Spanier 44.904

11 06 2011

Me quedo con Semprún, intelectual que vio en Europa el antídoto a los egoísmos, quien nos trajo un museo para Dalí y otro para los Thyssen

Dos judíos americanos de filiación germánica entraron el 11 de abril de 1945 para liberar el campo de concentración de Buchenwald. Allí estaba Jorge Semprún. Deseado o no, la vida de Semprún fue para Europa como la de Forrest Gump en los EE.UU: siempre estuvo allí. En su caso, nunca por casualidad sino por compromiso ideológico pero la historia del siglo XX pasó por sus ojos y su pluma hasta en guiones de cine con Alain Resnais o Costa Gavras. Nieto de Antonio Maura e hijo de un gobernador civil y diplomático republicano; exiliado y resistente al nazismo, deportado por la Gestapo; militante del PCE y expulsado después por sus críticas, luchó contra el totalitarismo que reconocía desde que Hitler y Stalin sellaron el Pacto de Munich; afrancesado en España y “rojo” en París; aceptó el ministerio de Cultura en 1988, sucediendo a Javier Solana, y contribuyó así a enterrar el rencor entre las dos Españas. Recuerda Felipe González, entonces Presidente del Gobierno, que, pese a esa tradición republicana, fue el único ministro que solicitó audiencia con S.M. el Rey D. Juan Carlos para comunicarle antes que a nadie su cese, tres años después: “Llevaría en el ADN ser nieto de Maura, primer ministro con Alfonso XIII”, ironizó Felipe.

Es lo que tiene el ADN, que siempre revela información. Para el aspirante impaciente de la derecha en Extremadura, algunos llevan en el suyo “ocultar facturas”. Desde Arzallus no se habían retratado mejor. Y eso que -pese a que sus pactos locales con unos y otros dejarán en agua de borrajas esa cantinela de que gobierne la lista más votada- esta derecha ridiculiza que algunas familias cotejen sus señas genéticas para poder enterrar a sus muertos: “Se tiran todo el verano desenterrando huesecitos con dinero público” llegó a afirmar un dirigente del PP extremeño el pasado verano. Hoy, apelan al ADN como el determinismo que combatió Semprún en Buchenwald y enmascaran los “huesecitos” con las bilis que sólo el rencor puede activar.

Me quedo con Semprún. Con el intelectual que siempre vio en Europa el antídoto a los egoísmos. Con quien trajo a España un Museo para Dalí y otro para la colección Thyssen, ese prusiano casado con Carmen Cervera y heredero del otro pasado. Quien nos encargó mantener la memoria europea de la resistencia y el sufrimiento, comenzando por la judía, y ese olor a carne quemada que se impregnó para siempre en su memoria. Quien, esquilmado por unos y otros, regresó un día al campo de exterminio, convertido en museo del país de nunca jamás, y exclamó sin rencor alguno: “Estos alemanes son increíbles”. Me quedo con el relato sobre sus días del preso español 44.904 en Buchewald porque con aquella cifra grabaron en su ADN que sólo en el heroísmo de la razón una persona salva su alma y, de paso, la de la misma Europa. Descanse en paz y nos invite hoy su testimonio de vida a reflexionar. Si estos son tiempos revueltos, imaginen estar marcado de por vida con el Spanier 44.904 en tu piel impregnada con el veneno del rencor. Y llegar a morir en paz, empezando por uno mismo.

Diario HOY, 11 de junio de 2011

Libro: “La escritura o la vida”. Autor: Jorge Semprún. Editorial Tusquets. Barcelona, 1997. 330 pags.


Sitio recomendado: París. Francia





Romper la periferia

4 09 2009

El AVE en Portugal crearía 36.000 puestos de trabajo permanentes y entre 6,1 millones de pasajeros el primer año y 10 millones en 2030


Las declaraciones son hoy compromiso electoral. La derecha portuguesa oficializó en su programa la voluntad de no ejecutar el AVE si vence en los comicios municipales y generales convocados para octubre. Su candidata, Manuela Ferreira Leite, aboga por congelar las obras que unirían Lisboa con Madrid y con Vigo, vía Oporto en 2013. Ferreira, quien ya ocupara la cartera de Hacienda en el último gobierno del actual Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, supera así en estética y conservadurismo a la mismísima Thatcher, copiándole incluso sus chaquetas ocres y la mirada adusta. El pasado 22 de junio defendió en Torres Vedras, durante la presentación de la coalición PSD-CDS, una estrategia autárquica que destine el dinero a los comedores sociales y a las personas en situación de emergencia.

El coste de las dos líneas de alta velocidad será de 7.700 millones de euros, a los que habría que sumar otros mil más para obras conexas. El 20% del coste vendría de fondos comunitarios; otro 38% del flujo de caja que generen las concesiones por 36 años: sólo para el tramo Porceirao-Caia, compiten dos consorcios con participación de empresas españolas (ACS, Dragados y Sacyr Vallehermoso) aunque el 90% del proyecto se realizaría por compañías portuguesas, según un estudio realizado por el propio gobierno Durao-Ferreira en 2000; y el resto, 42%, con fondos estatales.


Según cálculos del gobierno actual, el AVE supondría la creación de 36.000 puestos de trabajo permanentes, entre 6,1 millones de pasajeros –el primer año- y 10 millones en 2030 sólo en la línea Lisboa-Madrid. La cuota lusa de transporte ferroviario entre ambas capitales pasaría del 2 al 19% y llegaría al 20% del transporte de mercancías entre los dos países. Junto a la estación lisboeta, Portugal prevé también un aeropuerto interconectado en Alcochete de gestión privada.

Estados Unidos, Francia y España han apostado ya por la alta velocidad ferroviaria. A Ferreira Leite la apoyan ese populismo, un manifiesto firmado por 28 economistas y –sobre todo- la victoria del PSD el pasado 7 de junio en las elecciones europeas. El último sondeo arrojaba a su favor 3,5 puntos respecto a José Sócrates.

Para la periferia, para el Alentejo y Extremadura, la decisión tomada por el PSD en Lisboa supondría desmantelar sus expectativas logísticas y de conexión con Europa -para unos- y con el mar y sus puertos, para otros. El asentamiento de iniciativas empresariales en Elvas y Badajoz, principalmente, se vaciarían de sentido si no se vertebrara el tráfico europeo y todos los cálculos anteriores de diluirían en un río de históricas ilusiones.

Localismo y nacionalismo no casan con la sensatez. Racional hubiese sido conectar Lisboa con Madrid por La Serena hasta Brazatortas pero hurtaba el desarrollo a Cáceres, Navalmoral y Plasencia. De ahí la “zeta” trazada –pero nunca presupuestada- en Extremadura por Alvarez Cascos cuando esos alcaldes eran sus correligionarios. Por eso, localismos y disputas entre vecinos no deberían alejarnos de la causa común. Una unión que perviviría para exigir que, ocurra lo que ocurra en las elecciones, se cumpla lo firmado en sucesivas cumbres bilaterales, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009). Siglos de desencuentros nos enseñan por qué, hasta la fecha, algunos fuimos periferia mientras los centros de poder se enrocaban en centralismos para cimentar aún más su fortaleza interna. La solución, como siempre: Más Europa.


Diario HOY. 4 de septiembre de 2009

Libro: “La tierra devastada. Historia Contemporánea en la Raya extremeño-alentejana”. Autor: Moisés Cayetano Rosado. Diputación de Badajoz.

Libro: “La gran trilogía”. Autor: Gregor von Rezzori. Editorial Anagrama. 904 págs. 34 €

Sitio: Estaciones de ferrocarril de alta velocidad en España: Zaragoza







Clases medias

28 08 2009

En ella se citan asalariados de cuello blanco, funcionarios, autónomos, comerciantes… Hasta los columnistas de esta página nos sentimos como tales


Yo le hecho la culpa a los mods, esa tribu urbana que surgió en Gran Bretaña como antítesis a los rockers y que tiene en el film Quadrophenia, en el personaje “As” que encarnaba Sting y en la música de The Style Council o The Jam como máxima expresión artística. De hecho, el primero de estos grupos suele amenizar el mítin que cierra las campañas del Partido Laborista inglés y su imagen, con traje y corbata, se convirtió en icono para que Thatcher tampoco discriminara a los obreros por su estética. Claro que al final de la película, cuando descubren que Sting es pura pose y su liderazgo tribal se desmorona al verlo como botones en la puerta de un hotel, el protagonista -obrero de parka verde, traje ceñido y moto vespa- decide suicidarse.

Clase media es todo el mundo, o no lo es nadie. Es como decirse “apolítico” o “independiente”; ni Barça, ni Madrid; ni la SER, ni la COPE; no disfrutan de viviendas sociales, ni las quieren; las becas son escasas; hipotecados para vivir en una urbanización, se preguntan si habrá plaza escolar para sus hijos; son “los grises”, los que tienen en sus manos -según los analistas- la mayoría absoluta para cualquiera de los dos grandes partidos. Ser de clase media es una entelequia, ambigua y difusa. En ella se citan asalariados de cuello blanco, funcionarios en todos sus niveles, autónomos en sus tonalidades, comerciantes en la misma variedad de éxito… Hasta los columnistas de esta página nos sentimos como tales, que es la mejor manera de decir algo sin decir nada, evita vanidades en un país socializado por el catolicismo y demuestra, al mismo tiempo, nuestro progreso, incluso, la rescritura del pasado familiar. La mayoría hoy no se define como “obreros”, ni se identifican con sus estereotipos. Nos guste o no, entre todos hemos construído una igualdad que se mide por el consumo, por el acceso a unos u otros bienes y servicios, aunque nos endeudemos hasta las cejas para tal fin.

A ese cuerpo electoral lo bombardearán estas semanas tras la reflexión sobre una futura reforma fiscal, avanzada por el titular de Fomento. José Blanco apeló a que “las rentas más altas deben pagar para proteger a quienes más lo necesitan” pero según CC.OO. sólo el 3% de los españoles declaran ingresos por encima de los 60.000 € anuales. En Extremadura se reduce un punto, 8.300 extremeños de los más de medio millón que pasan por la Agencia Tributaria. Y la clase media, que daría por bueno que la congelen el próximo año si el IPC termina con saldo negativo, se pregunta si las rentas altas están entre ellos porque nadie sabe dónde empiezan y cuándo terminan.


Eximido el Impuesto de Patrimonio porque –según el Gobierno- “recaía en las clases medias”, y el de Sociedades dicen que no está para bamboleos en plena crisis, Francia e Italia han decidido repartir la carga entre más costaleros; es decir, que todo rente. Si desde hace un año no hay libre una caja de seguridad en las oficinas bancarias de nuestra región, significaría aquí mirar para otro lado –una vez más, tal y como sucedió en 1983 tras el miedo al golpe del 23-F y las evasiones fiscales a Andorra- y que esas rentas de capital comiencen a considerarse como tales, les permitan lavarse la cara con la compra de deuda pública o bonos del Estado, y nos aclaremos de una vez por todas quién es clase media y quién aparenta hoy la mitad porque sólo conocemos de su misa la media. Todo por el bien de una sufrida clase de la que casi todos nos consideramos miembros. Hasta otra vez, dentro de otros 25 años.


Diario HOY. 28 de agosto de 2009

Libro: “El ruido eterno”. Autor: Alex Ross. Editorial Seix Barral, 2009. Traducción Luis Gago. 788 páginas. 24 €

Libro: “Indignación”. Autor: Philip Roth. Editorial: Mondadori. 176 páginas. Precio: 17,9 €

Sitio recomendado: Londres








Estoy en crisis pero aún creo

15 06 2008

El eje Washington-Londres-Madrid nos llevó a Irak. Decían que bajaría el petróleo. Hoy el eje Roma-Berlín-París quiere que trabajemos 65 horas a la semana para pagar la fiesta


Un informe del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica ha revelado que las dos bajadas de impuestos acometidas por la administración Bush, en 2001 y en 2003, beneficiaron, sobre todo, a los ciudadanos que ganan más de un millón de dólares al año, reduciendo sus obligaciones en casi un 20% anual. El candidato republicano que lo intentará suplir, el senador McCain, ha prometido en campaña rebajas por valor de otros 2.000 millones de dólares para las grandes empresas. Sólo a la petrolera Exxon le quiere bajar los impuestos en 1.200 millones. El petróleo ha doblado su precio en ese país. En España, Portugal y Francia la subida de los carburantes –hay quien pronostica que no parará hasta llegar a los dos euros el litro- ha provocado los primeros cierres patronales –no una huelga- de los autónomos, esos pequeños empresarios que no saben cómo amortizar los camiones comprados durante aquellos años. Quieren toda Europa para sus mercancías pero son incapaces de denunciar y paralizar a los piratas que trabajan por debajo del coste de los portes: ¿Quién tira la primera piedra? Se han quedado con la escoba tras el encantamiento que el precio del dinero (Euribor al 1,9% en el mismo 2003 y hoy un 5,5%) les lanzó a dejar de ser asalariados y hacerse jefes. Como algunos capataces de obras que compraron suelo y hoy ni con nuevos planes urbanísticos mantienen su valor de compra. Transportistas, pescadores, taxistas –¿Y por qué no líneas de autobuses, representantes de comercio, ambulancias…?- dicen que el Gobierno -¿Cuál de ellos en Europa?- imponga tarifas mínimas: ¿Y la libertad de mercado y de fronteras?. Si no, aquí no se mueve ni dios. En 2003, el año de las rebajas, el Eje Washington-Londres-Madrid nos metió en una guerra en Irak. Ana de Palacio dijo que bajaría el precio del petróleo. Sería la más inmediata consecuencia. Mentira. Tras la Primera Guerra Mundial se fundó la Organización Internacional del Trabajo. Limitó la jornada laboral a 48 horas semanales. Hoy el eje Roma-Berlín-París apoya ampliar la jornada de trabajo hasta las 65 para pagar la fiesta. ¿Sigue siendo Rajoy el amigo de Merkel y Sarkozy? Es imposible defender rebajas de impuestos y encomendarse al dinero de todos para que palie estas consecuencias. Es como Esperanza Aguirre, que pide más para Madrid pero rebajó todos los impuestos cedidos y recurrió con los que Extremadura pretendía gravar la caza, la producción de energía o los solares inactivos. ¿Y nosotros somos los subsidiados? Los conflictos que genera su modelo no nos dejan ni vender la fruta de las cooperativas, que pagan sus impuestos aquí porque se crearon con nuestro autogobierno. Y la banca ha cerrado el primer trimestre de 2008 con un 10% más de beneficios que el pasado año: ¡Menos mal! Caso de pérdidas también lo repercutirían en Juan Español. Estamos todos pillados. No acepto lo de siempre: la izquierda para las crisis, la derecha para la bonanza. Como cuando la reconversión industrial de los 80. Me he hecho un altar. En un lado, velas a David Villa; en el otro, a Barack Obama, que tiene carita de San Martín de Porres. Necesito rezar. Pero hacerlo en silencio. Desde luego, los que menos derecho tienen a hablar, que se callen. Y arrimen el hombro. Aún creo en otro mundo.

Diario HOY. 15 de junio de 2008

Libro: “San Martín de Porres. Biografía del siglo XVII”. Autor: Bernardo de Medina. Editorial Jus, 1964. Digitalizado el 29 de enero de 2008 en google books. 247 pags.

Sitio recomendado: Capitolio, sede del Congreso de los EE.UU. Whasington.





La culpa la tiene, sin duda, Hamilton

15 02 2008

Atracones como el de 2006, con 800.000 viviendas construidas en un año, obligan a que el exceso inmobiliario se destine al alquiler hasta que se ajuste la oferta con la demanda

Si el agradecimiento a Rodrigo de Rato desembocó en la Dirección del Fondo Monetario Internacional, el balance de esta legislatura sería para quedarse con el Banco Mundial: En 2004, el paro estaba en el 11,5% y hoy en el 8,6%. En 2004, se crecía al 3% y estos cuatro años se ha mantenido una media del 3,7%. En 2004, los afiliados a la Seguridad Social eran 17,5 millones de personas, y hoy hemos sobrepasado los 20 millones de cotizaciones. En 2004, la renta española era de 19.500 euros, y ahora de 23.500. ¿Y la inflación? Los precios crecían en diciembre de 2004 exactamente lo mismo que hoy: el 4%.

Pero en 2004 éramos azules: la moto de Pedrosa, el casco de Fernando Alonso, el polo de Ferrero… Los viejos advertían que, con el euro, su cerveza pasó en una noche de 100 a 166 pesetas mientras su pensión, como el salario mínimo y el sueldo de los funcionarios, el entonces ministro Rajoy los ajustó al 2%. Pero nosotros no atendíamos. Ni a eso, ni al canon que gravaba CD,s y DVD,s. Sólo veíamos subir a Fernando Alonso al cajón, y su imagen era la progresión infinita del país, con dinero barato, mucho suelo por urbanizar, a lomos de un patrocinador, azul como el mar, con otros tantos medios de comunicación que controlar.


Rodrigo de Rato se ha marchado del FMI casi al mismo tiempo que Alonso de McLaren. Y ambos con ese regusto cenagoso al que recurrimos los españoles para que duelan menos los errores: al primero lo sustituía un socialdemócrata porque así lo exige el fracaso del modelo neoconservador pero, al menos, no un español, sino el francés Strauss-Kahn. El otro, con el alivio colectivo de que «el negro» no había ganado el Mundial. La crisis de las hipotecas en los EE.UU. y del barril de petróleo a 100 dólares, sesenta dólares y setecientos mil muertos en Irak más caros que en 2003, año de la foto de las Azores, enterrará a Bush y al Partido Republicano por mucho que los dirigentes populares -en otro engaño- digan en sus mítines que «Zapatero es el culpable» de un desaguisado que ensombrece la alegría bursátil en todo el mundo. Atracones como el de 2006, con más de ochocientas mil viviendas construidas en un año (más que Italia, Francia y Alemania juntas) obligan a que el exceso inmobiliario se destine al alquiler hasta que se ajuste la oferta con la demanda y se frenen globos especulativos que han disparado sus precios en un 154%. Eso y apostar por un crecimiento demográfico que jamás alcanzaremos en paz si se criminaliza al inmigrante. Mientras, el superávit público que ha conseguido este Gobierno debe cubrir la desaceleración con obras públicas, ayudas a la natalidad, al alquiler para los jóvenes, devoluciones fiscales, incremento de los salarios mínimos, becas y pensiones que dinamicen el consumo, permitan pagar las hipotecas y ser un poco más libres… En definitiva, socializando los sacrificios, aunque muy pocos hayan disfrutado de los beneficios. Siempre podemos echarle la culpa a Hamilton, por negro y extranjero, y aplicarle hasta una nueva Ley del Menor.


Diario Hoy. 15 de febrero de 2008


Libro: “El tigre que no está”. Eugenio Fernández Aguilar. Editorial: Laetoli. 176 páginas. Precio: 15 €.


Sitio recomendado: Plaza de San Atón, C/ Obispo y de Minayo en Badajoz. Estatua a Godoy