Extremadura de leyenda

20 03 2010

Podríamos consensuar una ley educativa en España y Extremadura que estabilice para décadas itinerarios y conocimientos

Turespaña recogió las llaves del que será futuro parador nacional de Badajoz. Cuando definan las obras, habrá que ponerle nombre a salones, suites o patios. Alguien deberá recordar que Carlos IV durmió allí cuando vino a la ciudad invitado por Godoy, que el Museo Arqueológico aún guarda en su almacén la corona real del escudo de portada, que Lady Smith debería ilustrar una habitación y que nada mejor que retomar “San Sebastián” para el spa sanitario y el balneario que albergará el edificio. Habría que rescatar un fantasma, un mito o una leyenda que revista de halo misterioso esas futuras estancias y devuelvan al fantasma de la monja paseando por los pasillos del antiguo Hospital o al capitán Sebastián Montero de Espinosa en el patio de los pozos, aunque ése no fuera el solar donde moró.


Eloy Martos dibujó un “Mapa de Cuentos y Leyendas de Extremadura y el Alentejo”, como Lauriño o Guillermo Lineros sobre sus mitos: Juan Colorín en el castillo de Azuaga, la torre de las Siete Ventanas de Badajoz, las nieblas de la mártir Santa Eulalia, la “amarga cena” de la princesa Leila en el castillo de Magacela, la serrana de La Vera o el milagro del arroz en “San José” de Olivenza. Además, en días de deslealtad entre políticos por revelar demasiados datos sobre las cajas de ahorro extremeñas y de esperanza para la rehabilitación de la Alcazaba pacense, se antoja oportuno el mito de la Puerta de la Traición, contra la que Alfonso Enríquez chocó y, en su huída, quedó a merced de Fernando II de León. Leyendas que darían un atractivo adicional al turismo: juegos educativos sobre templarios; comenzarían en los castillos de Nogales, Burguillos, Alconchel, Alburquerque, Feria, Zafra o Fregenal y acabarían en la torre sangrienta; o seguir la pista a los nietos de Belador, el único toro indultado en Las Ventas, y que pacerán con otros Vitorinos por Moraleja. No tan distinto a los cuentos que Washington Irving inventara sobre Granada y que, con el tiempo, arrastró hasta allí al mismo Bill Clinton en visita oficial; o lo que Hemminway ideó sobre Pamplona y sus sanfermines. Para eso, un país sin tanta historia como EE.UU fue capaz de uniformarnos en consumo y de prodigar sus leyendas gracias al cine, al cómic y a la TV.


Vienen tiempos para la épica y para gobernar con menos recursos y más imaginación. Repararemos en detalles que antes nunca creímos que aportarían valor, tanto para salir a la búsqueda de otros mercados, como para llamar la atención entre quienes nos visitan. Como mejor contribución desde la política, ya podríamos consensuar una ley educativa en España y Extremadura que estabilice para décadas itinerarios y conocimientos entre los jóvenes, ésos que afirman que Facebook es su vía de información. La mayoría ni oyeron hablar de estos mitos regionales. El IES Cuatro Caminos de Don Benito se ha convertido en un High School y sus alumnos se han sumergido en el great american dream, comen cookies y brownies y las niñas -como la novia de Pau Gasol- quieren ser cheersleaders. Pero en el país de Obama el himno y su bandera es la de todos, no un trapo que se arrojan entre ellos. Sin tantas historias.



Diario HOY. 20 de marzo de 2010

Libro: “Extremadura de Leyenda: Historias y Leyendas de Extremadura”. Autor: Manuel Lauriño. Edit. Almuzara 2010. 240 pags. 17 €

Sitio recomendado: Torre sangrienta y castillo templario de Jerez de los Caballeros.