Ibai irá al cole

9 09 2011

Ibai Uriarte, el niño con 4 años de Zarátamo que recibió cinco transplantes a finales de diciembre, podrá ir al colegio. Nació con un tumor exagerado que resultó proceder de un embrión gemelo, un feto parásito enquistado. Gracias a una familia portuguesa -hígado, estómago, duodeno, intestino y páncreas de su hijo fallecido- ha recibido el alta esta semana. Primero, en el Hospital público La Paz, de Madrid; allí, el cirujano pediatra Manuel López Santamaría -apellidos de prestigio médico para Badajoz- realizó el transplante. Después, en el Hospital público de Cruces, en Baracaldo, donde antes le extirparon el cáncer. Dicen estos funcionarios que en los niños se reduce la probabilidad de rechazar los órganos injertados. Ibai deberá pasar revisiones periódicas, cuidar las deshidrataciones y evitar las infecciones oportunistas.

La pasada noche escuché de Jesús Eguiguren que confiaba en una solución feliz para la sociedad vasca. Relataba sus encuentros con Josu Ternera; al final, los dos eran padres y pensaban en el futuro de sus hijos. Desde cada orilla, ambos sabían que sus hijos no tendrían futuro si tuvieran que vivir más años con un feto parásito, con un tumor como la violencia enquistado en las bilis. “En los niños se reduce el rechazo de los órganos injertados”, les dijo el especialista. Después de todo lo pasado, Javier Uriarte es optimista: “Nos queda un largo camino por delante; hay que tener paciencia”. El padre de Ibai contó que el chaval está deseando ir a la ikastola.

De momento, deberá llevar mascarilla para evitar contagios y enfermedades porque aún mantiene las defensas bajas: “Es lo único que le distingue de los demás”- dijo con orgullo. Como el resto de familias españolas y europeas, a los padres de Ibai ya sólo les preocuparán los costes de la vuelta al cole, ese sitio donde otros funcionarios -maestros y profesores- te enseñan a redactar cartas sin faltas de ortografía. Se preguntarán por qué no existirán libros genéricos, como sucede con los medicamentos, para llegar al final de este septiembre sangriento para el bolsillo. Todo esto bien vale un sacrificio para que Ibai, mañana, pueda renovar a esos médicos y docentes que constituyen el pilar básico de una sociedad, siempre que a ningún iluminado se le ocurra desmantelarlos, como está ocurriendo en Madrid. Ibai, como la mayoría de niños europeos, irá a una escuela pública o concertada. Sus padres no pueden pagar un colegio privado; y si su solución quirúrgica la tasaran los mercados, Ibai hubiera muerto, como la esperanza de la sociedad vasca. La solidaridad tras una donación de órganos de tu hijo muerto jamás tendría un precio. Todo está en el aire. Comenzamos a tirar de mascarillas para soportar tantas “infecciones oportunistas”, sabedores de que el estado del bienestar ahora se encuentra con las defensas bajas. Si alguien retirara la educación y la sanidad de la lista de derechos adquiridos, el cáncer de la violencia podría reproducirse por las calles con todos sus riesgos. Pero, como el padre de Ibai, aún somos optimistas: “Nos queda largo camino por delante; hay que tener paciencia”.

Diario HOY, 9 de septiembre de 2011

Libro: “La cuestión vasca: claves de un conflicto cultural y político”. Autores: Josetxo Bereiain y Roger Fernández Urbieta. Editorial: Proyecto a Ediciones, 1999. Biblioteca Episteme. 271 pags.

 Sitio recomendado: Santuario de Ntra. Sra. de Aránzazu. Patrona de Guipuzcoa (9 de septiembre). Oñate. Euskadi. España.

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Ibarra y los españoles

26 09 2009

Españoles son los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien lo hace en Mónaco o se operan tres veces por la misma imprudencia

Ibarra “no representa hoy a nadie” –según el PP extremeño- pero a la mínima le contesta hasta su candidato a presidir España, Mariano Rajoy: “Si llego a decir eso, los del PSOE me excomulgan”, dijo sin abordar el fondo de la reflexión. El morbo que despierta Rodríguez Ibarra es proporcional al ruido de cristales que –deseado, o no- provoca el titular al que reducen sus palabras. Ibarra es Ibarra, pese a no estar en primera línea, leal en el debate interno de su partido y coherente por reflexionar sobre otro artículo publicado días antes en el mismo diario.

¿Pero, qué dijo Ibarra para despertar tanto revuelo? En su tribuna periodística ni atacó a Zapatero, ni a Vara. Criticó a los que se refugian en el anonimato y después no se atreven a disentir en los debates propios que define toda organización. El resultado no pudo ser más laxante: la dirección se pone las pilas y comienza una campaña sobre las medidas gubernamentales, que ya se realiza en Extremadura desde hace diez años; provoca un enroque que silencia a los anónimos; y regala dosis de apoyo con el límite de los reglamentos que ellos mismos aprobaron: ¡A otra cosa!


Dos días después, lanza unas declaraciones radiofónicas que –limitadas a un titular como “La sanidad para los españoles”- suenan tan mal que cuesta creerlas así. Nadie, en sano juicio, daría crédito a una interpretación descontextualizada, casi xenófoba, de quien durante toda su carrera política definió a Extremadura como “tierra de acogida”. Durante sus mandatos, la región desplegó una red permanente de cooperación pese a gestionar presupuestos más limitados y abanderó la solidaridad que ejercía para fuera porque la reclamaba dentro como pilar ideológico.


La concordancia parece simple: Español es quien legalmente ejerce sus derechos y obligaciones según dispone la Constitución y el resto del ordenamiento, incluído los acuerdos y tratados internacionales que vinculan a nuestro país: ¿Es que alguien olvida las críticas contra el propio Ibarra por ofertar servicios sanitarios al vecino Alentejo, mientras ampliábamos tecnología médica con fondos transfronterizos?

Para la izquierda, la sanidad es un derecho, no un producto de beneficencia ni de la caridad. Define al Estado del Bienestar como los servicios sociales, más extensos que los comedores de urgencia. Y todo derecho para ejercerlo necesita de garantías (legalidad para saber quién reside o es nativo, fiscalidad, deberes constitucionales) y límites (hasta dónde se extiende la solidaridad). Español es cualquiera de los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien rinde impuestos en Mónaco, aunque tenga para pagarse un seguro privado, ni los ochocientos mil que estaban sin regularizar con Aznar. La sanidad pública tampoco le debería ser gratis al turista que usa su estancia para operarse las varices por riesgo de trombo, ni para esa niña extremeña que acumula tres cirugías faciales porque se cayó otras tantas veces de la moto, todas sin casco.

Las CC.AA. deben 63.508 millones de euros, el 5,9% del PIB. Sólo Extremadura gasta casi 30 anuales en botica. Se piden reformas estructurales en infraestructuras, energía, educación y relaciones laborales pero la sanidad adeuda un billón de pesetas entre todas las CC.AA. Antes que reactiven el discurso del copago, Ibarra se moja y será creíble cuando demanden más esfuerzo. “Las crisis generan costes”, advierte. Hoy, dicen que “es absurdo”. Mañana, le darán la razón… como cuando el ordenador en El Carrascalejo. Al tiempo.


Diario HOY. 26 de septiembre de 2009

Libro: “20 años de poesía”. Edición a cargo de Andrés Soria Olmedo. Editorial Tusquets. 510 pags. 25 €

Libro: “Un país mundano”. Autor: John Ashberry. Traducción y prólogo de Daniel Aguirre. Editorial Lumen, 222 págs. 16,9 €

Sitio recomendado: El Carrascalejo (Badajoz)





Antes de la final

29 05 2009

Los partidos no son ajenos a la indolencia colectiva: el PP afronta la campaña como prórroga a las últimas elecciones o alinea veteranos en retirada


Medio en broma, medio en serio, comenté durante mi último viaje a Bruselas a uno de los técnicos de la Oficina que Extremadura tiene allí abierta que “habría que proponer a la Academia de Yuste para el premio Carlos V a la UEFA por la Champions League”. Despertó risas por la frivolidad. Lo entendía por las personalidades que lo atesoran y las que aún son firmes candidatas. Pero, vista la semana, reitero que ningún evento continental ocupa más páginas en la prensa europea, ni ha uniformado tanto las costumbres desde Berlín hasta Lisboa que el fútbol del martes y el miércoles. Tanto, que hasta el PSOE ha elegido como lema de campaña al 7-J que “Este partido se juega en Europa”, coincidiendo con la semana que dirime qué club coronará la temporada

Bebe de esa sociedad que ha generado el “homo videns”, en palabras de Sartori, un hombre televisivo: España e Inglaterra se paralizan el miércoles por un partido de fútbol; los patriotismos se diuyen porque el icono de los atléticos se pasa al Liverpool; en ese club juegan más españoles que en quienes ribetean su camiseta con la rojigualda; hasta adormece las pasiones porque -como sucediera con Figo, con Etóo, Seedorf o Henry- el mercado demuestra que no hay más patria ni bandera que el dinero y sólo los pobres inmigrantes, atraídos por los africanos que triunfan y se enriquecen en nuestro fútbol, discuten a cuchilladas sólo llegar a puerto o por las calles de Mérida.

Poco nos resolverá la vida si Iniesta marca, o lo hace Rooney -escribo esta columna una hora antes de que comience la Final de la Champions- pero nadie me moverá del sofá las próximas tres horas. Ahora bien, reconocido el pecado, no acabo de entender por qué no sabemos dimensionar los que nos jugamos con las elecciones del próximo 7 de junio. Sólo en agricultura, Extremadura ha recibido en 23 años de europeísmo 9.000 millones de euros (casi 1,3 billones de pesetas para un millón de habitantes). Podíamos sumar acerados, bibliotecas, carreteras, fondos sociales para contratar desempleados en los ayuntamientos, rampas para que circulen dependientes o carritos de bebés, colegios o centros de salud… Un 75% de todo ello ha salido de la solidaridad europea y eso sí tiene trascendencia en nuestra vida cotidiana. Allí decidirán sobre las tarifas eléctricas, el tabaco, el vino, la depuración de aguas o la recogida selectiva de basuras y lo más triste ante la indolencia colectiva es que habrá Parlamento Europeo, con o sin nuestro voto.

Los partidos políticos no son ajenos. El PP afronta esta campaña como una prórroga a las últimas elecciones para gobernar España, conforma sus alineaciones con veteranos que están más para el fútbol playa que para una máxima competición y hay quien sale al campo a empatar o a la espera de que falle el contrario.


Antes que comience la final, envidio a quienes viajaron a Roma para empujar con su aliento al equipo. Han empleado dinero, tiempo e ilusión. El 7-J, domingo -día de tradición futbolística en España- muchos voluntariamente serán sólo espectadores de la contienda real que se dirime en una Europa en crisis. Como buenos futboleros, siempre les quedará a la mañana siguiente echarle las culpas al árbitro, a las lesiones (o a las comuniones) y a Zapatero, tras más de una década abusando del juego por la banda derecha.

Diario HOY. 29 de mayo de 2009

Libro: “Homo Videns: La sociedad teledirigida”. Autor: Giovanni Sartori. Taurus, 1998. 244 pags.

Sitio recomendado: Roma. Coliseo Romano






Descubrir a las mujeres

8 05 2009

Lo menos relevante en Arantza Quiroga, Begoña Gil, María del Mar Blanco o en la sentencia que lanzara la hija de Isaías Carrasco, es la estética


En la izquierda no entienden de mujeres. La frase es de Silvio Berlusconi: “La izquierda no tiene buen gusto, ni siquiera cuando se trata de una mujer -dijo el primer ministro italiano. Nuestras candidatas femeninas son mucho más guapas. En el parlamento no hay competición”. Otra vez, afirmó que las mujeres de la izquierda son feas y llamó “sección menopausia” a sus seguidoras más veteranas, a quienes les invitó a hacer pasteles. Para Berlusconi, una razón de peso para invertir en Italia es que “tenemos bellísimas secretarias…chicas soberbias”. Hace meses que le espetó a Zapatero que tendría dificultades en gobernar con tanta ministra.


La Unión Europea quiere sancionar a Italia por no aplicar criterios de igualdad en sus políticas laborales. Allí, la edad de jubilación para los hombres es de 65 años y para las mujeres de 60. Pero Silvio tiene la solución ante la precariedad laboral femenina: “Cásense con un millonario”. Ahora, su mujer, Verónica Lario, le ha pedido el divorcio y la mitad de la pasta. No aguantó la candidatura de bailarinas en la lista del partido de su marido a las elecciones europeas: “Es una desvergüenza para diversión del emperador, que ofende la credibilidad de todas las mujeres”.


El candidato popular a eurodiputado, Alejo Vidal Cuadras, ha justificado sus presencias en esa lista porque “introduce elementos de espectáculo” y porque –según él- esos rostros populares y bellos ayudarán a que se dé mayor difusión a los comicios europeos.

Esta semana hemos conocido que en la visita a la región devastada por el seísmo, Berlusconi se dirigió a una coordinadora de solidaridad y le dijo en voz baja: “¿Puedo palparla un poco, señora?”, frase recogida por Piamonte TV pero nunca emitida por pudor institucional.

“Solidaridad” es de género femenino, igual que “Tierra”. Hoy S.A.R. la Infanta Elena entrega los premios así bautizados con motivo del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Lo recogerán, entre otras, la directora del C.P. Giner de los Ríos, Marina Romero Carmona, y FEAPS Extremadura. He tenido el placer de conocer a Magdalena Moriche, presidenta de AEXPAINBA, una entidad dedicada a ciudadanos con inteligencia límite, asociada a esta Federación, que quiere integrar a una decena de estos chicos y chicas en la administración pública. Lo menos relevante en ambas es su estética cotidiana, como tampoco la de Arantza Quiroga, la nueva Presidenta del Parlamento Vasco dirigiendo la toma de posesión de Patxi López y Álvarez (por parte de madre) como nuevo “lehendakari”, en presencia de su esposa y concejala, la extremeña Begoña Gil, de María del Mar Blanco y de la sentencia que lanzara la hija de Isaías Carrasco, el día del funeral por su padre asesinado.

Mujeres… Mucho más que rostro y número en listas electorales o en un gobierno. En estas elecciones europeas, las mujeres, empezando por las candidatas, tendrían mucho que decir, si les dejan. Ha sido una de ellas, Paca Pleguezuelos, quien ha parado la iniciativa Sarkozy para controlar las descargas en Internet. Ella no es cojonuda: Lo que algunas consiguen –empezando por nosotros mismos- es para quitarse el sombrero, no sólo los pantalones.



Diario HOY. 8 de mayo de 2009

Libro: “El club de las mujeres ambiciosas”. Autor: Jesús Rodríguez. Editorial: RBA. 222 páginas. 17€

Libro: “Exiliados en democracia”. Autor: Iñaki Ezquerra. Editorial: Ediciones B. 272 págs. 18,5 €

Libro: “Silvio José, Emperador”. Autor: Paco Alcázar. RBA Edit. 15 €

Sitio recomendado: Euskadi





Cuento de Navidad

26 12 2008

Ponerse en el sitio del otro -como la segunda oportunidad para el avaro de Dickens- nos convierte en más humanos que, en temas territoriales, se traduce en más españoles


Hay estampas durante estas fechas que permanecen inalterables: Raphael cantando El Tamborilero, la ilusión inocente de los niños porque llegan los Reyes o Santa Claus, los saltos de esquí en Año Nuevo… Sólo se han caído de esas citas en la memoria de diciembre el torneo de baloncesto que organizaba el Real Madrid en una ciudad deportiva que ya demolieron y, como menos, hemos sustituido la ensaladilla de la tía Antonia por gambas del Eroski o Carrefour, o unas papayas de Mercadona.

De todas las películas que repiten estos días, siempre me quedo con cualquier versión sobre el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens: Aquel viejo avaro que, llegando a su fin, le conceden una segunda oportunidad tras recorrer a través del sueño las escenas de una vida que lo convirtieron en un ser huraño, solitario y deshumanizado. Muy pocos tienen la suerte de repasar y corregir todos los parajes que, a posteriori, nos reportan más daño que beneficio, aunque entonces sólo oteáramos la fama y el fútil placer de lo inmediato.

Dickens, bajo la intención moralizante de sus novelas y del realismo de una Inglaterra en el XIX que sufría el lumpen de la industrialización, pulsa dos pilares del cristianismo en esta obra y –creo yo- de la propia humanidad: Situarse en la realidad del prójimo y, tras el arrepentimiento, salvar el alma con la oportunidad de una nueva vida, terrenal en este caso.

Con el debate de la financiación autonómica nos puede ocurrir como cuando encaramos la Navidad. El mismo guión de siempre: los catalanes son unos egoístas, los andaluces cada día van más a lo suyo, los castellanos advertirán que España se puede romper y los extremeños y asturianos –para alguno de los anteriores- son unos pedigüeños que “viven gracias a mis impuestos”. De la misma forma que recordamos a Romay, Rullán o a Volkov en la parrilla deportiva, asociamos a Pujol, a Ibarra o a Fraga en este partido; como sustituimos la mayonesa de declaraciones estridentes por el marketing guerrillero que hoy ofertan decenas de canales o Internet.

Ponerse en el sitio del otro -como la segunda oportunidad para el avaro de Dickens- nos convierte en más humanos que, en temas territoriales, se traduce en más españoles. Es entender que la inmigración ha revolucionado Madrid, Valencia o Barcelona, entender el elevado coste del autobús escolar o de las ambulancias en provincias vastas como Cáceres y Badajoz, en la dispersión y el clima en los pueblinos de Asturias, en cómo reconvierten los andaluces a tanta víctima por la caída de la economía de litoral.

De la misma forma que el egoísmo no se combate con más individualismo, los nacionalismos no se diluyen con más ismos, español o regional. Sentirse cómodos porque somos iguales es proclamar que hay rentas –en el norte, en el sur o móviles- que contribuyen a que otras consuman o, simplemente, vivan con la dignidad básica que otorgamos a nuestra democracia. Como nos despierten del sueño sin definir esa segunda oportunidad, corremos el riesgo de morir solos, más ricos o más pobres, pero más débiles por estar solos, sin actuar como parte de una comunidad política, de humanos, que desean convivir con esta paz de Navidad.


Diario HOY. 26 de diciembre de 2008

Libro: “Canción de Navidad”. Autor: Charles Dickens. Editorial Anaya, 2009. 176 páginas. Precio: 12,5 €

Sitios recomendados: Elvas (Portugal) y Badajoz (España)

Navidad en Elvas (Portugal). skycrapercity.com

Navidad en Badajoz (Plaza de España). skycrapercity.com





Ejercicio de humildad

28 11 2008

Desde esa cita de París, se han comprometido medidas públicas para atajar perniciosos efectos de las burbujas pero todo eso tiene su reverso: realismo y esfuerzo


La conciencia nacional creada por Theodore Roosevelt no era “meling pot” sino “melting pot”. Nunca hubo una movilización de tabaqueros en Bruselas el 14, sino el 19 de noviembre. Tampoco estuvo Vara en Bolonia, sino en Verona. Y mi profesor de filosofía jamás me explicó el “conductivismo” sino el “conductismo”. Pero la mayor humildad de un columnista pasa por reconocer que sus análisis construyen injusticias hacia terceros por no saber especificar. Eso me ha pasado con los comerciantes y empleados que, como mi padre, se sintieron ofendidos por no reconocerles -en el anterior artículo- el esfuerzo que desplegaron durante años de autarquía para España y Portugal, y sólo ellos sabrían explicarlo con objetividad. Disculpas públicas ante semejante ligereza: mi bienestar se cimentó en sus sacrificios.


Vienen tiempos duros, los primeros que sorteará la generación de europeos con mayor protección y nivel de consumo de su historia. Será nuestra particular posguerra, afortunadamente dirimida en mercados bursátiles y pulsos financieros y -así lo esperemos- nunca más en campos de batalla. Pero, sin duda, un desafío para españoles y portugueses que han cumplido con su etapa formativa, disponen de las mayores cotas de cultura de la historia, incluso de una movilidad laboral impropia para la tradición distante que heredamos, pero felizmente desacostumbrados a sortear largos periodos de crisis.

Ya podremos lamentar que todos pagaremos la cuenta por igual, hayamos -o no- catado un maldito vaso en la bacanal que zarandeó al mundo desarrollado, pero cada vez que un Estado aprueba un plan para aportar liquidez al sistema (España) o para rescatar de la quiebra un banco (EE.UU.) el dinero es el de todos. Y no hay otra solución. Para que la economía real vuelva a carburar sólo falta que ese plasma active las articulaciones y los músculos y llegue a quien debe llegar. La cooperación con otros siempre ayuda a que todo sea más rápido. Quizás, ésa sea la primera conclusión de la semana de Extremadura en Lisboa. A mí, me ha devuelto confianza.

A la decisión sin precedentes que adoptaron los países del euro el 12 de octubre, se le ha añadido esta semana la inyección de 200.000 millones de euros por parte de la Comisión Europea y de 800.000 millones de dólares en EE.UU. Suponen la definitiva constatación de que la socialdemocracia es el traje más adecuado para corregir la anarquía que sustituyó la libre competencia por la barra libre. La otra cara de la moneda no se quiere -o no se sabe- explicar: Los gobiernos lasboristas en Inglaterra tras la segunda guerra mundial, o de Willy Brandt en Alemania tras la crisis energética de 1973 fueron la consecuencia electoral para afrontar periodos de esfuerzo y ajuste. Desde esa cita de París, se han comprometido medidas públicas para atajar perniciosos efectos de las burbujas pero todo eso tiene reverso: abrir un periodo de realismo, sacrificio, esfuerzo, compromiso, excelencia y eficacia en cada uno y -como común denominador- solidaridad para la protección de los que se quedarán desamparados durante tal ajuste. Y ahí, todos tenemos que reconocer nuestros deslices.


Diario HOY. 28 de noviembre de 2008

Libro: “Yo, lo supérfluo y el error”. Autor: Jorge Wagensberg. Editorial Tusquets. 288 pags. 19 €


Libro: “Netherland”. Autor: Joseph o’Neill. Editorial El Aleph, 2009. 304 páginas. 21,5 €

Sitios recomendados: Comisión Europea y Parlamento Europeo. Bruselas y Estrasburgo





Miércoles roto

22 08 2008

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan, la solidaridad humana te refresca la esperanza


Estas líneas estaban destinadas hasta el mediodía del miércoles como reflexión sobre los excesos de la estética, tras la detención del cirujano francés Michel Moure por orden del juez Grande Marlaska; sobre los 96 rostros desfigurados por sus manos en Marsella y París; y sobre la ridícula moda de estas operaciones entre nuestras universitarias, situando a España como el cuarto país en este tipo de procedimientos y de riesgos. Podría haberlo unido después a los comentarios soeces y machistas que, sobre Leire Pajín o sobre una ministra en bikini, han descargado algunos medios o el mismo Sánchez Dragó, a quien su obsesión por el sexo tántrico está mutándole el cerebro en potito de cerdo y se me revela, cada día más, como un viejo verde que presume de lo que –creo- carece a borbotones: ¿Pero, quién frivoliza hoy tras el desastre aéreo ocurrido en Barajas? ¿Quién no se ve retratado con su pareja y sus hijos en cualquiera de esas familias? ¿Quién no llega a la conclusión que tanto debate sobre financiación, concejales payasos del catalanismo, una crisis para quien nadie tiene remedios inmediatos o medallas olímpicas pasan a segundo plano cuando la muerte masiva te golpea tan de cerca?

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre directamente como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan sobre el estado del aparato y que la Comisión de Investigación debe resolver, tras la relación primaria, seguramente injusta, de la situación económica de la empresa –que ese mismo día iba a aprobar una regulación de empleo para más de mil trabajadores- con las causas del accidente, la solidaridad humana te refresca la esperanza. Cualquiera habrá montado en un avión. Es peor, incluso, para los que hemos vivido en una gran urbe entrar en un vagón de metro o en el bús urbano ¡Prueben a dar los buenos días: Nadie contestará! En el metro, agachan la cabeza y bajan la vista creyendo que, tras el saludo, contarás una milonga para terminar pidiéndoles limosna. En el autobús pocos ceden ya el asiento a un mayor o una embarazada. En el puente aéreo te sientas en tu butaca y la única sonrisa sale de la tripulación. Nos evitamos las miradas -¡Parecemos tan ocupados!- y molesta esperar que coloquen el equipaje, que nos levanten para que ocupen el sitio al lado de la ventanilla… Sólo yo. El individuo en su hábitat cotidiano. Nunca adivinaré si como coraza al temor, a la desconfianza o, simplemente, es el egoísmo imprescindible para vivir en la ciudad.

Esos mismos a quienes escatimamos el roce estuvieron el miércoles vestidos de bomberos, médicos, enfermeros, de sicólogos o –desgraciadamente- de forenses. Muchos, voluntarios. Otros, venidos de la verdadera Cataluña, como allí está aún el Equipo de Respuesta ante Emergencias de Cruz Roja Extremadura, en ese mismo agosto vacacional que querían disfrutar la mayoría de las víctimas. Esa misma gente, a quienes hoy sientes más cerca por la desgracia, a quienes evitamos en lo cotidiano, a los que no respondemos sus “buenos días” o les devolvemos una sonrisa, son la esperanza para seguir caminando. Y, mientras avanzamos, que Sánchez Dragó y las tetas de plástico sigan danzando en su locura. Tras el dolor, que sólo dimensiona quien lo sufre, la solidaridad humana te refresca la esperanza.


Diario HOY. 22 de agosto de 2008

Libro: “La vida antes de marzo”. Autor: Manuel Gutiérrez Aragón. Editorial Anagrama. 296 páginas. Precio: 18 €

    Sitio recomendado: Aeropuerto de Madrid-Barajas