Ojos para el Guadiana y el Tajo

14 01 2010

Artículo relacionado: “Ojos para el Guadiana y el Tajo”. Revista Vivir Extremadura. Año V. Nº 21. Febrero-marzo 2009

Uno de los últimos informes del Banco Mundial sobre la crisis internacional certifica alguno de los items que recoge el libro “El futuro económico de Extremadura: Por un desarrollo innovador” que presentaron el pasado 12 de enero en Mérida sus autores, Ramón Tamames, Ricardo Hernández Mogollón y José Fonseca. Dice el BM que el agua y la agroindustria definirán las áreas geográficas con ventaja para soportar la parálisis económica mundial.


Los recursos hídricos que aportan las cuencas del Tajo y el Guadiana hoy se han convertido en seña de identidad para nuestra región, certificado –como aquí avanzamos hace un año- en la Exposición Mundial de Zaragoza bajo el lema “Somos Agua Dulce”, rompiendo estereotipos desde dentro, y exponiendo nuevos espacios donde reivindicar y ofertar ese patrimonio natural, monumental, cinegético, gastronómico y de ocio activo, tesoros desconocidos por demasiados ciegos a las verdaderas variables que miden la calidad de vida. Pero, sin voluntad siquiera de participar en la trama, otros territorios ya reconocen desde fuera este potencial. Regiones que optaron por otro modelo de desarrollo –más cortoplacista- necesitan ahora trasvases desde alguna de esas cuencas para asegurarse, incluso, su supervivencia.


Las vegas del Segura o del Júcar decidieron reconvertir sus usos agrarios por los urbanísticos y, tras un crecimiento desmedido a sus propios recursos naturales, esperan –para su desarrollo y aún no sabemos si para el mismo consumo- que la “desértica” Extremadura, en la ignorancia o el interés de algunos comerciantes que recolectaron plusvalías en los regadíos del Guadiana durante lustros, sea solidaria. Dos modelos contrapuestos que, pese al parón generalizado, está arrojando tasas de desempleo durante 2008 respecto al año anterior bien distintas: en Murcia o Valencia entre el 66 y el 75%, mientras Extremadura cerró el año con un incremento anual del 28,2%, que tampoco es para ir de fiesta aunque con sensibles conclusiones, comparando uno y otro.


El filón energético

Agua y sol están asociados a energía. Lo sabemos en una Extremadura que debate ahora si prolongar la vida a la central nuclear de Almaraz a partir de 2010 y a qué precio evaluar el riesgo más próximo al 20% de la producción nacional en esta energía. Lo sabemos por el excedente energético que aporta a balanzas -que nunca se publican- porque todas esas presas y embalses que domesticaron ambos ríos producen el mayor volumen de recursos hidroeléctricos de la península (13% del total español). Y lo comprobamos ya esta generación de ciudadanos por el interés desmedido que las alternativas fotovoltaica, térmica, biomasa y renovables mixtas están despertando en capital ajeno y en términos municipales propios. Un potencial que se ratificará en la próxima cumbre hispano-lusa de Zamora con la futura construcción de un Centro de I+D+i para estas fuentes en las proximidades de la frontera en Badajoz, como primera locomotora al parque científico y tecnológico de la UEX. Sólo los primeros cálculos avanzan una creación de empleo en este sector próximo a los diez mil puestos de trabajo durante los próximos tres años para toda la región. El cluster energético que ha consolidado el gobierno regional debe catalizar esas expectativas.


La dispersión poblacional en un terreno tan extenso y la voluntad política de invertir fondos europeos agrarios y de infraestructuras en la modernización ha provocado un menor peso poblacional en el campo pero, sobre todo, una mayor racionalidad en el tamaño de las explotaciones, lo que incrementa el desarrollo económico: Del tomate para uso industrial (83% del total español) en el Guadiana y el tabaco (93% de España) en el norte extremeño, hemos pasado a protagonizar también excelentes revoluciones en la innovación, muy ligados a la eficiencia en las cooperativas. 12 de ellas facturan casi 500 millones de euros al año (un 6% del total del sector) y han elevado la cereza del Jerte, el alperujo de la oliva, la torta del Casar o La Serena, el merino, el vacuno, pero también el arroz o las frutas de regadío a mercados europeos. La puesta en marcha de Centros Tecnológicos del Cerdo Ibérico, de la Agricultura Ecológica o la labor investigadora agraria desde la Finca La Orden-Valdesequera incrementarán la excelencia en la producción y en nuevas variables para su comercialización, opción siempre segura en etapas de redefinición para los patrones de consumo.


Sólo la unificación en precios y el amparo de una marca capaz de competir en los vaivenes publicitarios de los mercados mayoristas son los dos escalones que completarían esa carrera por la excelencia alejan hoy esa posibilidad. La iniciativa en torno a la marca “Deguste Extremadura” y la promoción de “Alimentos de Extremadura”, como extensión a la difusión de la Marca de la región asociada a ese desarrollo sostenido como un valor de lujo en el siglo XXI donde todo está en duda, debería ser el comienzo en dicha escalada y que pasa por su presencia física en las capitales más exigentes de Europa.


Aquella Extremadura que se revolvió en los ochenta, no contra la energía nuclear sino contra la ubicación de una segunda central en la cabecera de los regadíos del Guadiana, contempla también que la apuesta por llevar agua hasta el más recóndito municipio iguala las oportunidades para acoger cualquier iniciativa emprendedora: Desde el turismo, aprovechando una Riviera Extremeña de cien kilómetros que conforman los cinco grandes embalses de Siberia y La Serena, el Tajo Transfronterizo o la presa lusa de Alqueva; hasta ese núcleo agroindustrial que produce el triángulo Miajadas-Don Benito-Villanueva, o el siderúrgico Zafra-Jerez de los Caballeros-Villafranca, que esperemos se completen con el cárnico en Tentudía-Fregenal, el vitivinícola en Tierra de Barros, el refinero en Los Santos de Maimona-Río Bodión, el cultural en Cáceres y el logístico en Badajoz-Mérida, con el apoyo del aeropuerto privado cacereño.


Los ojos del Guadiana –como el gran angular de Buñuel para las cercanías del Tajo- fueron construcciones conceptuales que difundieron una Extremadura seca, un río que se agotaba en casi un desierto. Ese interesado sanbenito facilitó, incluso, que la gente creyera la falacia de que su nombre se debía a un clima “extremo” y “duro”. Nunca sabremos si para que agradeciéramos eternamente las faraónicas obras hidraúlicas que llevaron regadío al secano, aunque esas élites -a quienes agradecer- explotaran sus mejores rendimientos, comerciando materias primas o la energía.


Ahogando el rencor en el subsuelo de la historia por los que discurre este río, en cuya orilla el gran imperio levantó la capital de Lusitania, Emérita Augusta, los ojos con los que, de nuevo, miramos hoy al Guadiana y al Tajo no son muy distintos a los de Virgilio… Sus cursos dibujan el internacionalismo ibérico que hoy es la esencia del valor estratégico de la región; y Virgilio es hoy una Universidad de Extremadura que es una de las tres hélices (Gobierno-Universidad-Empresa) con las que el profesor Hernández Mogollón define el motor del desarrollo. Sólo la capacidad emprendedora e imaginativa de los que deseen residir en una tierra, que se ha sacudido ya la condena de la periferia, marcará la velocidad de un cambio imparable.


De momento, al río Guadiana le han puesto faro. Capital holandés, líder en superficies comerciales, ha presentado este mes un gran complejo de 150 millones de €, vinculado a esa dimensión estratégica y transfronteriza. Pronostican alrededor de otros tres mil empleos que, en tiempos de sombras, no es poca luz para los ojos: Siga la cuenta.


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Imagine

28 11 2009

Hay docentes que cooperan para que los alumnos pasen por el calvario de disipar sus castillos en el aire


Escojo esta canción del ex beatle, un himno al idealismo, para titular en una nueva etapa del diario HOY este milenio: “Imagina a la gente viviendo en otro mundo”, dice Lennon, cantante de la paz. La imaginación es el triunfo de la razón. Ilustra el progreso del mundo. La luz de la resurrección para los creyentes tras la muerte. Los avances de la humanidad nacen de ella. Es la bisectriz que une Cervantes, Saramago y el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán. La proyecta hasta el realismo mágico latinoamericano, más allá de interpretar hechos novelados que definen a la Biblia, al Corán o “El siglo de las luces” del musicólogo cubano Alejo Carpentier.


Como el sol y el agua, da vida a la tierra. Alumbra el futuro. Ahora que copiamos modas de films o videojuegos, cobra más valor Miró, la música de los ochenta, el misterio del carnaval veneciano, chispa y fantasía en Río, Cádiz, Tenerife o Badajoz. Vive la Sevilla de Velázquez y Murillo, jarana del señorito, gitana que vende flores, ciudad donde llaman imaginería al arte religioso, que guarda sueños en el Real Archivo de Indias –muchos extremeños- hechos realidad.

No existe estrategia militar más eficaz. El caballo de Troya o fortalezas de frontera –la Vauban- son patrimonio de la humanidad. Con la ciencia, inspira la investigación: centros tecnológicos en Masachusets y Monterrey; el CTAEX transforma vegas y viñas en alimento; o en el previsto para el cerdo en Zafra. Creación, el ágora, pregón del Gabinete de Iniciativa Joven, batalla al pasado. Implantamos alimentos saludables en comedores, vacunas… y aún colegios o universidades tratan a los alumnos como pencos. Docentes que cooperan para que pasen por el calvario y disipar sus castillos en el aire. Comulgan con ruedas de molino cuando parece delito persistir con tan primitivo método. Fabrican frankensteins. Aniquilan sus almas para sumirlos en rotondas denunciables: ya los premian, como ratas de Paulov, con un quesito como aprobado; ya, como titís, excursiones o paseítos en barca. Para más inri, cien millones de niños no van a la escuela. No recogen ideas de baldes en el patio de juegos para perjuicio de la comunidad. Mantienen el “quien mucho abarca, poco aprieta” en este siglo de Internet. Para tanta memoria, Extremadura adquirió el computador Lusitania.

Imaginar no es un don, ni un lema publicitario: “Cuanto más trabajo, más inspiración tengo”, decía Picasso. Quienes recurren a botellas, porros o pastillas sólo aparentan por un instante ver la luz. Creen que borrachos y niños dicen la verdad. Terminan por pegarle patadas sin tono ni son, o abren el tiro al blanco, cuando se escapa. Otros optan por lo más cómodo y costoso: contratan a dedo creadores fuera de su ciudad. Olvidan artistas propios. Mantienen la barrera y renuncian a despeñarse, asidos a su caja de seguridad. Hubo, y hay, alcaldes sin ilusiones, presos de rutinas, calvos de ideas, antes de imaginar una ciudad más sostenible.

Ideas, poder de los hechiceros en las tribus. La magia sacó al genio de la lámpara. Hasta para la falsa denuncia de Floriano contra las escuchas del SITEL regala la mejor respuesta. La dio el ilusionista Robert Blake en el teatro López de Ayala: “No le dé más vueltas. Todo lo que usted ha visto –ha leído, en este caso- es sólo producto de su imaginación”.

Diario HOY. 28 de noviembre de 2009

Libros: “Don Quijote de la Mancha”. Autor: Miguel de Cervantes Saavedra. Varias eds.

Libro: “Vida y hechos del pícaro Guzmán de Alfarache: atalaya de la vida humana” de Mateo Alemán. Volumen 33 de la Colección de los mejores autores españoles. Bandry, 1847. 482 pags.

Libro: “El año de la muerte de Ricardo Reis”. Autor: José Saramago. Punto de Lectura, 2004. 600 pags. 10 €

Libro: “La encantadora de Florencia”. Autor: Salman Rushdie. Editorial Mondadori. 336 páginas. 23 €

Libro: “La educación de Hopey Glass”. Autor: Jaime Hernández. Editorial La Cúpula. 18 €




Sitio recomendado: Fortificaciones de frontera. Muralla Vauban. Badajoz






El Sur también existe

16 10 2009

Los niños son la clave. Uno da la vida por todo y por todos a cambio de que los niños sean más felices en el futuro


Cada día que descubro una nueva letra de Serrat, o las rememoro, no por desconocidas dejan de producirme placer. Con cada escucha, me acuerdo de los cientos de extremeños que tuvieron que coger sus bártulos en cuatro días y poner rumbo a cualquier parte para poder sobrevivir. Fue el sino de hombres y mujeres de Extremadura, Aragón, Murcia o Andalucía. Los que no se fueron como obreros de la construcción, lo hicieron como policías o guardias civiles, una salida laboral casi obligada para una tierra con tan pocas alternativas como le dejó la posguerra a esta región de secano y de baldíos. La mayoría de ellos cuando se tuvo que industrializar España; desde el campo también se colaboró y aquel excedente de mano de obra agraria se empleó en fábricas de automóviles, talleres, comercios… En Cataluña y en Euskadi. También en Alemania. Hasta un hijo de ellos les salió cantante, y de éxito mundial, el bueno de Juan Manuel.

Hoy, las historias se cuentan con la frialdad de un documental como el último premio ‘López Prudencio’ de periodismo sobre los 50 años del Plan Badajoz o -un poco más cálidas- si uno se deja llevar por la poesía del nen del Poble Sec. Los desgarros no se pueden cantar, ni novelar. Los escritores deberían abstenerse de fabular sobre el sufrimiento o la intrahistoria de quienes tragaron con ese calvario interior: niños que se crían sin el contacto diario de su padre o, lo que es irremediable, los niños que nunca volvieron a verlos por la ira dirigida de unos desalmados o porque un hombre sólo y joven, trabajando en una ciudad, termina por complicarse la vida.

Ésa es la clave de Serrat. Era el ‘Nen del Poble Sec’, el niño que vio transformarse su barrio industrial en una nueva zona de servicios y urbanismo. El ‘Nen’ clamó la poesía de Machado, otro exilado por abrazar el uso de la razón y de la fé sin más bagaje que su maleta y sus libros. Eso llevo y eso traigo hasta que me llegue la muerte.

Ésa es la clave, los niños. Uno da la vida por todo y por todos a cambio de que los niños sean más felices en el futuro. Sólo los niños. Estamos en esta vida por ellos, por hacer más felices a los hijos e hijas (a ver cuando se iguala esto en el lenguaje y en las sucesiones). Los hijos propios y los ajenos. Todo porque sean más felices, más seguros, lo demás es puro espectáculo. Lo hace el militar en Kosovo o en Irak, el médico de una ONG, o el político cuando arriesga su vida en una declaración. Sólo por ellos, por los hijos. Sólo quien no los tiene, jamás podrá sentir el dolor que te rompe el alma cuando te dicen que dejarás de verlos.

Aquí tienen ustedes mi cabeza en el cadalso, arriba está mi fotografía. Dicen que no hay intelectuales comprometidos. Bórrenme del primer concepto, pero milito convencido en lo segundo, gracias a la educación. En el fondo, creo que es porque los salesianos fundaron el sindicalismo cristiano. Existe una fórmula que concilia los intereses, que se basa en la cooperación, en el pacto, en la economía de recursos porque lo único que se busca es el interés general… la paz. Lo hicieron nuestros padres en la Transición. Lo hizo el Rey y una generación. Hagan lo que crean con ella. Yo me bajo en la próxima. Es la mejor herencia que puedo dejarle a mi hijo, y a toda su generación: ¡Siempre Joven! -dijo Domingo Savio.



Diario HOY. 16 de octubre de 2009

Libro: “Antología poética”. Autor: Antonio Machado. Prólogo de Julián Marías. Biblioteca Básica Salvat, 1970. 190 pags.

Libro: “La música del hambre”. Autor: J.M.G. Le Clézio. Editorial Tusquets, 2009. 214 páginas. Precio 17 €.

Sitio recomendado: Extremadura







El lujo de lo cotidiano

6 10 2009

Artículo relacionado: “El lujo de lo cotidiano”. Vivir Extremadura. Año IV. Nº 18. Agosto-septiembre 2008

Dos veleros ultramodernos que entrenaban en las costa mediterránea de Almería, de 14 toneladas cada uno, altos como un edificio de 12 pisos y con 21 metros de eslora, se toparon con la lancha patera que, tras seis días a la deriva, tuvo que arrojar al mar los cadáveres de nueve niños que intentaban alcanzar junto a sus madres otra vida. Fue la estampa de los dos mundos, el deporte de élite que apuesta su orgullo continental en la Copa América cada dos años, frente a los que persiguen formar parte de esa vida que cada tarde les llega a sus chabolas por satélite. Demasiado insoportable para cualquiera que se defina como ser humano. Demasiado doloroso para mostrarse inmutable a esa sangría continua.

En estos periodos de crisis, las tragedias de los subsaharianos que intentan llegar a las mismas playas donde tomamos el sol o visitamos el chiringuito, nos revela frente a un sistema que nadie entiende: ¿Son necesarios 19 platos en un menú para satisfacer a los dirigentes de los países más ricos, agrupados en el G-8?; ¿Deben mantenerse los sueldos estratosféricos para altos ejecutivos y miembros de Consejos de Administración, mientras desde esos mismos foros se reclama mayor austeridad salarial y reducción del gasto social? ¿Por qué el Gobernador del Banco de España afirma que el incremento permanente del IPC durante los últimos meses se debe a que nadie renuncia a sus márgenes de beneficio?

Entre los valores de los que presume Extremadura se encuentra, precisamente, el de la proporcionalidad. No encontrarán en estas latitudes ni el urbanismo agresivo de altura y hormigón en su paisaje, ni altibajos estruendosos en precios ni eventos que permitan el distingo entre sus gentes. Cualquiera que nos visite podrá compartir una representación de Medea o de Las Troyanas en el Teatro Romano de Mérida, sin necesidad de sentirse discriminado por la estética o su sitio en la platea. No lo permite, en principio, ni el solano de las noches de julio.

Pero, sobre todo, se ha construido un ecosistema social basado en una máxima repetida por los responsables públicos durante años: “Preferimos caminar un poco más lentos, pero todos juntos”. Esa filosofía permite hoy que convivan restaurantes reconocidos por entidades internacionales (Atrio, Aldebarán, Il Gigno, Paradores…) con redes de comida autóctona como los Miajones, repartidos por núcleos rurales donde lo cotidiano se ha convertido en original carta de presentación, sin necesidad de satisfacer al comensal con más de dos platos y postre. Y que la convivencia entre las familias que somos y las que llegan se produzca sin conflictos evidentes, quizás porque durante demasiadas décadas fuimos nosotros los que emigrábamos en búsqueda de un futuro mejor.

En aquellos años, cuando el realismo de posguerra de Ana María Matute fue reconocido con el premio Nadal, el fotógrafo Eugene Smith retrató el dolor en negro de un pequeño pueblo cacereño, Deleitosa, que hoy en nada se parece con aquella oscuridad. Quizás, por venir de donde venimos, nos gusta a los extremeños presumir de nuestra cotidianeidad actual, sin miasmas ni alharacas, con nuestros hijos, afortunadamente, a nuestro lado. Algo -¡Y cuánto lo siento!- de lo que no podrán disfrutar esas nueve madres que sobrevivieron al drama de Almería. Tampoco, por otros motivos, aquellos que antepusieron su éxito profesional a las renuncias que exige lo privado. La propia Ana María, hurtada durante los años de infancia de la crianza del suyo por un divorcio con mal acuerdo, dejó en su literatura todo el poso de dolor que despide una madre desgajada de lo que parió.


Matute noveló la vida gris. Las mismas letras de lo cotidiano que tanto placer nos despiertan a todos los que somos felices con la normalidad. Porque, hoy, por arriba y por abajo, entre las élites económicas y entre los que huyen del infierno africano, ser normales es un lujo. Un lujo mucho más barato y común en Extremadura por venir de donde venimos.


Libro: “Los hijos muertos”. Autora: Ana Mª Matute. Plaza & Janés. 2000. 557 pags.

Libro: “Primera memoria”. Autora: Ana Mª Matute. Planeta Editorial. Destinolibro. 256 pags. 6,95 €. Premio Nadal 1955.





La noche es joven

11 09 2009

Los padres de los vándalos de Pozuelo no pueden negarse a la decisión del juez y después descargar las culpas en los demás


En lugar de hacer botellón, los jóvenes de La Serena han organizado una ruta nocturna, a la luz de la luna, para recorrer a pie cuatro kilómetros por el camino de Valdejazmín. Salen de Castuera desde el aparcamiento del Museo del Turrón a las nueve y media de esta noche, tutelados por la asociación Luna Serena, y al final del trayecto les aguarda un pequeño refrigerio para reponer fuerzas.


Esta cita, laica y nocturna, se suma al peregrinaje, devoto y mariano, que esta semana precedió la celebración de la patrona de Extremadura, Ntra. Sra. de Guadalupe. Como en el camino de Santiago, cientos de peregrinos -algunos rezando el rosario como propone el cardenal Rouco para alternancia al botellón o pendientes de los ruidos de la noche, como sorprendiera el escritor y merecida Medalla de Extremadura, Sánchez Adalid- recorrieron a pie mayor distancia.

Ambas iniciativas son loables. Ni una es de izquierdas, porque el gobierno municipal sea de un color, ni todos los peregrinos votan a la derecha o creen que el rezo es el mejor antídoto para frenar las hormonas. Desde luego, contrarrestar la falacia de que los hechos vandálicos acaecidos en Pozuelo de Alarcón están protagonizados por jóvenes forasteros “y de izquierdas” sería tan estúpido como recordar que en ese municipio gobierna el PP con competencias para proteger sus instituciones, según ley. Los vándalos son vándalos -crecidos con la nocturnidad y la euforia- y forman parte mínima de una juventud que comienza a engordar con peligro lo que los sociólogos denominan “abstencionismo militante”: No sólo no van a votar, sino que se sienten orgullosos de ello.

Cuando el destello de las luces de neón se marchita, las transiciones son traumáticas. Le escuché ayer al actor Imanol Arias que “cómo vamos a abrazar una nueva economía sostenible, si hay gente que carece de lo más básico” y me acordé de los 420 euros, los impuestos, la reforma para una mínima cobertura sanitaria que pretende Obama como inicio del nuevo sueño americano, y de los proyectos industriales que generan empleo sin que renunciemos a disfrutar de parajes bucólicos. Cumplir todas las garantías y abrir esperanzas de futuro para nuestra juventud, al mismo tiempo.

Tenemos el mejor ratio de bibliotecas públicas, pero tan vacías a diario como dotadas de fondos; usamos poco las pistas polideportivas y nos repelen los inmigrantes jugando en ellas; nos sentimos españoles, orgullosos con normalidad de que venga La Roja, convivimos ejemplarmente con ello, pero mañana estaremos a garrotazos localistas en otro partido de liga regional; nos regalan una noche y la luna para besarla, y todavía terminarán la madrugada destrozando papeleras cuando maldigan no haber recorrido el camino alumbrado por sus ojos enamorados.


Las transiciones son traumáticas. Sería hipócrita no reconocer que todos hemos colaborado, gozado y sufrido con este recorrido. Nos caemos y nos levantamos. Pero si en este trayecto sancionan a alguien y le obligan a regresar a casa antes de la diez, los padres que te tutelan no pueden negarse a cumplir la decisión judicial y descargar las culpas en los demás, como ocurre con los detenidos en Pozuelo. Una comunidad la formamos todos y es la que nos abriga frente al individualismo. Si no, los traumas terminan en fracturas insoldables. Y restañarlas, desde luego, sí es de izquierdas… y no tiene por qué no ser de derechas: Es una cuestión del sistema de valores en plena transición.



Diario HOY. 11 de septiembre de 2009

Libro: “Amanecer”, “Eclipse”, “Luna Nueva” y “Crepúsculo”. Autora: Stephenie Meyer. Editorial Alfaguara. Precio aprox. 17,5 €

Libro: “Después del anochecer”. Autor: Stephen King. Editorial: Plaza y Janés. 464 páginas. 21,9 €

Libro: “Los vivos y los muertos”. Autor: Edmundo Paz Soldán. Editorial Alfaguara. 204 páginas. Precio, 15,5 €


Sitio recomendado: Atardecer en La Siberia extremeña. Comarca de Badajoz








Como agua para gasolina

10 09 2009

Artículo relacionado: “Como agua para gasolina”. Vivir Extremadura. Año V. Nº 25. Octubre-noviembre 2009.

A la candidata de la derecha portuguesa, Manuela Ferreira Leite, el tiro le salió por la culata. Si hubiera dispuesto más pólvora en su percutor de antiespañolismo, se hubiera reventado ese pecho disfrazado por trajes chaqueta y collarres, que rememoran una foto sepia de Carmen Polo de Franco, cuando su esposo y Oliveira de Salazar recelaban de aquella Unión Ibérica con uniformes e himnos militares. Comenzó la precampaña con tres puntos de ventaja, tras la victoria del PSD en los comicios europeos, y –antes de saber el resultado final de las generales portuguesas- afronta el sprint de la campaña con una distancia negativa de entre tres y seis puntos respecto al actual primer ministro, el socialista José Sócrates.

La doctora Ferreira Leite -Ministra de Finanzas durante el gobierno Durào Barroso en 2003 y partícipe de los compromisos internacionales que certificaban el trazado internacional de la alta velocidad ferroviaria que desde que en 1989 el entonces presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, luchara por introducirlos en la agenda de prioridades europeas- manifestó que este proyecto que enlazaría la península con Europa “sólo beneficia a España porque conseguiría más fondos europeos” y que no iba a colaborar en que su país “se convirtiera en una provincia española”. El apoyo de los socialistas portugueses y españoles a la candidatura del que fuera su jefe de gobierno conservador para renovar la Presidencia de la Comisión Europea dejó finalmente sin argumentos a un discurso retrógrado y autárquico que removió bilis nacionalistas pero se topó con los que advirtieron que el progreso de su país peligraba: Según datos del área de fomento portugués, la inversión de 8.700 millones de euros en las variables de la alta velocidad Lisboa-Vigo y Lisboa-Badajoz supondría la generación de 36.000 puestos de trabajo.


Las cumbres hispano-lusas, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009), no sólo fijaron las comunicaciones entre ambos países. Centros de I+D+i como los de nanotecnología en Braga o para el desarrollo de energías renovables en el campus universitario de Badajoz son producto de esas citas bilaterales. La cooperación se materializa con Eurorregiones como la firmada este mes entre el Alentejo, la Región Centro y Extremadura (Euroace) y que englobará proyectos más locales como el entorno de Alqueva, la eurociudad con Badajoz como epicentro y las sinergias del Tajo internacional, desde relaciones urbanas como Triurbiur hasta el aprovechamiento de recursos turísticos en la raya luso-cacereña.


El agua es el mejor antídoto para la gasolina. Cuando no llega a anular su potencial combustible, al menos la rebaja. Por ello, la misma semana que la candidata conservadora rescataba a Joao IV, duque de Bragança, la vicepresidenta económica de la Junta de Extrenadura, Dolores Aguilar, anunciaba que la empresa israelí Clean Technologies Group, líder en depuración de aguas en zonas desérticas, participará en el Centro de Investigación del Agua que se ubicará en el entorno de ese parque científico-tecnológico, en Badajoz. Ayudará a incrementar los ratios de descontaminación del agua, de recuperación de ecosistemas, de uso de plantas depuradoras y del uso eficiente del agua con fines agrícolas para todo el área transfronteriza, y generará empleo y conocimiento.


Es el agua el flujo que anuda al territorio implicado en la presa de Alqueva. El pasado 22 de septiembre, el gobierno extremeño presentaba un Plan de Ordenación del Territorio de Alqueva que ata el futuro turístico de cinco municipios extremeños a otros siete pueblos portugueses. Todos comparten un proyecto estructurante de las tierras del gran lago que supondrá un nuevo futuro turístico para 250 kms cuadrados basado en las rutas patrimoniales, gastronómicas, la naturaleza y los deportes naúticos.


Es esa cooperación la que genera progreso para zonas que, hasta hace pocos años sufrían la condena de ser periferia. La frontera, donde se sembraron desconfianzas durante siglos, se une hoy a un futuro común; el agua –motivo de conflictos hoy en medio mundo- se convierte en la trenza del desarrollo, vinculante para esos doce municipios. Se extenderá territorialmente hasta el nacimiento de los ríos Gévora y Zapatón, más allá de La Codosera, mediante el futuro proyecto denominado Guadiana Internacional. Completaría así la acción iniciada en Cáceres en las riberas transfronterizas del Tajo pero, además, se extiende para disolver cualquier duda entre ambos Estados sobre proyectos urbanísticos de costa interior, o sobre industrias energéticas que se ubicarán en las tierras que baña el Guadiana. Ambos países comparten las garantías exigidas (calidad de aguas, vertidos, cotas, impactos urbanísticos… que hagan veraz la sostenibilidad) porque son exigencias que vinculan el futuro de zonas colindantes, aliadas, a un sitio y otro de una frontera difuminada ya por la Unión Europea y por su normativa común.


El milagro del agua transforma el sol en desarrollo para Extremadura, Alentejo y el centro de Portugal. Tierras de agua, entre el Tajo y el Guadiana, capaces de disolver cualquier riesgo que generan los odios atávicos en combustión. Agua para regar con una ducha fría a quien tanto abusó de laca en la melena y fuego en la oratoria; a quien puso en riesgo el progreso compartido de una periferia que se rebela a combatir más siglos para glorias de Lisboa o Madrid; a quien siembre dudas sobre proyectos que arraigarán a esa gente anónima en sus municipios… ¡Vayan, vayan a ver la dehesa en regadío en Villanueva del Fresno, con dos centenares de trabajadores y la fruta en los mercados alemanes gracias al agua de Alqueva! Es, en definitiva, agua que apaga el llanto ardiente de la emigración que asola la historia de estas tierras. Agua que también servirá para refinar la gasolina que necesitan las embarcaciones de recreo en Alqueva.