Cuando la religión se convierte en valor y no en conflicto

25 03 2008

Artículo relacionado: Vivir Extremadura. Año IV. Nº 22. Abril-mayo 2009. “Cuando la religión se convierte en valor y no en conflicto”.

¿Se imaginan ustedes un par de vuelos charters al año que conectara a las dos Guadalupes, la extremeña y la mexicana?; ¿No creen que esa oferta se llenaría con un pasaje criollo deseoso de combinar su religiosidad con el deseo por conocer el origen de su credo mariano? Sin ser tan ambiciosos: ¿Si la población ibérica envejece con cada cohorte generacional, se siguen jubilando a los 65 años y necesitan de una oferta de ocio acorde a su salud, su cultura y sus inquietudes, alguien ha pensado en aprovechar la red de parroquias, centros diocesanos o cofradías a un sitio y otro de la raya para ofertarles un turismo de fin de semana que combine el hecho religioso con el disfrute de un patrimonio artístico, una gastronomía vecina y una liturgia en un idioma distinto, pero igualmente vecino? ¿Se imaginan a los mayores de Évora contemplando el jueves santo en el Teatro Romano de Mérida? En estos tiempos de desencuentro entre lo civil y lo religioso, entre lo laico y lo católico, hasta en el turismo las crisis abren nuevas posibilidades y de convivencia entre lo espiritual y lo mundano. Así lo entendieron años atrás Junta de Extremadura e Iglesia, cuya comisión mixta para la rehabiliitación del patrimonio histórico ha cumplido ya lustros de trayecto.



El mayor impacto de esta crisis en el turismo rural se le atribuye por la falta de canales de distribución de confianza. Ésa es la principal causa por la que sólo un diez por ciento del turismo extranjero se decide por la alternativa rural. Este hecho, unido al aumento del precio del alojamiento –que subió un 3,3% en 2008- han motivado la bajada general de las pernoctaciones. Sin embargo, se mantienen desplazamientos vinculados a hitos culturales o lúdicos como flujo permanente de visitas. No olvidemos que eventos como la Champions League, Juegos Olímpicos o Campeonatos Mundiales se han unido en los últimos años al flujo turístico como las exposiciones mundiales o universales, los parques internacionales temáticos o los congresos y ferias expositoras… ¿Por qué no un turismo religioso?


Las primeras semanas de marzo (de 2009), la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras; la consejera de Cultura y Turismo, Leonor Flores; y el obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro inauguraban un centro de divulgación de la Semana Santa cacereña en la cripta de la iglesia de la Preciosa Sangre. En esta construcción jesuítica del siglo XVIII se ha recuperado también un espacio anexo, el ajibe subterráneo del centro cultural San Jorge, y permite al turista enfundarse un capuchón de nazareno o comprobar el peso que carga un costalero, amén de contemplar las 13 túnicas de todas las cofradías que desfilan en esa Semana Santa, vídeos, fotografías, archivos sonoros y olores que recrean el incienso, la cera y las flores que la envuelven. Ese mismo día, la Diócesis de Mérida-Badajoz reclamaba recursos para incorporar la Catedral Metropolitana de San Juan Bautista, recién rehabilitada, al catálogo turístico de la ciudad. Badajoz pertenece a la Red de Ciudades Catedralicias, cuya presidencia ostentará el próximo año. Las últimas obras, financiadas con dinero público, han descubierto la riqueza patrimonial del Retablo Mayor, la Rejería policromada, la Sillería coral, los tapices y ha reformado las cubiertas del edificio. Siete años atrás fue su Museo catedralicio quien se benefició de otra revalorización.


La Vía de la Plata y el Camino de Santiago

Durante estos tres últimos años, sólo el Plan de Dinamización Turística de tres comarcas del sur de la provincia (Sierra Suroeste, Tentudía y Campiña Sur) ha iluminado las iglesias de Granada, en Llerena; de la Consolación, en Azuaga; o el Monasterio de Tentudía en Calera de León. Ha procurado la accesibilidad al Centro de Interpretación de la Orden Franciscana en Segura de León o en la Casa-Museo de Zurbarán en Fuente de Cantos, ha dotado de audioguías, puntos de información multimedias, ha señalizado esos enclaves… En definitiva ha ampliado las dotaciones turísticas en las proximidades a una Vía de la Plata cuya primera Guía del Caminante, editada por las instituciones extremeñas en 2005, conectaba el itinerario de Antonino con Astorga y, desde allí, hasta Santiago de Compostela, sin duda el enclave de la península que más y mejor rentabiliza el hecho religioso como un hecho cultural y turístico. Sus albegues y centros de interpretación la convierten en la gran arteria turística de la región.

Sobre esos ejes y los ya conocidos (Semana Santa de Jerez de los Caballeros, Retablo gótico de Calzadilla, Convento de San Francisco en Zafra, los hitos de las Órdenes de Santiago y Alcántara, las ermitas, Trujillo, Los Empalaos, la Catedral y el Parador de Plasencia..) le uniremos una gastronomía que nace también de los fogones benditos: Guadalupe y su recetario de vinos, aceites y vinagres; el de los Monjes de Alcántara, el más antiguo de Europa, y que cuenta la leyenda que se guarda en la Biblioteca Nacional de París desde que lo usurpara el general Junot; los dulces de las clarisas en Llerena, Siruela, Cabeza del Buey, Almendralejo o Campanario, o los de huevo y almendra venidos de Portugal; el bollo turco de Jerez y los cubiletes reales de las monjas de Zafra; el vino de misa de Los Santos de Maimona o la gloria de San Pedro de Alcántara… incluso, si no nos puede la conciencia, siempre podemos salvar la cuaresma como antaño: tirando el cerdo, las gallinas o los conejos al río para que, una vez en remojo, se excluyeran de la carne y se cataran como frutos del agua. Ese mismo agua de cacao que endulzaran en México unas monjas para descubrir el chocolate a la humanidad y que es el color del rostro de la Patrona de Extremadura que siglos atrás guiara a aquellos emprendedores por las desconocidas tierras de América y que hoy nos ofrece una nueva senda de convivencia, pluralismo y prosperidad a través del turismo idiomático que compartimos los iberoamericanos.



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