Primavera sin Larra

27 03 2009

Extremadura abandona por vez primera en su historia el furgón de cola de la Unión Europea; es decir, que hemos roto la barrera del 75% sobre el PIB medio

El pasado año le di la bienvenida a la primavera con Yasmina. Hace días, ella y su novio han recogido en Nantes otro reconocimiento a nuestra puesta de largo cinematográfica. Este año, hasta S.M. la Reina se ha sumado a nuestra floración. Ha coincidido cuando Extremadura abandona por vez primera en su historia el furgón de cola de la Unión Europea; es decir, que hemos roto la barrera del 75% sobre el PIB medio. Según ratios de hoy, dejaríamos de ser Objetivo 1 y –lo que más asusta pese a esta inyección de orgullo y de silencio para críticas durante décadas- nos excluirían del reparto de los fondos europeos de cohesión.

Somos la cuarta CC.AA. en crecimiento el pasado año, tras los sistemas forales de Euskadi y Navarra, y la anglófila Baleares, con un 0,6% por encima del PIB español. Mantenemos la tercera mejor valoración en calidad del aire del país. Nuestras provincias lideran también la huella ecológica, así pues nadie podrá exigirnos sacrificios en desarrollo que otros no cumplen. Los únicos que mantenemos un flujo positivo de compra-venta de viviendas tras el atracón de ladrillo. Irene Cardona encuentra tiempo para coordinar un Cineposible que conjuga solidaridad y arte. En Trujillo se abre un nuevo Centro de Alta Resolución que refuerza nuestra sanidad pública. El pasado año, pese a los irresponsables agoreros, no hubo incendios forestales de relevancia. Ofertamos un computador gigante y, al mismo tiempo, organizamos un campeonato de “esquileo suelto sobre oveja lenta” en La Serena. Un hijo de Extremadura y del consenso, Angel Juanes, presidirá la Audiencia Nacional y Perera sigue abriendo las puertas de los cosos taurinos.


Esta semana se conmemora la memoria de Mariano José de Larra, el padre del articulismo moderno. No han faltado gafes y agoreros que destacaran de Fígaro su pesimismo patrio, el vigor de su crítica a la pereza o a las máscaras, a la vida vulgar de un Madrid provinciano, su obsesión por la muerte y la depresión.

Escribir en Extremadura –a diferencia de Larra en Madrid- no es necesariamente “llorar, ni una pesadilla abrumadora y violenta”. Aún a pesar de los que buscan notoriedad, no sufrimos de Herriko Tabernas ni de Kale Borroka. Finalmente, en Calzadilla no se ha descubierto ninguna célula “abertzale”, ni los radicales se pasean por las calles de Oliva o Alburquerque a su albedrío. Se acaban las fiestas patronales y, aunque estamos casi al atardecer de la Cuaresma, es difícil estirar el sambenito de que unos mártires políticos son perseguidos por las hordas del imperio. Escribir aquí en primavera es menos noticioso que en tierras de conflicto y cuesta más encontrar causas que aseguren un titular. Sería bueno lograrlo sobre cualquier estampa cotidiana. Como la que contemplo mientras escribo: Unos jóvenes en la ladera de la Alcazaba de Badajoz cuando marzo atardece. Están acompañados por un libro, unos perros y una conversación. Ibn Marwan se escindió del Califato de Córdoba y se rodeó de redactores de una enciclopedia. Tampoco necesitó de lazos blancos ni de columnas críticas para alcanzar la fama. Ser normales, eso sí que es hoy un lujo al alcance de muy pocos en el mundo. Aquí lo somos. Y empieza a cotizarse en la capital del Reino.



Diario HOY. 27 de marzo de 2009

Libro: “Artículos”. Autor: Mariano José de Larra. Cátedra. 1978. 6 €

Libro: “Estaciones”. Autor: Mario Rigoni Stern. Editorial Pre-Textos. 152 páginas. 17 €

Libro: “Pequeñas historias Zen”. Autor: John J. Muth. Editorial Edaf. 40 pags. 14€

Sitio: Alcazaba de Badajoz






Ibarra

9 05 2008

Como el silencio también huele a incienso, esta semana ha lanzado una andanada contra las tesis casi forales que vienen de Cataluña, de la Valencia de Camps, y de Baleares


La muerte mejora al muerto”, repitió Rodríguez Ibarra el pasado lunes a la memoria reciente. Los óbitos publicados por el fallecimiento del ex Presidente Calvo Sotelo ratifican la certeza y la hipocresía social de tal sentencia. Jamás podrá leer ese hombre de traje gris el reconocimiento que le dispensó un país que vibra antes con el carisma efímero que con el discurso de Ortega y Gasset quien, hastiado de todo, se despidió de la actividad pública con eso de que “La razón es la principal enemiga de la política”. Ibarra se resiste a que le pongan calles y le lloren con homenajes. Es el primer aroma a incienso. Ni herido por el paquete de Ducados, su obsesión por combatir cualquier zumbido a republicanismo confederal tiene descanso. Acató con disciplina una bicefalia que no quería, con demasiados meses para como él entiende la responsabilidad política. Pero, como el silencio también huele a incienso, esta semana ha lanzado una nueva andanada contra las tesis casi forales que no vienen ya sólo de Cataluña, sino también de la Valencia de Camps y González Pons, o de Baleares: “Ni es oportuno, ni es prioritario un nuevo modelo de financiación autonómica cuando los ayuntamientos están vendiendo suelo para pagar los servicios que prestan, ahora que el suelo ni siquiera vale lo que valía”.


A Ibarra le asiste la razón. Hasta 2004, las corporaciones locales se financiaban según el modelo impuesto por Cristóbal Montoro, ministro del PP, que incrementó las desigualdades como consecuencia de la cesión de una parte de la recaudación de los principales impuestos estatales (IRPF, IVA y Especiales) a los municipios de mayor dimensión. Además, se eliminó una de las principales fuentes de ingresos tributarios de los Ayuntamientos (IAE), sin establecer la adecuada compensación a los mismos. Un fondo de compensación por esta supresión, otro especial para municipios menores de veinte mil habitantes y la subida en la participación de ingresos del Estado incrementaron casi en un 25% las aportaciones a los ayuntamientos desde 2005, cuando el aumento medio interanual de los ocho años anteriores apenas alcanzaba el 9,7%. Pero la indefinición en la legislación actual condena aún a la insuficiencia financiera que arrastran los municipios por prestar, sin contar con recursos económicos, servicios en suplencia de otras administraciones. La FEMP y la Fundación “Democracia y Gobierno Local” los cuantifica en el 26,7 % de los gastos municipales.

Antes de acomodarse con amistades que enriquezcan su futura jubilación o le inunden de esquelas el lejano funeral, vuelve Ibarra a enfundarse el puño con el guante del más débil. Así se lo han reconocido todos los alcaldes en la región. Y Extremadura se sentará en el Consejo de Política Fiscal y Financiera con cartas de póquer a pecho descubierto para el Secretario General del PSOE en Extremadura y con el juego que ya está ligando el Presidente de la Junta con la oposición, con otras Autonomías o con la propia FEMP, si, finalmente, Ortega acertó sobre la razón y la política. En el penúltimo servicio a Extremadura y a su idea de España, Rodríguez Ibarra será el jugador suicida cuyo riesgo puede arruinar algunos propósitos de los tahúres de la solidaridad. O varíe la partida.


Diario Hoy. 9 de mayo de 2008

Libro: “Meditaciones sobre Ortega y Gasset”. Llano Alonso, Fernando H. y Castro Sáenz, Alfonso. Tebar. Madrid, 2005. 48 €.


Sitio recomendado: Rodríguez Ibarra en la Sala de Banderas de la Presidencia de la Junta de Extremadura