Pobre de mí

16 04 2011

La próxima campaña debería discurrir por imperativos de realismo si no queremos caer en la decepción, primer paso para la desesperación

No les llego ni a la suela de los zapatos. ¿Qué hago yo escribiendo esta columna si no alcanzo su sapiencia? Seguro que cometí el irreparable pecado de dictar doctrina cuando ellos, desconocidos, más jóvenes en un caso, o supervivientes de todos los ciclos políticos en otro, están ahí. Se presentan ante los demás como ángeles de Charlie; todo lo saben y para todo tienen solución. Son como esos productos de teletienda, eficaz si das el número de tu tarjeta de crédito. El voto. El último, el candidato del PP en Herrera del Duque. Lamento no saber su nombre. «Los 500 desempleados de su pueblo encontrarán un puesto de trabajo», asegura, cuando él «sea alcalde». Y no sé su nombre, como el de otro centenar de candidatos del PP aún no designados; no sé si porque no los encuentran de tal nivel, o porque no aceptan ceder su clarividencia al resto de los mortales.

El alcalde de Badajoz, con tantos años de gobierno, seguro que no dudará en llamar por teléfono a tan divino fichaje. En su ciudad son 18.000 los parados; en Don Benito, casi 5.000. Valencia supera los 530.000 parados. El PP debería clonar a candidatos así y proteger su Twitter, su Facebook con las armas legales y legítimas que no reconoce para los mortales. Hombres así, sin mochila al hombro de privilegios, que nunca viajan en clase preferente pese a disponer de la piedra filosofal que difuminará la crisis internacional, no deberían vestir con zapatillas. Incluso, si así los hubiera, si declararan a los demás que «un cambio de políticas, llevaría un cambio en el nivel de empleo», como se ha atrevido a dictar el aspirante regional, la quintaesencia del liderazgo no debería ser placer sólo de los extremeños. Que se aparten Celdrán, Mariano Gallego, Esperanza Aguirre, Valcárcel o Camps, porque aquí hemos topado con el Mago de Oz. Y yo sin saberlo.

Corremos el riesgo en esta campaña electoral de caer rendidos a los pies de los iluminados, vendedores de mantas, capaces de culpar de todos los males al político de enfrente. Se olvidan de que ellos también gestionaron en años de bonanza cuando todos arrinconaron el valor del trabajo como única herramienta de futuro. Hoy, más que nunca, debemos huir de quienes -con ramalazos de clase preferente cuando aún no han aclarado ni una sola medida- no reconocen que en esto hemos entrado por culpa de todos y sólo saldremos con la ayuda de todos. Y poco a poco. La carrera corta atrae al cabreado, que termina convirtiendo su enojo en conflicto cuando recortan derechos en la educación, la sanidad o prestaciones sociales. Miren Cataluña, con una primera manifestación de protesta. Miren Madrid, con un alcalde a quien le sobran indigentes en la calle. Miren la decepción de los jóvenes ingleses, tras la victoria de Cameron. La próxima campaña electoral debería discurrir por imperativos de realismo si no queremos caer mañana en la decepción, primer paso para la desesperación. A los alemanes en 1933 les prometieron todo y terminaron derrotados tres legislaturas después. Los pobres mortales, tan incrédulos, ya sólo pedimos que todo esto -si cuaja- nos coja confesados. O en zapatillas, para salir corriendo.

Diario HOY, 16 de abril de 2011.

Libro: “La hegemonía menenista: el neoconservadurismo en Argentina. 1989-2001”. Autor: Alberto Bonnet. Prometeo Libros. Buenos Aires, 2007. 440 pags.

Sitio recomendado: Herrera del Duque. Extremadura

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El estado de la región

14 06 2010

Debatir sobre Extremadura en el parlamento, debería estar plagado de medidas y alternativas, si así lo hubiera enfocado la oposición

Para hablar “en extremeño” -frase recurrida por este Partido, más Populista que Popular, en Extremadura- hay que conjugar verbos que entiendan e interesen a los extremeños: ¿Es relevante para un autónomo que el abuelo de un diputado fuera agricultor? No lo parece; tanto como saber cómo obtuvo su título universitario, de qué equipo es, cuántos hijos tiene o si tiene “callos en las manos” que más parece un devaneo megalómano -entre Alejandro Lerroux y Mel Brooks imitando a Hitler- que un ejercicio de realismo ante la coyuntura que atraviesa Europa. Ya ni siquiera cuela decir que “España está intervenida por el FMI o el Banco Mundial” cuando gobiernos conservadores en Alemania, Reino Unido o Italia planean una cirugía más incisiva aún que la nuestra y llegan a proponer la desaparición de 15.000 funcionarios.


Debatir sobre Extremadura, en sede parlamentaria, debería estar plagado de medidas y alternativas, si así lo hubiera enfocado la oposición con el fin de confrontar y enriquecer a la acción política. Vara introdujo su plan con una declaración de intenciones que tiene reverso y trascendencia: “Hay que vencer el problema, tenga el coste político y personal que tenga” y apeló al compromiso de todos: “Cuando termine esta crisis habrá que echar cuentas y saber los sacrificios de cada uno”, afirmó. Y en una Comunidad Autónoma donde, pese al incremento del desempleo, éste ha sido menor que en el resto de España, junto a Baleares, y es de las pocas donde aún crece el PIB, desgranó 50 medidas organizadas en siete bloques: eliminación de la burocracia para crear empresas; reducción del gasto público a excepción del gasto educativo o sanitario; incentivos al empleo y contrataciones; impulso al sector de la construcción, tanto para la rehabilitación de viviendas como de suelo; límite del gasto para los presupuestos de 2011; reforma fiscal; y la posición de Extremadura ante la Política Agraria Comunitaria para 2013.


En síntesis, la desaparición de las ayudas como un derecho universal y la introducción de deducciones o de un mayor esfuerzo fiscal según niveles de renta de cada ciudadano. Parece lógico que se consideren como “rentas altas” los ingresos superiores a 60.000 euros al año, prácticamente lo que cuesta una vivienda de protección oficial en Extremadura. Y que graven aún más a los depósitos bancarios, a las hidroeléctricas se las igualen con la energía nuclear, al bingo, los coches más contaminantes o los vehículos de alta gama que no se dediquen ni al transporte ni a la agricultura. Y aún parece más acertado rebajar casi a la nada el impuesto de sucesiones y donaciones entre padres e hijos, entre cónyuges, porque nuestra región ya estaba sufriendo fugas fiscales por la deslocalización que ha provocado que quien más chillaba envuelta en una bandera de España, menos solidaria y menos coordinaba su libertad impositiva con el resto del país.


Los dos diarios regionales parecían reflejar una sesión distinta a la que se vio. Se centraron en las medidas, en los consensos ocultos para ese discurso populista que sufrió hasta el revolcón de la incoherencia, de no aplicárselo en carne propia. Lo mejor de esta actitud editorial fue decirle al populismo que su fuego fatuo no cabe entre los titulares de la prensa extremeña, que le habla todos los días “en extremeño” a su audiencia. Desde hace decenas de años. Y por eso, quizás, renunciaron hasta a zaherir a tanta megalomanía. No hay mayor desprecio que la propia ignorancia. Y en política, eso es una sentencia.


Diario HOY. 12 de junio de 2010

Libro: “El extraño caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde, y otros cuentos”. Autor: Robert L. Stevenson. Longseller, 2002. 179 pags.

Sitio recomendado: Fachada de la Asamblea de Extremadura, antiguo Hospital de San Juan de Dios. Mérida.





Salir fuera

9 10 2009

Hay funcionarios que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con su temor, sólo logran incrementarlo


Sí -ya lo sé- el titular es reiterativo. ‘Salir’ no necesita el adverbio ‘afuera’ o ‘fuera’ porque nunca se podrá ‘salir adentro’. En esto del lenguaje hay mucha miga psicológica. Las madres, cuando en las ciudades podíamos jugar en los lejíos -que eran los solares baldíos que la Junta siempre quiso gravar para frenar la especulación- nos gritaban «¡Éntrate p’adentro!» cuando el cielo amenazaba lluvia o era la hora de recogerse si ya anochecía. En el fondo, esa construcción lingüística sólo desprendía protección. Si salir afuera suponía temporalidad ante el castigo silencioso de la emigración en Extremadura, regresar a casa nos protegía del miedo de la noche o de la debilidad humana ante las fuerzas de la naturaleza.

«Salir fuera» se convirtió después -en los años de la euforia- en una construcción esnobista que aplicábamos para vísperas de vacaciones. Los que siempre emplearon el mes de descanso para regresar al pueblo materno, que pasaba por aceptar que la Costa del Sol era un lujo para economías más allá de los Pirineos, pregonaban el ‘salir fuera’ como un eufemismo sardónico para anunciar a los vecinos que la familia se iba una semanita a un apartamento a La Antilla o -con mucha suerte- a un hotel de Fuengirola. Nada de emigración obligada; puro placer, tras años de austeridad y ahorro.

No es que los extremeños hayamos vivido toda su historia de fronteras hacia dentro. Sin caer en los imperialismos de nuestros conquistadores en América, existe toda una tradición comercial desde Baños de Montemayor hasta Monesterio, gente que ‘salieron a buscarse la vida’. Eran comerciantes herederos de Ruta de la Plata, capaces de comprar tripas de cerdo en Tendudía y revenderlas en Sevilla, o de cargar lana de desecho en Béjar para telares clandestinos que ocupaban a las mujeres rurales de nuestra tierra. Así, también, creció el comercio pacense para Portugal, o el contrabando en aquellos barrios de aluvión. No es extraño que la renta media de Extremadura -de poco más de 16.000 euros al año- sea de las más bajas de España cuando el 60% de las pensiones, en una región castigada por el látigo demográfico de la emigración, son mínimas, no contributivas, propias en muchas mujeres a las que nunca se les contabilizó el trabajo sumergido o como manos de obra para apañar la aceituna, o para el mismo contrabando.

En esta encrucijada pulula demasiada gente atemorizada, que ‘se entra p’adentro’. Funcionarios, y asalariados estables, que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con tanto temor, sólo logran incrementarlo. Pero, por el contrario, incrementa también un viaje al interior en cada persona, como dice la última campaña de promoción de Extremadura. Recuperar esencias y valores, que no por ser más baratos, satisfacen menos al ser humano. Hay amigos que se enamoran de mujeres más gordas, y menos lujosas, que sus cónyuges de toda la vida. «Son más vitales», dicen… Hay amigas que lo dejan todo por disfrutar de quien hoy es su mejor compañero. La política se reafirma firmando códigos para renovar la confianza que -en caso contrario- sería sangre para tiburones del populismo. Sólo nos falta encontrar comerciales que sepan vender en Bulgaria, Polonia o Brasil nuestro modelo de sanidad pública, de educación basada en nuevas tecnologías, o de viviendas protegidas que nos convierten en referente del bienestar en Europa, empresas que presuman de ‘salir p’afuera’. Eso lo enseña la calle, nunca de puertas para adentro… por mucho que te quiera tu madre.


Dario HOY. 9 de octubre de 2009

Libro:Hacienda, Comercio y Contrabando en la Frontera de Portugal (Siglos XV-XVIII)”. Autor: Melón Jiménez, Miguel Ángel. Colección Crónica del Occidente. Cáceres: Cicon Ediciones, 1999

Libro: “Guapos y sus isótopos”. Autor: Rafael Sánchez Ferlosio. Editorial Destino. 127 páginas. 19,5 €

Sitios recomendados: Ruta de la Plata. De Sevilla a Astorga. Calzada romana y Arco de Cáparra







La Hermandad

10 04 2009

Comisiones Obreras coincide en la necesidad de una renta básica para los que han agotado ya el desempleo. La idea la lanzó Fernández Vara en enero


Las Hermandades no nacieron para ser soportes de lazos u otros símbolos políticos en sus estandartes. Fueron organizaciones impulsadas desde la fe para ayudar al prójimo, al desvalido. No pocos párrocos, soliviantados por las miserias y la desprotección de la infancia, confiaron a hombres de bien –la mujer, como hoy en la liturgia, sólo era sujeto pasivo- el compromiso de cumplir con hechos el “Amaos los unos a los otros” que es la esencia del cristianismo. Entonces, en el siglo XVII, la educación, la sanidad, la protección social a través de pensiones o de la atención a la dependencia eran quimeras imposibles, más cercanas a la utopía y la revolución. Aquella cuota se calibraba a través de la beneficiencia y la obligada desigualdad porque eran más los necesitados que los donantes.

El triunfo de la razón habilitó fórmulas paralelas. Las logias se apoyaron en el principio ilustrado de la fraternidad para ejercer esa solidaridad con los demás. Dice Laski en su tratado sobre el reformismo liberal que el triunfo de la burguesía enterró la conciencia religiosa que huía de ostentación de las riquezas a favor del honor, el paraíso post mortem y la amenaza en vida de los pecados capitales. La fraternidad y la hermandad eran la misma respuesta ante la esencia de un ser humano a quien nunca le será ajeno el hambre y el dolor del resto de su especie en el mundo terrenal. En ambos periodos el Estado se limitaba a reclutar un ejercito depredador de recursos y vidas, que sangraba aún más a la población, bajo la bandera de una falsa religión interpretada por sus jerarcas o para salvaguardar los intereses coloniales. Tras el G-20 y la Alianza de las Civilizaciones, la voz de Obama ha rescatado ese sentido fraterno y ha devuelto a las religiones (al cristianismo y al islam) su esencia humanística hacia el prójimo, que comienza siempre por dialogar y conocer la realidad ajena. Zapatero, el “masón” para algún jerarca propagandístico que finalmente se marcha, y el “moro-infiel” Erdokan fueron los primeros en verlo. Ellos, y las hermandades que los acunan. Los crispadores se carcajeaban sin aportar mayor solución que una nueva dosis de odio que enriqueciera aún más sus vidas.

En su “hermandad” de la rosa ha buscado ZP un domingo de resurrección para demasiadas víctimas del culto al becerro de oro. La política vence a la economía en el diseño de los perfiles ministeriales. Desde aquí llevamos exportando hace años el valor de la cooperación entre CC.AA., la conferencia de Presidentes que propusiera Ibarra, fondos para haciendas locales como reactivación económica y el de las transiciones bien hechas. Pero, sobre todo, que los esfuerzos para vadear una crisis nunca son unipersonales, ni los soluciona el culto mediático al líder. Ahí tienen a Berlusconi bromeando sobre los damnificados por el seísmo: “Están de camping”, dijo. ¡Peligroso populismo sin gracia alguna!

CC.OO. ha presentado la necesidad de una renta básica de subsistencia para los que han agotado ya el desempleo. La idea la lanzó Vara en enero pero el sindicato –superación a esas primitivas hermandades obreras- lo ha reiterado en nuestro parlamento para colegiar el compromiso. No se trata de fotografiarse delante de un comedor social, sino de determinar a qué renunciamos para salvar de la exclusión a algunos de nuestros semejantes… que no están de camping, precisamente, durante esta Semana Santa.


Diario HOY. 10 de abril de 2009

Libro: “El liberalismo europeo”. Autor: Harold J. Laski. Fondo de Cultura Económica. México, 1939. 241 pags. 9,50 €

Libro: “El símbolo perdido”. Autor: Dan Brown. Editorial Planeta, 2009. 590 pags. 21,90 pags.

Sitio: Hermandad y Cofradía de Ntro Padre Jesús de la Humildad. Fundada en 1693. Badajoz.





Acentos vagos

3 04 2009

¿Cómo cuadramos entonces que la política hídrica sea competencia del Estado pero apoyemos un estatuto andaluz que reclama para sí un río que atraviesa también Extremadura?


El prólogo a las reuniones del G-20 lo dictaron en inglés Obama y Gordon Brown. Apostaron por lanzar al mundo un “mensaje de confianza” y aseguraron que cerrarán con el resto de países “un acuerdo global” porque “el mundo ha decidido estar unido”. En definitiva, los dos mandatarios han coincidido en que sólo una posición coordinada en la comunidad internacional “podrá dar a la gente confianza en el futuro”.

La moderación de Obama ha contrastado con la agresividad escénica de Sarkozy, quien amenazó en francés con levantarse de la mesa si no se fijaban compromisos firmes en la regulación del sistema financiero. Sarkozy formó parte de los gobiernos conservadores en Francia durante esta década, se ha maquillado y se presenta hoy ante la opinión pública más próximo a los objetivos de Zapatero en esta cumbre. España, octava economía mundial, se integra definitivamente en el G-20 y en el Foro de Estabilidad Financiera con la intención de eliminar los incentivos que han provocado abusos y codicia, terminar con los paraísos fiscales, mayor protección social para trabajadores, familias y empresas con dificultades, y garantizar que todos los países obtengan financiación para su desarrollo.

Si la Cumbre en Washington fue la del consenso, Londres debe dar paso a la decisión y la permanente cooperación. No parece lógico, por tanto, que tanto en el territorio nacional como en Extremadura encuentren simpatías aquellas posiciones que arman un conflicto para después presentarse ante la ciudadanía como bomberos ante ese mismo fuego, o persistan en la lucha entre territorios como fuente del populismo.

En la prensa siempre hay hueco para llamar “señoritos” a los socialistas. Esta vez ha sido, para mayor sorpresa, Javier Arenas Bocanegra, ese candidato tan perenne a la Junta de Andalucía como su moreno arrebatador, su gracejo sevillano y sus zapatos lustrados. Llegó a Mérida y llamó señorito a Galea, el de Alconera; a Adela, la de Garbayuela… a tantos y tantos concejales y simpatizantes que no saben de rayos uva ni fueron nunca ministros para después regresar a la búsqueda de la confianza entre sus vecinos.


Pero preocupa más el desprecio con el que califica el foro de CC.AA. que está impulsando el presidente extremeño, Fernández Vara, quizás la mejor traslación de esa apuesta por la cooperación dentro de España: “Vaga” fue el calificativo que utilizó para esa idea. Revelador. ¿Cómo cuadramos entonces que la política hídrica sea competencia del Estado, pero votemos a favor de un Estatuto en Andalucía que reclama para sí un río que atraviesa también Extremadura? ¿Cómo hacerlo y encender con Valdecañas un conflicto parlamentario, que no existía, si no es sólo para aparecer simpático en una provincia demasiado lejana a tu trayectoria política? Vaga es la coherencia de ambas posiciones al mismo tiempo y vago es el acento extremeño que olvida preguntarle a su conmilitante Arenas por qué el Guadalquivir es sólo de Andalucía, blinda el Tajo en Castilla, lo reclama en Murcia, o se opone al oleoducto de la refinería que públicamente apoya ya este PP en Extremadura. Sarkozy pronuncia mejor o, por lo menos, es audible desde la distancia.

Diario HOY. 3 de abril de 2009

Libro: “Guadiana 2008”. Autor: Jorge Soubrier. Confederación Hidrográfica del Guadiana, 2008. 260 pags.

Libro: “El final del desfile”. Autor: Ford Madox Ford. Editorial Lumen. 1.056 pags. 35,9 €

Sitios: Alconera. Provincia de Badajoz