El cambio tranquilo

18 07 2008

Guillermo Fernández Vara emergerá como síntesis en la que prima más la defensa del territorio frente a los populismos que separan a los extremeños


Esta mañana se abre el X Congreso del PSOE de Extremadura en el Palacio de Congresos “Manuel Rojas” de Badajoz, otro espacio desgraciado para la memoria pero recuperado para el futuro democrático de Extremadura por la acción institucional. Esta mañana, como desde hace tiempo, no estará de moda hablar de política. Mucho menos sobre la vida de los partidos, pese a que el liberalismo, antes triunfante, esconde su cara porque sus recetas han generado esta crisis y, como fariseos acusando a los inocentes, exige remedios al Estado para enderezar lo que despilfarró cuando se disfrazó de joven e indocumentado. Pero un Congreso del PSOE, aunque sólo sea con la aritmética en la mano, es una cita para más de la mitad de los extremeños.

El PSOE aborda durante los próximos dos días el cerramiento del círculo que iniciara hace año y medio con el sobresaliente proceso de sustitución de Rodríguez Ibarra como candidato a la Presidencia de la Junta. No será un nuevo PSOE el que emane de este cónclave pero sí un nuevo ciclo en una Extremadura cambiante, cada día más alejada del mensaje unidireccional del líder, más proclive a la síntesis y el enriquecimiento del debate entre iguales, como primera y afortunada consecuencia de la riqueza formativa y profesional de esa nueva realidad.


El PSOE -se quiera o no- es la columna vertebral del desarrollo autonómico en nuestra región. En su vértice, la impronta de Rodríguez Ibarra durante 25 años y una generación de líderes provinciales y comarcales que le acompañaron como guardia pretoriana, fueron capaces de mutar desde el marxismo hasta el obrerismo agrario, desde el ecologismo hasta la industrialización y la sociedad del conocimiento como premisa del bienestar, desde el absoluto protagonismo hasta la conciencia de que ese excesivo liderazgo institucional lastraría al mismo desarrollo del territorio. Todo ello, en un paralelo proceso que absorbió –para unos- o integró –para los más fieles- al regionalismo progresista, a socialdemócratas y liberales con conciencia de la extinta UCD, a los intelectuales de la Fundación Europa, a los cuadros de Nueva Izquierda, hasta saber conectar con una generación que no acepta ya el discurso de las dos Españas, sino el de la esperanza por un futuro solidario y creyente en sus posibilidades.


No busquen en este partido, cuyas élites se refundarán durante estos dos días, sólo un referente utópico, proclive al aplauso o a la crítica barata en Internet. Será, sobre todo, el pilar que procure tranquilidad y normalidad en las instituciones, desde la Junta de Extremadura hasta el Ayuntamiento de Tamurejo: ¡Demasiada carga para andar con aventuritas!. Y donde Fernández Vara emergerá como síntesis en la que prima más la defensa del territorio frente a aquellos populismos que separan a los extremeños, nunca más a cacereños y pacenses, o a los propios españoles.

Se va Ibarra. Tardaremos en agradecer su generosidad. Antes, el PSOE parecía que no existía, sólo él. Ahora, en poco más de un año, existe demasiado para una oposición cuya propia retirada les enterró para la próxima década. Llega Vara, que no es Ibarra ni esperen una fotocopia de él, pese a haber aprendido en su escuela. Pero, sobre todo, se impone la responsabilidad en los 383 delegados que en este Congreso no dirimirán el futuro de una organización política, sino el de la misma Extremadura.

Diario HOY. 18 julio de 2008

Libro: “Cuando era feliz e indocumentado”. Autor: Gabriel García Márquez. Plaza y Janés. 1979. 157 pags.

Sitio recomendado: Palacio de Congresos “Manuel Rojas” de Badajoz. Sala Principal. Interior. Capacidad: 2000 personas





CongreSOS

11 07 2008

¿Alguien recuerda una sola medida emanada del Congreso Nacional celebrado por el Partido Popular, en Valencia, que afecte a la ciudadanía?


En un sistema cada día más parejo al show business norteamericano, bipartidista, presidencial, televisivo, pendiente de los debates y del color de la corbata del candidato, los congresos deberían ser el oasis de los partidos para que las ideas se impongan. Sin embargo, no sé si por la dictadura de los medios de comunicación, por la tendencia a anteponer el debate de los nombres frente al de la ideología o -sencillamente- porque tienen razón aquellos que desvirtúan a estas organizaciones y las califican como escenarios para la lucha por el poder individual, pocas serán las citas congresuales que lo logren.

¿Alguien recuerda una sola medida emanada durante el Congreso del PP que afecte a la ciudadanía? ¿Recordamos, por contra, si Aznar saludó con mayor o menor efusividad a quien él mismo designó como su sucesor? ¿Y el color de los vestidos de las dos nuevas mujeres populares en la jerarquía marianista (Soraya y De Cospedal)? ¿Sonreía más Esperanza Aguirre o Gallardón? ¿Y todo eso en qué soluciona las vidas de los demás?


Más allá de alguna declaración de intenciones definiéndose como más o menos centrista, o manifestar su intención de dialogar con los nacionalismos (motivo del cisma de María San Gil en el PP vasco), las medidas propuestas en dicho congreso no traspasaron el documento en las que estuvieran escritas. Hubo más comentarios sobre la condición de madre soltera -e inseminada artificialmente- de la nueva secretaria general del PP, que sobre su postura frente a la ampliación de los supuestos del aborto: ¡Cómo para esperar una batería de medidas frente al parón económico!

El PSOE ha tenido más suerte. Sin los conflictos internos que regalan las mayorías de gobierno, los flashes se han concentrado en el propio Zapatero y en Leire Pajín, penúltimo guiño a la renovación y a un electorado joven y femenino que parece entregado al buenismo y a la sonrisa del presidente. ZP ha conseguido que el 37 Congreso Federal del PSOE haya pasado a la opinión pública más por el intento de avanzar en el ejercicio de nuevos derechos (voto para los inmigrantes con 5 años de residencia en las municipales, laicidad y educación para la ciudadanía, nueva regulación del aborto, cuidados paliativos y testamento vital…) que por el aburrido periodismo de declaraciones. Será el amargor de la derrota pero hoy las baronías están en el PP y las mayorías casi unánimes entre los socialistas.

En Extremadura, la próxima semana el PSOE y en octubre el PP afrontarán sus citas regionales. Y en nada variarán de lo visto en Madrid y Valencia. Unos, pendientes del grado de renovación que acompañará al nuevo líder. Los otros -parafraseando a César Díez Solís- prestando atención a los problemas de las familias que se enfrentarán en el Beirut que es hoy el PP en Extremadura, donde cualquiera puede dispararte. No esperemos ideas sino vencedores y derrotados.

Los congresos de los partidos cada día son percibidos más como tablas de salvación para los que se resisten a dejar el barco y catapultas publicitarias para los nuevos, en el mejor de los casos. En el peor, un campo de batalla. Pero más allá de lo personal, estas organizaciones deben proponer certezas para los demás. Y no pocos colectivos a lanzan sus SOS mientras delegados, congresistas o compromisarios se miran el ombligo.

Diario HOY. 11 de julio de 2008

Libro: “Relato de un naúfrago”. Autor: Gabriel García Márquez. Original en 1970 .Colección Contemporánea. Random House Mondadori, 2003. 156 pags.

Sitio recomendado: Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Recinto IFEMA. 37 Congreso Federal del PSOE. Julio 2008

Sitio recomendado: Centro de Eventos de la Feria de Valencia. Congreso Nacional del PP. Julio 2008





Mi hijo quiere votar el domingo

7 03 2008

Tendemos a recordar a los ausentes en las celebraciones católicas. Y a limitar la memoria histórica a la guerra del 36 cuando cada familia tiene la suya, particular y dolorosa, mucho más reciente


No tengo una niña en mi cabeza. Tengo un hijo. Se llama Luis. Le bautizamos así en honor a su abuelo materno y a mi tío, un sindicalista de Comisiones en Vallecas, que ya no puede votar. Murió un año antes del nacimiento de mi hijo y demasiado joven para ver al suyo hacerlo estas elecciones. Esta nochebuena hemos enterrado también a su hermano mayor. Fue policía armada. En 1975, mientras vigilaba los furgones grises que acordonaban la Ciudad Universitaria, se dieron de bruces. Luis huía tras un encierro en la Facultad de Psicología. Luego de apartarlo del resto de agentes, menos fraternos, mientras le requisaba la documentación, le susurró al oído: “Cuando llegue el comisario, le dices que eres demócratacristiano, de los de Ruiz Giménez. Y nada más”. La primera hija de “Ferro” -así apodaban por herencia al policía- es hoy concejal en Villanueva de la Serena.


Tendemos a recordar a los ausentes en las celebraciones católicas. Pocas veces en las laicas. Y a limitar la memoria histórica a la guerra del 36 cuando cada familia tiene la suya, particular y dolorosa, mucho más reciente. Yo les recuerdo en comuniones ciudadanas como las del próximo domingo porque ellos -como varias generaciones de españoles por dentro y por fuera del Régimen- ayudaron a que hoy convivamos en el gran país que es España.


Mi hijo quiere votar el domingo. Tiene seis años. No es un “heraldo de la libertad”, sólo que nos lleva escuchando hablar de las elecciones varias semanas. Tampoco se escapará de una hipoteca y, aunque ya pronuncia algunos vocablos en inglés, aún no conoce el significado de “abstención”, lo que algunos indeseables promulgan para romper el sistema y con la que cuenta algún desafortunado estratega del PP para hacerse con él. Como otras veces, cogerá las papeletas de su madre. En una de ellas, aparece como candidato al Congreso el médico que lo trajo al mundo. Mi hijo se llama Luis. En honor a su abuelo y a un tío mío, que ya no podrá votar. No es una niña en la cabeza de nadie aunque, al creerse votando en la urna, escuche desde el otro lado de la mesa: “Garrido Hernández, Julia. Vota”, que es el nombre de su madre y quien lo llevará a participar en una nueva lección práctica de Educación para la Ciudadanía.

Diario Hoy. 7 de marzo de 2008.

Libro: “La noche de los tiempos”. Autor: Antonio Muñoz Molina. Editorial Seix Barral. 960 páginas. Precio: 24,90 €.

Sitio recomendado: Ciudad Universitaria de Madrid (facultades, boca de metro y campus).