El dedo en el ojo

20 08 2011

Benedicto XVI ya afirmó que el neoliberalismo le hace más daño al cristianismo que el propio marxismo

Mourinho se despidió de la Supercopa metiendo el dedo en el ojo a Tito Vilanova: el índice derecho de quien logró su gloria en el Oporto en el ojo diestro de quien fuera medio centro del mejor Badajoz. Mou quiso ser Ulises pero el papel de mito griego lo acaparaba Cesc, el héroe que volvía de Ítaca, donde llegó a ser rey en el Ársenal. Mou se confundió porque Tito -a quien despreció llamándolo “Pito”- nunca vio por un ojo, como el cíclope Polifemo, sino por los dos, arma indispensable para defenderse en el centro del campo o para diseñar una estrategia desde el banquillo. Horas después de que el ministro portugués Álvaro Pereira ratificara que hasta septiembre no decidirían si el AVE luso se suspenderá, Mourinho creyó cegar así al cíclope, Vilanova le dio un sopapo y la tangana terminó en escándalo bestial.

 

Es lo que tiene meter los dedos en los ojos. Si fuera en la garganta, vomitas. Ese mismo día, laicos y radicales católicos se pasaron la tarde en Sol con el dedo en el ojo del otro. Parecían el loco de Cinema Paradiso gritando a los cuatro vientos: “La plaza es mía, la plaza es mía…” cuando las plazas son de todos, y de nadie. Ni siquiera del toro Ratón que, como siga alimentándose de carne humana, terminará en un laberinto. Cuando el minotauro se convierte en becerro de oro coincide en levantar las bilis a los ojos izquierdos y los derechos. Ya lo ha dicho Benedicto XVI: “El hombre debe estar en el centro de la economía y éste no es el beneficio, sino la solidaridad. Se confirma en la crisis actual. La economía no puede medirse por el máximo beneficio. Hay que ponerse al servicio de la protección del trabajo para todos”. Aprisa, con el dedo en su Blackberry, Esperanza Aguirre lanzó a las redes que “la igualdad, diginidad, libertad… los ha traído el cristianismo. Que no se crean que los ha traído Karl Marx”. A la presidenta de Madrid -antes de que Mou setenciara que “el fútbol es cosa de hombres”- se le olvidó la primera reflexión del pontífice: “La economía no puede funcionar como una economía autorregulada”, que es meterle los dedos al neoliberalismo y con reiteración. Desde el balcón de la plaza de San Pedro o en encíclicas como “Caritas in veritae”, Benedicto XVI -el antiguo asesor del obispo alemán Josef Frings en el Concilio Vaticano II y encargado de compatibilizar la teología de la liberación con la doctrina- ya afirmó que el neoliberalismo le hace más daño al cristianismo que el propio marxismo.

Nada se puede distribuir si antes no se genera riqueza. Pero es el hombre y la mujer los que deberían recibirla. Y como sólo los cíclopes de la mitología griega asustaban con su ojo hasta quedar cegados por la astucia de otros, deberían ser hombres y mujeres -en plural-, con sus ojos izquierdos y derechos, los que contemplaran ese progreso. La igualdad pasa también por ahí. Si Mou sigue empeñándose en que su fútbol “es cosa de hombres” terminaremos por tener las misas llenas de mujeres y el fútbol suspendido este fin de semana porque los -o las- futbolistas nunca estuvieron en el centro del mercado que genera el balonpié. Y no está el fútbol y sus mitos, la Fe, ni la economía para tomarlos a broma o “meter los dedos”.

Diario HOY, 20 de agosto de 2011

Libro: “La Odisea”. Autor: Homero. Editorial Cátedra. Madrid, 2000. 400 pags.

Sitio recomendado: Plaza de San Pedro. Roma. Estado del Vaticano.

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‘Los currantes’: la sátira de Pajares y Esteso

23 02 2008

Rajoy cambió de estilo cuando dijo que su programa electoral era “el de los currantes” y que siempre había defendido “los principios del socialismo clásico”


Cuando el C.D. Badajoz pasaba por una de sus etapas de crisis, en plena transición democrática, ‘Los Currantes’ decidieron ayudar al club, regalando su mano de obra para elevar el muro perimetral del viejo Vivero y evitar, así, que los pícaros lo saltaran sin pasar por taquilla. Aquella peña, tocados por un casco blanquinegro de obra, animaba cada domingo a unos futbolistas que salían a jugar pese al impago periódico de sus nóminas.

Entre la sorpresa y el esperpento, Rajoy le dijo la pasada semana a Buenafuente que su programa electoral era «el de los currantes» y que siempre había defendido «los principios del socialismo clásico». Si no fuera porque se retrató regalándole al showman catalán un Montecristo escandaloso, alguien podría creer, viendo esas imágenes, que en los últimos días el candidato era otro: Distinto al que se negó a apoyar la subida del salario mínimo; al que le parece mal subirlo a 800 euros; al que se abstuvo en la votación de la Ley de Igualdad; al que no votó la de Dependencia hasta el trámite final; o al que hoy expresa su preocupación por las familias cuando el balance de su control al Gobierno, en cuatro años, se resume en 1.900 iniciativas relacionadas con el terrorismo -que, afortunadamente, menos ha asesinado en la historia de la democracia- y sólo 14 preguntas al presidente sobre economía. Este cambio de estilo lo encajó en uno de esos programas donde se entremezcla la parodia con la realidad, los invitados reales con las caricaturas, y se contribuye a esa percepción de la política en la que no importa la verdad, sino el espectáculo, y el buen político es aquel capaz de reírse hasta de sus propias mentiras. Cuando lean estas líneas ya se habrá celebrado el primero de los debates televisivos. En él, su fichaje económico, Manuel Pizarro, defensor de privatizar hasta las pensiones y de debates sólo en televisiones que coticen en bolsa, habrá explicado ese concepto que tiene Rajoy de «socialismo clásico», capaz de reportarle a uno mismo millonarias indemnizaciones cuando decide abandonar una empresa liberalizada por la política, y entrar en esa política tan privada que nos presenta a los que generan plusvalías para una minoría como defensores del interés general.

Si, al menos, esta mascarada en plena Cuaresma supone, a partir de ahora, que «bobo solemne», «cobarde», «irresponsable», «acomplejado», «zafio», «maniobrero», «inexperto», «chisgarabís», «indigno», «frívolo», «turbio», «hooligan», «traidor», «maniobrero» o «batasuno» desaparezcan de la oratoria del candidato rebautizado, bienvenida sea. Si no, pónganme otra de Pajares y Esteso. Porque ‘Los currantes’ o ‘Los pícaros’ en la España del siglo XXI, tanto al obrero manual como a los asalariados de alta cualificación y cuello blanco, más allá de la pena, no les hacen gracia alguna… Casi tanta como el futuro del C.D. Badajoz.


Diario Hoy. 23 de febrero de 2008

Libro: “Día a Día del Racing Sport y Club Deportivo Badajoz”. José Mª Martínez Monroy. 428 pags. Autoedición. Indugrafic, 2003.

Libro: “Fuera de Juego. Diario de un futbolista encerrado”. Autor: Manuel Vicente “Cerebro” González. Prólogo de Jorge Valdano. Diputación de Badajoz, 1988.

Sitio recomendado: Estadio Nuevo Vivero, construido por el Ayuntamiento y la Junta de Extremadura e inaugurado en 1998. Sede del C.D.Badajoz