donde utilizan a policías, jueces, fiscales o Guardia Civil con la frivolidad con la que dan crédito al testimonio del mismo asesino a quien dicen combatir. Apelaron a esas tres letras en 1995 y un 11-M de 2004 cuando a Aznar se le cayó su zeta porque a su amigo de rancho y guerra le dio por llamarle ‘Ánsar’. Todavía claman «que se sepa toda la verdad», para que todo se confunda e impregne de crispación, único arma de destrucción masiva que una parte de la derecha ha descubierto para matar la ilusión por la política, la participación ciudadana y obtener la victoria electoral con la mitad aislándose del sistema, que es lo peor.


Dicen los monteros que el aguardo es la mejor técnica para cobrar pieza. Incluso, los furtivos más hábiles han vuelto al arco o la ballesta porque, sin el estruendo del arma de fuego, hay quien dice haber cobrado un faisán, la zorra y luego el jabalí sin moverse del puesto. A Rubalcaba lo llamaron ‘liebre eléctrica’ y revivals de esa España de rojos y azules, de dos varas de medir, del populismo que daña a unos y otros, no paran y corren tras él. No consienten que un ministro socialista cierre el kiosco terrorista; que llevemos meses sin muertos sino con detenidos es para ellos mérito del Ministerio pero nunca del ministro. Pero desprecian el valor de la Z, la marca con que marcaba El Zorro para devolver dignidad al pueblo; la que une a los Fernández, Suárez, González, Rodríguez, Pérez, españoles normales que pedimos que ‘todos’ entreguen las armas para que sigamos sin muertos, y con más gente así apellidadas votando, progresando, y menos soliviantadas con la X, la Y y la Z.


Diario HOY, 19 de febrero de 2011

Libro: “X Men 2”. Autores: Chris Claremont, Zak Penn y David Hayter. Ballantine Books, 2003. 416 pags.

Sitio recomendado: Palacio de Congresos y Exposiciones de Mérida. Extremadura





Vara en el Gurugú

29 01 2011

En el Centro Social aún cuelga un cartel que prohíbe entrar a las actividades en pijama

Llegó el presidente Guillermo Fernández Vara al polígono industrial El Nevero, en la ciudad de Badajoz, conduciendo su Seat rojo y con una bufanda azul que le protegía del frío y las muecas. Llegó a las tres y media para comerse un cocido extremeño con los periodistas en un bar que ya se vaciaba de transportistas vestidos con chalecos pluma, foros polares y botas con suela de goma. El menú diario que sirve este establecimiento pacense es de nueve euros. Visitó Fernández Vara cuatro naves industriales, dos peluquerías, una frutería, una farmacia, un mercado, un par de bares y sacó dinero del cajero en la oficina de una caja de ahorros extremeña: «La gente no quiere tantas subvenciones, porque terminan cobrándolas a los dos años, y piden que bajen las cotizaciones para generar empleo o para no cerrar sus negocios», aseguró el presidente de la Junta de Extremadura.


Durmió en la margen derecha del Guadiana. Se puso de nuevo el traje de presidente extremeño y estuvo en las localidades de Barbaño y Pueblonuevo del Guadiana y en las instalaciones de IFEBA, la institución ferial pacense, ahí con más empresarios de España y de Portugal. A las cinco de la tarde, se quitó la corbata, rescató la bufanda azul y subió desde la calle Cardenal Cisneros hasta el Gurugú. Algunos le llaman ‘Guillermo’; sobre todo las mujeres madres, no sé si porque parece el yerno que la mayoría de ellas querrían para sus hijas, o porque no era la primera vez que lo veían por allí. Siendo consejero de Sanidad, Vara reabrió el centro de salud ‘Padre Tacoronte’ e inauguró, junto a Ibarra, el de la plaza de San Fernando, donde, ahora, la estatua del desaparecido Manolo Rojas, que fuera alcalde de Badajoz, huele a flores y a chillos de niños correteando por la tarde.


En la barriada pacense del Gurugú faltaba el cura Eugenio, otro oblato que se dejó la vida por los que llegaban de aluvión, también desde España y desde Portugal. Pero ahí siguen leales al Gurugú los Cabezas o los Cabanillas. El bar Chaparro sigue encerrando las leyendas de los contrabandistas del café, que se la jugaron por dar de comer a sus hijos, y de los policías que amagaban en levantar la porra mientras les gritaban: «Corre, Juan, corre para las canteras». A Guillermo Fernández Vara, decenas de madres le entregaron un documento con catorce peticiones, incluida una comisaría de policía que aparte a sus hijos del peligro. En el centro social del barrio cuelga un cartel: «Prohibido entrar a las actividades en pijama». Extremadura es una tierra de colores, todavía con contrastes, aunque en el Gurugú no entiendan de la moto que venden los políticos: «Quieren participar, están deseando hacerse oír y que hablemos de sus problemas», dijo Vara. Mientras, unos chavalillos en chándal asentían: «Queremos salir en televisión -le dijeron al presidente de la Junta de Extremadura-, como Cristiano Ronaldo». Uno de sus monitores, que es voluntario, nos miró.


Diario HOY, 29 de enero de 2011

Libro: “Historia del Reino de Badajoz durante la dominación musulmana”. Autor: Matías Ramón Martínez. Diputación de Badajoz, 2005 (edic. Fernando Valdés)

Sitio recomendado: Barriada del Gurugú-Progreso. Margen derecha del Guadiana. Badajoz






Parapeto en la trinchera

18 12 2010

Ibarra ha elegido proteger a los suyos, abrochar el cinturón de seguridad en el autobús, como una barrera antivuelco


Tenía razón Celdrán: hay muchas armas. En Badajoz, donde ha muerto asesinada una mujer, y en Olot, donde nunca escriben sobre su España negra, se han cubierto de luto. Pero, sí, hay demasiadas armas; unas legales y otras ilegales. La desesperación tira de gatillo con ligereza.


La política se los lleva todos, más que la economía. Los tambores de batalla se silencian con el silbido de las primeras balas. Todos pondrán sus armas sobre la mesa, como en cualquier campaña electoral, haciendo oídos sordos a que la calle reclama que nos pongamos de acuerdo para combatir los cañonazos que la crisis nos arrea. Y de momento, unos ponen la responsabilidad… y también las primeras víctimas. Las denuncias en los juzgados, aireadas en los medios informativos, han consolidado el concepto ‘imputado’ no como una herramienta garantista del nuevo Código Penal para preservar la presunción de inocencia. Esa interpretación de culpabilidad sólo se aplica a un bando. Camps, Fabra, Matas o en Valdehornillos deben estar impregnados de un halo distinto, un listón diferente para quienes exigen que, a la primera denuncia, se les inhabilite de por vida. Ahora irán a por el de Brozas, aunque en Calamonte la culpa no la tenía el alcalde popular, sino la Policía Local. Siempre buscan otras víctimas pero disparan a la primera. Así consiguió Aznar apartar a Demetrio Madrid de la presidencia de Castilla y León. Y de ahí, al cielo, o a consejero de Murdoch.


Cada vez que hubo refriegas, Ibarra fue coherente con su idea de partido. Lo que dijo Felipe González cuando se conmemoró los cien años de la entrada de Pablo Iglesias en el Congreso: «En estos momentos, militancia, militancia». Ibarra estuvo siempre con las víctimas: con las físicas, del terrorismo o de la discapacidad. Y con las políticas, con Vera, Barrionuevo, con Elia María Blanco, o con Álvarez Cascos, a quien también lo están acribillando. Con la alcaldesa de Plasencia se ha dirigido a la militancia, que -como dijo su partido- tiene la facultad de elegir la próxima lista municipal y les ha repetido algo que, por obvio, parece no calar, y es esencia de la igualdad entre españoles: que cualquier ciudadano -hasta un socialista, para sorpresa en algunos tiradores- es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. «Pongo la mano en el fuego» y, como cualquiera, Ibarra prefiere quemarse antes que dejar que el incendio se la lleve por delante en una batalla que persigue la Diputación de Cáceres.


Las batallas, como en el black jack, las pierden quienes quieren más, los ambiciosos. Vara ha decidido armar a la ciudadanía. Podrán examinar, mejorar o criticar la gestión de la Junta y la política regional a través de ‘opinaextremadura’, para alcanzar el gobierno abierto y transparente que otros nunca practican en sus Administraciones. Si todos nos armamos, sólo los niños o los imprudentes con una pistola en las manos terminan disparándose en los pies. E Ibarra ha elegido ser parapeto en la trinchera para proteger a los suyos, o abrochar el cinturón de seguridad de quienes el autobús transporta, como una barrera antivuelco.

Diario HOY, 18 de diciembre de 2010

Libro: “Por quién doblan las campanas”. Autor: Ernest Hemingway. Andres Bello Editorial. Madrid, 1991. 504 páginas

 

Sitio recomendado: Plasencia (Extremadura)







Hambre de identidad

4 09 2010

Sólo los localismos ponen en riesgo la identidad extremeña cuando se asientan en compararse con los de al lado

El coste de las celebraciones del Día de Extremadura se ha limitado. No llegará a sesenta mil euros. Son tiempos de ajustes para funcionarios, para que empresas y autónomos resistan, y para anteponer cualquier recurso público a la cobertura de los que no tienen nada, parados y pensiones no contributivas: “Tened presente el hambre: recordad su pasado”, cantaba Serrat el jueves en Mérida. Y hay gente que, si no hambre, desde hace meses desciende escalones de espumosa realidad. Y no están para fuegos fatuos ni focos grandilocuentes. Para ahorrar, la Junta de Extremadura ha decidido reforzar su campaña permanente “Somos Extremadura” y no variará el lema para este 8 de septiembre. Refuerza el orgullo por una identidad regional que es el motivo principal para esta celebración, tan simbólicos y necesarios para una región como su himno, su bandera o sus conciudadanos galardonados. De ahí que, en sus comienzos, todo esfuerzo fuera poco para cimentar el sentimiento.


Pero este austero comienzo del curso político rechina y sorprende, precisamente, antes de las próximas elecciones autonómicas y municipales. Cantinelas como “la Junta gasta no sé cuántos euros al día en propaganda”, se desmienten y se agradece, aunque los medios de comunicación sufran los recortes hasta para aceptarla del mismo partido político que la critica. Para la oposición hace meses que la campaña electoral ha comenzado: anuncios -nunca fotografiados- de visitas a los pueblos de estos nuevos -pero viejos- dirigentes; la presentación de candidatos en plazas y parques; contar parados como votos; el lodazal mediático de las últimas semanas… Todos aplauden que se recorten gastos en tiempos que llueve realidad, en especial los que gobiernan, pero también que la confrontación se circunscriba a su tiempo. Una permanente campaña electoral agota; aún más cuando la gente busca respuestas en la política, nunca que les vendan lo de antes por algo nuevo cada día, pese a que necesiten que les conozcan.


La identidad de Extremadura está consolidada. Las últimas encuestas del CIS reflejan que más del 75% de la población se siente tan extremeño como español, o viceversa. Incluso un alto porcentaje se muestra a favor de más autonomía, quizás porque nunca se revistió de ruptura con España y porque los extremeños saben que sus instituciones defienden mejor sus intereses. Sólo los localismos ponen en riesgo esa identidad conciliadora cuando se asientan en comaparaciones con los de al lado. Los nuevos -pero viejos- dirigentes populares lo saben bien: fueron concejales. En esta semana, una más de campaña, visitaron la capital de Extremadura para presentar al nuevo -pero viejo- candidato municipal. Uno, al lado del otro, pidió el traslado de la Jefatura Provincial de Tráfico a esa ciudad, como ya hiciera años atrás con la Delegación del Gobierno, o reclamando un Estatuto de Capitalidad..: ”Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente” cantaba Serrat en la noche de Mérida. Aunque vigente aún en otras partes del mundo, el hambre no es ya seña de esta nueva Extremadura como lo fue en el pasado. No tengo tan claro si aún sería válido para la política. Por lo menos, para una parte de ella, “Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos” musicó el catalán los versos de Miguel Hernández, mientras algunos, aquella noche, se revolvían en sus asientos.


Diario HOY. 4 de septiembre de 2010

Libro: “El hombre acecha. Cancionero y romancero de ausencias”. Autor: Miguel Hernández. Cátedra, 1988. 254 pags.

Sitio recomendado: Mérida. Capital de Extremadura





Virguerías

6 02 2010

Los partidos independientes, o bisagras de gobierno, no se emplean en ellas sino que rescatan Veguerías del medievo, anteriores al Estado Liberal

La candidatura de Albalá como sede del primer Almacén Temporal Nuclear y la salvación de Caval en Valdelacalzada tienen un nexo común. Los primeros optan a la basura nuclear gracias, en buena parte, no tanto a las condiciones sísmicas de la localidad, sino a que el gobierno municipal estaba en manos de unos Independientes (GIA), que han roto hasta entre ellos la disciplina de voto. En la cooperativa de Vegas Bajas, su potencia económica y de empleo impulsó en los noventa otro grupo independiente que llevó a su gerente a ser alcalde.


Nunca he creído en los independientes. Es contrario a la política. Decía Alfonso Guerra que quien se definía “apolítico” era “de derechas”. La mayoría de grupos independientes que surjen en los pueblos terminan respondiendo a intereses particulares o parciales. No incluyo a aquellos grupos nacidos de escisiones en la agrupación local de uno de los grandes partidos. Conflictos no resueltos que mantienen su ideología para los comicios autonómicos o estatales. Pero, algo rondaría por la cabeza del Consejero de Industria, José Luis Navarro, cuando dejó caer que “alguien desde Madrid” invitó al GIA de Albalá a optar por el almacén nuclear, sabedor él y esos madrileños del menor control que recibe una fuerza política sin plegarse a la disciplina de los grandes partidos, no tanto a la calidad geológica del suelo. Por contra, la conexión partisana entre el alcalde actual de Valdelacalzada, Pedro Noriega, y la Junta de Extremadura, por manos de la Vicepresidenta Aguilar y de su Directora, Ana Alejandre, hicieron virguerías esta semana con los bancos para flexibilizar la deuda de Caval. Comienza a ver la luz.


Los partidos son organizaciones que agregan intereses sociales. Los vehiculan, introduciéndolos dentro del sistema político. Los parlamentarios -según Von Beyme- son los únicos que están en el sistema y en la sociedad civil. Son el mal menor. Se autocontrolan y se enlazan en todos los estratos territoriales. Stein Rokkan afirma que son, al mismo tiempo, agentes de conflictos, nacidos de fracturas: con la Iglesia; entre el centro y periferia; entre lo urbano y lo rural; o entre propietarios y trabajadores. Tienen muchas funciones; entre ellas, se obligan a reclutar élites para formar gobierno. En momentos de desafección entre la política y la sociedad no las entienden con esta crisis, listas bloqueadas que obligan tragarse packs completos, y hay partidos que imponen el chantaje. Los que proclaman la Independencia, bisagras de gobierno, no se emplean en virguerías sino que rescatan Veguerías del medievo, anteriores al Estado Liberal que los constitucionalizó como partidos políticos, a cambio de las Diputaciones como sucediera durante el Bienio Negro. Les hacen caso. La portavoz parlamentaria del PP, Dolors Monserrat, se mostró a favor de esa ordenación territorial hasta el punto de querer una octava veguería en el Penedés. Mientras, interesantes propuestas, los “huertos urbanos”, emanan de asociaciones cívicas y no de los partidos. Comienza a calar en la ciudadanía que la política es una industria más; como la del cine, y la gente ansía encontrar un asidero de valores. En éstas y otras latitudes hay actores secundarios que aparecen sólo para enredar la trama hasta aburrir al espectador y tomar pocas decisiones. Deshacer algunos entuertos va a ser también una virguería constitucional.


Diario HOY. 6 de febrero de 2010

Libro: “Cuando el tiempo nos alcanza. Memorias 1940 -1982”. Autor: Alfonso Guerra. Espasa Calpe, 2004. 354 pags.

Libro: “Dejando atrás los vientos. Memorias 1982-1991”. Autor: Alfonso Guerra. Espasa Calpe, 2006. 397 pags.

Libro: “Los partidos políticos en las democracias occidentales”. Autor: Klaus Von Beyme. Siglo XXI, 1982. 542 pags.

Libro: “State formation, nation-building and mass politics in Europe”. Autor: Stein Rokkan y otros. Oxford University Press, 1999. 422 pags.

Sitio recomendado: Valdelacalzada. Día de la Independencia. Pueblo de colonización del Plan Badajoz

Sitio recomendado: Albalá. Ermita de San Joaquín y Santa Ana. Cáceres