¡Matad, quemad, malditos!

31 07 2009

No hay diferencias entre la mafia napolitana, el pirómano que prende un pinar y la banda de asesinos que intenta segar la vida de niños durmiendo


No hay diferencias entre la mafia napolitana que paraliza la recogida de basuras para quedarse con la contrata, el pirómano que prende un pinar en Las Hurdes, y la banda de asesinos que intenta segar la vida de niños durmiendo o la de dos jóvenes porque lleven uniforme: Ninguno crea, los tres destruyen. De la destrucción obtienen réditos; normalmente, sólo beneficios económicos. Con ellos, imponen el odio del lobo, la sangre o el fuego para marcar territorio, la venganza escondida bajo falsos idealismos. Revisten su único fin con ropajes raídos por acciones irracionales, vistas en el tiempo. Sobreviven a costa del miedo ajeno. Coaccionan hasta que dobleguen. Inventan necesidades gracias a aniquilarla previamente, nunca porque supieron cómo cultivar una moda, una ideología o porque inventen algo provechoso que los sitúe en la historia de la humanidad. Ésa, y no otra, es la causa común que divide a unos humanos de los otros; ni izquierdas, ni derechas; ni blancos, ni negros; ni varones, ni hembras… Todo se limita a quien contribuye al progreso y quien retrasa el reloj para convertirse en compás a partir del desastre.

En la sociedad mediática que sufrimos, y gozamos al mismo tiempo, ese daño no cesa tan siquiera si, derrotado, le concedieras la presa que persiguen: la concesión administrativa, licencias para vender madera u otros usos en zona forestal, o la misma soberanía. Si no hablas de ellos, parece que te contagia la cobardía. Si lo haces, porque conviertes su estrategia en protagonista y dañas la imagen de un país, de una comarca en plena campaña estival ante esa sociedad global que mañana puede identificarte como la ciudad de los contagios, la región de los incendios o el Estado de los conflictos territoriales. Más allá de los muertos –casi siempre funcionarios, denostados por demasiados discursos, cimientos sin necesidad de dogmas vocacionales pero leales a lo que les encomendó la comunidad- pretenden que las señas de identidad salten en mil pedazos: Que el resto del mundo dude que el idioma sea el mejor potencial de España cuando hay quien dice matar porque no quieren hablarlo o ser educados en él; con menos sangre pero el mismo fuego, que Extremadura sea un paraíso natural cuando cada verano los informativos difunden un nuevo atentado contra esa certeza.


La esperanza radica en que somos más, que seguiremos caminando. Cincuenta años para quien desemboca en una nueva mafia no es nada en un Estado con quinientos años más de vida y miles de “gudaris” más a los que homenajear. Siempre habrá desde la política, la judicatura o el anonimato ciudadano quienes imponen finalmente el Estado de Derecho. Más tarde o más temprano. Ésa es nuestra seguridad. Detrás de un Rey hay un Príncipe; detrás de una casa cuartel reventada, voluntad para reconstruirla y más familias que la habitarán; detrás de un pinar asolado, voluntarios como brotes verdes que lo resucitarán de sus cenizas; detrás del miedo, alguien a tu lado que ayuda a vencerlo… ¡Danzad, danzad, malditos! Siempre habrá uno de los nuestros que pare esa música fúnebre o cerque el baile entre tres paredes y una reja. Y ésa es la imagen que permanece durante siglos. Cincuenta años para una serpiente es toda una vida. Para un pinar, no significa nada, ni siquiera su muerte definitiva. Ésa es nuestra seguridad, nuestra garantía y su miedo.


Diario HOY. 31 de julio de 2009

Libro: “Demasiados héroes”. Autora: Laura Restrepo. Editorial Alfagüara. 260 páginas. 18,5€

Libro: Colección Txo (Aharrausi printzesa basoak dabu sekretu bat y kokorico). VV.AA. Editorial Txalaparta. 13 € cada uno.

Sitio recomendado: Las Hurdes, comarca de Cáceres. Extremadura









Dentro y fuera de Madrid

10 07 2009

Monago se equivocó en Intereconomía TV trasladando una fotografía de Extremadura negra y tan falsa como sus estereotipos


Cinco horas después de aceptar la oferta del Presidente de la Junta para un Pacto Social y Político que reforme el modelo productivo de Extremadura, Monago se fue a Intereconomía TV y concedió una entrevista aderezada con las opiniones de una serie de tertulianos unidos por el lema “Déle un palo a un socialista”. El programa, que se ve en toda España por señal digital, se graba en el Madrid de los espías.

Dejaba atrás la estela optimista del consenso tras el debate sobre política general de la comunidad extremeña. Si Obama lo hace con Putin y en Euskadi se enciende una llama de esperanza para el PSE y el PP, apuntalar esa oferta de diálogo da réditos a la política. La oferta de Vara se anticipó en tiempo y ambición a la que el PP había preparado días antes, más limitada al empleo y las infraestructuras y sin considerar a los agentes sociales en el mismo plano que el político. Pero, tras perder el paso, Madrid sirvió como refugio, como algunos han mirado siempre hacia la capital.

El PP de Extremadura acusa a Vara de “sumiso” y “servil ante Zapatero” en materia de financiación autonómica sin números aún sobre la mesa. De hecho, han rescatado el conflicto territorial como estilete semanal: Dentro, reeditando que “los socialistas discriminan las ciudades del PP” y así visitan a sus alcaldes de Navalmoral, Don Benito y Badajoz a primera hora para el victimismo aunque, a media mañana, éstos visiten las obras del Plan ZP, firmen un pacto de empleo municipal o un convenio con la Junta para una nueva vía de circunvalación. Fuera del mapa extremeño, el diablo es Cataluña.

Pero Madrid se beneficiaría tanto de una financiación basada sólo en la población como Cataluña o Valencia, con siete millones de españoles más desde 1991 y que se concentran en esos foros urbanos. Y en Madrid, ante periodistas de Madrid, Monago se equivocó trasladando una fotografía de Extremadura negra y tan falsa como sus estereotipos: “Es una sociedad escleorotizada (sic) donde están reducidos los espacios de libertad. La capacidad de iniciativa está coartada… Extremadura tiene un 34% de funcionarios –dijo el también funcionario-. Los que no aprobaron, disfrutan de la oposición digital de su nombramiento”. Un análisis aderezado con subjetivas cifras sobre coches oficiales, número de asesores o gastos en publicidad. Sólo de la Junta, eso sí. Nunca los comparó con los de la Comunidad de Madrid.

La reacción de los tertulianos fue desastrosa para nosotros en este sprint de la negociación autonómica: “Estoy consternado con lo que usted revela” -dijo una. “Seguro que el tejido intelectual, empezando por la universidad, está al servicio del poder” -dijo otro. “Es un despilfarro tremendo. Es clientelismo. No me extraña que Cataluña no quiera financiar tal despilfarro. Habrá que darles la razón –dijo el penúltimo. Me opongo a que la financiación autonómica sirva para pagar asesores”.

Aquí publiqué mi rechazo a reportajes callejeros y sesgados sobre la marginalidad en Badajoz. Lo de ”arrimar el hombro” y “hablarles a los extremeños en extremeño” será creíble si uno no cambia jamás de acento, ni da pie a esos ataques o guarda silencio en Madrid, o en Estambul. Lo contrario es perverso: Cualquier rendimiento electoral se solapa si dañas los intereses de la región o los de tu ciudad. Ni rédito personal, ni dentro del partido… Y en Madrid es donde más habría que presumir de esa unidad política que hubiera fortalecido a Extremadura ante los ojos de los demás.


Diario HOY. 10 de julio de 2009

Libro: “Retrato de un hombre inmaduro”. Autor: Luis Landero. Tusquets, 2009. 240 pags. 16,35 €

Libro: “El sueño de la impostura”. Autor: José Antonio Ramírez Lozano. KRK Ediciones, 2009. 127 pags.12,95€

Sitio recomendado: Navalmoral de la Mata (Cáceres). Ayuntamiento






Mensaje en una botella

1 05 2009

Empujan para que la incertidumbre se convierta en caos, y no hay mayor temor humano que la anarquía para reclamar mano dura y medidas ejemplares


Gracias a unas obras próximas, han descubierto un mensaje de cinco presos en el campo de exterminio de Auschwitz dentro de una botella y fechado el 9 de septiembre de 1944. Lanzarían ese papel al mar del tiempo con el fin de que alguien diera fe de sus identidades, asesinadas por la dictadura del terror, y como vago gesto de rebeldía ante el destino que les deparaba, quizás lo único que estaba ya en sus manos.

El miedo venció aún más al resto, a las miles de almas que, anuladas en lo más básico, ni siquiera se atrevieron a tal riesgo: esconder sus nombres y apellidos en una botella dentro del muro del barracón. El miedo les anuló, les condenó a una espera tan cruel y silente como la agonía, y sólo con la esperanza de que la divina suerte quisiera que ellos no fueran los siguientes, día tras día, hasta que –finalmente- el turno de aquella ruleta infernal parara en su número de identificación.

El miedo es el pivote sobre el que se construye el poder autoritario: a quemarse en el infierno, a que te fusilen, te gaseen, a que te quiten la custodia de tus hijos, a una pandemia de gripe, a perder tu puesto de trabajo… El miedo se construye hoy con mayor sutileza pero sigue siendo el miedo a perder lo que tenemos el primer freno para iniciar cambios que nos harán más felices a la larga.

Hay quienes empujan hoy para que la incertidumbre se convierta en caos, y no hay mayor temor humano que la anarquía para reclamar mano dura y medidas ejemplares. Por eso Arenas se pasa todos los fines de semana encabezando manifestaciones por las capitales andaluzas: “Por el empleo”, dicen sus pancartas. Se pregunta por qué los sindicatos no se unen a su romería y convocan una huelga general. Tendrían que apuntarse a su fórmula: “Con flexibilidad laboral y despido libre, alcanzaremos el pleno empleo”. Sería la muerte de los sindicatos de clase pero a él le contribuiría a elevar la percepción de desastre. Algunos gobernadores y dirigentes financieros también contribuyen a ello cada semana. En Europa llegaron a plantear la jornada laboral de 65 horas para “mejorar la competitividad” pero ninguno reclamó el ajuste o los topes salariales para esos directivos, algo que está regulado hasta entre las estrellas de la NBA.

El miedo es un estado psicológico, que puede –o no- ajustarse a la realidad. Algunos aprovechan estos momentos para exigir más incentivos si siguen fabricando aquí sus coches o persisten en ese pesimismo para ejecutar reformas que en etapas de bonanza serían inaceptables. Es curioso que juntos hayamos vencido al miedo en Euskadi, pero el Partido Popular se una a quienes nos intentan acojonar con tal de incrementar la sensación de caos en Madrid. Más aún, que quienes se dicen de izquierdas no se resistan a contribuir con sus votos a ese mismo deseo de caos y voten junto a quienes proponen despido libre. Alguien debería escribir sus nombres, meterlos en una botella, y esperarnos unos años más tarde… o la próxima semana si, como parece, los datos de este mes cambian la tendencia destructiva de empleo. Dicen que están mutando como esas gripes de origen animal que cada década nos inoculan más pavor.


Diario HOY. 1 de mayo de 2009

Libro: “Leviatán o la materia, la forma y el poder de un Estado eclesiástico y civil.. Del Estado”. Autor Thomas Hobbes. http://www.books.google.es

Libro: “El país del miedo”. Autor: Isaac Rosa. Seix Barral, 2009. 320 pags. 8 €

Sitio: Capitales andaluzas. Sevilla. Reales Alcázares.






Un zurdo al timón

23 01 2009

Ayer firmaba con la izquierda sus primeras resoluciones que ponían fin a los juicios en Guantánamo hasta nueva orden, o paralizaba las medidas para desmarcarse del caos del rancho tejano


Todos han hablado del icono que significa Obama para la democracia: El primer negro, afroamericano, que se convierte en Presidente de la Nación más poderosa y relevante para la defensa de los derechos universales del individuo, pese a que durante los últimos ocho años EE.UU. pareciera renunciar a tan pesado liderazgo. Obama es como San Martín de Porres. A él nos encomendamos como esperanza para sortear nuestras debilidades. Obama tiene el porte de esos aleros negros de la NBA que juegan con la elegancia y la humildad de los blancos en un juego para supervivientes de la esclavitud, donde la fuerza muscular atemorizaba como el terror preventivo que aplicó un marine de la admisnistración Bush al mundo infiel.


Para quienes nos hicimos adolescentes con las madrugadas en las que Ramon Trecet nos acercaba el sueño americano con la NBA en televisión, Obama es como esos aleros finos –Dale Ellis, Byron Scott, Wendell Alexis- que desde una esquina anónima y silenciosa cosechaban puntos, menos estridentes, para llevar a los Lakers o a los Supersonics o al Madrid a la victoria. Tenían una zurda en suspensión que acallaba los bloqueos violentos por la fuerza, los mates macarras que acongojaban al contrario y la chulería burlesca de los “niños bien” del sur tejano que se metían a bases inteligentes en el basket porque habían fracasado como quaterbacks en el fútbol americano, que es el primer ensayo estratégico para la guerra.

Pero Obama es zurdo: “Chovo” diría mi padre, que es de barrio -como Obama- pero no es negro, sólo agitanado. Cuando ayer firmaba con la izquierda sus primeras resoluciones que ponían fin a los juicios en Guantánamo hasta nueva orden, o paralizaba las medidas urgentes para desmarcarse del caos que esa administración de rancho tejano nos ha legado a la humanidad, su sonrisa blanca de zurdo cerrado me remontaba a las madrugadas en las que el triple valor de las canastas de aquellos aleros nos enseñaba que el trabajo constante evita el choque con el contrario y anota para el equipo.

La izquierda descoloca al contrario en el deporte. Lo hace Messi, capaz de sortear tacos de aluminio y botas embarradas que buscan su rodilla antes que el balón. Lo hace Robben en sus siseos por la banda que cualquier día terminan con su carrera. Hasta Nadal disfraza su tendencia diestra con una zurda poderosa que va ganando el centro, bola a bola, hasta arrinconar al contrario por su falta de respuesta.

Los zurdos, los raros, terminan por aferrarse a su rareza como un plus para la confianza. Como el negro al que no aceptaban en la élite, al niño de barrio en la escuela o al emigrante en Madrid o Cataluña. “Hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia”, dijo Obama: “Todos somos iguales, somos libres y nos merecemos una oportunidad”, repitió.

Posiblemente, sólo quede en un instante brillante y efímero, como esas madrugadas con Trecet dando voces donde uno era tan feliz… y con doscientas pesetas en el bolsillo. Aún creo en el ser humano, zurdo o diestro. Obama me lo ha devuelto por un instante.


Diario HOY. 23 de enero de 2009

Libro: “Hojas de Hierba”. Autor: Walt Whitman. Alianza Editorial.1969. 272 pags.

Estos son en verdad los pensamientos
de todos los hombres en todas las
épocas y naciones, no son originales míos,
si no son tuyos tanto como míos,
nada o casi nada son,
si no son el enigma y la solución del enigma,
nada son.

Esta es la hierba que crece
dondequiera que haya tierra y agua,
este es el aire común que baña el globo.

Libro: “Al pie de la escalera”. Autora: Lorrie Moore. Edit. Seix Barral, 2009. 384 pags. 19 €.

Sitio recomendado: United Center, cancha de los Chicago Bulls NBA

Sitio recomendado: White House (Casa Blanca) residencia del Presidente de los EE.UU.





Miércoles roto

22 08 2008

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan, la solidaridad humana te refresca la esperanza


Estas líneas estaban destinadas hasta el mediodía del miércoles como reflexión sobre los excesos de la estética, tras la detención del cirujano francés Michel Moure por orden del juez Grande Marlaska; sobre los 96 rostros desfigurados por sus manos en Marsella y París; y sobre la ridícula moda de estas operaciones entre nuestras universitarias, situando a España como el cuarto país en este tipo de procedimientos y de riesgos. Podría haberlo unido después a los comentarios soeces y machistas que, sobre Leire Pajín o sobre una ministra en bikini, han descargado algunos medios o el mismo Sánchez Dragó, a quien su obsesión por el sexo tántrico está mutándole el cerebro en potito de cerdo y se me revela, cada día más, como un viejo verde que presume de lo que –creo- carece a borbotones: ¿Pero, quién frivoliza hoy tras el desastre aéreo ocurrido en Barajas? ¿Quién no se ve retratado con su pareja y sus hijos en cualquiera de esas familias? ¿Quién no llega a la conclusión que tanto debate sobre financiación, concejales payasos del catalanismo, una crisis para quien nadie tiene remedios inmediatos o medallas olímpicas pasan a segundo plano cuando la muerte masiva te golpea tan de cerca?

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre directamente como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan sobre el estado del aparato y que la Comisión de Investigación debe resolver, tras la relación primaria, seguramente injusta, de la situación económica de la empresa –que ese mismo día iba a aprobar una regulación de empleo para más de mil trabajadores- con las causas del accidente, la solidaridad humana te refresca la esperanza. Cualquiera habrá montado en un avión. Es peor, incluso, para los que hemos vivido en una gran urbe entrar en un vagón de metro o en el bús urbano ¡Prueben a dar los buenos días: Nadie contestará! En el metro, agachan la cabeza y bajan la vista creyendo que, tras el saludo, contarás una milonga para terminar pidiéndoles limosna. En el autobús pocos ceden ya el asiento a un mayor o una embarazada. En el puente aéreo te sientas en tu butaca y la única sonrisa sale de la tripulación. Nos evitamos las miradas -¡Parecemos tan ocupados!- y molesta esperar que coloquen el equipaje, que nos levanten para que ocupen el sitio al lado de la ventanilla… Sólo yo. El individuo en su hábitat cotidiano. Nunca adivinaré si como coraza al temor, a la desconfianza o, simplemente, es el egoísmo imprescindible para vivir en la ciudad.

Esos mismos a quienes escatimamos el roce estuvieron el miércoles vestidos de bomberos, médicos, enfermeros, de sicólogos o –desgraciadamente- de forenses. Muchos, voluntarios. Otros, venidos de la verdadera Cataluña, como allí está aún el Equipo de Respuesta ante Emergencias de Cruz Roja Extremadura, en ese mismo agosto vacacional que querían disfrutar la mayoría de las víctimas. Esa misma gente, a quienes hoy sientes más cerca por la desgracia, a quienes evitamos en lo cotidiano, a los que no respondemos sus “buenos días” o les devolvemos una sonrisa, son la esperanza para seguir caminando. Y, mientras avanzamos, que Sánchez Dragó y las tetas de plástico sigan danzando en su locura. Tras el dolor, que sólo dimensiona quien lo sufre, la solidaridad humana te refresca la esperanza.


Diario HOY. 22 de agosto de 2008

Libro: “La vida antes de marzo”. Autor: Manuel Gutiérrez Aragón. Editorial Anagrama. 296 páginas. Precio: 18 €

    Sitio recomendado: Aeropuerto de Madrid-Barajas