La estela de Cáceres-Ovando

14 08 2010

Cáceres 2016 representa el abrazo entre dos culturas, el puente entre Europa y América a través de su historia y su lealtad

La ciudad vieja de Cáceres fue declarada en 1968 por el Consejo de Europa como Tercer Conjunto Monumental del continente, después de Praga y Tallin. En 1986 no causó mucha sorpresa en Extremadura que fuera el primer enclave de la región que obtuvo de la Unesco el título de Patrimonio de la Humanidad. Cualquiera que la visite deparará que torres y nobles palacios están desmochados, que no tienen almenas. Todos, menos el “de las Cigüeñas”, la Casa de los Cáceres-Ovando, hoy sede del Gobierno Militar en la plaza de San Mateo, y origen de la dimensión iberoamericana que impregna a la firme candidatura extremeña a la Capitalidad Cultural Europea de 2016. La de Bujaco, la Albarrana, la del Aire, la del Postigo, la del Palacio Carvajal, la de Sande… están desmochadas. La Reina Isabel castigó así el apoyo de los dueños de esos palacios o casas nobles a Juana de Trastámara, “La Beltraneja”, rival al trono tras la muerte de Enrique IV. Todas menos la que cobijaba al capitán Diego de Cáceres Ovando, fiel amigo y vasallo, que ya ayudara al hermano de “La Católica” a derrotar al clavero Alonso de Monroy en sus aspiraciones para gobernar la Orden de Alcántara.


Uno de sus hijos, Fray Nicolás de Ovando, fue el primer gobernador de la isla La Española (hoy República Dominicana y Haití) “de todas las costas y Tierra Firme de las Indias Occidentales”, sustituyendo al propio Cristóbal Colón. El último de los apoyos a la candidatura lo ha mostrado el pasado 26 de julio el Secretario Iberoamericano, el uruguayo Valentín Iglesias. Tres años antes, lo hizo el embajador de Portugal en España, Alvaro Mendoça, sabedor de la relevancia que tendrá la conexión entre ambos Estados por alta velocidad en esas fechas: “Portugal es nuestro elemento diferenciador” -repitió Fernández Vara durante un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo este verano. Si Cristóbal Colón salió de Palos de Moguer, Lisboa fue el puerto mas cercano para llegar de su primera aventura, hoy también la ruta más cercana para abrir nuevas relaciones comerciales con mercados emergentes en América como el brasileño o el mexicano.


Nicolás de Ovando exploró y reconoció las Antillas, abriendo la expansión a Cuba. Hoy, una cubana está al frente de la gestión de la candidatura y el pianista Chucho Valdés es uno de sus embajadores. Parece algo más que simbolismo, y no es común la casualidad. En días en los que el régimen castrista acepta ya licencias para pequeños comerciantes y el mundo aguarda paciente una transición hacia la democracia, la candidatura cacereña -que se dirimirá el próximo 27 de septiembre en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía y sabremos tres días después si es finalista- ha encontrado en su “abrazo” desde Europa a América, desde la comunión entre la Fundación Academia Europea de Yuste, el CEXECI, Foro Sur, otros alemanes enamorados de Extremadura como Wolf Vostell o Helga de Alvear y la vinculación con América que se renueva el próximo año con el quinto centenario de Orellana, o en 2013 con Nuñez de Balboa, no sólo el puente entre dos continentes a través de la cultura, sino la mejor de las fortalezas para que se otee su bandera por el resto de ciudades candidatas. Cáceres es opción respetada, con almenas sólidas y suficientes en su proyecto. Ya nos toca a los extremeños, más ocupados durante siglos del exterior que por nuestros intereses. Y esta vez no se trata sólo de solidaridad, también sería justicia a la lealtad que durante siglos mostraron estas tierras al proyecto común de Estado, europeo, dentro de la comunidad iberoamericana, herederos colectivos del linaje de los Cáceres-Ovando.


Diario HOY, 14 de agosto de 2010

Libro: “Nicolás de Ovando y los orígenes del sistema colonial español (1502-1509)”. Autor: Esteban Mira Caballos. Autoedición, 2000. 201 páginas.

Sitio Recomendado: “Palacio de las Cigüeñas o Casa de los Cáceres-Ovando”. Plaza de San Mateo. Ciudad Monumental de Cáceres. Extremadura.


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La selva esmeralda

16 01 2010

El trujillano Francisco de Orellana marchó en busca de El Dorado y murió sin saber que lo había tenido en sus manos al descubrir la cuenca del Río Amazonas


La asociación Trujillo 2011 conmemorará el V Centenario del nacimiento de Francisco de Orellana, paisano y descubridor del Río Grande del Amazonas. Pretenden consolidar su figura y organizar actos que sirvan para impulsar la ciudad y su entorno. Si Río es sede de unos JJ.OO. y Madrid acoge músicas del Rock in Río, este propósito podría apoyarse en otras instituciones con tal fin. España y Extremadura las tienen, para las relaciones con Iberoamérica. Sería un gran escenario donde reivindicar la Carta de la Tierra: “salvaguardar reservas viables para la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres y áreas marinas para mantener la biodiversidad y preservar nuestra herencia natural”. Si Telefónica se hace con la operadora brasileña GTV, hasta habría un buen patrocinador.


De niño, Orellana fue mi conquistador favorito. A mi generación aún le inculcaron sus biografías. Hoy, mi ciudad festeja su invasión almorávide pero ésas las evita. El trujillano rompía con estelas sanguinarias de otras hazañas. Era un naúfrago de mar dulce. Un Robinson de balsa y navíos como en Viaje al centro de la Tierra, de Verne. Su gesta se asemeja más a La Isla de Coral que a la crueldad de films como Apocalypto donde, por cierto, Mel Gibson sitúa a las culturas indígenas en su justa lectura. Fue cuando la Semana de Extremadura en la Escuela los reivindicaba. Se echó a la calle para paralizar una celulosa y una central en Valdecaballeros; no por antinuclear, sino por estar en la cabecera del Guadiana. En esta crisis, transición de lo analógico a lo digital, José Mª Díez, director de Onda Cero en Extremadura, llevará ordenadores y red a las tribus que allí viven. Estas Navidades organizó una exposición de Aexcram. Como aquel descubridor, espero que se salve de las flechas de la SGAE.

Orellana fundó Guayaquil. Estuvo en Nicaragua. En Cuzco, Perú. Gobernó Culata, Ecuador. Abandonó tales comodidades para, fiel a los Pizarro, lanzarse desde Quito a la búsqueda de El Dorado y Canela. Siguió el curso del río Coca con el San Pedro, y del Napo con el Victoria. Eludió ataques de jíbaros, aucas, omaguas y de unas guerreras con trenzas rubias, organizadas en un gran matriarcado, por quienes bautizó Amazonas al río Marañón. No sirvieron armaduras oxidadas, ni la pólvora humedecida por el clima. Sólo su buen tino lo sacó del entuerto. Orellana corrió desde el golfo de Paria para anunciarle a la Corona que había descubierto un río y tierras salvajes. Las llamó Nueva Andalucía. Murió en una segunda expedición sin saber que tuvo en sus manos El Dorado: la selva del Amazonas; siete millones de kilómetros de tierra verde; el mejor pulmón del planeta; su río, el más largo y caudaloso de la Tierra; con tramos, de orilla a orilla, de 300 kms. Tuvo que ser Indiana Jones quien situara en sus restos la calavera de cristal, la suma sabiduría, para que también nosotros, sus paisanos, reparáramos. Trujillo 2011 no le exigirá a Spielberg derechos de autor. Tampoco Mérida lo hizo por Gladiator. Que esa luz universal abra horizontes, parece suficiente beneficio.


Diario HOY. 16 de enero de 2010

Libro: “La isla de Coral”. Autor: Robert M. Ballantyne. Traducción de Miguel Medina. Espasa Calpe, 1967. 211 pags.

Libro: “Robinson Crusoe”. Autor: Daniel Defoe. Newells Convers Wyeth, 1983. 398 pags.

Libro: “Viaje al Centro de la Tierra”. Autor: Julio Verne. Traducción de Beatriz Mira Andreu. Ilustraciones de Claudia Ramos. Larousse, 2004. 48 pags.

Libro: “Francisco de Orellana”. Autor: Rafael Díaz Maderuelo. Protagonistas de América. Historia 16, 1987. 157 pags

Sitio recomendado: Selva y río del Amazonas. Tramo brasileño