Como agua para gasolina

10 09 2009

Artículo relacionado: “Como agua para gasolina”. Vivir Extremadura. Año V. Nº 25. Octubre-noviembre 2009.

A la candidata de la derecha portuguesa, Manuela Ferreira Leite, el tiro le salió por la culata. Si hubiera dispuesto más pólvora en su percutor de antiespañolismo, se hubiera reventado ese pecho disfrazado por trajes chaqueta y collarres, que rememoran una foto sepia de Carmen Polo de Franco, cuando su esposo y Oliveira de Salazar recelaban de aquella Unión Ibérica con uniformes e himnos militares. Comenzó la precampaña con tres puntos de ventaja, tras la victoria del PSD en los comicios europeos, y –antes de saber el resultado final de las generales portuguesas- afronta el sprint de la campaña con una distancia negativa de entre tres y seis puntos respecto al actual primer ministro, el socialista José Sócrates.

La doctora Ferreira Leite -Ministra de Finanzas durante el gobierno Durào Barroso en 2003 y partícipe de los compromisos internacionales que certificaban el trazado internacional de la alta velocidad ferroviaria que desde que en 1989 el entonces presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, luchara por introducirlos en la agenda de prioridades europeas- manifestó que este proyecto que enlazaría la península con Europa “sólo beneficia a España porque conseguiría más fondos europeos” y que no iba a colaborar en que su país “se convirtiera en una provincia española”. El apoyo de los socialistas portugueses y españoles a la candidatura del que fuera su jefe de gobierno conservador para renovar la Presidencia de la Comisión Europea dejó finalmente sin argumentos a un discurso retrógrado y autárquico que removió bilis nacionalistas pero se topó con los que advirtieron que el progreso de su país peligraba: Según datos del área de fomento portugués, la inversión de 8.700 millones de euros en las variables de la alta velocidad Lisboa-Vigo y Lisboa-Badajoz supondría la generación de 36.000 puestos de trabajo.


Las cumbres hispano-lusas, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009), no sólo fijaron las comunicaciones entre ambos países. Centros de I+D+i como los de nanotecnología en Braga o para el desarrollo de energías renovables en el campus universitario de Badajoz son producto de esas citas bilaterales. La cooperación se materializa con Eurorregiones como la firmada este mes entre el Alentejo, la Región Centro y Extremadura (Euroace) y que englobará proyectos más locales como el entorno de Alqueva, la eurociudad con Badajoz como epicentro y las sinergias del Tajo internacional, desde relaciones urbanas como Triurbiur hasta el aprovechamiento de recursos turísticos en la raya luso-cacereña.


El agua es el mejor antídoto para la gasolina. Cuando no llega a anular su potencial combustible, al menos la rebaja. Por ello, la misma semana que la candidata conservadora rescataba a Joao IV, duque de Bragança, la vicepresidenta económica de la Junta de Extrenadura, Dolores Aguilar, anunciaba que la empresa israelí Clean Technologies Group, líder en depuración de aguas en zonas desérticas, participará en el Centro de Investigación del Agua que se ubicará en el entorno de ese parque científico-tecnológico, en Badajoz. Ayudará a incrementar los ratios de descontaminación del agua, de recuperación de ecosistemas, de uso de plantas depuradoras y del uso eficiente del agua con fines agrícolas para todo el área transfronteriza, y generará empleo y conocimiento.


Es el agua el flujo que anuda al territorio implicado en la presa de Alqueva. El pasado 22 de septiembre, el gobierno extremeño presentaba un Plan de Ordenación del Territorio de Alqueva que ata el futuro turístico de cinco municipios extremeños a otros siete pueblos portugueses. Todos comparten un proyecto estructurante de las tierras del gran lago que supondrá un nuevo futuro turístico para 250 kms cuadrados basado en las rutas patrimoniales, gastronómicas, la naturaleza y los deportes naúticos.


Es esa cooperación la que genera progreso para zonas que, hasta hace pocos años sufrían la condena de ser periferia. La frontera, donde se sembraron desconfianzas durante siglos, se une hoy a un futuro común; el agua –motivo de conflictos hoy en medio mundo- se convierte en la trenza del desarrollo, vinculante para esos doce municipios. Se extenderá territorialmente hasta el nacimiento de los ríos Gévora y Zapatón, más allá de La Codosera, mediante el futuro proyecto denominado Guadiana Internacional. Completaría así la acción iniciada en Cáceres en las riberas transfronterizas del Tajo pero, además, se extiende para disolver cualquier duda entre ambos Estados sobre proyectos urbanísticos de costa interior, o sobre industrias energéticas que se ubicarán en las tierras que baña el Guadiana. Ambos países comparten las garantías exigidas (calidad de aguas, vertidos, cotas, impactos urbanísticos… que hagan veraz la sostenibilidad) porque son exigencias que vinculan el futuro de zonas colindantes, aliadas, a un sitio y otro de una frontera difuminada ya por la Unión Europea y por su normativa común.


El milagro del agua transforma el sol en desarrollo para Extremadura, Alentejo y el centro de Portugal. Tierras de agua, entre el Tajo y el Guadiana, capaces de disolver cualquier riesgo que generan los odios atávicos en combustión. Agua para regar con una ducha fría a quien tanto abusó de laca en la melena y fuego en la oratoria; a quien puso en riesgo el progreso compartido de una periferia que se rebela a combatir más siglos para glorias de Lisboa o Madrid; a quien siembre dudas sobre proyectos que arraigarán a esa gente anónima en sus municipios… ¡Vayan, vayan a ver la dehesa en regadío en Villanueva del Fresno, con dos centenares de trabajadores y la fruta en los mercados alemanes gracias al agua de Alqueva! Es, en definitiva, agua que apaga el llanto ardiente de la emigración que asola la historia de estas tierras. Agua que también servirá para refinar la gasolina que necesitan las embarcaciones de recreo en Alqueva.







Romper la periferia

4 09 2009

El AVE en Portugal crearía 36.000 puestos de trabajo permanentes y entre 6,1 millones de pasajeros el primer año y 10 millones en 2030


Las declaraciones son hoy compromiso electoral. La derecha portuguesa oficializó en su programa la voluntad de no ejecutar el AVE si vence en los comicios municipales y generales convocados para octubre. Su candidata, Manuela Ferreira Leite, aboga por congelar las obras que unirían Lisboa con Madrid y con Vigo, vía Oporto en 2013. Ferreira, quien ya ocupara la cartera de Hacienda en el último gobierno del actual Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, supera así en estética y conservadurismo a la mismísima Thatcher, copiándole incluso sus chaquetas ocres y la mirada adusta. El pasado 22 de junio defendió en Torres Vedras, durante la presentación de la coalición PSD-CDS, una estrategia autárquica que destine el dinero a los comedores sociales y a las personas en situación de emergencia.

El coste de las dos líneas de alta velocidad será de 7.700 millones de euros, a los que habría que sumar otros mil más para obras conexas. El 20% del coste vendría de fondos comunitarios; otro 38% del flujo de caja que generen las concesiones por 36 años: sólo para el tramo Porceirao-Caia, compiten dos consorcios con participación de empresas españolas (ACS, Dragados y Sacyr Vallehermoso) aunque el 90% del proyecto se realizaría por compañías portuguesas, según un estudio realizado por el propio gobierno Durao-Ferreira en 2000; y el resto, 42%, con fondos estatales.


Según cálculos del gobierno actual, el AVE supondría la creación de 36.000 puestos de trabajo permanentes, entre 6,1 millones de pasajeros –el primer año- y 10 millones en 2030 sólo en la línea Lisboa-Madrid. La cuota lusa de transporte ferroviario entre ambas capitales pasaría del 2 al 19% y llegaría al 20% del transporte de mercancías entre los dos países. Junto a la estación lisboeta, Portugal prevé también un aeropuerto interconectado en Alcochete de gestión privada.

Estados Unidos, Francia y España han apostado ya por la alta velocidad ferroviaria. A Ferreira Leite la apoyan ese populismo, un manifiesto firmado por 28 economistas y –sobre todo- la victoria del PSD el pasado 7 de junio en las elecciones europeas. El último sondeo arrojaba a su favor 3,5 puntos respecto a José Sócrates.

Para la periferia, para el Alentejo y Extremadura, la decisión tomada por el PSD en Lisboa supondría desmantelar sus expectativas logísticas y de conexión con Europa -para unos- y con el mar y sus puertos, para otros. El asentamiento de iniciativas empresariales en Elvas y Badajoz, principalmente, se vaciarían de sentido si no se vertebrara el tráfico europeo y todos los cálculos anteriores de diluirían en un río de históricas ilusiones.

Localismo y nacionalismo no casan con la sensatez. Racional hubiese sido conectar Lisboa con Madrid por La Serena hasta Brazatortas pero hurtaba el desarrollo a Cáceres, Navalmoral y Plasencia. De ahí la “zeta” trazada –pero nunca presupuestada- en Extremadura por Alvarez Cascos cuando esos alcaldes eran sus correligionarios. Por eso, localismos y disputas entre vecinos no deberían alejarnos de la causa común. Una unión que perviviría para exigir que, ocurra lo que ocurra en las elecciones, se cumpla lo firmado en sucesivas cumbres bilaterales, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009). Siglos de desencuentros nos enseñan por qué, hasta la fecha, algunos fuimos periferia mientras los centros de poder se enrocaban en centralismos para cimentar aún más su fortaleza interna. La solución, como siempre: Más Europa.


Diario HOY. 4 de septiembre de 2009

Libro: “La tierra devastada. Historia Contemporánea en la Raya extremeño-alentejana”. Autor: Moisés Cayetano Rosado. Diputación de Badajoz.

Libro: “La gran trilogía”. Autor: Gregor von Rezzori. Editorial Anagrama. 904 págs. 34 €

Sitio: Estaciones de ferrocarril de alta velocidad en España: Zaragoza