Portugal

26 03 2011

El PSD luso y el PP español comparten hoy su obsesión por adelantar elecciones antes que las reformas que necesitan sus economías

El dirigente conservador del PSD, Pedro Passos Coelho, decidió esta semana no respaldar el plan de ajuste del Gobierno de Portugal. Sorprendió porque allí, a diferencia del PP en España, los dos grandes partidos aprobaron los primeros recortes y reformas. Y rompió toda coherencia cuando el PSD es también el partido del presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso. La Unión Europea es quien está obligando a sus socios a ejecutarlas. Hasta Merkel y el luxemburgués Juncker reconocen que Durão no ejerció influencia alguna para que Portugal no esté abocado al rescate, cifrado ya en 75.000 millones de euros. Pero el PSD -la derecha portuguesa que se opone a que se construya el AVE o TGV Lisboa-Caia y que jalea el enfrentamiento territorial por las inversiones públicas entre Oporto y la capital para justificarlo- ha preferido las encuestas antes que no hipotecar su país, pese a tanto devaneo nacionalista con el que Ferreira Leite miraba a Europa para encubrir aquel antiespañolismo. El PSD luso y el PP español comparten hoy su obsesión por adelantar elecciones antes que las reformas que necesitan sus economías.


Ahora, el también militante del PSD y presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, tiene que decidir, tras la dimisión del primer ministro, el socialista José Sócrates, como primera consecuencia del rechazo, si convocar elecciones o facilitar un gobierno de consenso. Los demócrata-cristianos de Paulo Portas miran a la canciller y podrían ser la llave del desbloqueo, pero son insuficientes para dar estabilidad al Plan de Ajuste. Jugarían como CiU y el PNV en España para aplicar sentido de estado, dentro de un país que huyó de la regionalización en los noventa como gato escaldado precisamente por ese nacionalismo que hoy carece de sentido de estado. Si comienza una nueva campaña electoral en Portugal, recién terminadas las presidenciales hace unas semanas, la intervención de su economía por la UE parece inmediata y la losa para nuestros socios y hermanos casi lapidaria.


Por ello, más allá de exigir que sigan en ejecución los tramos del AVE español hasta Badajoz -en lo que todos coincidimos- Europa se juega su futuro y la internacionalización de personas y mercancías con este envite, cara al Atlántico. Mirar tan corto es mirar sólo las encuestas de mañana y nunca el porvenir de empresarios jóvenes a un lado y otro de la raya que, como en el XVI Congreso Nacional de AJE, los reunirá en Badajoz el próximo viernes, 1 de abril, presidido por Ss.Aa.Rr. los príncipes de Asturias. Los puertos de Sines y Lisboa aguardan la eficacia que la alta velocidad para pasajeros y mercancías supondría para conectar Europa con América y el canal de Panamá. Aunque, visto que la empresa Alter Enersum -participada por Cristian Lay y la Corporación Empresarial Extremeña- es capaz de obtener 100 kw. ya de los nichos del cementerio de Montjuich, la muerte en primera instancia podría ser el inicio de la energía para el futuro. Y creo que Sócrates tenía algo de eso en su cabeza cuando los de siempre forzaron su dimisión. Hay muertos que aún irradian luz.


Diario HOY, 26 de marzo de 2011

Libro: “Nueva Lisboa”. Autor: José Antonio Millán. Editorial Alfaguara. Madrid, 1995. 352 pgs.

 

 

 

Sitio recomendado: Cementerio de Montjuic. Barcelona