Austeridad

19 09 2009

La administración autonómica con mayor volumen de deuda es la Generalitat de Valencia: A fecha de hoy, reconoce 13.202 millones de €, un 12,5% del PIB

La administración local con mayor volúmen de endeudamiento es el ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP desde 1995, con 6.407 millones de €, casi la mitad de los 13.264 que deben entre todos los ayuntamientos de la provincia. Es, de largo, el consistorio español con más déficit, pese a que la reforma de la Ley de Haciendas Locales y de la participación en los ingresos del Estado acometida en 2000 por Aznar beneficiara a los municipios mayores de 500.000 habitantes, que reciben más euros por habitante, sólo parcialmente compensada en la anterior legislatura.

La administración autonómica con mayor volumen de deuda es la Generalitat de Valencia: A fecha de hoy, reconoce 13.202 millones de €, un 12,5% del PIB. El último mandato socialista con Joan Lerma como President (1995) cerró el ejercicio con una deuda del 6,5% del PIB. El primer periodo del PP, hasta que Eduardo Zaplana fue nombrado ministro (2004), llegó hasta el 10% del PIB pese a la bonanza. Cuando –según las tesis más críticas- ya se debía saber que estábamos en crisis, el endeudamiento en el gobierno Camps (2007) se elevó en tres años al 11,3% del PIB. Actualmente, es del 12,5% y, pese a ello, sus últimas decisiones han comprometido dinero público para salvar a un club profesional de fútbol, con 75 millones de €, y ampliando la aportación pública para el gran premio de Fórmula 1 en 90 millones más. La deuda de Extremadura, según el Banco de España, era del 4,7% del PIB en 2009, aunque llegó a estar en el 6,5% en 2001, cuando el Gobierno invertía en nuestra región por debajo de la media nacional.

Un informe del Ministerio de Trabajo revela que la comunidad valenciana incrementó el número de desempleados desde el 2º trimestre de 2007 hasta el 2º trimestre de 2009 en 176.600 trabajadores, un 7,98% más de destrucción de empleo en ese periodo. Durante ese tiempo, Extremadura incrementó esa ratio en 22.900 trabajadores, un 5,5%. Valencia, como la costa catalana, Andalucía, Canarias y la comunidad de Madrid lideran el aumento del paro, vinculado al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. En 2006, presentaba una tasa inferior a la media nacional. Era “el milagro valenciano”. La última EPA eleva la tasa de desempleo al 21,22%, sólo superada por Andalucía y Canarias.


Analizando las administraciones autonómicas, sólo la demagogia explica que un mismo partido exija austeridad para algunas latitudes, proponga la reducción de altos cargos para aligerar déficit, recurra a Cataluña como único argumento de los males, pero olviden extender esa fórmula a otras regiones. Se gobierna con más consejerías que aquí; han creado secretarías autonómicas; direcciones de área; gabinetes técnicos; direcciones territoriales por sector, departamentos todos ellos que no existen en Extremadura. Además, disponen de cuatro canales autonómicos de televisión y otros dos de radio como mínimo, más organismos, empresas públicas u oficinas en el extranjero.

La austeridad no es una virtud, es hoy una necesidad”, dijo Vara el Día de Extremadura. Pero esa cualidad, si tiene que acentuarse, no debería exigirse sólo a unos. Los ayuntamientos de EE.UU. prescindieron de los fuegos artificiales el 4 de julio, fiesta nacional. Aquí, hay empresas que sobreviven gracias a congresos o a festejos patronales. Y persistir con la demagogia sólo ahonda aún más en el desprestigio de la actividad política, a dudar del sistema autonómico o, sencillamente, desvía la atención.


Diario HOY. 19 de septiembre de 2009

Libro: “Homenaje a los malditos, Los que ríen…”. Autor: Eusebio Calonge y Teatro La Zaranda. Editorial IRU, 2009. 186 pags. 16€

Sitio recomendado: Comunidad Valenciana. Ciudad de las Ciencias y las Artes

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Operaciones de Rostro

21 08 2009

El PP calificaba el lunes la ayuda de 420 € que reclamaron a finales de junio como “pan para hoy y hambre para mañana”


La política española está como la Medea que se inauguró ayer en el Festival de Mérida: Entre la mitología y el realismo. La sucesión de teorías conspirativas roza la paranoia y los oráculos. Salimos del 11-M y terminamos, hasta la fecha, con escuchas telefónicas, espías y contraespías, sin que la ciudadanía atisbe qué ganan con todo esto. Genera este ruido tanta desconfianza que, ante la potencial pandemia de gripe otoñal, proliferan en Internet elucubraciones que atribuyen a gobiernos, lobbies financieros e industrias farmaceúticas una cierta condescencia para que el contagio nos atemorice. Sólo falta James Bond para cerrar la trama.

La pérdida de credibilidad se sustenta en la crispación que triunfa a la hora de hacer política y aprovecha la memoria inmediata que limita la percepción ciudadana. Se puede decir lo mismo y lo contrario, sabedores de que en ese flujo masivo de declaraciones no retenemos ni lo publicado dos semanas antes. Para lo demás, bienvenidos sean documentalistas y bases de datos. En Extremadura estamos felizmente huyendo de la política navajera. De lo otro, contradecirse en pocos días, no somos ajenos. Y eso, finalmente, también resta credibilidad en partidos y actores públicos.

El pasado 29 de junio, víspera del debate sobre política general de Extremadura, el PP pedía la aprobación de una ayuda extraordinaria de 420 euros para desempleados que agotaron el subsidio y para un tiempo máximo de seis meses. Se había reunido con CC.OO. y conoció la propuesta sindical. Vara había defendido meses antes que la crisis económica no desembocara en crisis social y que retrasaría todo lo superfluo antes de que algunos extremeños cayeran en la exclusión. Aprobó un fondo de inversión en los ayuntamientos para generar empleo, dotado con 48 millones de euros. Pero los populares añadieron que –si el gobierno de ZP no lo hacía- se aprobara esa prórroga en Extremadura para parados con doce meses de residencia en la región.

El pasado lunes se iniciaba, con demasiada desinformación, el trámite para obtenerla, en la misma cuantía y plazo, aprobada por el Gobierno. Ese mismo día el PP calificaba la misma medida que reclamaban a finales de junio como “pan para hoy y hambre para mañana”. Durante meses exigeron, además, a la Junta que doblara sus aportaciones a la beneficiencia y visitaban comedores sociales que luchan contra los excluidos por la sociedad, seres que necesitan cada día pan para alimentarse. Era como reclamar una nueva financiación local y amenazar manifestarse contra una ley aprobada por el mismo Javier Arenas cuando fue ministro. Como reclamar una compensación para todas las CC.AA. por la supresión del impuesto de patrimonio cuando Esperanza Aguirre fue la primera en abolirlo, mientras Extremadura y Cataluña mantuvieron su corresponsabilidad fiscal y la antipatía electoral. O no hacerlo cuando el ministro Montoro abolió el IAE y sólo compensó a los municipios con más de quinientos mil habitantes. O presumir del Plan E como alcalde y no aprobarlo en el Congreso… El verdadero miedo es que, como a Medea, exilien a la política y la gente termine confiando en operaciones de cara, capaces de reconvertir a dirigentes del fútbol vinculados a la fundación Francisco Franco en embajadores de la Cataluña Libre, o a creadores de las mamma chicho en instigadores de somatenes a la caza del violador… ¡Más complicado habrá sido la cirugía en el Hospital La Fe de Valencia!


Diario HOY. 21 de agosto de 2009

Libro: “Con tal de no morir”. Autor: Vicente Molina Foix. Editorial Anagrama, 2009. 228 páginas. 17 €

Libro: “La conspiración lunar ¡Vaya timo!”. Autor: Eugenio Fernández Aguilar. Editorial Laetoli. 176 páginas. 15 €

Libro: “Pecados Griegos”. Autor: Javier Tomeo. Editorial Bruguera. 150 páginas. 16 €


Sitio: Mérida

Acueducto de Los Milagros










Alfileres como puyas

17 07 2009

Es pulsar la financiación autonómica y representamos todos un paripé en el que –no sé por qué- debe haber vencedores y vencidos


Cronos, dios del tiempo, ha querido que la desgracia convierta en alfileres unas palabras de la Presidenta de Madrid que se clavaron en nuestros corazoncitos: “No podemos coger cinco mil millones de los impuestos que han pagado los madrileños y dárselos a los extremeños o los andaluces”, dijo mientras en hospitales de Cáceres y Badajoz atendían por igual a una decena de jóvenes madrileños y extremeños, contagiados de gripe en el mismo campamento y por un miedo colectivo a entrar en cualquier coso sanitario tras los sucesos que ha sufrido aquella sanidad pública.

Las declaraciones las hubiera firmado el mismísimo Pujol en los ochenta, un catalanista que nunca se preocupó de conmemorar la Guerra de la Independencia, ni de las películas de Garci, ni se manifestó para gritar “España se rompe” aunque coincidiera con el fin último del mensaje. Mientras, por aquí apremian para rehabilitar la alcazaba, derruida por salvar la plaza del enemigo o imaginamos otra tierra si sus hijos no hubieran emigrado también a ese Madrid que crece sin playa ni puerto pero que es –a mucha honra- la capital de España. El mundo al revés, para desprecio al mismo General Menacho: En la capital del Reino militando en el nacionalismo de Los Nikis o de Séptimo Sello -“Todos los paletos fuera de Madrid”..¿se acuerdan?- y el PP en Cataluña, coincide con el sucesor de Pujol, Artur Mas, en que la financiación que llega a Cataluña es aún “insuficiente”. Para quien lo entienda.

Es pulsar la financiación autonómica y representamos todos un paripé en el que –no sé por qué- debe haber vencedores y vencidos. Como en una corrida de toros, los hay que hasta brindan y dicen haber triunfado -¿Ante quién, ante España, ante Zapatero?-. Los hay que se presentan como salvadores de la patria cuando dicen no creer en España ni en los toros. Y los que más se gustan envueltos en la bandera, clavan alfileres como puyas o amagan, asustan y no golpean: Canarias y Ceuta apoyan la reforma. A Murcia, Madrid, Valencia, Castilla y León, Galicia o La Rioja no les gusta pero agarran su parte del pastel. “España se rompe”, pero yo me abstengo. “Crecerá el déficit público para atender las exigencias de Cataluña…” pero todos queremos más.

Lo más brillante en este pulso cíclico lo dijo Ibarra hace años: “Éstos se creen que porque tengan dos lenguas tienen dos bocas”. Los que nos iniciamos en esto ensayamos hipérboles que igualen aquella síntesis de ingenio. Es difícil. También porque esta vez, numéricamente, había bocas que atender: Seis millones más desde 2001 obliga al gobierno a poner 11.000 millones de € más en la mesa, un 10% adicional a lo que había. Extremadura, que creció 16.400 habitantes en estos años, ha conseguido en silencio 12.300 € por cada nuevo extremeño de esa subida. Cataluña, con todo su ruido, 3.800 € para cada uno del millón de nuevos catalanes… Ahora, a remendar descosidos: Si vienen a cazar a Extremadura que nuestros servicios públicos los sientan como suyos. No pinchemos más porque en esta España del toro cotizan ciudadanos y empresas, no los territorios. Desde otro tercio, casi un centenar de ganaderías bravas pastan en nuestra dehesa y aún no han fijado su sede fiscal en Extremadura. Y eso sí es un puyazo al presupuesto que cada año se desangra más.


Diario HOY. 17 de julio de 2009

Libro: “Proyecto Cronos : Ciencias sociales. 2º ciclo Ed. Secundaria. VI, Revoluciones del mundo contemporaneo”. Autores: Grupo Cronos, Guillermo Castán, Manuel Fernández Cuadrado y Raimundo Cuesta Fernández. Eds. de la Torre, 1996. 80 pags.

Sitio recomendado: Festejos taurinos populares. Recortadores taurinos en la Comunidad de Madrid.





Dentro y fuera de Madrid

10 07 2009

Monago se equivocó en Intereconomía TV trasladando una fotografía de Extremadura negra y tan falsa como sus estereotipos


Cinco horas después de aceptar la oferta del Presidente de la Junta para un Pacto Social y Político que reforme el modelo productivo de Extremadura, Monago se fue a Intereconomía TV y concedió una entrevista aderezada con las opiniones de una serie de tertulianos unidos por el lema “Déle un palo a un socialista”. El programa, que se ve en toda España por señal digital, se graba en el Madrid de los espías.

Dejaba atrás la estela optimista del consenso tras el debate sobre política general de la comunidad extremeña. Si Obama lo hace con Putin y en Euskadi se enciende una llama de esperanza para el PSE y el PP, apuntalar esa oferta de diálogo da réditos a la política. La oferta de Vara se anticipó en tiempo y ambición a la que el PP había preparado días antes, más limitada al empleo y las infraestructuras y sin considerar a los agentes sociales en el mismo plano que el político. Pero, tras perder el paso, Madrid sirvió como refugio, como algunos han mirado siempre hacia la capital.

El PP de Extremadura acusa a Vara de “sumiso” y “servil ante Zapatero” en materia de financiación autonómica sin números aún sobre la mesa. De hecho, han rescatado el conflicto territorial como estilete semanal: Dentro, reeditando que “los socialistas discriminan las ciudades del PP” y así visitan a sus alcaldes de Navalmoral, Don Benito y Badajoz a primera hora para el victimismo aunque, a media mañana, éstos visiten las obras del Plan ZP, firmen un pacto de empleo municipal o un convenio con la Junta para una nueva vía de circunvalación. Fuera del mapa extremeño, el diablo es Cataluña.

Pero Madrid se beneficiaría tanto de una financiación basada sólo en la población como Cataluña o Valencia, con siete millones de españoles más desde 1991 y que se concentran en esos foros urbanos. Y en Madrid, ante periodistas de Madrid, Monago se equivocó trasladando una fotografía de Extremadura negra y tan falsa como sus estereotipos: “Es una sociedad escleorotizada (sic) donde están reducidos los espacios de libertad. La capacidad de iniciativa está coartada… Extremadura tiene un 34% de funcionarios –dijo el también funcionario-. Los que no aprobaron, disfrutan de la oposición digital de su nombramiento”. Un análisis aderezado con subjetivas cifras sobre coches oficiales, número de asesores o gastos en publicidad. Sólo de la Junta, eso sí. Nunca los comparó con los de la Comunidad de Madrid.

La reacción de los tertulianos fue desastrosa para nosotros en este sprint de la negociación autonómica: “Estoy consternado con lo que usted revela” -dijo una. “Seguro que el tejido intelectual, empezando por la universidad, está al servicio del poder” -dijo otro. “Es un despilfarro tremendo. Es clientelismo. No me extraña que Cataluña no quiera financiar tal despilfarro. Habrá que darles la razón –dijo el penúltimo. Me opongo a que la financiación autonómica sirva para pagar asesores”.

Aquí publiqué mi rechazo a reportajes callejeros y sesgados sobre la marginalidad en Badajoz. Lo de ”arrimar el hombro” y “hablarles a los extremeños en extremeño” será creíble si uno no cambia jamás de acento, ni da pie a esos ataques o guarda silencio en Madrid, o en Estambul. Lo contrario es perverso: Cualquier rendimiento electoral se solapa si dañas los intereses de la región o los de tu ciudad. Ni rédito personal, ni dentro del partido… Y en Madrid es donde más habría que presumir de esa unidad política que hubiera fortalecido a Extremadura ante los ojos de los demás.


Diario HOY. 10 de julio de 2009

Libro: “Retrato de un hombre inmaduro”. Autor: Luis Landero. Tusquets, 2009. 240 pags. 16,35 €

Libro: “El sueño de la impostura”. Autor: José Antonio Ramírez Lozano. KRK Ediciones, 2009. 127 pags.12,95€

Sitio recomendado: Navalmoral de la Mata (Cáceres). Ayuntamiento






Somos tan normales que nos aburrimos de ello

30 03 2009

Artículo relacionado: “Somos tan normales que nos aburrimos de ello”. Vivir Extremadura. Año V. Nº 23. Junio-Julio 2009.

Los emigrantes en Suiza y Alemania eran la referencia más cercana que teníamos de Europa en mi infancia. A diferencia de Euskadi o Cataluña, nuestra proximidad con Portugal nos hizo hermanos también en el anhelo de sentirnos iguales a los europeos hasta 1986. Llegaban los emigrantes en aquellos Mercedes grandes y luminosos, que sólo llevaban en España los toreros y los médicos de reconocido prestigio, y sabíamos en nuestra limitada sabiduría de niños que unos kilómetros al norte el mundo sería distinto. Y cuando, ya pollitos, nos regalaron las primeras vacaciones en la Costa del Sol, y conocimos a las rubias en bikini, la altura de los alemanes, sus camisetas y zapatillas de marca, nos dimos cuenta que no había que llamarse Netzer, Breittner o Neeskens y jugar al fútbol para acceder a un mercado de consumo que sólo oteábamos en las series americanas de ficción.

Hoy somos Europa. Casi estamos cansados de ser Europa, por el escaso entusiasmo que despiertan las elecciones del próximo 7 de junio. Conozco a gente que es nombrar Bruselas y maldecir la OCM del vino, acordarse de la inflación subterránea que nos comimos cuando la peseta se convirtió al Euro o criticar las garantías medioambientales e higiénicas que te exigen para levantar cualquier proyecto industrial que evite, precisamente, el rearme de la emigración. Europa no transmite, no vibramos con la bandera azul y el círculo de estrellas, y se ha convertido en algo tan cotidiano que hasta, como el furor del converso, nos molesta que los rumanos se digan también europeos, y no “inmigrantes” y “que nos están quitando el trabajo a los españoles”. De pena.

Desde 1986, desde que Felipe González y Mario Soares rubricaran en Lisboa la entrada de la península ibérica en la entonces Comunidad Económica Europea, nuestras carreteras se han convertido en autovías y nuestros caminos en carreteras de siete metros de anchura y arcén; desde entonces, casas de cultura, bibliotecas, piscinas, polideportivos, redes eléctricas, casas rurales para el turismo… todo ese nuevo paisaje se construyó sobre esa banderita azul y estrellada en los carteles de obra pública. Hasta los que maldicen las OCMs saben que la modernización de las producciones, la extensión del regadío, el riego por goteo, las bodegas y almazaras, las cooperativas y hasta los coches todoterrenos -que son hoy como los Mercedes de 1974- han salido de la solidaridad europea, que vamos amortizando generación a generación con el IVA, y con nuestro esfuerzo por aprovecharla.

Extremadura, hace escasas semanas, ha rebasado la barrera psicológica que la tacha como región paupérrima en Europa. Los extremeños disponemos de más del 75% de renta, sobre la media de la Unión Europea, lo que -de continuar así- supondría la exclusión para un gran volumen de fondos estructurales. No seríamos zona Objetivo 1, calificación que sólo tenemos asegurada hasta 2013. Es, en gran parte, la explicación del enriquecimiento en infraestructuras y servicios sociales que los FEDER, Fondo Social Europeo, LEADER, PRODER o FEOGA nos han aportado en los últimos 22 años.

La solución pasa por renovar esa ilusión colectiva hispano-lusa a través de crear áreas de servicios transfronterizas que nos conviertan en una eurorregión de verdad. La otra, salir afuera, a esas nuevas regiones de Bulgaria, Polonia y Rumanía, a vender nuestros productos y nuestra experiencia para salir del pozo. Ya hay empresas extremeñas trabajando así. Si no lo hacemos, Europa se limitará a las jornadas nocturnas frente a la televisión: Vibraremos con la sintonía de la Champions League, seremos del Liverpool porque juegan Torres y Xavi Alonso, y conoceremos Oporto o Lisboa porque fuimos a ver a nuestro Barça o al Real Madrid en una eliminatoria. También nos queda Eurovisión y la emoción del “guayominí trua poins” mientras aguardamos al ganador. Pero eso ya lo teníamos cuando había que emigrar para vivir, Zoco y Amancio ganaron una Copa de Europa y la hija de un diplomático triunfó con el “La, La, La”.


Ahora, un extremeño juega en la NBA y Soraya Arnelas ha representado a España en ese festival de la canción. El seísmo en Italia obliga a regresar, no a emigrantes a la vendimia, sino a estudiantes del Erasmus. Cáceres opta a ser Capital Europea de la Cultura… Ahora, es cuando realmente comienza el camino desde la plena igualdad y la conciencia de que no somos inferiores a nadie: ¿Y eso tampoco despierta ilusión?







Miércoles roto

22 08 2008

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan, la solidaridad humana te refresca la esperanza


Estas líneas estaban destinadas hasta el mediodía del miércoles como reflexión sobre los excesos de la estética, tras la detención del cirujano francés Michel Moure por orden del juez Grande Marlaska; sobre los 96 rostros desfigurados por sus manos en Marsella y París; y sobre la ridícula moda de estas operaciones entre nuestras universitarias, situando a España como el cuarto país en este tipo de procedimientos y de riesgos. Podría haberlo unido después a los comentarios soeces y machistas que, sobre Leire Pajín o sobre una ministra en bikini, han descargado algunos medios o el mismo Sánchez Dragó, a quien su obsesión por el sexo tántrico está mutándole el cerebro en potito de cerdo y se me revela, cada día más, como un viejo verde que presume de lo que –creo- carece a borbotones: ¿Pero, quién frivoliza hoy tras el desastre aéreo ocurrido en Barajas? ¿Quién no se ve retratado con su pareja y sus hijos en cualquiera de esas familias? ¿Quién no llega a la conclusión que tanto debate sobre financiación, concejales payasos del catalanismo, una crisis para quien nadie tiene remedios inmediatos o medallas olímpicas pasan a segundo plano cuando la muerte masiva te golpea tan de cerca?

Tras el dolor que sólo dimensiona quien lo sufre directamente como amigo o familiar de las víctimas, tras las dudas que a todos nos asaltan sobre el estado del aparato y que la Comisión de Investigación debe resolver, tras la relación primaria, seguramente injusta, de la situación económica de la empresa –que ese mismo día iba a aprobar una regulación de empleo para más de mil trabajadores- con las causas del accidente, la solidaridad humana te refresca la esperanza. Cualquiera habrá montado en un avión. Es peor, incluso, para los que hemos vivido en una gran urbe entrar en un vagón de metro o en el bús urbano ¡Prueben a dar los buenos días: Nadie contestará! En el metro, agachan la cabeza y bajan la vista creyendo que, tras el saludo, contarás una milonga para terminar pidiéndoles limosna. En el autobús pocos ceden ya el asiento a un mayor o una embarazada. En el puente aéreo te sientas en tu butaca y la única sonrisa sale de la tripulación. Nos evitamos las miradas -¡Parecemos tan ocupados!- y molesta esperar que coloquen el equipaje, que nos levanten para que ocupen el sitio al lado de la ventanilla… Sólo yo. El individuo en su hábitat cotidiano. Nunca adivinaré si como coraza al temor, a la desconfianza o, simplemente, es el egoísmo imprescindible para vivir en la ciudad.

Esos mismos a quienes escatimamos el roce estuvieron el miércoles vestidos de bomberos, médicos, enfermeros, de sicólogos o –desgraciadamente- de forenses. Muchos, voluntarios. Otros, venidos de la verdadera Cataluña, como allí está aún el Equipo de Respuesta ante Emergencias de Cruz Roja Extremadura, en ese mismo agosto vacacional que querían disfrutar la mayoría de las víctimas. Esa misma gente, a quienes hoy sientes más cerca por la desgracia, a quienes evitamos en lo cotidiano, a los que no respondemos sus “buenos días” o les devolvemos una sonrisa, son la esperanza para seguir caminando. Y, mientras avanzamos, que Sánchez Dragó y las tetas de plástico sigan danzando en su locura. Tras el dolor, que sólo dimensiona quien lo sufre, la solidaridad humana te refresca la esperanza.


Diario HOY. 22 de agosto de 2008

Libro: “La vida antes de marzo”. Autor: Manuel Gutiérrez Aragón. Editorial Anagrama. 296 páginas. Precio: 18 €

    Sitio recomendado: Aeropuerto de Madrid-Barajas





15 de agosto

15 08 2008

Una generación de nietos reclamaba una ley que devolviera el honor a los abuelos que nunca conocieron


Desde 1977 –cuando todo estaba en riesgo- socialistas de partido y sindicato recuerdan cada 15 de agosto a los fusilados durante la toma de Badajoz en 1936. Se trata de un acto escueto, una ofrenda floral y dos discursos, al que se han ido sumando familiares anónimos, otras fuerzas de izquierda o republicanos. Cada año, sorprendentemente, más y más jóvenes como mejor síntoma de que esa generación de nietos reclamaba alguna ley, algún gesto que procurara devolver el honor y la memoria de aquellos abuelos a quienes nunca conocieron.


Estos actos se reproducen ya en Jerez de los Caballeros, Oliva, Llerena, Castuera, Torremegía… En Mérida -con actos por separado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica e Izquierda Unida- esta semana han coincidido con el final de un campo de trabajo que pretendía encontrar restos de las decenas de asesinados. Imposible, pese a los esfuerzos del historiador Ángel Olmedo. Dice mi suegro que en los cincuenta varios operarios vaciaron esas fosas y cargaron los restos en camiones hasta el Valle de los Caídos, enclave construido por presos políticos y que la dictadura creyó disfrazar como mausoleo de todos los muertos en la guerra: Unos con nombres y apellidos, y otros enterrando sus conciencias en un osario para anónimos.


En Badajoz los restos tampoco serán devueltos a sus familias para que puedan enterrarlos como cualquier ser humano. Están calcinados y amontonados en una fosa junto a miembros amputados de otros, nonatos e indigentes a quienes nadie reclamó, con menos honor que algunas mascotas en su cementerio animal. Unos metros más allá el entonces alcalde Rojas levantó una plazoleta y leyenda, que es donde nos concentraremos hoy -como cada 15 de agosto- para recordar sus almas y reclamar que nunca más España sufra tal irracionalidad.

Por eso, por el futuro que comenzó a construirse con una transición que apostó por la reforma y desechó la ruptura, iniciativas para condenar como “criminales de guerra” a generales o falangistas, que ya están muertos, no suman nada: ¿Quién va a llevar hoy a Yagüe ante el juez Garzón?… Pinochet o Galtieri vivían cuando iniciaron sus procesos en sus países; y si bien la Ley para la Memoria Histórica garantiza a las familias la devolución de ese honor hurtado, que retiren símbolos de la dictadura (¿Alguien imagina una estatua de Hitler en el centro de Berlín?) o la sepultura para quienes intentaron olvidar en una cuneta, no faculta vendettas a destiempo. La historia cuenta ya todo lo que sucedió pero sin reinventar los treinta años de convivencia democrática con esos brindis al sol. Más eficaz sería reclamar patrimonios incautados o enviar alguno de estos estudios o documentales sobre lo que aquí sucedió a “nacionalistas de izquierda” que -como Viçenc Vilatoro el domingo en Avuí- sostienen que no aceptar las condiciones del Estatut es el último ejemplo de una tradición franquista arraigada en España que cree que Cataluña ya fue conquistada y sometida en la guerra civil… ¡Vivir para ver!


Diario HOY. 15 de agosto de 2008

Libro: “La Sima”. Autor: José María Merino. Editorial: Seix Barral. 360 páginas. Precio: 19,5 €

Libro: “La Comedia Salvaje”. Autor: José Ovejero. Editorial Alfaguara. 2009. 408 páginas. 19,5 €

Sitio recomendado : Campo de concentración de Castuera