El frikismo nos invade

8 08 2008

Coincidimos en criticarlos y al día siguiente montan una playita en el centro de Badajoz para salir en los medios de comunicación

Hasta para ser friky hace falta gracia. La deriva de los medios de comunicación por difundir valores carismáticos ha degenerado en la búsqueda de fama efímera por parte de esos personajillos que pululan por los platós y cuya única aportación a la humanidad es vender su intimidad, vociferar sandeces o inventarse situaciones cómico-dramáticas con las que prolongar minutos de gloria televisiva. Duran lo que se agota su vacío mental porque el mundo mediático necesita fagocitar cada minuto un relato nuevo. No pasan a la historia por nada y en nuestra memoria se diluyen a la vez que se arrepienten en público de haber vendido tan barata su alma.


Frikys hay, los ha habido siempre, y en todos los lugares: La Mani, el Nervio, la Moñoña, Confite, Flanagan, el Pollo… pero hasta estas personas en nuestras ciudades extremeñas han mantenido una digna distancia entre el cariño popular y el ridículo televisado. El problema es cuando algunos políticos adoptan esta herramienta como bandera para saltar a los medios, o cuando algún magacín televisivo llama a nuestros alcaldes y concejales para que busquen estos perfiles tragicómicos como representantes de sus pueblos. Se eleva a práctica cotidiana la máxima de Ryszard Kapuscinski “La verdad no es importante, ni siquiera la lucha política: Lo que cuenta en la información es el espectáculo”. Y la degeneración ya no hay quien la pare.


Suñé y Puig son dos de esos friky-políticos que han utilizado el escándalo contra los extremeños para encontrar la publicidad que sus derrotas electorales les hurtaron. El último de ellos ya inició esa estrategia bañándose en la piscina ilegal del director de un diario amarillo y el primero apuntándose a la quema de fotos de la Familia Real. Ambos, como esos cantantes de orquesta que entran en Operación Triunfo, han visto en los medios -y con Extremadura- la manera de hacerse unos hombrecitos a nuestra costa. Y sólo de nosotros depende no continuar engordándoles esa espiral: ¡Al juzgado! Sí -sin duda- pero sin alimentarles un conflicto que sólo beneficia a estos mediocres, frikys con gafas de diseño, peinado rarito de Llongueras y pose.

Pero si adoptamos este compromiso, debería extenderse a todo el comportamiento de la clase política extremeña. De nada sirve coincidir en la tesis y al día siguiente montar una playita en el centro de Badajoz para criticar que el Presidente del Gobierno esté de vacaciones. Lo fácil sería contestar que el alcalde también lo está y que la ciudad está igual de sucia desde abril; o que las vacaciones son un derecho de todo trabajador, incluidos alcaldes y presidentes; o que extraña las críticas de que aún no tenemos AVE, cuando lo que falta es algo más básico: conductores para los camiones de limpieza; o que este presidente va a Doñana, y no al chalé y al yate de un industrial cerámico en Levante; o… ¡Creo que estoy retroalimentando el conflicto! Y es eso, precisamente, a lo que me refería. Alguien busca popularidad. Como sigamos así, no es extraño que Paris Hilton ocupe un día la Casa Blanca porque -como ella ha dicho- “está muy buena”; o que mañana otro republicano Puig grite que, en plena crisis, el Rey también está en Mallorca de vacaciones: Y la degeneración ya no hay quien la pare.


Diario HOY. 8 de agosto de 2008

Libro: “Los cinco sentidos del periodista”. Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Mexico, 2009. Autor: Ryszard Kapucinsky.

Sitio recomendado: playas naturales de Extremadura: Garganta de los Infiernos. Valle del Jerte

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La reacción del padrino

1 08 2008

Hijos de emigrantes o de obreros que se disfrazan de nacionalistas o localistas para buscar una ridícula vía de reconocimiento social


Cuando sólo atendía a las letras y música de los Golpes Bajos, Juan -mi profesor de filosofía- se empeñaba en enseñarnos el conductivismo y los procesos sicológicos de reacción. Con los años, lo entendí: Si un comando terrorista esconde apellidos castellanos o alguien se define como “liberal” para no decirse legítimamente “de derechas”, detrás se encierran complejos de inferioridad que los conducen a ser “más papistas que el Papa” o a disfrazar sus conciencias porque no se aceptan como son.

Tras la agresión a varias bandas que desprende la campaña en la red “Apadrine un niño extremeño” del concejal independentista en Torredembarra hay mucho de eso: Utilizar logotipos del Estado para autoproclamarse legitimidad, la bandera y el escudo de Extremadura en su obsesión permanente por comunidades políticas en las que sentirse integrado… Lo que restalla es esa fijación por menores desnudos en el cartel digital. Disculparán los lectores que no intente profundizar en su significado: Pero repele.

El fenómeno del desclasado, del que imita señas de identidad en un mundo cambiante y universalizado, se concreta hoy en hijos de emigrantes o de obreros que se disfrazan de nacionalistas o localistas para buscar una ridícula vía de reconocimiento social. Confunden terruño con capacidad económica. Esa continua dependencia que se imponen a una bandera los convierten -además de en pobres marionetas- en seres con mente reducida, determinados culturalmente e intolerantes hacia todo lo que les recuerde sus orígenes. El concejal bloguero se apellida Suñé Morales, sus antecedentes maternos son murcianos, y lo ha derrotado la misma pluralidad de la que huye y que es la esencia de Internet.


En el siglo XIX, la burguesía comerciante se regaló fastuosos palacios, ropas y modas exageradas para que en sus palcos de ópera y liceos les confundieran con la nobleza. Incluso, casaron con ellos. Y esos propietarios de industrias y capital, unidos a una Iglesia regionalista temerosa de que Satán llegara con la mano de obra barata, se reinventaron los orígenes de algunos territorios y los bautizaron como naciones para marcar también sus diferencias con el lumpen de las conurbaciones de Bilbao o Barcelona.


“Son escenas olvidadas, repetidas tantas veces…” cantaba Germán Coppini, vocal de Golpes Bajos, la noche del sábado en el Contempopránea de Alburquerque. A mitad del concierto, percibí que era de los pocos que tarareaba sus letras, comprendí que allí sólo buscaba un lifting para quitarme veinte años en una hora y –observando a los jóvenes indies a mi alrededor- sentí ese ridículo que te queda cuando estás de más en un sitio. Como lo habrá sentido a posteriori un xenófobo e ignorante representante de Iniciativa per Catalunya en un ayuntamiento difundiendo semejante tesis nazi. O esos opositores a nuevos ricos que -por ambición o por el “qué dirán”- se embarcaron en una riqueza virtual que hoy no saben cómo sostener y buscan culpables para que les apadrinen esa reacción contra sus propios complejos de inferioridad. Aquí somos, por lo general, normales y más estables. O, al menos, nos damos cuenta antes de que estábamos haciendo el panoli.


Diario HOY. 1 de agosto de 2008

Libro: “Confesiones de una dama indigna”. Autora: Esther Tusquets. Editorial Bruguera. 368 páginas. Precio: 19,50 €

Libro: “20.000 leguas de viaje submarino Pop-Ups”. Autor: Sam Ita. Editorial SM. 12 páginas. 24,95 €

Sitios recomendados: Festival Contempopránea, en las laderas del Castillo de Luna. Alburquerque. Extremadura