Cruce de caminos

6 11 2010

Este fin de semana, cerca de la Sagrada Familia que diseñó matemáticamente Gaudí, la Iglesia se topa con una encrucijada

Fue mi profesor de lengua castellana quien me enseñó a analizar el lenguaje bajo la estructura de árbol. Sujeto, verbo y predicado albergan complementos que se asemejan a ese ser vivo: Bajo tierra, los primeros son embrión de la raíz. Sobre ella, el tronco desde donde las ramas generan la copa que abriga el sentido definitivo. Los profesores son claves para el destino de un joven, quienes orientan a los niños. De este a oeste, y de norte a sur, cualquiera coincidiría con aquella máxima de Max Aub -”uno es de donde estudia el bachillerato”- si no existiera la familia, el árbol más fecundo, diverso, extenso y ramificado, en la que uno nace y genera tantos vínculos como destino. Es un privilegio que coincidan en la misma ciudad. No siempre es así. Tampoco, tenerla junta. Saber de dónde es uno, adónde va, es esencia del humanismo, ese punto en el que coinciden los valores del creyente con los principios del laico, lo común en un cruce de caminos.


SAR doña Letizia, Princesa de Asturias tras su matimonio con el futuro Rey de España, inauguró ayer el primer congreso internacional de medios de comunicación en el aula. Encima de la mesa, la trinidad que hoy socializa a nuestros hijos: educación, comunicación (la televisión e Internet, en especial) y familia. Este siglo XXI ha trastocado todo: Socialdemocracia y cristianismo coinciden y critican al neoliberalismo como el satán que tambalea nuestro bienestar, para lo que sólo hace falta unas tacitas de té. Hombres y mujeres trabajan. Los abuelos invierten su jubilación criando nietos tras sacrificarse con los hijos. Los videojuegos ocupan más tiempo que los padres en sus vidas. Y para colmo, en demasiadas familias monoparentales, la pareja usa al menor como arma arrojadiza y la patria potestad de los padres se diluye entre conflictos: “¿Quién decide el odontólogo? ¿Por qué un teléfono móvil a su edad? ¿Fútbol o judo? ¿La comunión?…” En esta transición hacia otra época, consensuar sobre los menores será tan relevante como mantener un bienestar con el que se construyó la riqueza de unos pocos, o aproximar la igualdad entre el derecho civil y el ecliesiástico.


Nadie duda de que D. Felipe y Dña. Letizia se casaron por amor, como se casan las parejas, acercando la Corona al pueblo, al concepto de familia moderna y diluyendo sospechas sobre su libertad. Tampoco que el Cristianismo se distingue por su atención al prójimo, al otro: la ilustrada fraternidad. Es necesario que coincidan los dos caminos, acercar la igualdad de género a la Iglesia Católica del celibato y el dogma de la Santísima Trinidad (ya saben: padre, hijo y Espíritu Santo). Los alemanes dieron una solución hace siglos: que la monarquía fuera también representación de la Iglesia en el Estado. Así, hasta Andorra se sentiría cómoda y se recaudaría más IVA. Unido el cristianismo en un mundo de bloques, España sería más país y en paz. Pero dejaría de ser aconfesional, un precio demasiado alto. Afirmé hace un año que es necesario reformar la Constitución para alcanzar la paridad de sexos en la sucesión, como lo es para el Senado y ser una verdadera cámara territorial de entes locales y CC.AA. La Monarquía Constitucional se presenta hoy más moderna que la Iglesia. Este fin de semana, cerca de la Sagrada Familia que diseñó matemáticamente Gaudí pero no completó, nos topamos con esa encrucijada. La reciente visita de Benedicto XVI al Reino Unido es síntoma para creer en la esperanza. Que la Razón o la paloma blanca, con la que se representa desde niños al Espíritu Santo, les ilumine. A ambos.


Diario HOY, 6 de noviembre de 2010

Libro: “El árbol de la Ciencia”. Autor: Pío Baroja. Cátedra. Madrid, 1985. 303 pags.

 

Sitio: Sagrada Familia. Barcelona. España




 








El frikismo nos invade

8 08 2008

Coincidimos en criticarlos y al día siguiente montan una playita en el centro de Badajoz para salir en los medios de comunicación

Hasta para ser friky hace falta gracia. La deriva de los medios de comunicación por difundir valores carismáticos ha degenerado en la búsqueda de fama efímera por parte de esos personajillos que pululan por los platós y cuya única aportación a la humanidad es vender su intimidad, vociferar sandeces o inventarse situaciones cómico-dramáticas con las que prolongar minutos de gloria televisiva. Duran lo que se agota su vacío mental porque el mundo mediático necesita fagocitar cada minuto un relato nuevo. No pasan a la historia por nada y en nuestra memoria se diluyen a la vez que se arrepienten en público de haber vendido tan barata su alma.


Frikys hay, los ha habido siempre, y en todos los lugares: La Mani, el Nervio, la Moñoña, Confite, Flanagan, el Pollo… pero hasta estas personas en nuestras ciudades extremeñas han mantenido una digna distancia entre el cariño popular y el ridículo televisado. El problema es cuando algunos políticos adoptan esta herramienta como bandera para saltar a los medios, o cuando algún magacín televisivo llama a nuestros alcaldes y concejales para que busquen estos perfiles tragicómicos como representantes de sus pueblos. Se eleva a práctica cotidiana la máxima de Ryszard Kapuscinski “La verdad no es importante, ni siquiera la lucha política: Lo que cuenta en la información es el espectáculo”. Y la degeneración ya no hay quien la pare.


Suñé y Puig son dos de esos friky-políticos que han utilizado el escándalo contra los extremeños para encontrar la publicidad que sus derrotas electorales les hurtaron. El último de ellos ya inició esa estrategia bañándose en la piscina ilegal del director de un diario amarillo y el primero apuntándose a la quema de fotos de la Familia Real. Ambos, como esos cantantes de orquesta que entran en Operación Triunfo, han visto en los medios -y con Extremadura- la manera de hacerse unos hombrecitos a nuestra costa. Y sólo de nosotros depende no continuar engordándoles esa espiral: ¡Al juzgado! Sí -sin duda- pero sin alimentarles un conflicto que sólo beneficia a estos mediocres, frikys con gafas de diseño, peinado rarito de Llongueras y pose.

Pero si adoptamos este compromiso, debería extenderse a todo el comportamiento de la clase política extremeña. De nada sirve coincidir en la tesis y al día siguiente montar una playita en el centro de Badajoz para criticar que el Presidente del Gobierno esté de vacaciones. Lo fácil sería contestar que el alcalde también lo está y que la ciudad está igual de sucia desde abril; o que las vacaciones son un derecho de todo trabajador, incluidos alcaldes y presidentes; o que extraña las críticas de que aún no tenemos AVE, cuando lo que falta es algo más básico: conductores para los camiones de limpieza; o que este presidente va a Doñana, y no al chalé y al yate de un industrial cerámico en Levante; o… ¡Creo que estoy retroalimentando el conflicto! Y es eso, precisamente, a lo que me refería. Alguien busca popularidad. Como sigamos así, no es extraño que Paris Hilton ocupe un día la Casa Blanca porque -como ella ha dicho- “está muy buena”; o que mañana otro republicano Puig grite que, en plena crisis, el Rey también está en Mallorca de vacaciones: Y la degeneración ya no hay quien la pare.


Diario HOY. 8 de agosto de 2008

Libro: “Los cinco sentidos del periodista”. Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Mexico, 2009. Autor: Ryszard Kapucinsky.

Sitio recomendado: playas naturales de Extremadura: Garganta de los Infiernos. Valle del Jerte