Mañana saldrá el sol

30 01 2009

Las prisas sí son determinantes para configurar el mapa energético, no sólo por las primas sino por la atracción de inversores, de sedes fiscales y fundaciones a una tierra u otra


Mientras otros reclaman fechas y planos para saber su trazado definitivo, el AVE de la energía hace años que ya ha partido y recorre Extremadura. Por mucho que avanzaran los tramos en construcción, el calendario del gobierno portugués actual –no de la derecha portuguesa que mira con recelo localista la apertura de fronteras y mercados- completará la línea internacional Madrid-Lisboa en 2013. La línea Badajoz-Madrid sencillamente no existe en plano alguno porque, aún terminada dos años antes, pasajeros y mercancías no se conciben si no conectan las dos capitales europeas. Cualquier otro discurso o reproche, sencillamente, es estéril e infantil.

Sin embargo, las prisas sí son determinantes para configurar el mapa energético, no sólo por las primas sino por la atracción de inversores, de sedes fiscales y fundaciones a una tierra u otras. El dinero, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Eso lo saben los bancos que hoy se repliegan ante la economía tradicional, que se ahoga.

La obra pública terminará, pese a los planes ambiciosos de los gobiernos. Durante ese tiempo, el ladrillo residencial dará paso a arquitectura, ingeniería y mantenimiento para sectores como el energético, el turismo interior y la agroindustria. Y este AVE, que ya ha partido, no espera si no compras el billete de la tecnología, no sólo el del dinero. Si no lo hacemos nosotros, otros lo harán. Han cogido el tren en Valdetorres, con la planta de biodiesel más grande de Europa. En Miajadas, donde inician otra planta de biomasa, como en Losar de la Vera y en otras ocho localidades más. En Badajoz y en Majadas del Tiétar, las únicas dos empresas que gestionan termosolares de momento en España nos convertirán en el primer potencial de Europa con más de 400 megavatios. Hay otras 60 solicitudes en cartera de otros inversores que elevarán esa oferta a tres mil. En 279 plantas fotovoltaicas que generan ya otros 398 megavatios, puestos de trabajo e ingresos a los municipios. En los primeros 22 parques eólicos autorizados, que pueden superar con nuevas estaciones los dos mil megavatios.

Este tren moderno y limpio no podrá transitar sin los raíles que hace años tendieron desde Almaraz, desde las presas y embalses que producen energía hidroeléctrica y ampliados, si cuajan, con los ciclos combinados previstos en Alange, Zarza de Alange y Valverde de Mérida basados en agua, electricidad y gas (no en el carbón, como erróneamente se asocia). Y así como el AVE no jubilará las líneas férreas tradicionales, un grupo extremeño está a punto de cumplir con las garantías legales para levantar la primera planta de refino y suministrar gasoil a esas locomotoras desde Los Santos de Maimona. Pagarán sus impuestos especiales sobre hidrocarburos.

Extremadura es tierra de agua. Lo saben en el Levante del ladrillo que bate récords de desempleo. Es agua dulce y sol. Así lo vendemos esta semana en FITUR para visitantes en vacaciones y de fines de semana. Pero, el resto de la semana más de un millón de personas debemos vivir aquí sin matar los lunes al sol… ni sobrevivir, como nuestros abuelos, con peonadas de sol a sol. Se aceptan alternativas: ¿Cuáles?



Diario HOY. 30 de enero de 2009

Libro: “Mil soles espléndidos”. Autor: Khaled Hosseini. Editorial Salamandra. 2007. 384 pags. 19,8 €

Sitio recomendado: Los Santos de Maimona (Badajoz)

Sitio recomendado: Losar de la Vera (Cáceres)





¿A cambio de qué?

12 09 2008

La comunidad se sacrifica pero nadie se explica que las rentas colectivas acudan a salvar un sector si esa solidaridad no se ve correspondida con un beneficio hacia los demás


Las crisis abren nuevas oportunidades. Quienes midieron los tiempos, capitalizados tras vender solares antes del petardazo, hoy pueden comprar barato y acopiar para un nuevo ciclo. Pero no me referiré a ellos. Las crisis –pese al principio jesuita que aconseja nunca hacer mudanzas en su apogeo- suponen una oportunidad para redefinir y concienciar a los ciudadanos sobre la relevancia de lo público, paralelamente a las reformas estructurales que nunca notaremos ni a medio plazo.


La pasada semana reclamé una mayor intervención pública y un respaldo a las coberturas sociales para proteger a los más indefensos -desempleados, pensionistas y salarios mínimos, pequeños autónomos…- que engordan cada día la lista de víctimas en este modelo cortoplacista que se agota. Derrotado el liberalismo libertario, hasta la administración Bush ha debido rescatar con el dinero de todos a dos grandes sociedades hipotecarias antes que la avaricia como único cálculo de riesgos, la ausencia de inspección pública para verificar tasaciones infladas o créditos al consumo encubiertos en esas hipotecas arrastrara al imperio. Obligados todos a mantener -al menos- un sistema igualitarista que asegure derechos a la sanidad, educación o servicios sociales ha llegado la hora de reforzar valores que fijen nuestra pertenencia a una comunidad para explicar esas intervenciones del dinero público en el antes todopoderoso mercado.


La comunidad se sacrifica pero, ¿a cambio de qué? Nadie se explica que las rentas colectivas acudan a salvar un sector si esa solidaridad no se ve correspondida con un beneficio hacia los demás. Montoro eximió del IAE, los precios no bajaron, el consumo ha caído y los ayuntamientos se quedaron sin un ingreso más. Ahora, él se apunta a que aumente la financiación local. Renunciar a un contrapeso implica depositar en el Estado toda la responsabilidad pero también toda la autoridad. Es decir, sólo el poder político decidiría dónde y cuándo se recortarían o ampliarían los gastos; o lo que es peor, podría cometer discriminaciones: ¿Por qué salvar al sector inmobiliario con nuestras rentas y no hacerlo antes con los que especularon con los sellos, las obras de arte o la cosecha de trigo si nada se exige a cambio?

Dar una licencia de explotación para energía eólica a cambio de tres puestos de trabajo por megavatio; avalar la liquidez en el sector inmobiliario siempre que rebajen los precios de las viviendas o se destine el stock al alquiler; suspender el subsidio de desempleo a quienes se nieguen a formarse o emplearse en otro sector con igual cualificación; financiar el carné de conducir a un joven si a los dos años no ha sufrido denuncia alguna; rebajarles el bonobús a la universidad si –al menos- presenta el curso anterior aprobado son ejemplos que deberían extenderse. No exigir nada a cambio no sólo conduciría a prescindir de límites para tejer la red social, sino que provocaríamos un efecto perverso y los hombros sobre los que descansa ese esfuerzo colectivo podrían quebrarse y, con ellos, la solidaridad que inspira el pacto ciudadano para vivir en una comunidad cada día más global.

Diario HOY. 12 de septiembre de 2008

Libro: “Tratado de la comunidad”. Traducción: Frank Anthony Ramírez. Biblioteca de El Escorial MS &-II-8. Volumen 32. Támesis, 1988.

Sitio recomendado:Bolsa de Nueva York