La selva esmeralda

16 01 2010

El trujillano Francisco de Orellana marchó en busca de El Dorado y murió sin saber que lo había tenido en sus manos al descubrir la cuenca del Río Amazonas


La asociación Trujillo 2011 conmemorará el V Centenario del nacimiento de Francisco de Orellana, paisano y descubridor del Río Grande del Amazonas. Pretenden consolidar su figura y organizar actos que sirvan para impulsar la ciudad y su entorno. Si Río es sede de unos JJ.OO. y Madrid acoge músicas del Rock in Río, este propósito podría apoyarse en otras instituciones con tal fin. España y Extremadura las tienen, para las relaciones con Iberoamérica. Sería un gran escenario donde reivindicar la Carta de la Tierra: “salvaguardar reservas viables para la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres y áreas marinas para mantener la biodiversidad y preservar nuestra herencia natural”. Si Telefónica se hace con la operadora brasileña GTV, hasta habría un buen patrocinador.


De niño, Orellana fue mi conquistador favorito. A mi generación aún le inculcaron sus biografías. Hoy, mi ciudad festeja su invasión almorávide pero ésas las evita. El trujillano rompía con estelas sanguinarias de otras hazañas. Era un naúfrago de mar dulce. Un Robinson de balsa y navíos como en Viaje al centro de la Tierra, de Verne. Su gesta se asemeja más a La Isla de Coral que a la crueldad de films como Apocalypto donde, por cierto, Mel Gibson sitúa a las culturas indígenas en su justa lectura. Fue cuando la Semana de Extremadura en la Escuela los reivindicaba. Se echó a la calle para paralizar una celulosa y una central en Valdecaballeros; no por antinuclear, sino por estar en la cabecera del Guadiana. En esta crisis, transición de lo analógico a lo digital, José Mª Díez, director de Onda Cero en Extremadura, llevará ordenadores y red a las tribus que allí viven. Estas Navidades organizó una exposición de Aexcram. Como aquel descubridor, espero que se salve de las flechas de la SGAE.

Orellana fundó Guayaquil. Estuvo en Nicaragua. En Cuzco, Perú. Gobernó Culata, Ecuador. Abandonó tales comodidades para, fiel a los Pizarro, lanzarse desde Quito a la búsqueda de El Dorado y Canela. Siguió el curso del río Coca con el San Pedro, y del Napo con el Victoria. Eludió ataques de jíbaros, aucas, omaguas y de unas guerreras con trenzas rubias, organizadas en un gran matriarcado, por quienes bautizó Amazonas al río Marañón. No sirvieron armaduras oxidadas, ni la pólvora humedecida por el clima. Sólo su buen tino lo sacó del entuerto. Orellana corrió desde el golfo de Paria para anunciarle a la Corona que había descubierto un río y tierras salvajes. Las llamó Nueva Andalucía. Murió en una segunda expedición sin saber que tuvo en sus manos El Dorado: la selva del Amazonas; siete millones de kilómetros de tierra verde; el mejor pulmón del planeta; su río, el más largo y caudaloso de la Tierra; con tramos, de orilla a orilla, de 300 kms. Tuvo que ser Indiana Jones quien situara en sus restos la calavera de cristal, la suma sabiduría, para que también nosotros, sus paisanos, reparáramos. Trujillo 2011 no le exigirá a Spielberg derechos de autor. Tampoco Mérida lo hizo por Gladiator. Que esa luz universal abra horizontes, parece suficiente beneficio.


Diario HOY. 16 de enero de 2010

Libro: “La isla de Coral”. Autor: Robert M. Ballantyne. Traducción de Miguel Medina. Espasa Calpe, 1967. 211 pags.

Libro: “Robinson Crusoe”. Autor: Daniel Defoe. Newells Convers Wyeth, 1983. 398 pags.

Libro: “Viaje al Centro de la Tierra”. Autor: Julio Verne. Traducción de Beatriz Mira Andreu. Ilustraciones de Claudia Ramos. Larousse, 2004. 48 pags.

Libro: “Francisco de Orellana”. Autor: Rafael Díaz Maderuelo. Protagonistas de América. Historia 16, 1987. 157 pags

Sitio recomendado: Selva y río del Amazonas. Tramo brasileño



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Carmen 2016

19 12 2009

La primera edil aparcó diferencias, sacó la política del subterráneo y su vela es la que hoy alumbra


Le debo una a Cáceres, a su alcaldesa y a sus gentes. Dije meses atrás que la pusieran guapa y lo conseguirán. La primera edil en su historia aparcó las diferencias, sacó la política del subterráneo y su vela es hoy la que alumbra. Recuperada en lo anímico, Cáceres camina hacia desarrollos más accesibles modernos y sostenibles gracias a un consenso -¡Qué cara vale esa palabra tras la irresponsabilidad popular en la Conferencia de Presidentes!- pilotado por ella: Plan de Urbanismo que traerá El Corte Inglés, faro del comercio local, estación del AVE, los sucesivos Plan E, Ribera del Marco… Se comerá el pavo con el mérito del deber hecho. Ciudad más castellana que la mía, poco amiga de cambios, esto reconoce también a Elena Nevado, nueva portavoz de la oposición. Querida Carmen: cinco “p” sustituídas por tu “h”, la única letra muda del abecedario, y vital para ser distinta a lo que “eras”.


Del Cáceres “de toda la vida” le pusieron más obstáculos que a Pizarro. Conseguir el Perú fue menos complicado. Ahora lo tiene a tiro con la nueva autovía A-58 hasta Trujillo. Pronto será a Badajoz y con ella Portugal, y demostrar así que los localismos sólo reportan ganancias para y de ellos. Media legislatura quitando hierro a conflictos, como herrera después forjando esos acuerdos, tiene beneficiarios: la gente.


Sigo allí en deuda con el doctor Salinas y con su equipo de cirugía plástica del Hospital Virgen de la Montaña. Sus tardes son para mejorar alumnos y ayudantes. Con Kostas Yannikelis: Trajo a Cáceres el II Congreso Mundial de Biomecánica. Aguarda a las instituciones para que su departamento diseñe muebles o espacios ergonómicos. Lo estoy con cuatro jinetes del deporte: Dómine, Jesús Luis Blanco, Daniel Timón y Carrapiso. Y colaboro para que Cáceres sea Capital Europea de la Cultura 2016.


Compite con otras nueve ciudades españolas. En el canal Youtube sus vídeos son los más vistos: 45.000 visitas, el doble que Santander, diez mil de Córdoba y Málaga. En Facebook, sólo llega a 2.549 fans. Con los tres mil universitarios que el miércoles pasado festejaron la navidad, lo doblarían. Si suman estudiantes de secundaria, los NCC y telecentros de Extremadura, junto a funcionarios o ayuntamientos que en su día lo hicieron con vecinos en OT o Gran Hermano, despegaría. Si contactan con nuestros emigrantes, llegaríamos hasta Australia. Han editado esta semana 38.000 folletos. Su difusión calaría más si alumnos de la Escuela de Teatro, allí ubicada, la acompañaran con animación de calle; si la Cámara de Badajoz se uniera a ese Consorcio; si el CEXECI aportara su nexo iberoamericano, como así lo hará Yuste con Europa; si otras ciudades de la región apoyaran en la Red su candidatura, como Irún con San Sebastián; si las diputaciones implican a municipios menores y mancomunidades. Es un proyecto de toda Extremadura y, sin Film Comission ahora creada, Cáceres es enclave cinéfilo por 1492, Santa Teresa y San Pancracio.

Plasencia, la capital del norte, está en una encrucijada parecida. Otra alcaldesa, Elia María Blanco, maniobra para estabilizar el barco. Pero allí queda menos tiempo para alcanzar la victoria.


Diario HOY. 19 de diciembre de 2009

Libro: “Historia de la Conquista del Perú”. Autor: Sebastián Lorente. Imprenta Arbieu, 1861. Lima. 507 páginas. Digitalizado en www.books.google.es

se va al Perú á ser ricos; por allá, se va á Panamá á ser pobres : escoja el que sea buen Castellano, lo que mas bien le estuviere… Di á tu Señor, que venga en hora buena como quisiere; que de la manera que viniere, le recibiré como amigo y hermano”

Sitios recomendados: Torre de Bujaco. Cáceres 2016





Historias de Dignidad y Muerte

1 09 2008

Artículo relacionado “Vivir Extremadura”. Año IV. Nº 19. Octubre-noviembre 2008: “Historias de Dignidad y Muerte”.

Lo único claro para cualquier ser vivo desde su nacimiento es que algún día morirá. Los creyentes, desconsolados por la pequeñez que supone nuestra propia existencia en la historia de la humanidad, guardamos la esperanza de que el alma continuará viva en otro mundo celestial. Los realistas atribuyen esa continuidad de nuestra obra en nuestros hijos y nietos, depositarios directos del legado que forjaron sus progenitores, y en la comunidad donde seguro que habrán contribuido para su progreso y bienestar: “Nada se pierde, todo se transforma”, dijo Lavoisier.


Sea cual sea la solución, lo cierto es que la muerte es el acto más importante de nuestra vida, en palabras de Ernest Renan. Hay muerte dulce, muerte negra, muerte súbita, violenta, con ella en los talones… Todo un culto desde las culturas prehistóricas que en la tradición judeocristiana tiene su máxima expresión artísitica en la etapa romántica, que coincide con la proliferación y el desarrollo de las artes plásticas en panteones y tumbas como última morada del yo individual que una nueva clase burguesa se reclamaba para sí en el siglo XIX, a imitación de la aristocracia.


A mayor imperio de la razón frente al dogma, los usos y costumbres de los humanos se han apartado de esa obsesión por el otro mundo. La tecnología y una mayor higiene sustituyen los osarios por crematorios, y las tumbas y nichos por urnas donde guardar las cenizas de un familiar, que pueden acompañarnos -y adornar al mismo tiempo- en el recibidor de palisandro de nuestra vivienda. Y hoy, en España, asistimos al inicio del debate para consolidar el derecho a una muerte digna que -como el principio bíblico del “parirás con dolor” ya felizmente superado por la epidural gratuita y universal en nuestra sanidad pública- lleva aplicándose parcialmente en las UCI,s y las UVI,s de nuestros hospitales con el consentimiento generalizado de las familias, de cualquier ser humano, que jamás defenderá alargar el dolor de un congénere de forma gratuita.


Pese a esos recientes avances, los camposantos continúan guardando la historia de cada localidad, como antes lo fueron los subsuelos de parroquias y catedrales. En Extremadura, cualquier paseo por uno de ellos nos descubre la familias que forjaron la nobleza de cada villa. También los anónimos. En Cuacos de Yuste, cerca del monasterio que acogió la muerte de Carlos I de España y V de Alemania, decenas de soldados germanos en las grandes guerras del pasado siglo encontraron su descanso al lado del emperador. En Campillo de Llerena son soldados del fascio italiano los que moran, con sus nombres y apellidos, tras una sangrienta batalla en la guerra del 36 contra las tropas republicanas de La Serena. En Pizarro, pedanía próxima a Miajadas, construida como otros 38 núcleos de población con el Plan Badajoz, había cementerio pero no difuntos: los colonos inmigrantes en las Vegas Altas morían y, antes, pedían ser enterrados en sus pueblos de origen. Es historia de la región.


Parte de la identidad y de la dignidad de los pueblos, de cada familia, está entre cruces y lápidas de granito o mármol. Recientemente, algunos diputados provinciales visitaron el cementerio parisino de Père-Lachaise para identificar y reclamar el traslado de los restos de Manuel Godoy a Badajoz. Allí descansan también Camus, Chopin, Balzac, Molière, Wilde o Jim Morrison. Espero que antes de 2012, bicentenario de la promulgación de la Constitución de Cádiz e inicio de la intermitente senda democrática en nuestro país, podamos también completar el traslado de los restos de Muñoz Torrero -uno de sus redactores- a Cabeza del Buey, ahora en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid.

Por eso, no acabo de entender que cualquier humano se llame así y no apoye sin ambages que otros miles de anónimos -de cualquier bando, sexo o condición- continúen silenciados y humiladas sus memorias en cualquier cuneta, en una fosa o en un páramo escondido. Ellos, para bien o para mal, también forman parte de la historia de nuestra tierra, demasiados años silenciada por la fuerza y la sinrazón. Y pasados los años, y también cualquier atisbo de venganza, muchas familias no tienen una lápida o un nicho donde rezarles, llevarles flores u honrar su memoria. Son sus hijos o nietos. La prolongación de su existencia, según los realistas. Y una parte de la historia de Extremadura demasiado anónima. Hasta que sus herederos decidieron que las heridas sólo se cierran devolviéndoles su sitio negado en el camposanto de su pueblo, o en un cementerio civil acorde a su ideología.


Para devolverles la vida el hombre sigue siendo un minúsculo ser, aún temeroso de su propia muerte. Para recuperar la dignidad, sólo hacerlos miembros de esa comunidad, de la que dejaron de formar parte demasiado jóvenes, es suficiente: Descansen algún día todos en paz para justicia con nuestra propia historia.

Artículo recomendado: “Diego Muñoz Torrero: Un liberal trágico”. Autor: Francisco Rubio Llorente. Revista Claves de la Razón Práctica. Nº 185. 2008. Pags. 46-51