Apostar por el fútbol

26 09 2011

El “Atleti de Madrí” cae bien. En Extremadura conozco a varios penitentes al frente de esa afición, capaces de convertir en heroico lo que en el Barça o en el Madrid se toma como algo cotidiano. Las redacciones de varios medios de comunicación albergan atléticos irreductibles que la amplifican. La región siempre encontró motivos para casarse con los colchoneros: Diego Lozano, Vicente Medina, Eusebio Bejarano, Sergio Morgado, Javi Bermejo -su hermano, Luis (q.e.p.d.) no llegó a debutar pero fue el mejor jugador que dio la ciudad de Badajoz- Cuéllar, o los internacionales Manolo y Adelardo han tejido una malla rojiblanca que explica por qué las empresas de márketing lo califican como el tercer club con mayor nivel de marca. Los atléticos beben de lo chulo y de lo chulesco; de lo canalla y, a veces, de lo canallesco; de Sabina, Bardem y de Jesús Gil, al mismo tiempo; hasta S.A.R el Príncipe D. Felipe, expresó desde niño su condición de atlético sufridor. Todo un orgullo para la institución.

 

Es el único club con una Intercontinental en sus vitrinas sin ganar la Copa de Europa, tras aquel empate en los postres con el Bayer de Munich que le hurtó en 1974 esa condición. Fundado por estudiantes de la Escuela de Ingenería de Minas en 1903 como sucursal del Athletic de Bilbao; Atlético de Aviación en 1939 hasta que ocho años después se desvincula del Ejército del Aire, los atléticos fijaron su leyenda en el estadio Metropolitano, buscando rendijas por donde evitar la sombra del Real Madrid, el primer equipo de su ciudad. Durante aquellos años se fragua esa bipolaridad esquizofrénica que identificó a sus equipos: combinar a Griffa o Rivilla con Collar o Adelardo; a Panadero Díaz con Luis Aragonés -ya en el estadio Vicente Calderón-; a Arteche con Quique Setién; a Simeone con Pantic, dureza con la exquisitez.

Este sábado, el Atleti encajó una manita en el Nou Camp. Cristiano y Messi ya avanzan en el pichichi lo que será una liga entre dos. Hace unos años, con los mismos tres goles de diferencia al descanso, nadie aseguraría la victoria de alguno de ellos. En el Calderón levantaron un 0-3 y en el Camp Nou fue a la inversa, cuando Pizzi certificó un 5-4 después que Pantic le endosara tres goles en el primer tiempo al Barça. Pero el sábado no pudo ser. El Atlético de Madrid cayó como el Villarreal, equipo de Champions. Y lo hizo sin pegar patadas; abandonando la violencia que diferencia las bandas de los equipos; apostando por jugar al fútbol, por Diego, Falcao o Reyes, y no por reventar el espectáculo protestando el segundo gol, alegal. Salen a imponer su juego, basado en la calidad, en el toque. Su entrenador lo hizo en el R.C.D. Mallorca que ganó la Copa del Rey en 2003: Nadal sacaba el balón jugado, el extremeño Cortés subía la banda, e Ibagaza o Etoo deleiteban. El técnico no fue jugador, sino profesor de instituto, la misma persona humilde y educada que entrenó al Iliturgi, al Talavera, equipos de pueblo. Los docentes saben que cualquier gesto o declaración tendrá efectos entre los jóvenes y continúa su apuesta por la elegancia hasta en la derrota. Hay inteligentes cuando pierden y tontos cuando ganan. Se apellida Manzano. Goyo escribe otro motivo de orgullo más para que un padre responda a su hijo por qué son del Atleti, sin pegar patadas al contrario.

Diario HOY, 26 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Barcelona – Atlético de Madrid (5-0). 24 de septiembre de 2011. Liga Española de Fútbol.

 

Entidad deportiva: Atlético de Madrid SAD

 

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Minutos de la basura

19 09 2011

Salió a la cancha desgarbado, largo como un látigo, imberbe, algo asustado. Tenía 17 años. En la grada del Palau su primera pérdida de balón, cómica, despertó risas y jaleó aún más al equipo. El Barça ganaba de 23 puntos, aunque al final se cerró en cinco. Audie Norris era el jefe y aquel muchacho salía a jugar los últimos minutos, sin relevancia, con todo decidido y la vista puesta en la próxima cita de la Recopa. Tras su segunda pérdida de balón, la gente comenzó a desfilar hacia las salidas. Recogió su chaqueta en silencio, saludó a los rivales y se marchó cabizbajo. Toni Kukoc, alero de 17 años en Jugoplástica de Split, debutó en competiciones europeas de baloncesto. Sólo tres temporadas después, le endosó 24 puntos al Barça en la semifinal de la Copa de Europa de Munich´89. Ganaron de 20 y fueron campeones; como al año siguiente, en Zaragoza; y al siguiente, en la Final Four Paris´91. Kukoc lideraba una generación del baloncesto croata, escoltado por Radja, Ivanovic o Perasovic, capaces de ganar el oro en los mundiales de Argentina, el subcampeonato olímpico y el reinado europeo tanto en clubes como en selecciones, antes de que la guerra rompiera a la vieja Yugoslavia en seis repúblicas y la hiciera más débil y doliente. Todo eso, nació una noche de enero de 1986, cuando Kukoc jugó sus minutos basura.

Es un término acuñado por el baloncesto: el tanteo entre los dos equipos es tan amplio para el tiempo restante que quien pierde, baja los brazos y guarda a sus titulares en el banquillo como gesto de rendición. Es el momento de los segundones o de las jóvenes promesas para que se fogueen. A Vlade Divac le pasó lo mismo en un URSS-Yugoslavia pero a la inversa. Salió confiado en la victoria pero en un minuto épico de los soviéticos, Sabonis, Tikkonenko y Valters los cosieron a triples y se hicieron con la final del Mundial de Básket que organizó España en 1986. Sus últimas faltas dobles, que dieron la bola a la URSS para disparar el triple definitivo, lo hubieran enterrado en España para siempre. Aquí opinamos todos. Sólo Pedro Barthe, el mejor narrador que jamás tuvo el baloncesto, apostó por su futuro. Hoy, Divac es para Serbia lo que Kukoc para Croacia: el ídolo que triunfó en Estados Unidos.

 

Gasol, Navarro, Rudy, Calderón… tienen hoy la suerte de representar a un Estado que es también nación, se mantiene pese a los intentos permanentes de balcanizarnos. España no se romperá como la Yugoslavia de Kukoc y Divac, ni como la URSS de Sabonis. Esa generación de Gasol no se probó con minutos basura porque heredaron un baloncesto nacional que agonizaba tras una etapa brillante. Los Chicos de Oro pasaron de ganar los mundiales juniors en Lisboa´99 a ser la referencia en sus clubes y en la selección que ayer cerró su Eurobasket con otro éxito. Gasol le ganó al Barça una Copa del Rey con 19 años y unos meses después se fue a la NBA. Salió como titular desde sus inicios, por suerte. En este país no podemos permitirnos el lujo de disfrutar con minutos basura: al primer fiasco los sepultamos con la lápida del fracaso retransmitido. Si no separamos la propia basura de manera selectiva, cómo lograremos su reciclaje. Además, no hay tiempo para pruebas porque la grada ya dio la espalda a la cancha. Solo queda confiar en una generación de Chicos de Oro. Parece la mejor solución. Gasol es campeón de la NBA como titular. Kukoc, Divac y Sabonis nunca lo consiguieron.

Diario HOY, 19 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Campeonato de Europa de selecciones nacionales de baloncesto. Lituania, 2011.

Entidad deportiva: National Basket Asociation (NBA). Liga profesional de los EE.UU.






La Caja Roja

5 09 2011

Otro fin de semana, dos de tres, sin fútbol. Ayer, por la selección. Se liaron a empellones con los chilenos para revestirse de unidad. La familia que pelea unida, se preserva. Heridos en ojos y piernas, tras siete Madrid-Barça consecutivos, pusieron en riesgo a La Roja. Sólo la AFE logró antes sentar juntos a Casillas y Puyol para solidarizarse con 200 jugadores de 1ª, 2ª y 2ª B que no cobran sus salarios. Elevados, pero sus sueldos. Los clubes profesionales deben en España 3.500 millones de euros a la Seguridad Social y a la Agencia Tributaria. Con estos excesos, la marea arroja a los dos clubes con más de 20 puntos de distancia sobre el tercero en la anterior temporada. El país se divide entre seguidores de uno u otro -yo lo soy del Barça- y hasta la colección de cromos este año retrata un duelo Messi / Cristiano. El resto de equipos, ciudades y categorías naufragan en un oceáno de desigualdades que -si no se corrigen- ahogará a esta liga.

 

En 1996, para Aznar y los grupos mediáticos, los derechos televisivos del fútbol se convirtieron en palanca de poder. La LFP rompió su unidad y cada uno negoció individualmente. Incluido el Sevilla, aunque Del Nido vaya hoy de plañidera. Y si larga es la distancia en puntos, Madrid y Barça se endosan cada uno 140 millones al año; Valencia y Atl. Madrid, 42; y otros 14 clubes, menos de 20. Así, es imposible. En la Premier, entre el Manchester United y el último, el ascendido Wolverhampton, la diferencia es de 23 millones. Y en Alemania, la única liga que no genera deuda, con sponsors como Bayer, se reduce a 15. Las ligas europeas reparten el 50% de esos ingresos entre todos por igual y el resto, según la clasificación y el atractivo de cada club, a criterio de la televisión. Efecto demoledor: más igualdad en la competición, salarios acordes a cada club, emoción hasta el final… Aquí juegan los cinco mejores jugadores del mundo en tres clubes (Messi, Cristiano, Iniesta, Xavi y Falcao). Tras fracasar una Liga Europea, estos clubes son favoritos para ganar otra vez la Champions de la UEFA. España no puede perpetuar una Liga de 2+18, y unas divisiones inferiores que son la tumba de alcaldes y empresarios locales. Nueve clubes de primera saltan al césped este año sin patrocinador. Nadie fija un tope salarial como en la NBA porque los sueldos serían tan diversos como sus ingresos mediáticos. Y sufrimos a Barça y Real Madrid por giras asiáticas que redoblan la desigualdad.

Si hemos reformado la Constitución para limitar el gasto; si hemos reclamado desde el sur que el AVE enlace antes Madrid con Sevilla, que con Barcelona; si esperamos esa sensibilidad con el AVE Madrid-Lisboa; si desde 1983 una financiación entre CC.AA y en Europa alberga la solidaridad para corregir desequilibrios históricos, la España futbolística no puede reducirse a una reminiscencia del pasado: Madrid contra Barcelona. La Roja terminará rompiéndose si sólo con “clásicos” se alimenta a la afición y a la prensa deportiva. La Caja terminará vaciándose mientras inflamos otra burbuja. Y cuando reparemos, en la Caja Roja no habrá ni bombones con los que este país, cada fin de semana, se iguala por saborear una tentación común.

Diario HOY, 5 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Partido amistoso España-Chile (3-2). Suiza, 1 de septiembre de 2011.

Entidad deportiva: Liga de Fútbol Profesional. España