Llegar todos juntos

2 10 2009

Alguien discute los 15.000 millones de euros que necesita el país para garantizar prestaciones a los nuevos desempleados?


Según a la hora que lean estas líneas, la euforia o la decepción inundarán a la delegación de Madrid 2016. Si es elegida para organizar los JJ.OO, cobrarán tanto sentido como si el olimpismo y el mercado se abren a Latinoamérica o refuerzan a Obama. Aparte de lo que acuerden los informes del Comité, o del éxito alcanzado por las prácticas lobbistas, la candidatura madrileña ha devuelto la ilusión del “Juntos podemos” para un país necesitado de ello. A Copenhague llegaron juntos el Rey y la Reina, Gobierno y Comunidad de Madrid, alcalde y CSD, Raúl y el barcelonista Angel Calle… Sí, porque por primera vez hasta Extremadura dejó de ser espectadora para convertirse en leal colaboradora de un proyecto de Estado. Juntos llegaron y juntos trabajaron para alcanzar la meta o, al menos, para disputar el partido.

Por el contrario, durante la semana asisitimos al enésimo encontronazo tras la aprobación del proyecto de presupuestos del Estado, en un escenario parlamentario sin mayorías absolutas y en lo económico, necesitado de más arengas colectivas y menos apoyos territoriales. Con números en la mano y a la espera de que se ejecuten, Extremadura sería la segunda región en incremento inversor y una de las cuatro con saldo positivo respecto al pasado año. Sobre el papel, salimos mejor que el resto, acostumbrados siempre a medirnos con los demás. Es cierto que la inversión para el AVE se alarga hasta 2013 y coincidirá con el plazo que, desde la Cumbre de Zamora (2009), se adoptaron para los tramos portugueses, una vez certificada la derrota del antiespañolismo en las elecciones del pasado domingo. Y suenan artificiales las quejas en municipios donde todo lo licitado se financia mayoritariamente por otras administraciones, gracias a los compromisos políticos que imaginó un pasajero del asiento trasero cuando conducía el autobús. Retrasos, que también afectan a las iniciativas privadas previstas aquí y en el resto de Europa: ¡Es qué estamos en crisis!

Las grandes infraestructuras ni ganan, ni pierden elecciones. Ejercen de faro permanente sobre proyectos estratégicos que irradian ilusión en la comunidad y dinamizan la economía. A un vecino de Hoyos o de Quintana, esto del AVE le sirve como orgullo y confianza en el futuro, pero le resuelve más saber que subirán un 3,6% a los 105.000 extremeños que cobran pensiones mínimas; que habrá jornales porque hay Plan E o Plan Infoex; que tres mil jóvenes dispondrán de ayudas para el alquiler; que otros noventa mil disfrutarán de becas; o que a doce mil familias extremeñas les ayudarán con 2.500 euros por su hijo. Siempre la realidad urbana se impone a la rural, en esta tierra de continuos equilibrios, y nos olvidamos que al 97% de las empresas extremeñas, con menos de 25 trabajadores, les bajarán cinco puntos el impuesto de sociedades, o que el IVA no sube para alimentos de primera necesidad, medicinas, periódicos, prótesis o sillas de ruedas.

Si llegamos juntos, todos tendríamos que salir juntos: ¿Alguien discute los 15.000 millones de euros que necesita el país para garantizar prestaciones a los nuevos desempleados? Cuando las salidas son individuales, oscilamos entre indemnizaciones millonarias y los mil autónomos que echan el cierre a sus ilusiones personales. Y ante eso, tan injusto para el resto como legal, quieres salir corriendo hasta Copenhague. Porque en Alemania, también la conservadora Merkel, ha retrasado su promesa electoral de bajar los impuestos.

Diario HOY. 2 de octubre de 2009

Libro: “Los vencedores olímpicos”. Autor: Conrado Durantez. ESM Librería Deportiva, 2004. 1250 pgs. 90 €

Sitio recomendado: Copenhaguen (Dinamarca)


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España en color

4 07 2008

El Tiki-Taka está reñido con el individualismo. La base es el apoyo al compañero, ofrecerse como solución de pase y juntos avanzar metros hasta que llegue la definición

Tras el fiasco del último Mundial y cuando la misma clasificación para la Eurocopa pendía de un gol de Iniesta en los últimos minutos frente a Islandia, una entidad pública financiera y una marca de cerveza madrileñas se borraron como sponsors de la selección de fútbol. En momentos de crisis, Doña Espe y la caverna melancólica del “Raúl, selección” huyeron como de la peste. Mucha bandera rojigualda y mucho “España se rompe” pero fue “La Caixa” y otra cerveza -tradicionalmente sevillana pero hace años en manos inglesas- quienes apostaron por “La Roja”, la que ha devuelto el color a nuestro fútbol de Naranjito y a este mes de junio tan ingrato en lo económico. El pasado martes, la Presidenta de Madrid, tras pasar a cuchillo a sus consejeros infieles, afirmó entre risitas: “No podía imaginar que esta selección jugara tan bien”. Ahora entiendo las palabras de Iker Casillas: “¡Muchos graciosos se van a tener que callar ahora!”. Pocos han pedido disculpas. Y como ocurre siempre, aquellos que aguantaron el temporal agarrados al palo de su fe y al convencimiento de que lo que hacían era lo correcto, los que se evadieron de la presión mediática y cumplieron con su estilo y su estrategia, pueden hoy presumir de esa descarga de orgullo que ha supuesto el fútbol para este país.

El Tiki-Taka (o “tocar, tocar” en palabras de Aragonés) está reñido con el individualismo. La base es el apoyo al compañero, ofrecerse como una solución de pase y juntos avanzar metros hasta que llegue el momento de buscar la definición. Y da igual quien la ejecute. La solidaridad y la igualdad del grupo no permite veleidades de niño estrella – Ni Torres ni Ramos se salvaron de las reprimendas al primer desvarío- y hace posible que a un humilde y fatal vendedor de su calidad, Xavi Hernández, lo hayan proclamado mejor jugador de la Eurocopa. Ese pequeño catalán que al 75% de la audiencia televisiva en su comunidad les gritó: “¡Viva España!”

Son jóvenes que se han curtido en el fútbol inglés, en Portugal (Marchena) o en clubes multirraciales donde la competitividad exige. Muy lejos, desde luego, de planteamientos paletos que se escuchan en Extremadura capaces de criticar la movilidad académica o laboral de nuestros jóvenes: ¿Para qué enseñarles entonces inglés desde los 3 años; para practicar con el policía de su pueblo? Y con memoria histórica como para acordarse de Arconada o de los ausentes en los minutos de gloria.

Ni gafes inventados como aquellos chistes que desprestigiaban al ministro Morán, ni secesiones territoriales. Aquí han hecho el ridículo unos y otros. Desde Urkullu quien –frente a esa diversidad- aún no ha explicado cómo en esta selección no hay ni un jugador del Athletic, víctimas de esa endogamia racista que los empobrece, hasta los Ultra Sur aullando a Marcos Senna.

El viejo Matías Prats jamás hubiera gritado el pasado domingo “hoy todos somos rojos”; ni yo hubiera aplaudido el “Arriba España” que se calzó el hijo de un minero de Langreo y máximo goleador del campeonato, David Villa, en la Plaza de Colón, si no creyéramos que todo ha cambiado. El fútbol no es de izquierdas ni de derechas, a diferencia de la política y de la economía. España viste de rojo y con calzón azul. Y en momentos de crisis sólo la fe en el estilo y la estrategia, y el trabajo de todos, devolverá el color a nuestras vidas.


Diario HOY. 4 de julio de 2008

Book: “The Tragicall Historie of Hamlet, Princess of Denmark” by William Shakespeare. www.cervantesvirtual.com.

Sitio recomendado: Plaza de Colón en Madrid

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