Coherentes

10 10 2008

Conocer que una industria o una sede financiera se instala gracias a la colaboración entre instituciones es tan esperanzador como una inyección de liquidez al sistema

La Real Sociedad Económica de Amigos del País desarrolla durante este otoño en Badajoz un interesante ciclo sobre el Estatuto de Autonomía, en su 25 aniversario y oteando el nuevo texto para la Extremadura del XXI. Esta semana fue Ibarra quien resumió el principal logro del Estatuto que se extingue: La voluntad política -que él mismo encabezó- de que no haya ningún tema de Estado (agua, energía, nuevos derechos, transferencias entre administraciones, identidad, símbolos…) que se debata en España sin que demanden saber qué dice Extremadura al respecto. En esencia, Ibarra resumió que los extremeños nos hemos convertido en “pepitos grillos”, la necesaria conciencia de una España constitucional, zarandeada con demasiada asiduidad desde los “ismos” involucionistas o periféricos, a quienes acude la opinión pública casi por la necesidad de encontrar coherencia.

Este ciclo, junto a otras jornadas celebradas en la Asamblea y organizadas por la Fundación Cultura y Trabajo de UGT, colaboran para introducir la relevancia del nuevo texto estatutario, actualmente un borrador en debate y revisión parlamentaria. El presidente Vara, primero de los invitados a ambos foros, ya ha avanzado su intención de que ese nuevo Estatuto sea una fotografía de la sociedad extremeña actual. Sintetizada en el futuro artículo 6, debería albergar una realidad que pasa por las nuevas tecnologías, Europa, las relaciones transfronterizas, con la administración local, la deuda histórica y su plazo de vencimiento, y las consecuencias que la emigración del pasado siglo ha provocado: nuestra baja densidad poblacional, con sus costes añadidos si cumplimos con la oferta de los servicios públicos y universales ante tal dispersión.

La venganza no satisface a nadie. Recuperar la memoria nunca implica vengarse de nada ni de nadie. Ni para la guerra del 36, ni para la crisis actual, ni para refregar los deméritos en la construcción del Estado de las Autonomías. La derecha española no apoyó la descentralización del poder y en Extremadura a AP nunca le gustó el Estatuto de Autonomía de 1983. Ahora, goza de una oportunidad histórica para lavar su imagen y borrar, tras esos 25 años, una lacra a cambio de consenso para el nuevo texto.


Si este consenso redentor se extrapolara a la actitud que la política debe ofrecer a los ciudadanos en tiempos grises como los actuales, podríamos seguir presumiendo de nuestro modelo de coherencia ante el resto. Más allá de quién se fotografió con Bush e infló la burbuja del suelo, por encima del “España se hunde” que ha sustituido al “España se rompe”, la calle reclama unidad ante las adversidades. Podremos –como los economistas o meteorólogos- llenar cientos de folios a posteriori sobre sus causas, ponerle nombre a quienes –por acción u omisión- fueron verdugos y lamentar las víctimas. Pero eso, no construye futuro. Las soluciones pasan, hoy más que nunca, por la coordinación y la unidad de esfuerzos. Conocer que una superficie comercial, una industria, biblioteca o una sede financiera se instala en una ciudad gracias a la colaboración entre instituciones es tan esperanzador como una inyección de liquidez al sistema. Tan coherente como dejar de escuchar en la calle: “¡Qué ruina tenemos encima!”, en boca de responsables públicos que –al menos hasta dentro de tres años- no perderán su empleo y sueldo.


Diario HOY. 10 de octubre de 2008

Libro: “Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Extremadura”. Autor: Asamblea de Extremadura. Www.asambleaex.es. 2009

Sitio recomendado: Asamblea de Extremadura. Plenario (antiguo Hospital de San Juan). Mérida

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