Atardecer en Lisboa

30 01 2010

Hemos degustado la excelencia en el trabajo, en la Oficina y el Centro de Negocios que Extremadura tiene en la capital portuguesa


Dice Javier Gomá en su impecable ensayo “Ejemplaridad Pública” que la vulgaridad se ha apoderado de nuestra sociedad post ideológica, precisamente cuando el hombre civilizado ha llegado al cenit de la liberalización subjetiva frente a la opresión institucional y política de otras épocas. Es el cáncer para el legado grecolatino que Occidente debe combatir. Años de “belenesteban”, “berlusconis”, “laportas” y “chiquilicuatres” alimentan al monstruo.


La vulgaridad en su máxima expresión nos infecta a todos. Hemos perdido la conciencia de que nuestro comportamiento individual es, sobre todo, la milésima aportación a una comunidad, pero tan vital como la de al lado. Cuanto más excelente, más cimiento. Vence más la subjetividad, el individualismo y el ego que nuestra aportación al colectivo. ¡Viva el urbanismo, muera la urbanidad! Desde ese enfoque, todos nos vanagloriamos con adelantos médicos que aproximan la esperanza de vida a los ochenta años: Por lo que nos toca, principalmente. Sólo cuando aparece el reverso de la moneda, cuando las cuentas no soportan jóvenes que se incorporan tarde al mercado laboral, ese mayor ciclo vital y la retahíla de prejubilaciones y reservas activas, pero que no les impiden activar la economía sumergida, nos damos de bruces con esa realidad colectiva. Nos tocará trabajar más años. Menos que la generación de nuestros padres -es cierto- con casi cincuenta años de cotización y posguerra. Hemos disfrutado de becas, sanidad, prestación por desempleo… Y de servicios e infraestructuras que adquieren hoy el enorme valor de las pequeñas cosas. Pero hay que ajustar cuentas con el destino.


Esta semana he vuelto a Lisboa para tomar café con Pessoa y unos amigos en A Brasilera. Allí hemos degustado la excelencia en el trabajo, en la Oficina y el Centro de Negocios que Extremadura tiene en la capital lusa: su ubicación, al lado de embajadas; su disposición, con salas para reuniones, oficinas de Fomento de Mercados y SOFIEX; su ejecución, liderada por una excelente directora, Teresa Rainha; puntualidad en los actos; estética sobria; hasta preside ese tono tenue de voz que doma las conversaciones, primer pilar para la cooperación. Hemos vuelto a Lisboa para reconocer que hay autovías con o sin peajes, puentes con o sin tasas, circunvalaciones –el día que la Junta de Extremadura anunciaba el inicio de la Ronda Sur en Cáceres y Badajoz- y atascos. Hemos tenido que volver allí -mis amigos y yo- para saborear toda la inmensidad de un atardecer desde el mirador de Graça, con el sol tocando el Tajo cuando ya es océano. Es gratis. Y es la quintaesencia de la excelencia en una naturaleza que cumple cada tarde con nosotros y que, por el contrario, miles de egos depredadores olvidan en su rutina diaria del valor de su perfección. Es lo que tienen los reversos de las monedas, cuando no todo viene de cara, que -quieras, o no- te obliga a ajustar cuentas con el destino.


Nos tocará trabajar más años. Menos que la generación de nuestros padres.

Diario HOY. 30 de enero de 2010

Libro: “Poesías ocultistas”. Autor: Fernando Pessoa. Org.y selec. Joao Alves das Neves. Aquariana. Lisboa, 1996

Libro: “Poemas”. Autor: Fernando Pessoa. Editorial Losada, 1997. 14 €

Tengo el deber de encerrarme en la casa de mi espíritu y trabajar cuanto pueda y en todo cuanto pueda para el progreso de la civilización y el ensanchamiento de la conciencia de la humanidad.

Sitio recomendado: Oficina de Extremadura en Lisboa



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Un café en Europa

13 03 2009

En Badajoz ya no se juega a la ronda. Ya ligamos la Ronda Sur en mesas de despacho. A pachas. Todo viene de Europa y desde que somos Autonomía

Cuando en Badajoz no había piscinas públicas, pasábamos el verano en la playa fluvial Amigos del Guadiana. Los niños nos entreteníamos con un redejón escudriñando las orillas para diezmarlas de carpines y jaramagos. Los enclaustrábamos en un cubo medio lleno de agua del río, que se convertía después en pecera hasta que la casa se apestaba de una hedentina a estanque y había que arrojar el caldo al sumidero.

Veníamos de Cuatro Caminos, de las Moreras, de la carretera de San Vicente, de las Lavanderas, del Gurugú y La Luneta por Marchivirito, al Pico, al canal de los Ayala… barrios con viviendas bajas, blancas; unas de autoconstrucción, otras adjudicadas en arriendo por la beneficencia; barrios siempre desmantelados por las crecidas del Guadiana, y siempre lejanos y ajenos a intramuros; barrios que aguantaron los años del hambre criando gallinas en los corrales, escondiendo trigo en los doblados, vendiendo peces o sorteando la carga cuando la autoridad les perseguía.


El Consejo de Ministros autorizó el pasado viernes la licitación para las obras de rehabilitación del Guadiana a su paso por Badajoz. Serán 30,4 millones de euros y albergará parques, caminos peatonales y ciclistas, recuperación forestal y del azud de la Pesquera. Ya tenemos piscina municipal desde hace décadas, un Puente Real que es símbolo del Badajoz moderno y los barrios ribereños realojados en viviendas y a salvo de desastres como la riada del 97. Ya no suena “Melina”, de Camilo Sesto, en la caseta que montaba Fernando, el del Chicago. Hoy los chicos se descargan en sus MP3 una oferta multicultural que la trasciende. Todo eso ha salido de Europa y desde que Extremadura es autonomía.


Este verano, cuando Badajoz redite el flamenco y el fado a la par, y al compás, en el López de Ayala, en memoria de Domingo Vargas, alguien sonreirá por esa comunión cultural: Manuel Rui Nabeiro. Él podría contar más cosas. Sabe qué es construir Europa a partir de su empresa cafetera cuando no existía la responsabilidad social corporativa. Y cómo tejer una eurorregión de facto a la que se han sumado el Alentejo y la Región Centro por protocolo oficial estos mismos días. Nabeiro emplea aquí a dos mil europeos, cien de ellos extremeños y sirve a otros tres mil clientes en Extremadura. Patrocina el Carnaval y la Semana Santa, el Museo de Arte Romano y el MEIAC, el padel y el Salón del Jamón de Jerez, Cáceres 2016 en los azucarillos… La Guardia Civil lo distinguió con la Gran Cruz de la Orden con distintivo blanco, que suma al título de Comendador y de la Gran Cruz del Infante D. Enrique que le impusieran en Portugal, Mario Soares y Jorge Sampaio.

En Badajoz ya no se juega a la ronda, esa suerte de naipes en la que entretenían los domingos en la playa de Guadiana. Ya ligamos la ronda sur en mesas de despacho. A pachas. Todo viene de Europa y desde que somos Autonomía. Hasta los concursos de baristas -¿o de varistas?- que tan bien conocen el café, la relevancia de esos fondos para Extremadura y los riesgos de la abstención y del discurso despectivo: eso de que las autonomías es un invento costoso, obligado por el “café para todos” durante la transición y que cuesta más caro el café desde que lo pagamos en euros: Todo un peligro.

Diario HOY. 13 de marzo de 2009

Libro: “Poesía Completa”. Autor: Manuel Pacheco. Editora Regional de Extremadura, . Introducción de Antonio Viudas Camarasa. 1606 páginas.

Sitio recomendado: Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo. Badajoz