Las mañanas del sábado

9 10 2010

El velocista Rubalcaba corre hoy la única carrera que esta democracia no supo completar y que regalaría la vida en paz

Las mañanas del sábado había “Sabadabadá”, programa infantil con el que José Antonio Plaza revolucionó la parrilla de la única cadena televisiva que se sintonizaba en Badajoz. O eso, o las ligas de futbito en las pocas pistas polideportivas de la ciudad donde piscinas, canchas de tenis, atletismo o gimnasia rítmica sabíamos que existían por “Torneo” programa que Daniel Vindel presentaba como extensión del “Cesta y Punto” y que siempre ganaba el colegio Tajomar de Madrid. Años más tarde, un diario nacional me sorprendió al descubrir que uno de los velocistas en aquellas competiciones en blanco y negro era Alfredo Pérez Rubalcaba.


A mitad de esos sábados sin clases, José Ramón Sánchez, nos entretenenía en el programa dibujando personajes de circo, animales, atracciones y niños jugando al aire libre. Era una televisión austera, monopolio, pero que no necesitaba polemistas para azuzar tertulias y remover bilis. Años después, estudiando el cartelismo electoral en democracia, descubrí que José Ramón dibujó uno célebre del PSOE para las municipales que elevaron a Tierno Galván como “el mejor alcalde de Madrid”, sin contar a Carlos III. Plasmaba un parque verde, donde los niños jugaban, los padres sonreían, las cometas volaban y los caballitos de un carrusel o unos títeres eran las veleidades que se permitía una sociedad oxigenada, que respiraba libertad. Filmó una de las primeras películas de animación: “El desván de la fantasía”, todo un canto a la imaginación entre un abuelo y sus nietos, José, Lola y Patata. Por aquellos años, Rubalcaba ya estaba con Maravall en la reforma de la educación y concertando con los que sí tenían instalaciones deportivas.


Los presupuestos del Estado disminuirán su inversión un 38% porque hay parados que atender y un déficit que reducir. Ahora, los sábados son impredecibles: pádel, natación en invierno, ensayo en el conservatorio, Wii, Play Station, X Box, 32 canales de TDT, club privado, barrios sin plazas, parques y colegios sin niños, dibujos animados en 3D por ordenador… No hay cometas, ni circos en las ferias; los JUDEX necesitan dinamizadores porque los profesores no viven donde imparten la educación física; la fantasía es un lujo que se guarda en un desván y nuestros hijos consumen lo que otros -en India o en China- imaginan a bajo coste; no hay colegios privados, todos son concertados; y los padres Sabadabadá queremos que nuestro nene vaya con el del jefe, aunque lo empadronemos con los abuelos, que no juegan con ellos en un desván sino que los llevan a clase a diario; eso sí, el agua, los parques, la limpieza y los ciudadanos estamos en manos privadas. Han pasado treinta años y Rubalcaba sigue corriendo, ahora detrás de los malos, aquellos cacos de cómic con antifaz y traje a rayas. Ya no vale hacer política sólo con inversiones. El Plan E ha puesto fin a una dinámica que se disparó con los JJ.OO de Barcelona y la Expo sevillana. Rubalcaba estaba en deportes. Sobran viviendas aún y el PP no tiene otra solución. Gobierne quien gobierne, deberán rescatar la fantasía del desván y prometer poco más que un sábado en un parque con tus hijos antes que otro híper donde ir. Rubalcaba le ha dado tantas vueltas a la pista que -a sabiendas, o no- hizo candidato de Madrid al mejor de sus alcaldes. Está en la última vuelta de la única carrera que esta democracia aún no supo completar. Si llega a la meta, nos regalaría -con menos cemento- el oxígeno de una vida en paz. Como en el parque de Sabadabadá.


Diario HOY, 9 de octubre de 2010

Libro: “La transición democrática española”. Autores: José Félix Tezanos, Ramón Cotarelo y Andrés de Blas. Editorial Sistema. Madrid, 1989. 954 pgs.

 

 

 

Sitio recomendado: Parque Tierno Galván. Madrid.


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Escribir para la Tierra

18 09 2010

Artistas comprometidos de España y Latinoamérica ratificarán en Cáceres objetivos tan utópicos como necesarios


El próximo jueves se inaugurará el IV Encuentro de la Red Internacional de Escritores de la Tierra. Cáceres acogerá doscientos intelectuales españoles y latinoamericanos comprometidos con la Carta de la Tierra, el documento más bello y ambicioso aprobado jamás por la ONU: “Agua es vida y la Tierra es madre”, dicen los indígenas del Amazonas. Uno de sus guardianes, Sidney Possuelo, “Héroe del Planeta” por la revista TIME, estará en la sala Malinche del complejo San Francisco, el más idóneo continente para manifestarse a favor de la candidatura cacereña a la capitalidad cultural, por su “abrazo” entre Europa y América como apuesta programática y por el patrimonio natural que le sobra a Extremadura. Si otros calibran en la agonía del grillo su creación cultural, estos apestados por los modismos -artistas comprometidos como lo fue Miguel Hernández- ratificarán objetivos tan utópicos como necesarios de que se difundan para universalizarlos: Erradicar la pobreza extrema; alcanzar la educación primaria universal; la igualdad de género y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad y la explotación infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH y otras enfermedades; garantizar una vida digna e impulsar una Asociación Mundial de Desarrollo.


Los momentos que vivimos no sólo son de crisis económica. Nacen en la degeneración de valores que inspiraron el desarrollo durante las últimas décadas: engordar con grasas vegetales y animales para ponerse a dieta cada seis meses; contaminar el agua y después depurarla; fumar para, años después, liderar la intolerancia al humo ajeno; sacrificarnos por el bienestar de unos hijos y no dejarles como herencia ese sacrificio o la capacidad emprendedora… Hemos tocado techo. El modelo de ir a más, del consumo como único motor “llega un punto en que se agota. No puedes poner 60 televisores en tu casa aunque cuesten un euro porque desperdician muchos recursos naturales”. Las palabras no son de un idealista, sino del economista del IQS de Barcelona, Santiago Niño.


El Príncipe de Asturias a la Concordia ha recaído este año en Manos Unidas, movimiento católico que comparte esos objetivos desde una opción religiosa. Lo reclama hasta Benedicto XVI en su visita al Reino Unido, pero confundiendo religión con valores -laicos o creyentes- que deberían inspirar la acción pública. La política se ha convertido en culpable de todo. Nadie se hace responsable en esta orgía de despilfarro. Tras una desgracia, culpamos a las carreteras o al alcalde por no suspender el botellón y no reconocemos que a “ese niño” -que no se emancipa “ni estudia, ni trabaja”- nadie le pone en duda su “madurez” para conducir un vehículo de alta gama. A su edad, en otro mundo serían ya padres de varios hijos, con un mísero sueldo y escasa cobertura pública o familiar a la que recurrir. Ese mundo, en parte, habla también castellano. Y lo escriben Guillermo Brown, Joaquín Araújo, Peces Barba, Jorge Dalton, Liberto Rabal, Paca Gabaldón, o Cristina del Valle, comprometidos con la Tierra. No abordan nimiedades. Son conscientes del cambio que se acometerá si queremos poner al ser humano en el centro de las decisiones, en el centro del desarrollo sustentable: Necesita vivir. Somos nueve mil millones. Y la Tierra, a este ritmo, se agota. Y nosotros con ella.


Diario HOY, 18 de septiembre de 2010


Libro: “Carta a la Tierra”. Autor: Mijail Gorbachov introduce el texto avalado por miles de organizaciones y la ONU. Ediciones de bronce. Barcelona, 2003. 133 págs.

Sitio recomendado: Complejo cultural San Francisco. Cáceres. Extremadura







Photoshop o crear

28 08 2010

Pactar una nueva educación, proclive a la creación, o perpetuar una generación condenada sólo al consumo

Esta semana, Johan Cruyff, futbolista y después entrenador, artífice de la filosofía que hoy inspira al Barça y a la selección española de fútbol, coincide con algo ya publicado en esta columna: “El fútbol de España… no quiere aprovechar nada de nadie, se empeña en crear. Yo digo siempre que, en el fútbol y en la vida, es más importante crear que destrozar; espero que el éxito de la selección sirva de ejemplo para las nuevas generaciones e incida en el país”. En otra fase de la entrevista, el cruyffismo entra en política y se aparta de Laporta: “Me parece muy triste que en una situación de crisis como la actual, un partido político critique al otro en lugar de trabajar juntos para mejorar. Ahora toca ir en la misma dirección. A eso me refiero cuando hablo de mentalidades… Manda la idea. Uno es de Madrid, otro viene del País Vasco o del Sur, muchos de Cataluña. Todos venimos de un sitio, pero ahí no se acaba el mundo”.


La foto que recordamos de él es ese escorzo en el Bernabeu tras la primera manita a domicilio entre ambos clubes. Fue gol. No había dudas. Entonces, no había photoshop, ese programa que maquilla la realidad, que no crea sino que la tergiversa hasta provocarnos dudas sobre su veracidad, aprovechándose de escenas ajenas. Fotógrafos de moda, Peter Lindbergh, de Vogue, dicen que: “En esta industria un intermediario puede decidir en unos segundos suprimir todo lo que hace que un rostro esté vivo. Con toda la distancia que se quiera, pero hay un poco de fascismo en esto”. Francia y Reino Unido debaten hoy si hay que avisar cuando se modifica la imagen en carteles y reportajes. Están preocupados por los efectos nocivos que tiene la manipulación de rostros, especialmente, entre los jóvenes, víctimas de modas y anorexias sobre modelos que los difunden en carteles y vallas publicitarias, en un mundo virtual y de ensueños, nada parejo a lo real.


Lidera esta batalla Valerie Boyer, diputada de UMP, el mismo partido de Sarkozy a quien la revista Paris Match hizo desaparecer sus michelines, y de Rachid Dati, la entonces ministra de Justicia, que borró un espectacular anillo en Le Figaro. En España, la perversión llegó a tal extremo que un concejal del PP de Málaga vendió a la prensa que inauguraba una pasarela peatonal mientras estaba en otro sitio, introduciéndose en la foto a través de este programa rehabilitador. Y la pasada semana, algunos medios difundían una foto falsa donde Mohamed VI y Zapatero conversaban sobre un mapa “creado” con Photoshop que dibujaba a Canarias y Andalucía como territorios marroquíes. Muchos lo creyeron. Una mínima modificación puede convertirse en una burda manipulación. En política nos acostumbrados a que suceda en el lenguaje pero aún no en el mundo de la imagen. Retocar la foto de un político o un modelo no sería ilegal pero los ciudadanos tendrían que saberlo con anuncios del tipo: “Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona”. Es como si a quien no habla o escribe correctamente un artículo de opinión, le cambian sus declaraciones para que parezca un académico. En Francia, fijarán multas de 37.500 euros. No deberíamos llegar a tal censura. Ahora, sabemos la relevancia que tiene la protección de datos o del honor. Autorregulación para los juristas; para el resto, honestidad. Es una apuesta también por el otro, todo un reto colectivo: “Es mejor crear que destruir o tergiversar lo real”. La política en Extremadura afronta un reto inmediato para definirse: O pactar una nueva educación proclive a la creación, o perpetuar una generación Ni-Ni que se condene sólo para el consumo. Un resultado u otro serán el termómetro que mida cuánto se valora el interés general.


Diario HOY. 28 de agosto de 2010

Libro: “Calidad en los servicios educativos”. Autores: Nilda Gutiérrez, Andrés Senle. Ediciones Díez de Santos, Madrid 2005. 320 pags. 29 €.

Sitio recomendado: Mirador de la Berrea. Reserva Regional de Caza del Cíjara. Siberia extremeña.






Ojos para el Guadiana y el Tajo

14 01 2010

Artículo relacionado: “Ojos para el Guadiana y el Tajo”. Revista Vivir Extremadura. Año V. Nº 21. Febrero-marzo 2009

Uno de los últimos informes del Banco Mundial sobre la crisis internacional certifica alguno de los items que recoge el libro “El futuro económico de Extremadura: Por un desarrollo innovador” que presentaron el pasado 12 de enero en Mérida sus autores, Ramón Tamames, Ricardo Hernández Mogollón y José Fonseca. Dice el BM que el agua y la agroindustria definirán las áreas geográficas con ventaja para soportar la parálisis económica mundial.


Los recursos hídricos que aportan las cuencas del Tajo y el Guadiana hoy se han convertido en seña de identidad para nuestra región, certificado –como aquí avanzamos hace un año- en la Exposición Mundial de Zaragoza bajo el lema “Somos Agua Dulce”, rompiendo estereotipos desde dentro, y exponiendo nuevos espacios donde reivindicar y ofertar ese patrimonio natural, monumental, cinegético, gastronómico y de ocio activo, tesoros desconocidos por demasiados ciegos a las verdaderas variables que miden la calidad de vida. Pero, sin voluntad siquiera de participar en la trama, otros territorios ya reconocen desde fuera este potencial. Regiones que optaron por otro modelo de desarrollo –más cortoplacista- necesitan ahora trasvases desde alguna de esas cuencas para asegurarse, incluso, su supervivencia.


Las vegas del Segura o del Júcar decidieron reconvertir sus usos agrarios por los urbanísticos y, tras un crecimiento desmedido a sus propios recursos naturales, esperan –para su desarrollo y aún no sabemos si para el mismo consumo- que la “desértica” Extremadura, en la ignorancia o el interés de algunos comerciantes que recolectaron plusvalías en los regadíos del Guadiana durante lustros, sea solidaria. Dos modelos contrapuestos que, pese al parón generalizado, está arrojando tasas de desempleo durante 2008 respecto al año anterior bien distintas: en Murcia o Valencia entre el 66 y el 75%, mientras Extremadura cerró el año con un incremento anual del 28,2%, que tampoco es para ir de fiesta aunque con sensibles conclusiones, comparando uno y otro.


El filón energético

Agua y sol están asociados a energía. Lo sabemos en una Extremadura que debate ahora si prolongar la vida a la central nuclear de Almaraz a partir de 2010 y a qué precio evaluar el riesgo más próximo al 20% de la producción nacional en esta energía. Lo sabemos por el excedente energético que aporta a balanzas -que nunca se publican- porque todas esas presas y embalses que domesticaron ambos ríos producen el mayor volumen de recursos hidroeléctricos de la península (13% del total español). Y lo comprobamos ya esta generación de ciudadanos por el interés desmedido que las alternativas fotovoltaica, térmica, biomasa y renovables mixtas están despertando en capital ajeno y en términos municipales propios. Un potencial que se ratificará en la próxima cumbre hispano-lusa de Zamora con la futura construcción de un Centro de I+D+i para estas fuentes en las proximidades de la frontera en Badajoz, como primera locomotora al parque científico y tecnológico de la UEX. Sólo los primeros cálculos avanzan una creación de empleo en este sector próximo a los diez mil puestos de trabajo durante los próximos tres años para toda la región. El cluster energético que ha consolidado el gobierno regional debe catalizar esas expectativas.


La dispersión poblacional en un terreno tan extenso y la voluntad política de invertir fondos europeos agrarios y de infraestructuras en la modernización ha provocado un menor peso poblacional en el campo pero, sobre todo, una mayor racionalidad en el tamaño de las explotaciones, lo que incrementa el desarrollo económico: Del tomate para uso industrial (83% del total español) en el Guadiana y el tabaco (93% de España) en el norte extremeño, hemos pasado a protagonizar también excelentes revoluciones en la innovación, muy ligados a la eficiencia en las cooperativas. 12 de ellas facturan casi 500 millones de euros al año (un 6% del total del sector) y han elevado la cereza del Jerte, el alperujo de la oliva, la torta del Casar o La Serena, el merino, el vacuno, pero también el arroz o las frutas de regadío a mercados europeos. La puesta en marcha de Centros Tecnológicos del Cerdo Ibérico, de la Agricultura Ecológica o la labor investigadora agraria desde la Finca La Orden-Valdesequera incrementarán la excelencia en la producción y en nuevas variables para su comercialización, opción siempre segura en etapas de redefinición para los patrones de consumo.


Sólo la unificación en precios y el amparo de una marca capaz de competir en los vaivenes publicitarios de los mercados mayoristas son los dos escalones que completarían esa carrera por la excelencia alejan hoy esa posibilidad. La iniciativa en torno a la marca “Deguste Extremadura” y la promoción de “Alimentos de Extremadura”, como extensión a la difusión de la Marca de la región asociada a ese desarrollo sostenido como un valor de lujo en el siglo XXI donde todo está en duda, debería ser el comienzo en dicha escalada y que pasa por su presencia física en las capitales más exigentes de Europa.


Aquella Extremadura que se revolvió en los ochenta, no contra la energía nuclear sino contra la ubicación de una segunda central en la cabecera de los regadíos del Guadiana, contempla también que la apuesta por llevar agua hasta el más recóndito municipio iguala las oportunidades para acoger cualquier iniciativa emprendedora: Desde el turismo, aprovechando una Riviera Extremeña de cien kilómetros que conforman los cinco grandes embalses de Siberia y La Serena, el Tajo Transfronterizo o la presa lusa de Alqueva; hasta ese núcleo agroindustrial que produce el triángulo Miajadas-Don Benito-Villanueva, o el siderúrgico Zafra-Jerez de los Caballeros-Villafranca, que esperemos se completen con el cárnico en Tentudía-Fregenal, el vitivinícola en Tierra de Barros, el refinero en Los Santos de Maimona-Río Bodión, el cultural en Cáceres y el logístico en Badajoz-Mérida, con el apoyo del aeropuerto privado cacereño.


Los ojos del Guadiana –como el gran angular de Buñuel para las cercanías del Tajo- fueron construcciones conceptuales que difundieron una Extremadura seca, un río que se agotaba en casi un desierto. Ese interesado sanbenito facilitó, incluso, que la gente creyera la falacia de que su nombre se debía a un clima “extremo” y “duro”. Nunca sabremos si para que agradeciéramos eternamente las faraónicas obras hidraúlicas que llevaron regadío al secano, aunque esas élites -a quienes agradecer- explotaran sus mejores rendimientos, comerciando materias primas o la energía.


Ahogando el rencor en el subsuelo de la historia por los que discurre este río, en cuya orilla el gran imperio levantó la capital de Lusitania, Emérita Augusta, los ojos con los que, de nuevo, miramos hoy al Guadiana y al Tajo no son muy distintos a los de Virgilio… Sus cursos dibujan el internacionalismo ibérico que hoy es la esencia del valor estratégico de la región; y Virgilio es hoy una Universidad de Extremadura que es una de las tres hélices (Gobierno-Universidad-Empresa) con las que el profesor Hernández Mogollón define el motor del desarrollo. Sólo la capacidad emprendedora e imaginativa de los que deseen residir en una tierra, que se ha sacudido ya la condena de la periferia, marcará la velocidad de un cambio imparable.


De momento, al río Guadiana le han puesto faro. Capital holandés, líder en superficies comerciales, ha presentado este mes un gran complejo de 150 millones de €, vinculado a esa dimensión estratégica y transfronteriza. Pronostican alrededor de otros tres mil empleos que, en tiempos de sombras, no es poca luz para los ojos: Siga la cuenta.






Somos tan normales que nos aburrimos de ello

30 03 2009

Artículo relacionado: “Somos tan normales que nos aburrimos de ello”. Vivir Extremadura. Año V. Nº 23. Junio-Julio 2009.

Los emigrantes en Suiza y Alemania eran la referencia más cercana que teníamos de Europa en mi infancia. A diferencia de Euskadi o Cataluña, nuestra proximidad con Portugal nos hizo hermanos también en el anhelo de sentirnos iguales a los europeos hasta 1986. Llegaban los emigrantes en aquellos Mercedes grandes y luminosos, que sólo llevaban en España los toreros y los médicos de reconocido prestigio, y sabíamos en nuestra limitada sabiduría de niños que unos kilómetros al norte el mundo sería distinto. Y cuando, ya pollitos, nos regalaron las primeras vacaciones en la Costa del Sol, y conocimos a las rubias en bikini, la altura de los alemanes, sus camisetas y zapatillas de marca, nos dimos cuenta que no había que llamarse Netzer, Breittner o Neeskens y jugar al fútbol para acceder a un mercado de consumo que sólo oteábamos en las series americanas de ficción.

Hoy somos Europa. Casi estamos cansados de ser Europa, por el escaso entusiasmo que despiertan las elecciones del próximo 7 de junio. Conozco a gente que es nombrar Bruselas y maldecir la OCM del vino, acordarse de la inflación subterránea que nos comimos cuando la peseta se convirtió al Euro o criticar las garantías medioambientales e higiénicas que te exigen para levantar cualquier proyecto industrial que evite, precisamente, el rearme de la emigración. Europa no transmite, no vibramos con la bandera azul y el círculo de estrellas, y se ha convertido en algo tan cotidiano que hasta, como el furor del converso, nos molesta que los rumanos se digan también europeos, y no “inmigrantes” y “que nos están quitando el trabajo a los españoles”. De pena.

Desde 1986, desde que Felipe González y Mario Soares rubricaran en Lisboa la entrada de la península ibérica en la entonces Comunidad Económica Europea, nuestras carreteras se han convertido en autovías y nuestros caminos en carreteras de siete metros de anchura y arcén; desde entonces, casas de cultura, bibliotecas, piscinas, polideportivos, redes eléctricas, casas rurales para el turismo… todo ese nuevo paisaje se construyó sobre esa banderita azul y estrellada en los carteles de obra pública. Hasta los que maldicen las OCMs saben que la modernización de las producciones, la extensión del regadío, el riego por goteo, las bodegas y almazaras, las cooperativas y hasta los coches todoterrenos -que son hoy como los Mercedes de 1974- han salido de la solidaridad europea, que vamos amortizando generación a generación con el IVA, y con nuestro esfuerzo por aprovecharla.

Extremadura, hace escasas semanas, ha rebasado la barrera psicológica que la tacha como región paupérrima en Europa. Los extremeños disponemos de más del 75% de renta, sobre la media de la Unión Europea, lo que -de continuar así- supondría la exclusión para un gran volumen de fondos estructurales. No seríamos zona Objetivo 1, calificación que sólo tenemos asegurada hasta 2013. Es, en gran parte, la explicación del enriquecimiento en infraestructuras y servicios sociales que los FEDER, Fondo Social Europeo, LEADER, PRODER o FEOGA nos han aportado en los últimos 22 años.

La solución pasa por renovar esa ilusión colectiva hispano-lusa a través de crear áreas de servicios transfronterizas que nos conviertan en una eurorregión de verdad. La otra, salir afuera, a esas nuevas regiones de Bulgaria, Polonia y Rumanía, a vender nuestros productos y nuestra experiencia para salir del pozo. Ya hay empresas extremeñas trabajando así. Si no lo hacemos, Europa se limitará a las jornadas nocturnas frente a la televisión: Vibraremos con la sintonía de la Champions League, seremos del Liverpool porque juegan Torres y Xavi Alonso, y conoceremos Oporto o Lisboa porque fuimos a ver a nuestro Barça o al Real Madrid en una eliminatoria. También nos queda Eurovisión y la emoción del “guayominí trua poins” mientras aguardamos al ganador. Pero eso ya lo teníamos cuando había que emigrar para vivir, Zoco y Amancio ganaron una Copa de Europa y la hija de un diplomático triunfó con el “La, La, La”.


Ahora, un extremeño juega en la NBA y Soraya Arnelas ha representado a España en ese festival de la canción. El seísmo en Italia obliga a regresar, no a emigrantes a la vendimia, sino a estudiantes del Erasmus. Cáceres opta a ser Capital Europea de la Cultura… Ahora, es cuando realmente comienza el camino desde la plena igualdad y la conciencia de que no somos inferiores a nadie: ¿Y eso tampoco despierta ilusión?







Fotocopias veladas

16 01 2009

Se velan cuando, tras gestos y políticas de imagen, hay que optar por uno u otro cliché: Es el mercado quien nos salva, o convenimos que es tiempo de Keynes

La visita de Montoro el pasado lunes ha servido para clarificar estampas antes que para dar con la varita mágica que transforme la paralísis internacional. Decía el que fuera ministro de hacienda con Aznar que los 11.000 millones de € que el gobierno ZP ha destinado a ayuntamientos para obra pública, automoción y medioambiente elevarán el déficit público al 3% pero ninguno de los alcaldes allí presentes decidió devolver la cuantía asignada a su municipio para rebajarlo. Lo contrario: comparecencias informativas denotan esfuerzos por apropiarse del rendimiento político de dichas obras y hay quien reconoce abiertamente que sin estos fondos jamás se hubiera cumplido su programa electoral.


La supresión del IAE en las haciendas locales por quien fuera ministro condenó a los ayuntamientos a una política de suelo expansiva, a suplir esos recursos mediante el aumento de licencias de obra y urbanización, y a desechar fórmulas más sociales como la vivienda protegida. El resultado ya lo saben, según datos de esta semana: más de quince mil nuevas viviendas sin vender, escasa recaudación en licencias municipales de obras y –lo que es peor- un endeudamiento excesivo de las familias. Decía un alto responsable financiero de la región que “a partir de 2002 el comportamiento tradicional del extremeño por el ahorro se transformó en ansia por el consumo y la adquisición de propiedades”. Hoy, el péndulo se balancea de nuevo hacia ese miedo al gasto con violencia y las oscilaciones son la base de nuestras incertidumbres.

Pese a estos intentos de rescatar la fórmula ultraliberal, nadie en el mundo apuesta por ella. El Departamento del Tesoro norteamericano ha fijado el precio del dinero a las cotas más bajas de su historia. Ayer, el Banco Central Europeo volvía a bajar los tipos de interés pero no es suficiente. El propio Bush lo reconocía el pasado año cuando renunciaba a los “postulados del capitalismo para salvar al propio capitalismo” e inyectaba 700.000 millones de $ a su sistema financiero. Obama, antes de tomar posesión, ya anuncia un plan de inversiones públicas que rondará entre los 750.000 y el 1,2 billones de $ para esta legislatura. Y nadie se plantea cumplir los criterios de estabilidad financiera porque si el modelo Montoro ha invitado a los ciudadanos a endeudarse, por lo menos el Estado debería hacerlo para ayudarles en su rescate.


Uno puede fotocopiar gestos: ponerse la banderita en la solapa, recorrer pueblos dos años tarde, olvidarse de que en agosto fue su propio partido quien instaba a la Junta a pactar el agua de Valdecañas, echar la culpa de la crisis en Mérida al alcalde y en Badajoz a la Delegación del Gobierno, reclamar rapidez para un proyecto industrial hasta ayer maldito –por cierto, participado también por la administración- pero esas fotocopias se velan cuando, tras gestos y políticas de imagen, hay que optar por uno u otro cliché: Es el mercado quien nos salva, o convenimos que es tiempo de Keynes. Ahí, no cabe el papel calca: Uno u otro… Hasta para el sector publicitario a quien los cantos a la austeridad se convertirán en su puntilla. Apelar al miedo y a que el déficit hará peligrar hasta las pensiones –señor Montoro- es el veneno más letal para devolver confianza. Y eso hoy no da votos, sólo víctimas.


Diario HOY. 16 de enero de 2009

Libro: “Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero”. John Maynard Keynes. Fondo de Cultura Económica de España S.L. 2006. 413 pags. 17 €

Sitio recomendado: Embalse de Valdecañas (Arco romano)





La nueva Extremadura

6 06 2008

Hemos crecido sin rencor y mirando al futuro. Las primeras hornadas de españoles educados en libertad, que fueron masivamente a la Universidad y eso ya no tiene marcha atrás


Ahí estábamos, más de trescientos. Más gordos, más calvos o más canos, padres de familia ya aquellos niños que antes guardábamos fila y disciplina cada mañana. Entramos al patio del colegio como quien vuelve al estadio donde consiguió sus hazañas: “¡Mira qué buen pavimento han puesto! –dijo alguien… Seguro que, si rascan, tres capas más abajo encuentran nuestros ADNs. Nos hemos dejado aquí las rodillas”. Fuimos alumnos de los salesianos, convocados un sábado noche para conmemorar 40 años del centro educativo en Badajoz pero, sobre todo, para devolvernos unas horas de adolescencia, melancolía y recuerdo a los que no están.


Abogados, ingenieros, repartidores, hosteleros, comerciales, periodistas, profesores, administrativos, empresarios, bancarios, militares, farmacéuticos, veterinarios… Toda una sección urbana de esta nueva Extremadura que se crió durante los primeros años de democracia. Recuperábamos el pasado con cada minuto. Sin pareja, como entonces, tradición ya felizmente superada. Para recordar que no hubo clase el día siguiente a la muerte de Franco, ni aquella tarde en la que Rubén Cano nos clasificó para el Mundial del 78 y Juanito se llevó un botellazo de los yugoslavos.


Fuimos alumnos de aquel colegio concertado porque en el barrio de viviendas de autoconstrucción María Auxiliadora o en el kilómetro dos –hoy barriada de Llera- no había otro. Ni público, ni privado. Como los jesuitas del Guadalupe en San Roque o los oblatos del Padre Tacoronte en el Progreso-UVA. Centros que se ubicaron en el extrarradio de una ciudad que los ha engullido ya en lo físico y espero que nunca en lo social. Allí convivimos el hijo del médico y del juez con el del operario municipal del alumbrado. Sin marcas de ropa ni zapatillas que nos distinguieran unos de otros porque ni había dinero, ni multinacionales que inyectaran modas y consumo durante años de verdadera crisis.


Hoy en los centros públicos plantean aprobar el uniforme escolar para que no se generen esas discriminaciones estéticas. Curiosa contradicción. Ya los construyeron pero zonas como éstas han dejado de ser barrios sin asfalto para ser barriadas o -y eso es lo peor- urbanizaciones. Hay ordenadores en cada pupitre. Pronto, incluso, un portátil por alumno. Pero, como ocurre cuando un bar se pone de moda, todos queremos ir al mismo sitio. Por eso, los partidos en el parlamento extremeño han pactado un decálogo de objetivos que profundice la igualdad y la calidad en la enseñanza: Que unos usen ordenadores y que otros adquieran esa pátina de respeto a la autoridad académica.

Allí estábamos, más de trescientos. Hemos crecido sin rencor social y mirando al futuro. Las primeras hornadas de españoles que se educaron en libertad, que fueron masivamente a la Universidad y eso –cumpliendo el deseo de Fernán Gómez, en el personaje de Manuel Rivas en La Lengua de las Mariposas– ya no tiene marcha atrás. Gracias a todos los maestros –clérigos, seglares o funcionarios- que lo hicieron posible… Y a nuestras familias que no pudieron -o no quisieron- comprarnos zapatillas y ropa deportiva de marca. Hoy, cada cual producto de su evolución personal y profesional, nos seguimos saludando con afecto por la calle. Y eso, por fortuna, ya no tiene marcha atrás.

Diario HOY. 6 de junio de 2008

Libro: “La lengua de las mariposas” basada en el relato de “¿Qué me quieres, amor?”. Autor: Manuel Rivas. Alfaguara, 2009. Premio Nacional de Narrativa, 1996.

Sitio recomendado: Colegio Salesianos “Ramón Izquierdo”. Avda. María Auxiliadora. Badajoz