Badajoz y el Ejército

20 02 2010

A esta sufrida plaza, destruida y reconstruida por decenas de asaltos y asedios, finalmente se le ha hecho justicia


A estas tierras fue destinado Jaime Miguel de Guzmán y Dávalos Spínola, segundo marqués de la Mina y conde de Pezuela de las Torres, al mando del regimiento de caballería Las Órdenes en plena Guerra de Sucesión. Vino para tomar Campomayor y obligar así al repliegue de las tropas portuguesas que apoyaban las pretensiones al trono de Carlos de Habsburgo. “Se distinguió en el asalto a una brecha de la muralla” pero Campomaior rechazó ese asedio. Mas el noble Jaime, aprovechando destino más venturoso, sí logró éxitos en la campaña barcelonesa y, tras su conquista, fue investido con los honores de capitán general de Cataluña. Impulsó obras públicas e instituciones de investigación científica; reparó el puerto; creó el barrio de la Barceloneta, el Colegio de Cirugía y la Academia de Ciencias Naturales; e implantó la Junta de Comercio. Mientras, esta plaza, lejana ya para el joven Spínola, mantúvose fiel frente al pretendiente extranjero, y se resignó por su más grave crisis de mortalidad durante el siglo XVIII, lo que obligó a levantar el edificio civil más importante de la ciudad y destinarlo a casa de piedad y hospicio por Gracia y Real Orden de Fernando VI: “El Rey se ha servido resolver que en esta ciudad se funde bajo su real protección casa de niños expósitos, huérfanos y desamparados, en que también se recojan con separación mujeres de mala vida y pobres de ambos sexos”, decía la carta que el Conde de Valparaíso, Secretario de Estado y del Despacho Universal de Hacienda, envió el 12 de abril de 1757 a don Ramón de Larrumbe, Intendente de la provincia de Extremadura, a quien puso al frente del gobierno y administración de la nueva institución, junto al canónigo penitenciario de la catedral de Badajoz, y que decidieran a la par.


A la sufrida Badajoz, destruida y reconstruida por decenas de asaltos, de asedios; sede de conventos reconvertidos en cuarteles; con tradición artillera desde que Carlos IV dispusiera del Campo de la Cruz como Cuartel de Palmas; de infantería para los voluntarios de Castilla, Regimiento Castilla 16 desde que se atendiera la petición del coronel Fernández Ruiz en 1833 y la asignaran como su guarnición fija, finalmente se le hizo justicia: El hospicio real ha vuelto a Hacienda. Será un parador. Despachará café campomaiorense. Hoy, se saborea el aroma de cooperación entre vecinos. Y la primera ministra de Defensa en nuestra historia -catalana, y Chacón de apellido- ha querido que esta plaza militar acoja, también por vez primera, el Día de las Fuerzas Armadas, con la presencia de S.M. el Rey. Será en mayo, cuando Badajoz presida las ciudades catedralicias, el Ejército ha devuelto honor a quienes lucharon por la libertad desde dentro y soldados de su Agrupación Extremadura cimentan la paz en Líbano y les devuelven una porción de democracia. Hasta veremos la ciudad en TVE para otros menesteres que para trapicheos en el Casco Antiguo o picaresca en Colorines, ésta última por tercera vez en pantalla.


La logística no cree en casualidades sino en memoria de vecinos y tropa que durante tantos siglos sembró sacrificios para converger en esta feliz realidad: ¡Enhorabuena!


Diario HOY. 20 de febrero de 2010

Libro: “Apuntes para la historia de la ciudad de Badajoz: Ponencias y Comunicaciones”. Real Sociedad de Amigos del País. Editora Regional de Extremadura, 1999. 227 pags.

Libro: “Historia de la ciudad de Badajoz”. Diego Suárez de Figueroa. Edit. Renacimiento, 2006. 199 pags.

Libro: “Apuntes para la historia militar de Extremadura”. Autor: Álvaro Meléndez Teodoro. Azatos, 2008. 551 pags.

Sitio recomendado: Antiguo Hospicio Real y Hospital. Badajoz





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Pesar solidaridad con la balanza materna

28 03 2008

El riesgo de quien garantiza que la economía libre fluya por el Mediterráneo no cuenta para calcular las balanzas fiscales


Rubén y David cumplieron 23 años el pasado 20 de marzo en Marjayún. Cuatro días después, su familia pudo felicitarles en la Base Aérea de Talavera. Su madre, casada con un trabajador municipal de Badajoz, anda preocupada por el más idealista de sus mellizos, que se ha comido en la Base Cervantes un rápido divorcio con su pareja. Ni los seis mil euros que ha ganado con un concurso de un diario deportivo le rebajan el lógico disgusto. Cada día entraba en Internet para charlar con ellos y pedirle a su otro hijo que lo animara durante los cuatro meses en misión internacional de paz. Los hermanos han trabajado para la ONU desactivando más de quinientas minas en la frontera líbano-israelí para alivio de otras madres, las de los niños chiíes que juguetean en cualquier solar de aquel país.


Hace cincuenta años, Angel y Pepe, no sabemos si “con fuerte o tenue viento de Levante”, coincidieron durante un mes en el 52 de Infantería en Melilla pero ninguno de los dos sabía de esa coincidencia. El barco “Angelito” llevaba las cartas de las madres una vez al mes a Chafarinas, si no tronaba temporal en el Estrecho. Obligados por su quinta, combatieron contra los marroquíes que despacharon aún no sabemos cuántos legionarios paracaidistas en Sidi Ifni. Ángel embarcó para la península, tras 24 meses de mili, sin saber que su hermano chico sumaba guardias en el polvorín de Orcas Coloradas, a poco más de un kilómetro del fuerte de Rostro Gordo donde él dormía.


Ninguno de los cuatro conoce qué es una balanza fiscal. Ni si las publicarán por regiones, por comarcas, por barrios o calles. En Líbano no había soldados del barrio de Salamanca o de Sarriá-Sant Gervasi, dos distritos donde viven pocos emigrantes, deben pagar mucho a Hacienda y donde la izquierda recoge menos votos. Y tampoco conocen si entre las variables que se utilizan para su cálculo entran las gónadas, el riesgo de quien garantiza la seguridad y la posición de un país para que la economía libre fluya por el Mediterráneo, el divorcio de Rubén o las lágrimas de las madres. Si se descuentan los Juegos Olímpicos, se suman los barracones para extremeños en Ocharcoaga después de Sidi Ifni, las torres de doce pisos en Alcorcón… Cuando les preguntas más sobre sus misiones, mascullan y se tragan lo que no quieren contar. Y mucho menos culparán a otros si en alguna ocasión la cagaron. “Manda güevos”, que esa lealtad no se la aplique quien izaba banderas con muchos metros de tela por mentir a otras madres de soldados. Como los que se refugian en otras enseñas y en el victimismo para justificar dos décadas financiando televisiones, fútbol politizado o policías propias; y se olvidaron atender entonces lo que realmente importa a las madres, incluso a las madres patrias: que sus hijos no pierdan peso fuera de casa.

Diario Hoy. 28 marzo 2008.

Libro: “La guerra de Galio”. Autor: Héctor Aguilar Camín. 1997, México. Editorial Alfaguara. 28 €.

Sitio recomendado: Antiguo Hospital Militar en la Alcazaba, hoy sede de la Biblioteca de Extremadura en Badajoz