El humo del Eje 16

23 07 2011

Cualquier alianza refuerza las rutas de desarrollo que benefician a Extremadura, a través de Badajoz, y a la capital de España

Monago, inmerso en el marketing político, se vistió de corto y se puso a lanzar canastas para presentar al director de deportes, que apareció en la foto antes que en el DOE. El marketing pretende que la gente olvide que -a la misma hora- dos fuegos se avivaban en La Vera y Oliva de Mérida. Y cuatro más quemaban la vida de doscientas familias en Montprint, Resti, Carcesa y Urende. Escuchar, mientras el flash dispara, que el responsable en la lucha contra incendios -por si cupiera alguna responsabilidad- era aún el cargo nombrado por Vara, huele a humo.

Como me huele a humo la resolución aprobada este jueves por unanimidad entre los grupos parlamentarios (2+1, a los efectos) para que el Eje 16, ruta transeuropea de mercancías, continúe siendo prioritario. Soy el primero -y lo publiqué- que me posicioné a favor del futuro que generará la alta velocidad y la plataforma logística del suroeste para Extremadura y el Alentejo. Pero temo que esta postura mediática contempla una cortina para el nuevo gobierno de Extremadura -por su compromiso con IU, o por su desprecio a la CREEX y a los sindicatos tras reunirse con las OPAS agrarias- y genere una salida de cara a la opinión pública que desvíe el tema hacia una urgencia fácil, para ocultar otras. El Eje 16 -que conecta Sines y París, a través de Badajoz, Madrid y Zaragoza- se reclamó prioritario con los gobiernos autonómicos de Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid y Aragón en un protocolo firmado en 2010 en la Cámara de Comercio de la capital de España, acompañados además por Andalucía -por su vinculación con el puerto de Algeciras- y de los embajadores de Francia y Portugal. Sacarlos de esta escenografía para limitarlo a cuatro CC.AA del PP empieza a oler a chamusquina.

Cualquier alianza refuerza las rutas de desarrollo que beneficien a Extremadura, a través de Badajoz, y a la capital de España. Pero, tras la exageración de las formas, no olvidemos el fondo: toda esta alarma no surge por Euskadi que legítimamente -como la Galicia de Nuñez Feijoo, Asturias con Cascos o Cantabria con el PP en el gobierno- luchan por sus intereses. Tampoco por los nacionalistas, que van a lo suyo, hasta que enseñemos los dientes. La alarma surge porque desde la derecha lusa -socia del PP en el Grupo Popular Europeo en Bruselas- comienza a mirar más a Oporto y al corredor norte, que a Elvas y Badajoz. Y antes que el humo sea señal para una rebelión azul contra territorios donde sitúan al Faisán, procuremos sumar a andaluces, lusos agraviados, franceses y ambas salidas -por Cataluña o Irún- a esta alianza. Así, nadie olerá banderas azules quemando pasto. Ni se achacará al número 16, el mismo dorsal que lleva el barcelonista Sergio Busquets, el hacer teatro buscando la expulsión del contrario. Faltan hijos de San Luis Figo, aquel extremo capaz de encandilar, que paseó con el socialista Sócrates antes de unas elecciones, donde se dirimía el futuro de su país, de Extremadura y de la misma Europa. Lo que ahora quieren ocultar con tanto humo.

Diario HOY, 23 de julio 2011

Libro: “Manual de marketing político”. Autor: Luis Costa Bonino. Editorial Fin de Siglo. México, 1999.

Sitio recomendado: Oporto. Portugal

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Ibarra y los españoles

26 09 2009

Españoles son los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien lo hace en Mónaco o se operan tres veces por la misma imprudencia

Ibarra “no representa hoy a nadie” –según el PP extremeño- pero a la mínima le contesta hasta su candidato a presidir España, Mariano Rajoy: “Si llego a decir eso, los del PSOE me excomulgan”, dijo sin abordar el fondo de la reflexión. El morbo que despierta Rodríguez Ibarra es proporcional al ruido de cristales que –deseado, o no- provoca el titular al que reducen sus palabras. Ibarra es Ibarra, pese a no estar en primera línea, leal en el debate interno de su partido y coherente por reflexionar sobre otro artículo publicado días antes en el mismo diario.

¿Pero, qué dijo Ibarra para despertar tanto revuelo? En su tribuna periodística ni atacó a Zapatero, ni a Vara. Criticó a los que se refugian en el anonimato y después no se atreven a disentir en los debates propios que define toda organización. El resultado no pudo ser más laxante: la dirección se pone las pilas y comienza una campaña sobre las medidas gubernamentales, que ya se realiza en Extremadura desde hace diez años; provoca un enroque que silencia a los anónimos; y regala dosis de apoyo con el límite de los reglamentos que ellos mismos aprobaron: ¡A otra cosa!


Dos días después, lanza unas declaraciones radiofónicas que –limitadas a un titular como “La sanidad para los españoles”- suenan tan mal que cuesta creerlas así. Nadie, en sano juicio, daría crédito a una interpretación descontextualizada, casi xenófoba, de quien durante toda su carrera política definió a Extremadura como “tierra de acogida”. Durante sus mandatos, la región desplegó una red permanente de cooperación pese a gestionar presupuestos más limitados y abanderó la solidaridad que ejercía para fuera porque la reclamaba dentro como pilar ideológico.


La concordancia parece simple: Español es quien legalmente ejerce sus derechos y obligaciones según dispone la Constitución y el resto del ordenamiento, incluído los acuerdos y tratados internacionales que vinculan a nuestro país: ¿Es que alguien olvida las críticas contra el propio Ibarra por ofertar servicios sanitarios al vecino Alentejo, mientras ampliábamos tecnología médica con fondos transfronterizos?

Para la izquierda, la sanidad es un derecho, no un producto de beneficencia ni de la caridad. Define al Estado del Bienestar como los servicios sociales, más extensos que los comedores de urgencia. Y todo derecho para ejercerlo necesita de garantías (legalidad para saber quién reside o es nativo, fiscalidad, deberes constitucionales) y límites (hasta dónde se extiende la solidaridad). Español es cualquiera de los 14.481 extranjeros que cotizan en Extremadura. No quien rinde impuestos en Mónaco, aunque tenga para pagarse un seguro privado, ni los ochocientos mil que estaban sin regularizar con Aznar. La sanidad pública tampoco le debería ser gratis al turista que usa su estancia para operarse las varices por riesgo de trombo, ni para esa niña extremeña que acumula tres cirugías faciales porque se cayó otras tantas veces de la moto, todas sin casco.

Las CC.AA. deben 63.508 millones de euros, el 5,9% del PIB. Sólo Extremadura gasta casi 30 anuales en botica. Se piden reformas estructurales en infraestructuras, energía, educación y relaciones laborales pero la sanidad adeuda un billón de pesetas entre todas las CC.AA. Antes que reactiven el discurso del copago, Ibarra se moja y será creíble cuando demanden más esfuerzo. “Las crisis generan costes”, advierte. Hoy, dicen que “es absurdo”. Mañana, le darán la razón… como cuando el ordenador en El Carrascalejo. Al tiempo.


Diario HOY. 26 de septiembre de 2009

Libro: “20 años de poesía”. Edición a cargo de Andrés Soria Olmedo. Editorial Tusquets. 510 pags. 25 €

Libro: “Un país mundano”. Autor: John Ashberry. Traducción y prólogo de Daniel Aguirre. Editorial Lumen, 222 págs. 16,9 €

Sitio recomendado: El Carrascalejo (Badajoz)





Como agua para gasolina

10 09 2009

Artículo relacionado: “Como agua para gasolina”. Vivir Extremadura. Año V. Nº 25. Octubre-noviembre 2009.

A la candidata de la derecha portuguesa, Manuela Ferreira Leite, el tiro le salió por la culata. Si hubiera dispuesto más pólvora en su percutor de antiespañolismo, se hubiera reventado ese pecho disfrazado por trajes chaqueta y collarres, que rememoran una foto sepia de Carmen Polo de Franco, cuando su esposo y Oliveira de Salazar recelaban de aquella Unión Ibérica con uniformes e himnos militares. Comenzó la precampaña con tres puntos de ventaja, tras la victoria del PSD en los comicios europeos, y –antes de saber el resultado final de las generales portuguesas- afronta el sprint de la campaña con una distancia negativa de entre tres y seis puntos respecto al actual primer ministro, el socialista José Sócrates.

La doctora Ferreira Leite -Ministra de Finanzas durante el gobierno Durào Barroso en 2003 y partícipe de los compromisos internacionales que certificaban el trazado internacional de la alta velocidad ferroviaria que desde que en 1989 el entonces presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, luchara por introducirlos en la agenda de prioridades europeas- manifestó que este proyecto que enlazaría la península con Europa “sólo beneficia a España porque conseguiría más fondos europeos” y que no iba a colaborar en que su país “se convirtiera en una provincia española”. El apoyo de los socialistas portugueses y españoles a la candidatura del que fuera su jefe de gobierno conservador para renovar la Presidencia de la Comisión Europea dejó finalmente sin argumentos a un discurso retrógrado y autárquico que removió bilis nacionalistas pero se topó con los que advirtieron que el progreso de su país peligraba: Según datos del área de fomento portugués, la inversión de 8.700 millones de euros en las variables de la alta velocidad Lisboa-Vigo y Lisboa-Badajoz supondría la generación de 36.000 puestos de trabajo.


Las cumbres hispano-lusas, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009), no sólo fijaron las comunicaciones entre ambos países. Centros de I+D+i como los de nanotecnología en Braga o para el desarrollo de energías renovables en el campus universitario de Badajoz son producto de esas citas bilaterales. La cooperación se materializa con Eurorregiones como la firmada este mes entre el Alentejo, la Región Centro y Extremadura (Euroace) y que englobará proyectos más locales como el entorno de Alqueva, la eurociudad con Badajoz como epicentro y las sinergias del Tajo internacional, desde relaciones urbanas como Triurbiur hasta el aprovechamiento de recursos turísticos en la raya luso-cacereña.


El agua es el mejor antídoto para la gasolina. Cuando no llega a anular su potencial combustible, al menos la rebaja. Por ello, la misma semana que la candidata conservadora rescataba a Joao IV, duque de Bragança, la vicepresidenta económica de la Junta de Extrenadura, Dolores Aguilar, anunciaba que la empresa israelí Clean Technologies Group, líder en depuración de aguas en zonas desérticas, participará en el Centro de Investigación del Agua que se ubicará en el entorno de ese parque científico-tecnológico, en Badajoz. Ayudará a incrementar los ratios de descontaminación del agua, de recuperación de ecosistemas, de uso de plantas depuradoras y del uso eficiente del agua con fines agrícolas para todo el área transfronteriza, y generará empleo y conocimiento.


Es el agua el flujo que anuda al territorio implicado en la presa de Alqueva. El pasado 22 de septiembre, el gobierno extremeño presentaba un Plan de Ordenación del Territorio de Alqueva que ata el futuro turístico de cinco municipios extremeños a otros siete pueblos portugueses. Todos comparten un proyecto estructurante de las tierras del gran lago que supondrá un nuevo futuro turístico para 250 kms cuadrados basado en las rutas patrimoniales, gastronómicas, la naturaleza y los deportes naúticos.


Es esa cooperación la que genera progreso para zonas que, hasta hace pocos años sufrían la condena de ser periferia. La frontera, donde se sembraron desconfianzas durante siglos, se une hoy a un futuro común; el agua –motivo de conflictos hoy en medio mundo- se convierte en la trenza del desarrollo, vinculante para esos doce municipios. Se extenderá territorialmente hasta el nacimiento de los ríos Gévora y Zapatón, más allá de La Codosera, mediante el futuro proyecto denominado Guadiana Internacional. Completaría así la acción iniciada en Cáceres en las riberas transfronterizas del Tajo pero, además, se extiende para disolver cualquier duda entre ambos Estados sobre proyectos urbanísticos de costa interior, o sobre industrias energéticas que se ubicarán en las tierras que baña el Guadiana. Ambos países comparten las garantías exigidas (calidad de aguas, vertidos, cotas, impactos urbanísticos… que hagan veraz la sostenibilidad) porque son exigencias que vinculan el futuro de zonas colindantes, aliadas, a un sitio y otro de una frontera difuminada ya por la Unión Europea y por su normativa común.


El milagro del agua transforma el sol en desarrollo para Extremadura, Alentejo y el centro de Portugal. Tierras de agua, entre el Tajo y el Guadiana, capaces de disolver cualquier riesgo que generan los odios atávicos en combustión. Agua para regar con una ducha fría a quien tanto abusó de laca en la melena y fuego en la oratoria; a quien puso en riesgo el progreso compartido de una periferia que se rebela a combatir más siglos para glorias de Lisboa o Madrid; a quien siembre dudas sobre proyectos que arraigarán a esa gente anónima en sus municipios… ¡Vayan, vayan a ver la dehesa en regadío en Villanueva del Fresno, con dos centenares de trabajadores y la fruta en los mercados alemanes gracias al agua de Alqueva! Es, en definitiva, agua que apaga el llanto ardiente de la emigración que asola la historia de estas tierras. Agua que también servirá para refinar la gasolina que necesitan las embarcaciones de recreo en Alqueva.







Romper la periferia

4 09 2009

El AVE en Portugal crearía 36.000 puestos de trabajo permanentes y entre 6,1 millones de pasajeros el primer año y 10 millones en 2030


Las declaraciones son hoy compromiso electoral. La derecha portuguesa oficializó en su programa la voluntad de no ejecutar el AVE si vence en los comicios municipales y generales convocados para octubre. Su candidata, Manuela Ferreira Leite, aboga por congelar las obras que unirían Lisboa con Madrid y con Vigo, vía Oporto en 2013. Ferreira, quien ya ocupara la cartera de Hacienda en el último gobierno del actual Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, supera así en estética y conservadurismo a la mismísima Thatcher, copiándole incluso sus chaquetas ocres y la mirada adusta. El pasado 22 de junio defendió en Torres Vedras, durante la presentación de la coalición PSD-CDS, una estrategia autárquica que destine el dinero a los comedores sociales y a las personas en situación de emergencia.

El coste de las dos líneas de alta velocidad será de 7.700 millones de euros, a los que habría que sumar otros mil más para obras conexas. El 20% del coste vendría de fondos comunitarios; otro 38% del flujo de caja que generen las concesiones por 36 años: sólo para el tramo Porceirao-Caia, compiten dos consorcios con participación de empresas españolas (ACS, Dragados y Sacyr Vallehermoso) aunque el 90% del proyecto se realizaría por compañías portuguesas, según un estudio realizado por el propio gobierno Durao-Ferreira en 2000; y el resto, 42%, con fondos estatales.


Según cálculos del gobierno actual, el AVE supondría la creación de 36.000 puestos de trabajo permanentes, entre 6,1 millones de pasajeros –el primer año- y 10 millones en 2030 sólo en la línea Lisboa-Madrid. La cuota lusa de transporte ferroviario entre ambas capitales pasaría del 2 al 19% y llegaría al 20% del transporte de mercancías entre los dos países. Junto a la estación lisboeta, Portugal prevé también un aeropuerto interconectado en Alcochete de gestión privada.

Estados Unidos, Francia y España han apostado ya por la alta velocidad ferroviaria. A Ferreira Leite la apoyan ese populismo, un manifiesto firmado por 28 economistas y –sobre todo- la victoria del PSD el pasado 7 de junio en las elecciones europeas. El último sondeo arrojaba a su favor 3,5 puntos respecto a José Sócrates.

Para la periferia, para el Alentejo y Extremadura, la decisión tomada por el PSD en Lisboa supondría desmantelar sus expectativas logísticas y de conexión con Europa -para unos- y con el mar y sus puertos, para otros. El asentamiento de iniciativas empresariales en Elvas y Badajoz, principalmente, se vaciarían de sentido si no se vertebrara el tráfico europeo y todos los cálculos anteriores de diluirían en un río de históricas ilusiones.

Localismo y nacionalismo no casan con la sensatez. Racional hubiese sido conectar Lisboa con Madrid por La Serena hasta Brazatortas pero hurtaba el desarrollo a Cáceres, Navalmoral y Plasencia. De ahí la “zeta” trazada –pero nunca presupuestada- en Extremadura por Alvarez Cascos cuando esos alcaldes eran sus correligionarios. Por eso, localismos y disputas entre vecinos no deberían alejarnos de la causa común. Una unión que perviviría para exigir que, ocurra lo que ocurra en las elecciones, se cumpla lo firmado en sucesivas cumbres bilaterales, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009). Siglos de desencuentros nos enseñan por qué, hasta la fecha, algunos fuimos periferia mientras los centros de poder se enrocaban en centralismos para cimentar aún más su fortaleza interna. La solución, como siempre: Más Europa.


Diario HOY. 4 de septiembre de 2009

Libro: “La tierra devastada. Historia Contemporánea en la Raya extremeño-alentejana”. Autor: Moisés Cayetano Rosado. Diputación de Badajoz.

Libro: “La gran trilogía”. Autor: Gregor von Rezzori. Editorial Anagrama. 904 págs. 34 €

Sitio: Estaciones de ferrocarril de alta velocidad en España: Zaragoza







María, la portuguesa

30 06 2008

Artículo relacionado: Vivir Extremadura. Año IV. Nº 20. Enero 2009. “María, la portuguesa”

Me he cruzado con María esta mañana en la calle Menacho de Badajoz. No sé su apellido. Era María, la niña que ayudaba a su hermano Januario a limpiar mesas y a servir frangos á brasa en el bar de carretera O Carrascal cuando en los ochenta las familias de Badajoz pasábamos los domingos en Portugal y descubrimos el sabor del refresco Sumol, del aguardiente bagaço y la pesadez de renovar la Carta Verde cada vez que llegabas a la alfandega (aduana).


María ya es una mujer. Seguro que estará casada. Tendrá niños. De aquello hace ya demasiados años. Paseaba por las tiendas del centro con una amiga como una europea más, parándose en los escaparates, sonriendo. Creo que no me reconoció. Sigue cargando hacia delante los hombros, no sé si por el peso de un trabajo demasiado prematuro o por ese complejo que tienen siempre las adolescentes y esconden sus pechos cuando empiezan a despuntar. Cuando las envidias hosteleras divulgaron la leyenda urbana de que los pollos portugueses los engordaban con hormonas, yo me acordaba de aquella pubertad triste de domingo en el cuerpo de María y reconozco que casi la doy por cierta.

Ella nos limpiaba la mesa, se sentaba a comer a las seis de la tarde y aquella clase media que crecía como sus pechos en la España de Felipe González comenzaba masivamente a consumir fuera los domingos, aprovechando la mayor fortaleza de la peseta.


“¡Troco escudos! ¡Escudos! ¡Pesetas!” gritaban los gitanos de Badajoz en los soportales de Galerías Preciados o en Puerta Palmas. Eran los únicos que balbuceaban algo de portugués porque aquí, en mi ciudad de frontera, nos sentíamos con el derecho innato de hablar español en Elvas y de que los portugueses que alimentaban el comercio pacense también lo hicieran, pese a ser ellos nuestros clientes. Sería la rémora de la política matrimonial de los Austrias (aquí trajeron los reyes portugueses a su hija para desposarse con Felipe II, y aquí guardan su memoria las monjas en el Real Convento de Santa Ana), pero hasta que no se implantó El Corte Inglés, y se ampliaron y renovaron los comercios y las aceras del centro, nadie se planteó falar portugués. Por eso, y porque las niñas camareras se convirtieron en mujeres propietarias, y sus hijas se han matriculado en la Universidad de Extremadura y organizan despedidas de soltera por los pubs de la ciudad, como antes sólo disfrutaran los chicos del vecino Alentejo.

Badajoz es el epicentro de un hinterland transfronterizo con enorme portencial. Muy pocos lo vieron entonces, cuando los pollos eran nuestro menú festivo y comerse una “zapateira” y una almejas en El Cristo, lujo de una vez al año.

En 1993, la entonces concejala Purificación Salas encargó al sociólogo Artemio Baigorri un estudio sobre el futuro de la ciudad. Aquel trabajo, ampliado después en el libro “Badajoz. Mesópolis transfronteriza”, desgrananaba las posibilidades estratégicas de un enclave -bisectriz entre Lisboa, Madrid y Sevilla- que abandonaba su maldito destino como plaza militar de contención para enfocar sus futuras infraestructuras (Estación Internacional del AVE, Plataforma Logística de Transporte, Secretaría Europea de Proyectos Transfronterizos, Centro Ibérico de I+D+i en energías renovables) según aquel diagnóstico: “Servicios basados en la información, una universidad orientada hacia esa mesópolis extremeño-alentejana, formación del comercio hacia el mestizaje cultural e idiomático, administraciones transnacionales que gestionen esta proyección, nuevos usos empresariales a los edificios públicos que hasta la entrada del Tratado de Maastricht albergaron aduanas y alfandegas, líneas telefónicas con tarifas locales entre los municipios a un lado y otro de la frontera, una reserva natural transfronteriza sobre la desembocadura del río Caia en el Guadiana…”


Algunos se carcajearon de esa definición de Badajoz como “centro de un triángulo”. Fueron los mismos que añoraban un comercio autárquico y no querían El Corte Inglés en el centro de la ciudad, ni que ampliaran las aceras de la calle Menacho porque eliminaban aparcamientos, esas aceras por donde me he topado con María en el esplendor de su madurez. Pero los hechos son tozudos. En el furor del converso, algunos de sus entonces detractores hablan hoy felizmente de capital de una Eurorregión y han coincidido con Baigorri en que Badajoz “debe crecer en dirección a la frontera” llevando hasta allí instalaciones comerciales y recreativas.

Pero los recelos tardan en vencerse. Elvas no está acompañando en ese encuentro con la misma velocidad que Badajoz. Supongo que tendrán que morirse los que aún recuerdan la altivez con que les miraba el nuevo español que emergió con la democracia. Para bien o para mal, ellos se habían levantado contra su dictador pero necesitaban de España para entrar en Europa. Supongo que mi generación, la de María, será quien complete este proceso de futuro: la materización de una Europa sin fronteras físicas ni mentales; y cuando volvamos a vernos -ya jubilados y paseando con nuestros nietos- visitemos los baluartes de Elvas, la Alcazaba de Badajoz y los castillos de frontera como conjunto del Patrimonio de la Humanidad para la Unesco… y vestigio de lo que fueron demasiados siglos de espaldas y desconfiados. Entonces, prometo saludarla.






Nos queda Portugal

27 06 2008

La Junta incrementará contenidos lusos en Canal Extremadura, en su web corporativa o abriendo una sede oficial en Lisboa, la segunda tras Bruselas


A problemas globales, soluciones locales. Ya lo venía advirtiendo el Presidente de la Junta: “En etapas de dificultades, podemos encontrar oportunidades”. Y así lo ha ratificado en su primer discurso del Debate sobre la Orientación Política de Extremadura, su primera cita como responsable del ejecutivo que será contestada esta mañana, por primera y única vez, por el portavoz accidental del Grupo Popular, Díez Solís.

Que antes de concluir la primera década del euro nos enfrentamos al final de una década de expansión, lo reconoció Vara desde los primeros minutos. Una crisis global por el precio del petróleo, agravada por el brutal alza de las materias primas y los alimentos, y que en España cristaliza aún más por el espejo roto que supuso aquel falso sueño dorado del ladrillo. A partir de 1974, cada diez años el sistema ha repetido progresivas subidas de los precios que, antes de reinvertir los beneficios en apuestas estructurales por la Investigación y el Desarrollo, ha disparado el consumo de bienes, avalado esta vez por créditos rápidos y baratos que hoy se convierten en una losa para demasiadas familias.

Pero, sin caer en pesimismos que paralizan, estos valles económicos los afrontamos desde una situación infinitamente mejor que hace 20 años: mayores infraestructuras; diálogo social consolidado con patronal y sindicatos; mejora de incentivos agroindustriales; planes específicos para ayudar a las Pymes, a la FP y al desarrollo e innovación empresarial; ayudas a las familias desde diversas administraciones (800 euros porque en casi todas las familias trabajan, o han trabajado, los dos cónyuges; a la natalidad; al alquiler; subida de pensiones y salario mínimo…). Y en el caso específico de Extremadura con un horizonte transfronterizo del que carecen en otras latitudes.


Del discurso de Vara ayer me quedo con el nuevo impulso a las relaciones con Portugal: proyectos para el desarrollo turístico en Alqueva o en el Tajo Internacional, que se unirán a la Plataforma Logística y al enclave AVE de frontera, a través de Agrupaciones Europeas de Cooperación Territorial; Consorcios entre Extremadura, Alentejo y Región Centro para compartir costes en servicios, desde la fibra óptica a Centros de I+D+I o controles medioambientales. Y un Instituto de Energías Renovables que, tal y como está sucediendo con la conversión del “presunto” en porcino ibérico por manos extremeñas en la dehesa alentejana, puede irradiar soluciones a las miles de hectáreas rústicas en esa zona común. Todo ello desde el concepto “cooperación”, muy lejos de esos ímpetus iberistas, precipitados, que en esta parte de los 428 kms. de frontera suena a imperio franco-salazarista.

Como planificara El Corte Inglés sólo llegar a Extremadura, con sus empleados aprendiendo el idioma más cercano u ofertando un autobús gratuito que acercara al cliente portugués, la Junta comenzará por incrementar de contenidos lusos la televisión y radio regional, su web corporativa o abriendo una sede oficial en Lisboa, la segunda tras Bruselas. Temo que esta mañana, en la segunda sesión, alguien le busque impedimentos como ya hicieran contra la llegada de ese epicentro comercial al centro de Badajoz. Aunque luego suspiren por Cristiano Ronaldo vestido del Real Madrid o pasemos allí los días de feria.


Diario HOY. 27 de junio de 2008

Libro: “Iberismo. Las relaciones entre España y Portugal. Historia y tiempo actual, y otros estudios sobre Extremadura”. Autores: Felipe Lorenzana de la Puente (coord.) y Francisco J. Mateos Ascacíbar (coord.) VIII Jornadas de Historia en Llerena. Sociedad Extremeña de Historia. Llerena, 2007.

Sitio recomendado: Presa del Gran Lago de Alqueva. Agrupa términos municipales de Portugal y España.