Estoy en crisis pero aún creo

15 06 2008

El eje Washington-Londres-Madrid nos llevó a Irak. Decían que bajaría el petróleo. Hoy el eje Roma-Berlín-París quiere que trabajemos 65 horas a la semana para pagar la fiesta


Un informe del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica ha revelado que las dos bajadas de impuestos acometidas por la administración Bush, en 2001 y en 2003, beneficiaron, sobre todo, a los ciudadanos que ganan más de un millón de dólares al año, reduciendo sus obligaciones en casi un 20% anual. El candidato republicano que lo intentará suplir, el senador McCain, ha prometido en campaña rebajas por valor de otros 2.000 millones de dólares para las grandes empresas. Sólo a la petrolera Exxon le quiere bajar los impuestos en 1.200 millones. El petróleo ha doblado su precio en ese país. En España, Portugal y Francia la subida de los carburantes –hay quien pronostica que no parará hasta llegar a los dos euros el litro- ha provocado los primeros cierres patronales –no una huelga- de los autónomos, esos pequeños empresarios que no saben cómo amortizar los camiones comprados durante aquellos años. Quieren toda Europa para sus mercancías pero son incapaces de denunciar y paralizar a los piratas que trabajan por debajo del coste de los portes: ¿Quién tira la primera piedra? Se han quedado con la escoba tras el encantamiento que el precio del dinero (Euribor al 1,9% en el mismo 2003 y hoy un 5,5%) les lanzó a dejar de ser asalariados y hacerse jefes. Como algunos capataces de obras que compraron suelo y hoy ni con nuevos planes urbanísticos mantienen su valor de compra. Transportistas, pescadores, taxistas –¿Y por qué no líneas de autobuses, representantes de comercio, ambulancias…?- dicen que el Gobierno -¿Cuál de ellos en Europa?- imponga tarifas mínimas: ¿Y la libertad de mercado y de fronteras?. Si no, aquí no se mueve ni dios. En 2003, el año de las rebajas, el Eje Washington-Londres-Madrid nos metió en una guerra en Irak. Ana de Palacio dijo que bajaría el precio del petróleo. Sería la más inmediata consecuencia. Mentira. Tras la Primera Guerra Mundial se fundó la Organización Internacional del Trabajo. Limitó la jornada laboral a 48 horas semanales. Hoy el eje Roma-Berlín-París apoya ampliar la jornada de trabajo hasta las 65 para pagar la fiesta. ¿Sigue siendo Rajoy el amigo de Merkel y Sarkozy? Es imposible defender rebajas de impuestos y encomendarse al dinero de todos para que palie estas consecuencias. Es como Esperanza Aguirre, que pide más para Madrid pero rebajó todos los impuestos cedidos y recurrió con los que Extremadura pretendía gravar la caza, la producción de energía o los solares inactivos. ¿Y nosotros somos los subsidiados? Los conflictos que genera su modelo no nos dejan ni vender la fruta de las cooperativas, que pagan sus impuestos aquí porque se crearon con nuestro autogobierno. Y la banca ha cerrado el primer trimestre de 2008 con un 10% más de beneficios que el pasado año: ¡Menos mal! Caso de pérdidas también lo repercutirían en Juan Español. Estamos todos pillados. No acepto lo de siempre: la izquierda para las crisis, la derecha para la bonanza. Como cuando la reconversión industrial de los 80. Me he hecho un altar. En un lado, velas a David Villa; en el otro, a Barack Obama, que tiene carita de San Martín de Porres. Necesito rezar. Pero hacerlo en silencio. Desde luego, los que menos derecho tienen a hablar, que se callen. Y arrimen el hombro. Aún creo en otro mundo.

Diario HOY. 15 de junio de 2008

Libro: “San Martín de Porres. Biografía del siglo XVII”. Autor: Bernardo de Medina. Editorial Jus, 1964. Digitalizado el 29 de enero de 2008 en google books. 247 pags.

Sitio recomendado: Capitolio, sede del Congreso de los EE.UU. Whasington.

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Bandas de Nueva York

11 04 2008

Para cualquier delfín que aprenda criticando un aeropuerto en Cáceres, liderar un proyecto regional será atravesar un océano de corrientes contradictorias


En Gangs of New York, Ámsterdam Vallon, el hijo del sacerdote irlandés que lideraba “Los Conejos Muertos”, asesina a Bill “El Carnicero”, dueño del suburbio durante décadas y jefe de “Los Nativos”, oriundos neoyorkinos desde que los puritanos iniciaron la representación parlamentaria con la primitiva constitución de New Haven. Bill fue para Ámsterdam el padre que nunca tuvo. Años antes, él mismo se lo amputó para hacerse con el control. Su definitiva muerte es una venganza pero no se aleja del principio freudiano en el que el ser humano “mata al padre” porque es el dueño y señor del goce.


En 1860 los partidos políticos no existían. Bolingbroke los definió como “facciones” porque los partidos van más allá de los intereses personales de sus miembros, y crean y sustentan muchas de las instituciones del Estado. A lo sumo, eran asociaciones locales, promovidas por aristócratas o granburgueses que financiaban la actividad electoral. Lo que Norberto Bobbio calificó como “partidos de notables”. En España, tal expresión se fraguó con la Restauración alfonsina. Como ahora, todos se autodenominaban liberales: los liberales conservadores, de Cánovas; y los liberales fusionistas, de Sagasta. Eran grupos de propietarios, con sus respectivas clientelas, sus órganos de prensa, sus apoyos locales. Cada uno lideraba una facción y la misión del líder era mantenerlas unidas, y repartir el poder equilibradamente entre ellos. Sin el carisma suficiente, esa estabilidad se iba a pique. Así sucedió en España durante sesenta años. También en Badajoz. Aún se canturrea alguna copla entre Lopos y Albarranes. En 1896 aquel enfrentamiento alcanzó grado de altercado público.


Badajoz desea ser el pequeño Nueva York de Extremadura. Ya se presentan rascacielos al pie del Puente Real y carriles bus. Sin embargo, movimientos nativos no están por la labor. Necesitan del localismo, de la caspa, del conflicto, de la arquitectura del pasado siglo para publicitar su interés por el terruño y por una identidad casi étnica. Y los partidos políticos terminan reñidos con esos foros, aunque a nivel local se mimeticen con la mezcolanza ideológica o social que esconden bajo su arcaico concepto de ciudad. Son dos mares. Incompatibles. Para cualquier delfín que aprenda a nadar criticando por qué Cáceres, el pequeño Boston, quiere su aeropuerto, liderar un partido más allá de lo local será atravesar un océano lleno de sus propias corrientes contradictorias. “Las ayudas de que disponemos los pacenses no van acordes y al compás del potencial y lo que ofrece a Extremadura”, dice en su blog algún líder provincial conservador, elevando las balanzas locales a categoría de eje ideológico. Difícil es que un alegato nativo dote de cohesión a cualquier proyecto regional o nacional. En el film de Scorsese, las luchas entre facciones desembocaron en la guerra de Secesión. Y lo peor es lo que, también, dijo Churchill: “Prefiero la guerra a la política, porque en la guerra sólo se muere una vez”.

Diario Hoy. 11 de abril de 2008

Libro: “La interpretación de los sueños” (Die Traumdeutung) de Sigmund Freud. Viena, 1900. www.planetalibro.net/ebooks

Libro: “La familia Mumin en invierno”. Autora: Tove Jansson. Editorial Siruela. 136 páginas. Precio 15,9 €

Sitio recomendado: Maqueta de las futuras torres en la margen izquierda del Guadiana y la sede de Cajabadajoz, el edificio más alto de Extremadura.