Las subcontratas

3 07 2009

Vara se ha comprometido en primar en los pliegos de contratación a las empresas dispuestas a pagar las subcontratas en un plazo de 60 días


Si pasean por unos grandes almacenes y un señor trajeado se acerca y susurra: “¿Puedo ayudarle en algo?” lo primero que les dará confianza es su placa con el logotipo de la empresa, su nombre y apellido, y responderán así a su amable ofrecimiento. Si no, esas mismas palabras podrían tener otras interpretaciones. Imaginen que, en vez de entre pasillos, se las hubieran susurrado al entrar en el vestidor o en el aseo, por muy apuesto que fuera un tipo sin placa de identificación. Es más; incluso, si ese dependiente lo contrató una marca de ropa o perfume, normalmente la lleva para que la confianza en la gran superficie se traslade al producto en promoción.


Digo esto porque funcionarios, temporales, voluntarios y asalariados de ONG,s o ayuntamientos entran diariamente en el espacio más íntimo de un individuo –su domicilio- con el fin de asistir a dependientes, entregar ayudas o alimentos, o valorar la situación social sin que se garantice siempre su vinculación pública o semipública. Hoy, más que nunca, tras detectar los primeros atisbos de picaresca contra nuestros mayores, confiados al prójimo en pueblos y barrios, se me antoja urgente identificar a cada sujeto que participa de esas políticas sociales por garantía y seguridad antes que por publicidad de unos servicios que, directamente o convenidos, son financiados con el dinero de todos. Nadie entendería a un policía o a la Cruz Roja sin placa o uniforme, ni a un doctor en un centro de salud sin bata blanca y su cruz del SES.


Muchas de las funciones públicas tienden a subcontratarse o a privatizarse. Ahí tienen a Huguet (ERC) y los ultraliberales acusando a los extremeños de disfrutar del 28% de su población funcionaria. Si sumáramos hospitales privados, centros educativos concertados, concesiones administrativas, empresas públicas o mixtas en Madrid o Valencia, algunos de esos territorios nos superarían en porcentaje de empleados que reciben un sueldo gracias al presupuesto público. Y en no pocos casos, los identifican con logotipos y competencias que confunden ese concierto con la matriz administrativa que legitima su función. Sólo cuando invaden la capacidad sancionadora en una zona azul o quieren cobrarnos impuestos o tasas nos acordamos de sus límites.


En Extremadura las contratas de lo social han recaído hasta la fecha en convenios con entidades sin ánimo de lucro u ONG,s, antes que eclosionara la Ley de la Dependencia para abrir un sector emergente y esperanzador. No es así en la obra pública donde los adjudicatarios descargan muchas funciones, específicas o no, en otras empresas más pequeñas. La medida aprobada por Vara de primar en los pliegos de contratación a las se comprometan a pagarles en 60 días desde el abono de la certificación o, incluso, que la propia Junta les pague a cuenta, materializa un compromiso político para los más débiles y los que antes sufren la picaresca, que la hay en todo sector y familia.


Ahora sólo falta que esas subcontratas las identifiquen como colaboradoras, contratadas o convenidas desde lo público, y no sólo para legitimar a quien corta el tráfico por obras en una carretera, sino para garantizarle también su seguridad laboral. En Badajoz, tras lo ocurrido en la comida del PSOE en ferias, piensan acreditar a los intrusos para que se corten de llevarse bolsos y teléfonos ajenos. Porque un(a) pícaro(a), se te cuela en cualquier ámbito de la vida.

Diario HOY. 3 de julio de 2009

Libro: “El Lazarillo de Tormes”. Anónimo. Edición prologada por Francisco Rico y Bienvenido Morros. Guida Editori, 2005. 18ª Edición. 191 páginas.

Sitios recomendados: Residencias de Mayores en Extremadura. El Encinar de las Cruces. Don Benito (Badajoz)






Descubrir a las mujeres

8 05 2009

Lo menos relevante en Arantza Quiroga, Begoña Gil, María del Mar Blanco o en la sentencia que lanzara la hija de Isaías Carrasco, es la estética


En la izquierda no entienden de mujeres. La frase es de Silvio Berlusconi: “La izquierda no tiene buen gusto, ni siquiera cuando se trata de una mujer -dijo el primer ministro italiano. Nuestras candidatas femeninas son mucho más guapas. En el parlamento no hay competición”. Otra vez, afirmó que las mujeres de la izquierda son feas y llamó “sección menopausia” a sus seguidoras más veteranas, a quienes les invitó a hacer pasteles. Para Berlusconi, una razón de peso para invertir en Italia es que “tenemos bellísimas secretarias…chicas soberbias”. Hace meses que le espetó a Zapatero que tendría dificultades en gobernar con tanta ministra.


La Unión Europea quiere sancionar a Italia por no aplicar criterios de igualdad en sus políticas laborales. Allí, la edad de jubilación para los hombres es de 65 años y para las mujeres de 60. Pero Silvio tiene la solución ante la precariedad laboral femenina: “Cásense con un millonario”. Ahora, su mujer, Verónica Lario, le ha pedido el divorcio y la mitad de la pasta. No aguantó la candidatura de bailarinas en la lista del partido de su marido a las elecciones europeas: “Es una desvergüenza para diversión del emperador, que ofende la credibilidad de todas las mujeres”.


El candidato popular a eurodiputado, Alejo Vidal Cuadras, ha justificado sus presencias en esa lista porque “introduce elementos de espectáculo” y porque –según él- esos rostros populares y bellos ayudarán a que se dé mayor difusión a los comicios europeos.

Esta semana hemos conocido que en la visita a la región devastada por el seísmo, Berlusconi se dirigió a una coordinadora de solidaridad y le dijo en voz baja: “¿Puedo palparla un poco, señora?”, frase recogida por Piamonte TV pero nunca emitida por pudor institucional.

“Solidaridad” es de género femenino, igual que “Tierra”. Hoy S.A.R. la Infanta Elena entrega los premios así bautizados con motivo del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Lo recogerán, entre otras, la directora del C.P. Giner de los Ríos, Marina Romero Carmona, y FEAPS Extremadura. He tenido el placer de conocer a Magdalena Moriche, presidenta de AEXPAINBA, una entidad dedicada a ciudadanos con inteligencia límite, asociada a esta Federación, que quiere integrar a una decena de estos chicos y chicas en la administración pública. Lo menos relevante en ambas es su estética cotidiana, como tampoco la de Arantza Quiroga, la nueva Presidenta del Parlamento Vasco dirigiendo la toma de posesión de Patxi López y Álvarez (por parte de madre) como nuevo “lehendakari”, en presencia de su esposa y concejala, la extremeña Begoña Gil, de María del Mar Blanco y de la sentencia que lanzara la hija de Isaías Carrasco, el día del funeral por su padre asesinado.

Mujeres… Mucho más que rostro y número en listas electorales o en un gobierno. En estas elecciones europeas, las mujeres, empezando por las candidatas, tendrían mucho que decir, si les dejan. Ha sido una de ellas, Paca Pleguezuelos, quien ha parado la iniciativa Sarkozy para controlar las descargas en Internet. Ella no es cojonuda: Lo que algunas consiguen –empezando por nosotros mismos- es para quitarse el sombrero, no sólo los pantalones.



Diario HOY. 8 de mayo de 2009

Libro: “El club de las mujeres ambiciosas”. Autor: Jesús Rodríguez. Editorial: RBA. 222 páginas. 17€

Libro: “Exiliados en democracia”. Autor: Iñaki Ezquerra. Editorial: Ediciones B. 272 págs. 18,5 €

Libro: “Silvio José, Emperador”. Autor: Paco Alcázar. RBA Edit. 15 €

Sitio recomendado: Euskadi





Miércoles roto

22 08 2008

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan, la solidaridad humana te refresca la esperanza


Estas líneas estaban destinadas hasta el mediodía del miércoles como reflexión sobre los excesos de la estética, tras la detención del cirujano francés Michel Moure por orden del juez Grande Marlaska; sobre los 96 rostros desfigurados por sus manos en Marsella y París; y sobre la ridícula moda de estas operaciones entre nuestras universitarias, situando a España como el cuarto país en este tipo de procedimientos y de riesgos. Podría haberlo unido después a los comentarios soeces y machistas que, sobre Leire Pajín o sobre una ministra en bikini, han descargado algunos medios o el mismo Sánchez Dragó, a quien su obsesión por el sexo tántrico está mutándole el cerebro en potito de cerdo y se me revela, cada día más, como un viejo verde que presume de lo que –creo- carece a borbotones: ¿Pero, quién frivoliza hoy tras el desastre aéreo ocurrido en Barajas? ¿Quién no se ve retratado con su pareja y sus hijos en cualquiera de esas familias? ¿Quién no llega a la conclusión que tanto debate sobre financiación, concejales payasos del catalanismo, una crisis para quien nadie tiene remedios inmediatos o medallas olímpicas pasan a segundo plano cuando la muerte masiva te golpea tan de cerca?

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre directamente como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan sobre el estado del aparato y que la Comisión de Investigación debe resolver, tras la relación primaria, seguramente injusta, de la situación económica de la empresa –que ese mismo día iba a aprobar una regulación de empleo para más de mil trabajadores- con las causas del accidente, la solidaridad humana te refresca la esperanza. Cualquiera habrá montado en un avión. Es peor, incluso, para los que hemos vivido en una gran urbe entrar en un vagón de metro o en el bús urbano ¡Prueben a dar los buenos días: Nadie contestará! En el metro, agachan la cabeza y bajan la vista creyendo que, tras el saludo, contarás una milonga para terminar pidiéndoles limosna. En el autobús pocos ceden ya el asiento a un mayor o una embarazada. En el puente aéreo te sientas en tu butaca y la única sonrisa sale de la tripulación. Nos evitamos las miradas -¡Parecemos tan ocupados!- y molesta esperar que coloquen el equipaje, que nos levanten para que ocupen el sitio al lado de la ventanilla… Sólo yo. El individuo en su hábitat cotidiano. Nunca adivinaré si como coraza al temor, a la desconfianza o, simplemente, es el egoísmo imprescindible para vivir en la ciudad.

Esos mismos a quienes escatimamos el roce estuvieron el miércoles vestidos de bomberos, médicos, enfermeros, de sicólogos o –desgraciadamente- de forenses. Muchos, voluntarios. Otros, venidos de la verdadera Cataluña, como allí está aún el Equipo de Respuesta ante Emergencias de Cruz Roja Extremadura, en ese mismo agosto vacacional que querían disfrutar la mayoría de las víctimas. Esa misma gente, a quienes hoy sientes más cerca por la desgracia, a quienes evitamos en lo cotidiano, a los que no respondemos sus “buenos días” o les devolvemos una sonrisa, son la esperanza para seguir caminando. Y, mientras avanzamos, que Sánchez Dragó y las tetas de plástico sigan danzando en su locura. Tras el dolor, que sólo dimensiona quien lo sufre, la solidaridad humana te refresca la esperanza.


Diario HOY. 22 de agosto de 2008

Libro: “La vida antes de marzo”. Autor: Manuel Gutiérrez Aragón. Editorial Anagrama. 296 páginas. Precio: 18 €

    Sitio recomendado: Aeropuerto de Madrid-Barajas