Trans-Iberianos

13 03 2010

Quieren encerrar al toro, símbolo del iberismo, como bien de interés cultural autonómico, para confrontarnos a unos contra otros


Los que nacimos en barrios de aluvión como el Gurugú, en ciudades de frontera, siempre supimos que tras los desencuentros de España y Portugal sobrevivía una coexistencia subterránea al discurso oficial. Los que crecimos con el contrabando del pan -primero- del café y del tabaco -después- hijos y nietos de España y Portugal -Almeida es mi octavo apellido- por triunfo de la primavera, sabíamos que la realidad rechinaba para quienes se encargaban de enfrentarnos los unos con los otros. De ahí los noviazgos entre oliveros y las de Barrancos, como sucedió en Alburquerque, Cilleros o San Martín de Trevejo, pese a los que oprimían al jornalero y les engañaban culpando al “esquirol” portugués de su propia inhumanidad. Como ahora sucede con los inmigrantes. La historia es cíclica.


Con la exposición inaugurada esta semana en el MEIAC –Suroeste: Relaciones literarias y artísticas entre Portugal y España (1890-1936)– hemos descubierto que estos flujos también contagiaron a la élite intelectual. Trabajo de cuatro años, primer plato internacional para Extremadura, que tendrá su secuela en la Asamblea de la República portuguesa, nos descubre que Pessoa tradujo a Espronceda, que la Generación del 98 y del 27 se cartearon con el “saudismo” luso: Eugenio de Castro con Unamuno y Texeira de Pascoaes con Lorca. A los nietos de los barrios fronterizos algo de todo esto nos llegaba al olfato sin saberlo: desde chico, recuerdo tarareando los tangos portugueses del Porrina. Después, con el tiempo, cuando el dramaturgo Miguel Murillo me presentó al difunto Carlos Lencero, y éste nos reveló las cartas apasionadas que el gitano “y de Badajoz” le dictaba para Amalia Rodrigues -fadista que también cantó en español- supe de la trascendencia de esa intrahistoria, simiente hoy para los “Trans-Iberianos”, ese concepto simbólico de Antonio Cervera y que transpira en lo ferroviario una dimensión de futuro tan certera como su creatividad.


La soberbia muestra del MEIAC encumbra al Modernismo como vanguardia universal y disolvente de fronteras. Y coincide con el deseo de la caspa ante-diluviana de encerrar al toro -símbolo del iberismo para Osborne y para Bigas Luna- bajo el concepto de Bien de Interés Cultural en varias autonomías, para confrontarlas unas contra otras. No sólo limita a esta seña de identidad ibérica, sino que daña las relaciones económicas que fluye entre ganaderías y ciudades toroturísticas: Olivenza, Évora, Badajoz, Barrancos, Mérida… Miedo me da que triunfe semejante estupidez. No faltarán “amigos del toro” que frenen ese desarrollo económico de la dehesa porque las pezuñas sean cúbicas, rebusquen el impacto visual de la muerte o… ¡Vaya usted a saber! Extremadura alberga a 77 ganaderos y casi 200 hierros. Muchos jornales. Por mucho que brame la caspa y quieran encerrar al toro como patrimonio regional “tras la alambrada” -título de la próxima muestra transfronteriza en el MEIAC sobre los creadores prisioneros por las guerras- cuando dañan al dinero, hasta sus votantes le darán la espalda; lo que ya es un gesto de valentía, en un ruedo y ante unas iniciativas torpes que contribuyen a que sea cada día menos ibérico.


Diario HOY. 13 de marzo de 2010

Libro: “Suroeste: Relaciones literarias y artísticas entre Portugal y España (1890-1936)”. MEIAC y Ministerio de Cultura. Catálogo Trilingüe. Dos tomos. 406 y 450 pags. Imprenta Indugrafic. Badajoz, 2010.

Sitio recomendado: Feria Ibérica del Toro en Olivenza. Primeros días de marzo, comienzo de la temporada taurina en España.







Nos queda Portugal

27 06 2008

La Junta incrementará contenidos lusos en Canal Extremadura, en su web corporativa o abriendo una sede oficial en Lisboa, la segunda tras Bruselas


A problemas globales, soluciones locales. Ya lo venía advirtiendo el Presidente de la Junta: “En etapas de dificultades, podemos encontrar oportunidades”. Y así lo ha ratificado en su primer discurso del Debate sobre la Orientación Política de Extremadura, su primera cita como responsable del ejecutivo que será contestada esta mañana, por primera y única vez, por el portavoz accidental del Grupo Popular, Díez Solís.

Que antes de concluir la primera década del euro nos enfrentamos al final de una década de expansión, lo reconoció Vara desde los primeros minutos. Una crisis global por el precio del petróleo, agravada por el brutal alza de las materias primas y los alimentos, y que en España cristaliza aún más por el espejo roto que supuso aquel falso sueño dorado del ladrillo. A partir de 1974, cada diez años el sistema ha repetido progresivas subidas de los precios que, antes de reinvertir los beneficios en apuestas estructurales por la Investigación y el Desarrollo, ha disparado el consumo de bienes, avalado esta vez por créditos rápidos y baratos que hoy se convierten en una losa para demasiadas familias.

Pero, sin caer en pesimismos que paralizan, estos valles económicos los afrontamos desde una situación infinitamente mejor que hace 20 años: mayores infraestructuras; diálogo social consolidado con patronal y sindicatos; mejora de incentivos agroindustriales; planes específicos para ayudar a las Pymes, a la FP y al desarrollo e innovación empresarial; ayudas a las familias desde diversas administraciones (800 euros porque en casi todas las familias trabajan, o han trabajado, los dos cónyuges; a la natalidad; al alquiler; subida de pensiones y salario mínimo…). Y en el caso específico de Extremadura con un horizonte transfronterizo del que carecen en otras latitudes.


Del discurso de Vara ayer me quedo con el nuevo impulso a las relaciones con Portugal: proyectos para el desarrollo turístico en Alqueva o en el Tajo Internacional, que se unirán a la Plataforma Logística y al enclave AVE de frontera, a través de Agrupaciones Europeas de Cooperación Territorial; Consorcios entre Extremadura, Alentejo y Región Centro para compartir costes en servicios, desde la fibra óptica a Centros de I+D+I o controles medioambientales. Y un Instituto de Energías Renovables que, tal y como está sucediendo con la conversión del “presunto” en porcino ibérico por manos extremeñas en la dehesa alentejana, puede irradiar soluciones a las miles de hectáreas rústicas en esa zona común. Todo ello desde el concepto “cooperación”, muy lejos de esos ímpetus iberistas, precipitados, que en esta parte de los 428 kms. de frontera suena a imperio franco-salazarista.

Como planificara El Corte Inglés sólo llegar a Extremadura, con sus empleados aprendiendo el idioma más cercano u ofertando un autobús gratuito que acercara al cliente portugués, la Junta comenzará por incrementar de contenidos lusos la televisión y radio regional, su web corporativa o abriendo una sede oficial en Lisboa, la segunda tras Bruselas. Temo que esta mañana, en la segunda sesión, alguien le busque impedimentos como ya hicieran contra la llegada de ese epicentro comercial al centro de Badajoz. Aunque luego suspiren por Cristiano Ronaldo vestido del Real Madrid o pasemos allí los días de feria.


Diario HOY. 27 de junio de 2008

Libro: “Iberismo. Las relaciones entre España y Portugal. Historia y tiempo actual, y otros estudios sobre Extremadura”. Autores: Felipe Lorenzana de la Puente (coord.) y Francisco J. Mateos Ascacíbar (coord.) VIII Jornadas de Historia en Llerena. Sociedad Extremeña de Historia. Llerena, 2007.

Sitio recomendado: Presa del Gran Lago de Alqueva. Agrupa términos municipales de Portugal y España.