6-D

5 12 2009

Alguien debería entonar el mea culpa, pues cada año pasa más desapercibido el Día de la Constitución


Mañana se conmemora la Constitución. Si festejamos triunfos deportivos, debería entonarse el mea culpa si el 6-D pasa desapercibido. La democracia cuesta alcanzarla y se va en un brete. Decía Vara hace días: “Hay miedo en reformar la Constitución”. Añado “hipocresía”. Necesita reformarse en, al menos, dos aspectos: Introducir la igualdad de sexo en el Título de la Corona; y que el Senado sea una auténtica Cámara territorial. Se consensuan estatutos autonómicos, grupos parlamentarios y olvidan al Estado. Si la pactaran los partidos, se mantendría la esperanza en la política. La oportunidad no debe ser excusa. Nadie como un padre para saber qué le conviene a su hijo, cuándo hacerlo. Primogénito ahora el varón, una disposición transitoria indica a partir de qué sucesión entraría en vigor la igualdad de género. Se hizo en 1978 con los derechos forales, del siglo XV, y la libertad de prensa se ejerce por derogación tácita de ley.

La monarquía parlamentaria es símbolo de unidad en un Estado plurinacional. Las mayores masacres en nuestra historia se produjeron tras períodos republicanos: guerras carlistas y en la incivil de 1936. No caben comparaciones. No fue una monarquía quien creó cámaras de gas. España no se constituye en país tras revolución o escisión. Leer “Sostiene Pereira”, de Antonio Tabuchi, ilustra: España fue neutral en la primera guerra mundial. En esa imperfecta democracia alcanzó su escaño Pablo Iglesias. Reformas en constituciones presidencialistas -iniciadas por Chávez- igualan la temporalidad en los cargos, en estos casos con funciones ejecutivas. De entre las fuentes, Manuel Aragón -tutor del Príncipe- rebaja toda posible discrecionalidad. Los partidos más votados siempre formaron gobierno, tras consulta formal al Rey.


Ejercen la más alta representación del Estado en cenas y desfiles militares. Apadrinan solidaridad, patronos contra la discapacidad. Rompen estereotipos con visitas como en Hurdes. Este año los Príncipes vieron dos modernas instalaciones en Extremadura: “Estamos como en casa” -dijo SAR don Felipe en Cáceres. Recorren España, y el mundo, de norte a sur, de levante a poniente. Junto a Zapatero, el Rey nos representó en la Cumbre Iberoamericana de Estoril. En días, visitará a Obama en la Casa Blanca. Mucho antes, fue Badajoz: Pax Augusta, Basangus, taifa del Califato de Córdoba, la capital oficiosa del Reino. En ella se comprometieron reyes y reinas.

El pueblo les devuelve ese cariño. Inundaron de arroz las calles durante las bodas de Sevilla, Barcelona y Madrid. Una de sus hijas, SAR doña Leticia, subirá al trono. Unos, procesionando en Semana Santa, o yendo a los toros por media España, los acusan de antiguos; otros, lo hacen mientras un menor arriesga su vida para coronar un castellet, rapa a las bestas, o corre tras los bous embolats.

Tradición sin “d” -de diana- se convierte en traición. La más alta de ellas -contra el Estado- está recogida expresamente como delito en esa Constitución que conmemoramos los españoles mañana, día 6 de diciembre, con “d” de Dios pero -sobre todo- con “d” de democracia.

Diario HOY. 5 de diciembre de 2009

Libros: “La Constitución Española”, 1978. Norma Suprema del ordenamento jurídico español, define a España como un Estado Social y Democrático de Derecho.

Libro: “Libro-Homenaje a Manuel García Pelayo. Univ. Central de Venezuela. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, 1980. 920 pags. LA MONARQUIA PARLAMENTARIA COMENTARIO AL ARTICULO 1-39 DE LA CONSTITUCIÓN
ESPAÑOLA. MANUEL ARAGÓN.


Libro: “La Vida y la época del fundador del PSOE y UGT Pablo Iglesias”. Gustavo Vidal Manzanares. Nowtilus, 2009. 400 pags. 18 €

Libro. “Zalacaín el aventurero”. Autor: Pío Baroja. Espasa. Colección Austral. 271 páginas. 8,75 €

Libro: “Sostiene Pereira”. Autor: Antonio Tabuchi. Editorial Anagrama, 2006. 184 páginas. 8,71 €


Sitio recomendado: Badajoz. Plaza de San Francisco.


Anuncios




La Clave de Bóveda

30 05 2008

La extrema derecha es como esos cruzados capaces de incendiar Jerusalén antes que admitir su caída a manos del infiel: “O para mí, o para nadie”


¿Suena a misterio, verdad? Desde que Dan Brown en su Código Da Vinci bautizó así al objeto que escondía el secreto para encontrar el Santo Grial, jamás una simple pieza de albañilería alcanzó tanto enigma. Yo se lo he robado a Ibarra. Lo soltó el pasado domingo durante la romería laica en Alange: “La Monarquía es la clave de bóveda del pacto constitucional” –dijo- al tiempo que mostraba su preocupación por los ataques que esta Institución viene recibiendo desde meses atrás, no ya por el republicanismo independentista, sino por columnistas, editoriales y tertulianos, acogidos -alguno juzgado y recién renovado- por medios de comunicación que solicitaron el voto para el PP en las anteriores elecciones y dan caza hoy a Rajoy.

La Clave de Bóveda es la dovela central de un arco o cúpula. Sus caras, cortadas en ángulo, transmiten parte de las tensiones, equilibrándola. En la catedral de Barcelona une arcos de la crucería de dos metros y la nave principal de cinco toneladas. Si se prescinde de ella, se desmoronaría. La monarquía parlamentaria es ese pilar al aire para el sistema político español. Optó por recortarse poder aunque nunca autoridad –menos aún influencia- como árbitro del pluralismo. Estuvo tras la apertura del franquismo; en la Ley para la Reforma Política, el prólogo de la Constitución; en la legalización del PCE; con los pactos económicos de La Moncloa; por la vuelta de Tarradellas y con los primeros estatutos de autonomía… gracias, también, al leal y prudente servicio de una generación de políticos y periodistas que actuaron como “Caballeros de Jerusalén”.


La extrema derecha es, en cambio, como esos otros cruzados capaces de incendiar Tierra Santa antes que admitir su caída a manos del infiel: “O para mí, o para nadie”. Herederos de una permanente obsesión por el Jefe del Estado, para ellos traidor a los principios fundamentales del Movimiento, reproducen estos días una falsa dialéctica que coincide con el Bicentenario de la Guerra de la Independencia: Revestirse de liberales, instrumentalizar a los mártires y creerse depositarios de la unidad nacional para dar paso, después, al más peligroso de los fundamentalismos. No cejan ni contra Fraga, fundador de la derecha democrática y con más sentido de Estado a sus 90 años que la caterva de radicales que ampara tal involución.

El socialismo nunca fue republicano en su origen. No abordaba la forma del Estado. Se declaró así cuando un golpe quiso y consiguió doblar la soberanía popular para desconsiderar durante décadas al heredero del trono. Pero la izquierda parlamentaria apostó en los setenta por la Constitución y la reforma. El presidencialismo teocrático, capaz de casar a sus vástagos en El Escorial, o peticiones radiadas para la abdicación del monarca por no respaldar la demente teoría de la conspiración y el “España se rompe” son antecedentes significativos. Esa izquierda no debe permitir que por fuera del sistema de partidos desestabilicen lo que aún no ha decidido la soberanía popular. Y eso trasciende al conflicto interno del PP o a los distintos intereses electorales que representen unos y otros. Incluso, a la novelesca parábola de Dan Brown para quien el Santo Grial era la sangre de los merovingios, primera Casa Real de Francia.

Diario HOY. 30 de mayo de 2008

Libro: “El código da Vinci”. Autor: Dan Brown. Ediciones Urano, 2005. 467 pags.36,25 €

Sitio recomendado: Tumba del General Rafael Menacho, defensor de la ciudad ante los franceses. Catedral de Badajoz