La Hermandad

10 04 2009

Comisiones Obreras coincide en la necesidad de una renta básica para los que han agotado ya el desempleo. La idea la lanzó Fernández Vara en enero


Las Hermandades no nacieron para ser soportes de lazos u otros símbolos políticos en sus estandartes. Fueron organizaciones impulsadas desde la fe para ayudar al prójimo, al desvalido. No pocos párrocos, soliviantados por las miserias y la desprotección de la infancia, confiaron a hombres de bien –la mujer, como hoy en la liturgia, sólo era sujeto pasivo- el compromiso de cumplir con hechos el “Amaos los unos a los otros” que es la esencia del cristianismo. Entonces, en el siglo XVII, la educación, la sanidad, la protección social a través de pensiones o de la atención a la dependencia eran quimeras imposibles, más cercanas a la utopía y la revolución. Aquella cuota se calibraba a través de la beneficiencia y la obligada desigualdad porque eran más los necesitados que los donantes.

El triunfo de la razón habilitó fórmulas paralelas. Las logias se apoyaron en el principio ilustrado de la fraternidad para ejercer esa solidaridad con los demás. Dice Laski en su tratado sobre el reformismo liberal que el triunfo de la burguesía enterró la conciencia religiosa que huía de ostentación de las riquezas a favor del honor, el paraíso post mortem y la amenaza en vida de los pecados capitales. La fraternidad y la hermandad eran la misma respuesta ante la esencia de un ser humano a quien nunca le será ajeno el hambre y el dolor del resto de su especie en el mundo terrenal. En ambos periodos el Estado se limitaba a reclutar un ejercito depredador de recursos y vidas, que sangraba aún más a la población, bajo la bandera de una falsa religión interpretada por sus jerarcas o para salvaguardar los intereses coloniales. Tras el G-20 y la Alianza de las Civilizaciones, la voz de Obama ha rescatado ese sentido fraterno y ha devuelto a las religiones (al cristianismo y al islam) su esencia humanística hacia el prójimo, que comienza siempre por dialogar y conocer la realidad ajena. Zapatero, el “masón” para algún jerarca propagandístico que finalmente se marcha, y el “moro-infiel” Erdokan fueron los primeros en verlo. Ellos, y las hermandades que los acunan. Los crispadores se carcajeaban sin aportar mayor solución que una nueva dosis de odio que enriqueciera aún más sus vidas.

En su “hermandad” de la rosa ha buscado ZP un domingo de resurrección para demasiadas víctimas del culto al becerro de oro. La política vence a la economía en el diseño de los perfiles ministeriales. Desde aquí llevamos exportando hace años el valor de la cooperación entre CC.AA., la conferencia de Presidentes que propusiera Ibarra, fondos para haciendas locales como reactivación económica y el de las transiciones bien hechas. Pero, sobre todo, que los esfuerzos para vadear una crisis nunca son unipersonales, ni los soluciona el culto mediático al líder. Ahí tienen a Berlusconi bromeando sobre los damnificados por el seísmo: “Están de camping”, dijo. ¡Peligroso populismo sin gracia alguna!

CC.OO. ha presentado la necesidad de una renta básica de subsistencia para los que han agotado ya el desempleo. La idea la lanzó Vara en enero pero el sindicato –superación a esas primitivas hermandades obreras- lo ha reiterado en nuestro parlamento para colegiar el compromiso. No se trata de fotografiarse delante de un comedor social, sino de determinar a qué renunciamos para salvar de la exclusión a algunos de nuestros semejantes… que no están de camping, precisamente, durante esta Semana Santa.


Diario HOY. 10 de abril de 2009

Libro: “El liberalismo europeo”. Autor: Harold J. Laski. Fondo de Cultura Económica. México, 1939. 241 pags. 9,50 €

Libro: “El símbolo perdido”. Autor: Dan Brown. Editorial Planeta, 2009. 590 pags. 21,90 pags.

Sitio: Hermandad y Cofradía de Ntro Padre Jesús de la Humildad. Fundada en 1693. Badajoz.

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Acentos vagos

3 04 2009

¿Cómo cuadramos entonces que la política hídrica sea competencia del Estado pero apoyemos un estatuto andaluz que reclama para sí un río que atraviesa también Extremadura?


El prólogo a las reuniones del G-20 lo dictaron en inglés Obama y Gordon Brown. Apostaron por lanzar al mundo un “mensaje de confianza” y aseguraron que cerrarán con el resto de países “un acuerdo global” porque “el mundo ha decidido estar unido”. En definitiva, los dos mandatarios han coincidido en que sólo una posición coordinada en la comunidad internacional “podrá dar a la gente confianza en el futuro”.

La moderación de Obama ha contrastado con la agresividad escénica de Sarkozy, quien amenazó en francés con levantarse de la mesa si no se fijaban compromisos firmes en la regulación del sistema financiero. Sarkozy formó parte de los gobiernos conservadores en Francia durante esta década, se ha maquillado y se presenta hoy ante la opinión pública más próximo a los objetivos de Zapatero en esta cumbre. España, octava economía mundial, se integra definitivamente en el G-20 y en el Foro de Estabilidad Financiera con la intención de eliminar los incentivos que han provocado abusos y codicia, terminar con los paraísos fiscales, mayor protección social para trabajadores, familias y empresas con dificultades, y garantizar que todos los países obtengan financiación para su desarrollo.

Si la Cumbre en Washington fue la del consenso, Londres debe dar paso a la decisión y la permanente cooperación. No parece lógico, por tanto, que tanto en el territorio nacional como en Extremadura encuentren simpatías aquellas posiciones que arman un conflicto para después presentarse ante la ciudadanía como bomberos ante ese mismo fuego, o persistan en la lucha entre territorios como fuente del populismo.

En la prensa siempre hay hueco para llamar “señoritos” a los socialistas. Esta vez ha sido, para mayor sorpresa, Javier Arenas Bocanegra, ese candidato tan perenne a la Junta de Andalucía como su moreno arrebatador, su gracejo sevillano y sus zapatos lustrados. Llegó a Mérida y llamó señorito a Galea, el de Alconera; a Adela, la de Garbayuela… a tantos y tantos concejales y simpatizantes que no saben de rayos uva ni fueron nunca ministros para después regresar a la búsqueda de la confianza entre sus vecinos.


Pero preocupa más el desprecio con el que califica el foro de CC.AA. que está impulsando el presidente extremeño, Fernández Vara, quizás la mejor traslación de esa apuesta por la cooperación dentro de España: “Vaga” fue el calificativo que utilizó para esa idea. Revelador. ¿Cómo cuadramos entonces que la política hídrica sea competencia del Estado, pero votemos a favor de un Estatuto en Andalucía que reclama para sí un río que atraviesa también Extremadura? ¿Cómo hacerlo y encender con Valdecañas un conflicto parlamentario, que no existía, si no es sólo para aparecer simpático en una provincia demasiado lejana a tu trayectoria política? Vaga es la coherencia de ambas posiciones al mismo tiempo y vago es el acento extremeño que olvida preguntarle a su conmilitante Arenas por qué el Guadalquivir es sólo de Andalucía, blinda el Tajo en Castilla, lo reclama en Murcia, o se opone al oleoducto de la refinería que públicamente apoya ya este PP en Extremadura. Sarkozy pronuncia mejor o, por lo menos, es audible desde la distancia.

Diario HOY. 3 de abril de 2009

Libro: “Guadiana 2008”. Autor: Jorge Soubrier. Confederación Hidrográfica del Guadiana, 2008. 260 pags.

Libro: “El final del desfile”. Autor: Ford Madox Ford. Editorial Lumen. 1.056 pags. 35,9 €

Sitios: Alconera. Provincia de Badajoz