¡Esto viene de Madrid!

26 09 2008

Despreciar a la judicatura extremeña y tragar con el candidato al Tribunal Constitucional impuesto desde Génova resta entidad a la propia Comunidad Autónoma


La tradición cunera de la derecha democrática está recogida en “La derecha española contemporánea” (1986. Espasa), estudio coordinado por Javier Tusell. Esa dependencia de la periferia con la capital no sólo se mantuvo desde el inicio de nuestra etapa constitucional, sino que el centralismo justificaba en plena dictadura no pocos hábitos locales: “Esto viene de Badajoz” o “Esto viene de Madrid” -respondían alcaldes franquistas para cerrar las críticas a una imposición municipal.

Hacer política para los notables pasaba necesariamente por irse a Madrid. Desde allí, desplegarían el abanico de influencias para beneficiar a propietarios de la provincia que los aupaban o –tras alguna cacería o la invitación a una matanza- arrancar una inversión estatal para ese territorio. No era ilógico que los llamados “azules” de la UCD o “Grupo de los 39”, junto a la entonces embrionaria AP de Fraga, se opusieran al Título VIII de la Constitución, a la consolidación de las Autonomías, y provocaran la proliferación de partidos regionalistas conservadores en Extremadura, Valencia, Andalucía o Aragón. El nuevo modelo de Estado no cabía en las costumbres de la derecha españolista.


La obsesión por Madrid ha sido una constante también en Extremadura: Luis Ramallo, quien jamás le disputó a Ibarra unos comicios, desarrolló su carrera parlamentaria en Madrid y allí sigue cotizando como profesional mercantil; Barrero creyó que desde la Presidencia del Senado podría asaltar la Junta y pasó, en pocos meses, de ofrecerse como alternativa en Extremadura a Defensor del Paciente de la autonomía madrileña; Floriano continuó la senda y, semanas después de perder ante Vara las últimas elecciones autonómicas, se fue como diputado al Congreso… ¡De Madrid al cielo!

Junto a esas trayectorias, recientes acontecimientos subrayan que Madrid sigue siendo el epicentro en las decisiones del PP: la fortaleza de un candidato, o candidata, regional pasa por quién lo elige en la calle Génova y esos apoyos necesitan sembrarse con un escaño en Madrid desde meses antes. ¡Allá ellos con sus cuestiones internas! pero, despreciar a la judicatura extremeña y tragar con el candidato al Tribunal Constitucional impuesto desde allí les merma credibilidad en la defensa de los intereses regionales frente a criterios de partido y resta entidad a la propia Comunidad Autónoma.

La derecha extremeña se ha pasado 30 años criticando las coacciones de CiU o el PNV en el parlamento o en los órganos judiciales. Ahora han desdeñado una gran oportunidad para descentralizar sus representantes y facilitar que la España periférica esté más presente en el organigrama del Estado. Este fraude a Extremadura que ha protagonizado el PP con la elección del desconocido Enrique López como magistrado candidato al Tribunal Constitucional no lo suple ni una foto con Pedro Cañada, ni eligiendo “El Redoble” como próxima sintonía de campaña.


Diario HOY. 26 de septiembre de 2008

Libro: “Jarrapellejos”. Autor: Felipe Trigo. Clásicos Castalia. Vol. 278 (Trigo: Obras Completas). 2004. 407 páginas. 13,5 €

Sitio recomendado: Madrid. Avenida de la Castellana, arteria principal





El príncipe valiente

8 02 2008

Ya en campaña, los candidatos populares se presentan como redentores de Lucifer, revelado como ruptura de España, de la familia, en la cesión a los terroristas

Richard Withlin definió las campañas electorales como «un ejercicio permanente en el que se persuade por la razón y se motiva por la emoción».

La derecha se apoya en las campañas negativas. Sabedores del escaso carisma de sus líderes y que la mayoría se define como centro-izquierda, Aznar ha implantado un ataque permanente que no produce votos, sino rebajar la intención a favor del atacado. Estrategia que no emociona, desmotiva al ciudadano medio, cansado de tanto conflicto, aún a costa de identificar la política como una esfera áspera y sucia. Le funcionó en el año 2000, cuando obtuvo mayoría absoluta con el menor índice de participación en unas elecciones generales. Ésa fue la gran imposición a su heredero, Rajoy, maniatado por leales albaceas de esa crispación como Acebes y Zaplana, renunciando al centro y condenado a no rebasar el 38% de apoyo en cualquier encuesta.

Para su eficacia, resucitan periódicamente un Satán, bestia que nos conducirá al Apocalipsis. Movilizan asociaciones, peones negros, talibanes radiofónicos al servicio del ruido y, por último, a una parte de la jerarquía episcopal. Así, intentan acreditar que nos acercamos al abismo. Ya en campaña, los candidatos se presentan como redentores de Lucifer, revelado como ruptura de España, de la familia, en la cesión a los terroristas y, últimamente, en la primera «crisis económica» de un país con crecimiento del PIB próximo al 4% el pasado año y superávit público.

Como toda fábula, necesitan la filantropía del héroe liberador para alcanzar un final feliz. Pero, en Extremadura, el San Jorge elegido para matar al dragón representa, por su pasado reciente, la antítesis de esa valentía y del servicio a su comunidad. Derrotado con un proyecto de futuro y de cohesión por Vara en mayo, hasta los fieles reconocen que esta huida de Floriano a Madrid choca contra el «compromiso» que durante años acompañó a su rostro en cientos de vallas. Incluso, le reprochan que, mientras Fernández Vara nos convoca a todos para la segunda transformación de Extremadura y no excluye ningún esfuerzo, el referente de la derecha, buscándose fuera su futuro, les remonta a tiempos de Ramallo o Barrero y echa por tierra otros diez años de inversión: Pierde tanta credibilidad esa vocación redentora del candidato como persistir en que «aún no está claro lo del 11-M». Máxime cuando el propio Ibarra, ese dragón escupiendo fuego durante años en el castillo, ha cumplido su palabra, incorporándose a la Universidad como un funcionario más.


Un empresario, que arriesga su dinero en Badajoz, me reconocía que la primera condición para liderar un proyecto colectivo es predicar con el ejemplo. Y me regaló una cita bíblica, libro que deberíamos leer antes que los comunicados terrenales: «El que esté dispuesto a entregar su vida, la encontrará; el que pretende guardarla, la perderá». Amén.


Diario HOY. 8 de febrero de 2008

Libro: “El Príncipe”. Autor: Nicolás de Maquiavelo. Edición original , Florencia 1513.

Libro: “El príncipe valiente” Autor: Harold Foster. King Features Syndicate, 1937. Fantagraphics Books.

Sitio recomendado: Plaza de San Jorge de Cáceres. San Jorge y el Dragón