La noche es joven

11 09 2009

Los padres de los vándalos de Pozuelo no pueden negarse a la decisión del juez y después descargar las culpas en los demás


En lugar de hacer botellón, los jóvenes de La Serena han organizado una ruta nocturna, a la luz de la luna, para recorrer a pie cuatro kilómetros por el camino de Valdejazmín. Salen de Castuera desde el aparcamiento del Museo del Turrón a las nueve y media de esta noche, tutelados por la asociación Luna Serena, y al final del trayecto les aguarda un pequeño refrigerio para reponer fuerzas.


Esta cita, laica y nocturna, se suma al peregrinaje, devoto y mariano, que esta semana precedió la celebración de la patrona de Extremadura, Ntra. Sra. de Guadalupe. Como en el camino de Santiago, cientos de peregrinos -algunos rezando el rosario como propone el cardenal Rouco para alternancia al botellón o pendientes de los ruidos de la noche, como sorprendiera el escritor y merecida Medalla de Extremadura, Sánchez Adalid- recorrieron a pie mayor distancia.

Ambas iniciativas son loables. Ni una es de izquierdas, porque el gobierno municipal sea de un color, ni todos los peregrinos votan a la derecha o creen que el rezo es el mejor antídoto para frenar las hormonas. Desde luego, contrarrestar la falacia de que los hechos vandálicos acaecidos en Pozuelo de Alarcón están protagonizados por jóvenes forasteros “y de izquierdas” sería tan estúpido como recordar que en ese municipio gobierna el PP con competencias para proteger sus instituciones, según ley. Los vándalos son vándalos -crecidos con la nocturnidad y la euforia- y forman parte mínima de una juventud que comienza a engordar con peligro lo que los sociólogos denominan “abstencionismo militante”: No sólo no van a votar, sino que se sienten orgullosos de ello.

Cuando el destello de las luces de neón se marchita, las transiciones son traumáticas. Le escuché ayer al actor Imanol Arias que “cómo vamos a abrazar una nueva economía sostenible, si hay gente que carece de lo más básico” y me acordé de los 420 euros, los impuestos, la reforma para una mínima cobertura sanitaria que pretende Obama como inicio del nuevo sueño americano, y de los proyectos industriales que generan empleo sin que renunciemos a disfrutar de parajes bucólicos. Cumplir todas las garantías y abrir esperanzas de futuro para nuestra juventud, al mismo tiempo.

Tenemos el mejor ratio de bibliotecas públicas, pero tan vacías a diario como dotadas de fondos; usamos poco las pistas polideportivas y nos repelen los inmigrantes jugando en ellas; nos sentimos españoles, orgullosos con normalidad de que venga La Roja, convivimos ejemplarmente con ello, pero mañana estaremos a garrotazos localistas en otro partido de liga regional; nos regalan una noche y la luna para besarla, y todavía terminarán la madrugada destrozando papeleras cuando maldigan no haber recorrido el camino alumbrado por sus ojos enamorados.


Las transiciones son traumáticas. Sería hipócrita no reconocer que todos hemos colaborado, gozado y sufrido con este recorrido. Nos caemos y nos levantamos. Pero si en este trayecto sancionan a alguien y le obligan a regresar a casa antes de la diez, los padres que te tutelan no pueden negarse a cumplir la decisión judicial y descargar las culpas en los demás, como ocurre con los detenidos en Pozuelo. Una comunidad la formamos todos y es la que nos abriga frente al individualismo. Si no, los traumas terminan en fracturas insoldables. Y restañarlas, desde luego, sí es de izquierdas… y no tiene por qué no ser de derechas: Es una cuestión del sistema de valores en plena transición.



Diario HOY. 11 de septiembre de 2009

Libro: “Amanecer”, “Eclipse”, “Luna Nueva” y “Crepúsculo”. Autora: Stephenie Meyer. Editorial Alfaguara. Precio aprox. 17,5 €

Libro: “Después del anochecer”. Autor: Stephen King. Editorial: Plaza y Janés. 464 páginas. 21,9 €

Libro: “Los vivos y los muertos”. Autor: Edmundo Paz Soldán. Editorial Alfaguara. 204 páginas. Precio, 15,5 €


Sitio recomendado: Atardecer en La Siberia extremeña. Comarca de Badajoz








Cumpleaños en Huelva

19 09 2008

El Servicio Andaluz de Empleo sólo cubrió el 18 por ciento de la mano de obra para la fresa con los españoles apuntados en sus listas


Hemos celebrado el cumpleaños del niño este fin de semana en Huelva: Ir y volver. Comimos los tres en Casa Machaquito, que sirve un arroz de costa pero lo prepara una cocinera rumana. Su marido, Petre, fue quien nos atendió. Una hora antes le reservé la mesa, que seríamos tres, que no éramos suficientes bocas como para traer una tarta.

Petre y su compañera nos sorprendieron en los postres con una tartaleta de frambuesa y una vela con el número siete que agenció en la pastelería de al lado. Fue él mismo quien comenzó a cantarle el “cumpleaños féliz”, al que se unieron casi todas las mesas contiguas menos un grupo de matrimonios –ellos repeinados, ellas uniformadas de Tous- que habían pasado de pedir una soga de acero para el Presidente del Gobierno a dilucidar si el siguiente fin de semana visitarían Guadalupe.

Petre lleva diez años en España junto a su esposa. Sus hijos, de 14 y 11 años, viven con los abuelos en las cercanías de Bucarest. Son agricultores. Con ellos trabajó desde niño hasta que se casó y, tras la caída de Ceaucescu, se vino a España. Sólo los ven en los tres meses de invierno que para la hostelería de playa. Petre cree que es mejor que sus hijos sigan allí: “Aquí los niños no estudian. No respetan a los maestros. Y tienen de todo –nos dijo. Tres años más y nos volvemos a Bucarest. Queremos montar un negocio de comida española”.


Uno de los matrimonios comenzó a vociferar: dudaban si las casas rurales en Cáceres estarían al nivel de un hotel, que cómo se comería, otra vez que el país se iba a pique, que no vendieron este mes ni un apartamento… Las otras mujeres, separadas de los hombres en esa mesa larga, ya charlaban de otras cosas y no hacían caso. La televisión interrumpió la atención porque un ciego de origen magrebí, Enhamed, había conseguido cuatro oros para España en los Paralímpicos de Pekín. Sería nuestro abanderado para la ceremonia de clausura.

De vuelta, pusimos la radio: El Servicio Andaluz de Empleo sólo consiguió cubrir el 18% de la mano de obra necesaria para la recogida de fresa con los españoles apuntados en sus listas. Rajoy deja caer que 180.000 inmigrantes cobran desempleo mientras los andaluces tienen que ir a vendimiar a Francia. Paré el coche. Llamé a mi amigo Janofa –se llama así porque su padre también los crió entre Hannover y Castuera, y sus paisanos bautizaron con la pronunciación germana de aquella ciudad el bar que montó tras regresar. Ahora Janofa padre, ya jubilado, lo está pasando mal, justo cuando disfrutaba de la pensión mixta, hispano-alemana, que se ganó con sus años de cotización.

La radio seguía: Merril Lynch zozobra y al director de la empresa lo indemnizan con 5.300 millones. Benedicto XVI critica que las ganancias sean el ídolo de esta sociedad… Antes de marcharnos, aquellas parejas aún dirimían si visitarían Guadalupe para rezarle a la Virgen.


Diario HOY. 19 de septiembre de 2008

Libro: “La emigración española a Ultramar, 1492-1914” Vol. I Actas de la Reunión Científica de la Asociación Española de Historia (Madrid, 11-13 diciembre de 1989). Autor-editor: Antonio Eiras Roel. Tabapress, 1991. Descatalogado. Sólo en bibliiotecas universitarias

Sitio recomendado: Playa de La Antilla. Huelva





15 de agosto

15 08 2008

Una generación de nietos reclamaba una ley que devolviera el honor a los abuelos que nunca conocieron


Desde 1977 –cuando todo estaba en riesgo- socialistas de partido y sindicato recuerdan cada 15 de agosto a los fusilados durante la toma de Badajoz en 1936. Se trata de un acto escueto, una ofrenda floral y dos discursos, al que se han ido sumando familiares anónimos, otras fuerzas de izquierda o republicanos. Cada año, sorprendentemente, más y más jóvenes como mejor síntoma de que esa generación de nietos reclamaba alguna ley, algún gesto que procurara devolver el honor y la memoria de aquellos abuelos a quienes nunca conocieron.


Estos actos se reproducen ya en Jerez de los Caballeros, Oliva, Llerena, Castuera, Torremegía… En Mérida -con actos por separado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica e Izquierda Unida- esta semana han coincidido con el final de un campo de trabajo que pretendía encontrar restos de las decenas de asesinados. Imposible, pese a los esfuerzos del historiador Ángel Olmedo. Dice mi suegro que en los cincuenta varios operarios vaciaron esas fosas y cargaron los restos en camiones hasta el Valle de los Caídos, enclave construido por presos políticos y que la dictadura creyó disfrazar como mausoleo de todos los muertos en la guerra: Unos con nombres y apellidos, y otros enterrando sus conciencias en un osario para anónimos.


En Badajoz los restos tampoco serán devueltos a sus familias para que puedan enterrarlos como cualquier ser humano. Están calcinados y amontonados en una fosa junto a miembros amputados de otros, nonatos e indigentes a quienes nadie reclamó, con menos honor que algunas mascotas en su cementerio animal. Unos metros más allá el entonces alcalde Rojas levantó una plazoleta y leyenda, que es donde nos concentraremos hoy -como cada 15 de agosto- para recordar sus almas y reclamar que nunca más España sufra tal irracionalidad.

Por eso, por el futuro que comenzó a construirse con una transición que apostó por la reforma y desechó la ruptura, iniciativas para condenar como “criminales de guerra” a generales o falangistas, que ya están muertos, no suman nada: ¿Quién va a llevar hoy a Yagüe ante el juez Garzón?… Pinochet o Galtieri vivían cuando iniciaron sus procesos en sus países; y si bien la Ley para la Memoria Histórica garantiza a las familias la devolución de ese honor hurtado, que retiren símbolos de la dictadura (¿Alguien imagina una estatua de Hitler en el centro de Berlín?) o la sepultura para quienes intentaron olvidar en una cuneta, no faculta vendettas a destiempo. La historia cuenta ya todo lo que sucedió pero sin reinventar los treinta años de convivencia democrática con esos brindis al sol. Más eficaz sería reclamar patrimonios incautados o enviar alguno de estos estudios o documentales sobre lo que aquí sucedió a “nacionalistas de izquierda” que -como Viçenc Vilatoro el domingo en Avuí- sostienen que no aceptar las condiciones del Estatut es el último ejemplo de una tradición franquista arraigada en España que cree que Cataluña ya fue conquistada y sometida en la guerra civil… ¡Vivir para ver!


Diario HOY. 15 de agosto de 2008

Libro: “La Sima”. Autor: José María Merino. Editorial: Seix Barral. 360 páginas. Precio: 19,5 €

Libro: “La Comedia Salvaje”. Autor: José Ovejero. Editorial Alfaguara. 2009. 408 páginas. 19,5 €

Sitio recomendado : Campo de concentración de Castuera