Los otros Bardems

4 12 2010

Biutiful” pretende ser tan transparente, subjetivo o revolucionario, como la publicación de los secretos estadounidenses


No nos dieron el Mundial de Fútbol 2018 porque ni Zapatero, ni Sócrates, ni Del Bosque, ni Vara, ni Villar salen en los documentos secretos de Wikileaks. Ese canto a la transparencia y a la necesidad de un gobierno global, o al anarquismo desestabilizador -para los melancólicos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor- regala a Putin, y los hijos de Putin, capítulos en exclusiva. Y eso, como una portada en el ‘Hola’ o un escándalo planificado en cualquier talkshow nocturno, marca tendencias, pasta, influencias y todas las variables por las que se rige la FIFA: a más territorio, más mercado, más negocio. Lo demás es puro teatro. Eso de lo que nos acusó Blatter en su alocución sobre el amistoso entre Portugal y España.


Hace veinte años era impensable pensar en Badajoz ante un Mundial, en Cáceres ante la Unesco, en Mérida ante el Comité Olímpico Internacional -que nada tiene que ver con la última designación pese a la visita de algún extremeño para mostrar su apoyo a la candidatura ibérica- y, aún menos, calibrar una cooperación estatal entre dos países vecinos que se pedían cartas verdes para circular. La unión no tiene marcha atrás.


Esta semana, un film protagonizado por Javier Bardem -‘Biutiful’- removerá las conciencias navideñas y la imagen que Barcelona acuñó en 1992 con los JJ OO y el último encargo a Woody Allen. La capital catalana, como cualquier otra urbe, presencia el submundo que sobrevive al cambio de época, la montaña rusa a la que nos sometieron los actores principales de Wikileaks desde hace años.


‘Biutiful’ pretende ser tan transparente, subjetivo o revolucionario, como la publicación de los secretos diplomáticos de los EE UU. Aznar ha quedado tan retratado en su estrategia como las noches de desenfreno berlusconianas. El conocimiento y las redes de información están tan descontroladas como el mismo capital de riesgo que atemoriza a Europa en las bolsas. Como los cotilleos que estructuran la programación televisiva nocturna. Los que no somos protagonistas, ni formamos parte de ninguna información sensible, ni las amantes nos hacen famosos, lloramos a los otros Bardem, a los otros Casilla, ante las injusticias futbolísticas y de la vida: un actor que muere en Almaraz por ganarse el pan y que jamás conocerá Hollywood, ni tenía una novia llamada ‘P’, ni tiempo para fotografiarse con la causa saharaui; un chaval de Sierra de Fuentes que no se siente seguro con los controles que ofrece el fútbol aficionado; o miles de humanos que, bajo la excusa de ‘tranquilizar a los mercados’, comienzan a sentirse convidados de piedra en el teatro del mundo.


O esto cambia o se acaba la función por falta de público. Cada día hay más espectadores hartos de aplaudir sin saber cómo terminará la obra. Pese a que este mes 2.573 extremeños hayan podido comprar una entrada saliendo de las listas del paro, o presentemos un Faro del Guadiana que será el 1% del PIB regional, no me gusta la trama. Y aún no se ha señalado al culpable que quiere asesinar la esperanza ¿Esperamos a Wikileaks o clausuramos la ruleta rusa de esta economía globalmente especulativa?


Diario HOY, 3 de diciembre de 2010

Libro: “La era de la información. Vol. I. La sociedad red”. Autor: Manuel Castells. Alianza Editorial S.A. Madrid, 2000. 592 pags. 40 €

Sitio recomendado: Gran superficie Faro del Guadiana. Carretera Elvas-Badajoz. Badajoz








Salir fuera

9 10 2009

Hay funcionarios que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con su temor, sólo logran incrementarlo


Sí -ya lo sé- el titular es reiterativo. ‘Salir’ no necesita el adverbio ‘afuera’ o ‘fuera’ porque nunca se podrá ‘salir adentro’. En esto del lenguaje hay mucha miga psicológica. Las madres, cuando en las ciudades podíamos jugar en los lejíos -que eran los solares baldíos que la Junta siempre quiso gravar para frenar la especulación- nos gritaban «¡Éntrate p’adentro!» cuando el cielo amenazaba lluvia o era la hora de recogerse si ya anochecía. En el fondo, esa construcción lingüística sólo desprendía protección. Si salir afuera suponía temporalidad ante el castigo silencioso de la emigración en Extremadura, regresar a casa nos protegía del miedo de la noche o de la debilidad humana ante las fuerzas de la naturaleza.

«Salir fuera» se convirtió después -en los años de la euforia- en una construcción esnobista que aplicábamos para vísperas de vacaciones. Los que siempre emplearon el mes de descanso para regresar al pueblo materno, que pasaba por aceptar que la Costa del Sol era un lujo para economías más allá de los Pirineos, pregonaban el ‘salir fuera’ como un eufemismo sardónico para anunciar a los vecinos que la familia se iba una semanita a un apartamento a La Antilla o -con mucha suerte- a un hotel de Fuengirola. Nada de emigración obligada; puro placer, tras años de austeridad y ahorro.

No es que los extremeños hayamos vivido toda su historia de fronteras hacia dentro. Sin caer en los imperialismos de nuestros conquistadores en América, existe toda una tradición comercial desde Baños de Montemayor hasta Monesterio, gente que ‘salieron a buscarse la vida’. Eran comerciantes herederos de Ruta de la Plata, capaces de comprar tripas de cerdo en Tendudía y revenderlas en Sevilla, o de cargar lana de desecho en Béjar para telares clandestinos que ocupaban a las mujeres rurales de nuestra tierra. Así, también, creció el comercio pacense para Portugal, o el contrabando en aquellos barrios de aluvión. No es extraño que la renta media de Extremadura -de poco más de 16.000 euros al año- sea de las más bajas de España cuando el 60% de las pensiones, en una región castigada por el látigo demográfico de la emigración, son mínimas, no contributivas, propias en muchas mujeres a las que nunca se les contabilizó el trabajo sumergido o como manos de obra para apañar la aceituna, o para el mismo contrabando.

En esta encrucijada pulula demasiada gente atemorizada, que ‘se entra p’adentro’. Funcionarios, y asalariados estables, que ahorran uno de cada cuatro euros porque se acongojan con que el paro crece y, con tanto temor, sólo logran incrementarlo. Pero, por el contrario, incrementa también un viaje al interior en cada persona, como dice la última campaña de promoción de Extremadura. Recuperar esencias y valores, que no por ser más baratos, satisfacen menos al ser humano. Hay amigos que se enamoran de mujeres más gordas, y menos lujosas, que sus cónyuges de toda la vida. «Son más vitales», dicen… Hay amigas que lo dejan todo por disfrutar de quien hoy es su mejor compañero. La política se reafirma firmando códigos para renovar la confianza que -en caso contrario- sería sangre para tiburones del populismo. Sólo nos falta encontrar comerciales que sepan vender en Bulgaria, Polonia o Brasil nuestro modelo de sanidad pública, de educación basada en nuevas tecnologías, o de viviendas protegidas que nos convierten en referente del bienestar en Europa, empresas que presuman de ‘salir p’afuera’. Eso lo enseña la calle, nunca de puertas para adentro… por mucho que te quiera tu madre.


Dario HOY. 9 de octubre de 2009

Libro:Hacienda, Comercio y Contrabando en la Frontera de Portugal (Siglos XV-XVIII)”. Autor: Melón Jiménez, Miguel Ángel. Colección Crónica del Occidente. Cáceres: Cicon Ediciones, 1999

Libro: “Guapos y sus isótopos”. Autor: Rafael Sánchez Ferlosio. Editorial Destino. 127 páginas. 19,5 €

Sitios recomendados: Ruta de la Plata. De Sevilla a Astorga. Calzada romana y Arco de Cáparra







Herederos

5 09 2008

La izquierda debe defender su herencia: la de la cobertura social, la sanidad, la educación, esa cultura que recupera identidad y pluralismo


TVE difunde su programación con nuevos capítulos de una serie con ese nombre, ambientada entre cortijos, cuernos y toreros; Miguel Murillo cierra el verano con los herederos de la vieja trova santiaguera; Cáceres recupera en su calendario su herencia sefardí y Mérida ha completado el 75 aniversario del Festival de Teatro rememorando el legado de los clásicos y de la Xirgu: ¡Cuánta herencia en la cultura y qué pocos ojos vuelven la vista atrás en la política!

Las herencias en política son más recientes. Aún así, tantas declaraciones diarias facilitan el olvido y el travestismo: ¡Quién te ha visto y quién te ve, y sombra de lo que eras! –dijo Miguel Hernández. Por eso, me agradaron las últimas declaraciones de un rejuvenecido Aznar; ésas en las que se enorgullece por habernos enviado a la guerra de Irak para combatir al infiel, justo cuando al petróleo no le baja el precio ni la crisis internacional. McCain no quiere ver en persona a Bush. Rajoy admite que Esperanza Aguirre se presente en la conferencia de los republicanos, mayoritariamente evangelistas. Y en eso llega Aznar y en tres páginas destroza al PP las ganas de pasarlas…


Durante meses, la derecha justificaba el crecimiento de la economía española por el modelo heredado de Rato y Aznar. Es decir, que la liberalización de suelo, los créditos baratos como señuelo, el disparado precio de la vivienda, la privatización de empresas públicas o la congelación salarial lograron el milagro de bajar el paro al 14,8%. Su Europa era la de Merkel y Sarkozy. Hoy, en la fase desagradable del ciclo y del atracón de ladrillo, el paro en España está cercano al 13% y para los albaceas del modelo rozamos la catástrofe. Aún crecemos lo mínimo. La Alemania y Francia conservadoras están ya en recesión: Su PIB decrece. Pero, para los testaferros, los parados son de Zapatero; en Extremadura, de Vara; y en Madrid, Murcia y Valencia, también de Zapatero. Las plusvalías del suelo durante la última década, capaces de condenar a una generación a hipotecas casi vitalicias, no tienen padre ni madre. Desde luego, sí tuvo beneficiarios. El mercado es así, como el Espíritu Santo.

Tras el dogma de la Santísima Trinidad debe estar también la respuesta al embarazo de la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati: ¡Qué curioso! Toda una campaña electoral reclamando Rajoy su niña heredera y ahora le imputan a Aznar una paternidad, propia de esos capítulos de la serie estrella de televisión española, víctima de esa siempre condenable estrategia “ensucia que algo queda” tantas veces aplicada a otros, esos a quienes él mismo sucedió en Madrid o Valladolid.

En estos momentos que se desprecian los bagajes de cada uno, la izquierda debe defender su herencia: La de la cobertura social, la sanidad, la educación, esa cultura que recupera identidad y pluralismo, la de la intervención pública como único remedio para recoger los cristales rotos tras la borrachera… Porque hay herencias aún demasiado intangibles. Sólo ellas pueden ahora levantarnos el ánimo a una Europa desmoralizada y que traicionó durante demasiados años su herencia keynesiana y de vanguardia.


Diario HOY. 5 de septiembre de 2008

Libro: “Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras” (auto sacramental). Autor: Miguel Hernández. Revista Cruz y Raya, 1933.

Libro: “La sombra de lo que fuimos”. Autor: Luis Sepúlveda. Editorial Espasa. 174 páginas. 17,9 €

Libro: “Mahagonny, ascenso y caida de la ciudad”. Autor: Bertolt Brecht. Editorial Teatro Español. Música: K. Weill. 385 páginas. 12 € (Contiene DVD de los ensayos).

Sitios recomendados: Teatro Romano de Mérida

Teatro López de Ayala de Badajoz


Gran Teatro de Cáceres