Píldoras para jaquecas

15 05 2009

Antes de que lo propusiera ZP, aquí le pusieron un ordenador y pizarras digitales a los alumnos en el aula y, ahora, portátiles


En Londres ha abierto una librería sin libros ni estanterías. Se trata de un local dotado con tres o cuatro ordenadores, dos impresoras potentes y varios terminales para grabar los libros desde Internet. El emprendedor inglés paga licencias y derechos de autor para ofrecer una amplia bibliografía. Uno llega allí y puede llevarse El Quijote impreso en fotocopias, con tapas bermejas, verdes o añil, según decores el salón. Otros, ni siquiera contribuyen a la tala de árboles y se llevarán Hamlet o La Hojarasca en un lápiz USB o en esos soportes llamados E-books, como un móvil grande que permite pasar sus páginas deslizando el dedo por su pantalla.

La prensa escrita sabe de las consecuencias de este cambio de sistema. Hay más lectores en sus ediciones digitales, se han reducido las ventas en papel y la publicidad se reconduce a ese espacio electrónico que mantiene la marca del diario como valor de atracción. Ya fabrican ordenadores con materiales biodegradables, energía solar y software libre, el que no paga licencias a empresa alguna. Lo ha presentado la Fundación del Conocimiento Libre en Madrid, bajo el auspicio de Richard Stallman, el gurú de este movimiento.

En Extremadura se apostó por Linex, el software libre, desde el comienzo de la alfabetización tecnológica a finales de los noventa. Incluso, antes de que lo propusiera ZP, aquí les pusieron un ordenador y pizarras digitales a los alumnos en el aula y, ahora, portátiles. Esa apuesta, existosa según la voluntad de cada usuario, ahorró dinero a la Administración y ha provocado que alguna multinacional haya ofrecido a la Junta paquetes informáticos a precio de costo o, en algunos casos, regalados. Si la gran pregunta de esta crisis es a qué sector dirigimos la actividad económica, parece claro que la industria del conocimiento debe ser uno de esos huecos, junto a la agroindustria o las fuentes energéticas. Y en el caso de la sociedad de la información, ambos intereses habría que conciliarlos.

El consorcio IDENTIC, formado por las dos diputaciones y las universidades populares, y que gestiona 291 Telecentros en otros tantos municipios extremeños, ha creado una enciclopedia audiovisual en Internet que se nutrirá con píldoras de un minuto. Deben concentrar -como en un spot- el mensaje y las imágenes para conocer todas las materias, una a una, en ese tiempo tasado. Será libre, grauita y participativa. Pero, sin aportaciones de la gente, que comenzará en nuestra región, en Uruguay, Bolivia y Nicaragua, este proyecto nunca podrá retroalimentarse y crecer: Así nació Wikipedia, la enciclopedia textual más amplia en Red. Ahora, con Micropedia.tv, ese límite de tiempo obliga a ser más creativo, conceptual, breve e igual de generoso porque todo eso quedará exento de rendimiento comercial. Es un ejemplo de la ética Hacker, la ética de innovación iniciada por Pekka Himanen: innovar sólo por el placer de crear, no por ganar dinero… aunque todo creador sabe que, si tienes ideas, terminas por tenerlo.

Estoy deseando ver las primeras sobre la crisis. A ver si alguien ilustra cómo salir lo antes posible de ella. Por lo visto en el Debate de la Nación, sé quien no dispensará receta alguna: Si Rajoy no tuvo tiempo para enunciar o respaldar una sola medida en su intervención, tasada en 45 minutos, cómo se las arreglaría para concentrarlas en pildoritas de a minuto: ¡Menuda jaqueca!



Diario HOY. 15 de mayo de 2009

Libros: “Algunas ideas buenísimas que el mundo se va a perder”. Autor: Alberto Olmos. Editorial: Caballo de Troya. 304 páginas. España. 2008. Precio 19,40 €

Sitios recomendados: Uruguay, Bolivia y Nicaragua. En la foto, plantación de hojas de coca en los Andes


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