Apostar por el fútbol

26 09 2011

El “Atleti de Madrí” cae bien. En Extremadura conozco a varios penitentes al frente de esa afición, capaces de convertir en heroico lo que en el Barça o en el Madrid se toma como algo cotidiano. Las redacciones de varios medios de comunicación albergan atléticos irreductibles que la amplifican. La región siempre encontró motivos para casarse con los colchoneros: Diego Lozano, Vicente Medina, Eusebio Bejarano, Sergio Morgado, Javi Bermejo -su hermano, Luis (q.e.p.d.) no llegó a debutar pero fue el mejor jugador que dio la ciudad de Badajoz- Cuéllar, o los internacionales Manolo y Adelardo han tejido una malla rojiblanca que explica por qué las empresas de márketing lo califican como el tercer club con mayor nivel de marca. Los atléticos beben de lo chulo y de lo chulesco; de lo canalla y, a veces, de lo canallesco; de Sabina, Bardem y de Jesús Gil, al mismo tiempo; hasta S.A.R el Príncipe D. Felipe, expresó desde niño su condición de atlético sufridor. Todo un orgullo para la institución.

 

Es el único club con una Intercontinental en sus vitrinas sin ganar la Copa de Europa, tras aquel empate en los postres con el Bayer de Munich que le hurtó en 1974 esa condición. Fundado por estudiantes de la Escuela de Ingenería de Minas en 1903 como sucursal del Athletic de Bilbao; Atlético de Aviación en 1939 hasta que ocho años después se desvincula del Ejército del Aire, los atléticos fijaron su leyenda en el estadio Metropolitano, buscando rendijas por donde evitar la sombra del Real Madrid, el primer equipo de su ciudad. Durante aquellos años se fragua esa bipolaridad esquizofrénica que identificó a sus equipos: combinar a Griffa o Rivilla con Collar o Adelardo; a Panadero Díaz con Luis Aragonés -ya en el estadio Vicente Calderón-; a Arteche con Quique Setién; a Simeone con Pantic, dureza con la exquisitez.

Este sábado, el Atleti encajó una manita en el Nou Camp. Cristiano y Messi ya avanzan en el pichichi lo que será una liga entre dos. Hace unos años, con los mismos tres goles de diferencia al descanso, nadie aseguraría la victoria de alguno de ellos. En el Calderón levantaron un 0-3 y en el Camp Nou fue a la inversa, cuando Pizzi certificó un 5-4 después que Pantic le endosara tres goles en el primer tiempo al Barça. Pero el sábado no pudo ser. El Atlético de Madrid cayó como el Villarreal, equipo de Champions. Y lo hizo sin pegar patadas; abandonando la violencia que diferencia las bandas de los equipos; apostando por jugar al fútbol, por Diego, Falcao o Reyes, y no por reventar el espectáculo protestando el segundo gol, alegal. Salen a imponer su juego, basado en la calidad, en el toque. Su entrenador lo hizo en el R.C.D. Mallorca que ganó la Copa del Rey en 2003: Nadal sacaba el balón jugado, el extremeño Cortés subía la banda, e Ibagaza o Etoo deleiteban. El técnico no fue jugador, sino profesor de instituto, la misma persona humilde y educada que entrenó al Iliturgi, al Talavera, equipos de pueblo. Los docentes saben que cualquier gesto o declaración tendrá efectos entre los jóvenes y continúa su apuesta por la elegancia hasta en la derrota. Hay inteligentes cuando pierden y tontos cuando ganan. Se apellida Manzano. Goyo escribe otro motivo de orgullo más para que un padre responda a su hijo por qué son del Atleti, sin pegar patadas al contrario.

Diario HOY, 26 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Barcelona – Atlético de Madrid (5-0). 24 de septiembre de 2011. Liga Española de Fútbol.

 

Entidad deportiva: Atlético de Madrid SAD

 

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Ad líbitum

23 09 2011

La derecha portuguesa se pronuncia sobre el AVE como la española con el impuesto de patrimonio: cada día se abstiene en una cosa distinta. Dependiendo del sitio y el momento, decide y se desdice. Ahora, Passos Coelho ha cambiado la “alta velocidad” por la “velocidad elevada”, inferior a 250 km/h, y se propone ahorrar el coste construyendo una sola vía electrificada de ancho europeo. No será un AVE, sino lo que temía la derecha extremeña para el tramo español de la línea Madrid-Lisboa. En esta Europa del capital y las mercancías, antes que las personas, el gobierno luso al menos decidió no enterrar del todo su conexión con el continente para dar viabilidad a su plan “Portugal Logístico”, que preveía once plataformas estratégicas y siete puertos marítimos en plena actividad. Sólo la línea de mercancías que una Setúbal con Badajoz pasaría por el Logz-Atlantic Hub de Poceirao; Auto-Europa Volkswagen de Palmela; el Sapec-Bay de Arrábida; la terminal multiusos de Setúbal y su parque empresarial; el de Vendas Novas y el Quimiparque. El puerto comercial de Sines, dentro de ese distrito, es desde junio puerto preferente para la plataforma del suroeste de Badajoz, plazas de entrada y salida mercantil para ambos Estados de la UE.

El alcalde de Badajoz, Miguel Celdrán, se conforma: “en dos horas, o dos horas y diez, pero que conecte a Lisboa con Madrid”, ha dicho con resignación cristiana. Sabe que cabría otra solución, peor: su suspensión, también como línea de mercancías, sepultaría la expectativas comerciales generadas en Badajoz y para el resto de Extremadura. “Más despacio, pero todos juntos”, repetían Ibarra y Vara para definir el modelo de desarrollo de la región. Ahora, la derecha, de un lado y otro de la frontera, comienza a percibir que los límites de velocidad no son lemas para el deporte especial; o un “capricho” de Rubalcaba -ave de presa antes que resolviera unánime la Audiencia Nacional- para reducir el consumo de energía y, de paso, salvar vidas, o viceversa; el movimiento tan prestíssimo que solicitaban cuando la culpa de todo era de la “otra” Junta, se acepta ya como lento moderato, aunque el marketing lo revista de adagio hasta que se presenten los presupuestos en Mérida y en Madrid: ¿A quién culpar entonces? ¿Al director de la orquesta de Extremadura; esa entidad que llena el palacio de congresos de Badajoz; la que completa el atractivo de una plaza que en el Eje 16 dispondría de AVE con estación de pasajeros, aeropuerto y una oferta cultural que no se dirige –precisamente- a los que ansían que esto cambie para encontrar empleo sino a directivos que residirían ahí con tal enclave? Cada día queda menos tempo para culpar a los demás, para apropiarse de las ideas o rescribir la historia: el intérprete o el músico podrán variarlo como lo deseen, pero nunca alterar las notas. El pueblo nos cede interpretar la pieza según su estado de ánimo, con o sin el instrumento que se indique en la partitura. Pero, sólo con resignación cristiana, sostenuta en el discurso y en la práctica, esta liturgia no invita a celebrar fiesta alguna. A este paso, no habrá ni orquesta detrás que acompañe al santo, que transmite morendo a sus músicos. Si no lo ha ordenado ya… que es lo que temo.

Diario HOY, 23 de septiembre de 2011.

Libro: “Las bodas de Fígaro: ópera en tres actos”. Lorenzo da Ponte / Wolfgang Amadeus Mozart. 1989. 108 pags.

Sitio recomendado: Puerto comercial de Sines. Distrito de Setúbal. Portugal.





Minutos de la basura

19 09 2011

Salió a la cancha desgarbado, largo como un látigo, imberbe, algo asustado. Tenía 17 años. En la grada del Palau su primera pérdida de balón, cómica, despertó risas y jaleó aún más al equipo. El Barça ganaba de 23 puntos, aunque al final se cerró en cinco. Audie Norris era el jefe y aquel muchacho salía a jugar los últimos minutos, sin relevancia, con todo decidido y la vista puesta en la próxima cita de la Recopa. Tras su segunda pérdida de balón, la gente comenzó a desfilar hacia las salidas. Recogió su chaqueta en silencio, saludó a los rivales y se marchó cabizbajo. Toni Kukoc, alero de 17 años en Jugoplástica de Split, debutó en competiciones europeas de baloncesto. Sólo tres temporadas después, le endosó 24 puntos al Barça en la semifinal de la Copa de Europa de Munich´89. Ganaron de 20 y fueron campeones; como al año siguiente, en Zaragoza; y al siguiente, en la Final Four Paris´91. Kukoc lideraba una generación del baloncesto croata, escoltado por Radja, Ivanovic o Perasovic, capaces de ganar el oro en los mundiales de Argentina, el subcampeonato olímpico y el reinado europeo tanto en clubes como en selecciones, antes de que la guerra rompiera a la vieja Yugoslavia en seis repúblicas y la hiciera más débil y doliente. Todo eso, nació una noche de enero de 1986, cuando Kukoc jugó sus minutos basura.

Es un término acuñado por el baloncesto: el tanteo entre los dos equipos es tan amplio para el tiempo restante que quien pierde, baja los brazos y guarda a sus titulares en el banquillo como gesto de rendición. Es el momento de los segundones o de las jóvenes promesas para que se fogueen. A Vlade Divac le pasó lo mismo en un URSS-Yugoslavia pero a la inversa. Salió confiado en la victoria pero en un minuto épico de los soviéticos, Sabonis, Tikkonenko y Valters los cosieron a triples y se hicieron con la final del Mundial de Básket que organizó España en 1986. Sus últimas faltas dobles, que dieron la bola a la URSS para disparar el triple definitivo, lo hubieran enterrado en España para siempre. Aquí opinamos todos. Sólo Pedro Barthe, el mejor narrador que jamás tuvo el baloncesto, apostó por su futuro. Hoy, Divac es para Serbia lo que Kukoc para Croacia: el ídolo que triunfó en Estados Unidos.

 

Gasol, Navarro, Rudy, Calderón… tienen hoy la suerte de representar a un Estado que es también nación, se mantiene pese a los intentos permanentes de balcanizarnos. España no se romperá como la Yugoslavia de Kukoc y Divac, ni como la URSS de Sabonis. Esa generación de Gasol no se probó con minutos basura porque heredaron un baloncesto nacional que agonizaba tras una etapa brillante. Los Chicos de Oro pasaron de ganar los mundiales juniors en Lisboa´99 a ser la referencia en sus clubes y en la selección que ayer cerró su Eurobasket con otro éxito. Gasol le ganó al Barça una Copa del Rey con 19 años y unos meses después se fue a la NBA. Salió como titular desde sus inicios, por suerte. En este país no podemos permitirnos el lujo de disfrutar con minutos basura: al primer fiasco los sepultamos con la lápida del fracaso retransmitido. Si no separamos la propia basura de manera selectiva, cómo lograremos su reciclaje. Además, no hay tiempo para pruebas porque la grada ya dio la espalda a la cancha. Solo queda confiar en una generación de Chicos de Oro. Parece la mejor solución. Gasol es campeón de la NBA como titular. Kukoc, Divac y Sabonis nunca lo consiguieron.

Diario HOY, 19 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Campeonato de Europa de selecciones nacionales de baloncesto. Lituania, 2011.

Entidad deportiva: National Basket Asociation (NBA). Liga profesional de los EE.UU.






Agotado

12 09 2011

La llegada a meta del atleta extremeño Pablo Villalobos nos compungió a todos. Logró acabar el maratón en los mundiales de atletismo de Daegu. Era la segunda vez que representaba a España en esta prueba internacional de la máxima distancia. Acabó trigésimo, sexto por equipos y desplomado sólo cruzarla: “Merece la pena mi esfuerzo. Los valores del deporte van más allá de la victoria; es una prueba del hombre contra sí mismo, de la búsqueda de los propios límites” -relató al periodista José Mª Ortiz. La prueba ponía fin a unos mundiales que, para nuestro país, decepcionaron a todos los analistas: “Hay un problema generacional. Los buenos afrontan la recta final de su carrera, como Chema Martínez, y los jóvenes necesitan tiempo. No quedan cracks. Hay que asumirlo” -afirmó Abel Antón, doble campeón del mundo en esta disciplina (Atenas 1997 y Sevilla 1999). El balance fue discreto: medalla de bronce para Natalia Rodríguez y cuarto puesto de Olmedo en la prueba reina para nuestro atletismo, los 1.500 metros.

Fermín Cacho fue campeón olímpico de esta distancia y subcampeón del mundo en Sttutgart 1993 y Atenas 1997. Su oro en Barcelona plasmó un país que salía de la segunda división para arrebatarle el cetro a toda una armada inglesa (Sebastian Coe, Ovett, Steve Cram…) que tomaba la distancia como su imperio: “Percibo un carácter acomodaticio y sedentario en la sociedad española -ha sentenciado Cacho- y un deporte como éste, que exige un gran sacrificio, no suscita el interés que merece”. El mismo Albert Soler, Secretario de Estado para el Deporte, no anduvo con paños calientes: “El resultado ha sido decepcionante. El modelo español está agotado y requiere cambios estructurales en promoción y formación, detección de talentos, becas…”.

El atletismo español corre como el devenir de nuestro sistema en los últimos años. A la medalla de Abascal en Los Ángeles 84, un tributo al esfuerzo humilde, sin recursos ni infraestructuras, heredero del Mariano Haro que se embarraba campo a través, le siguió una etapa dorada. No sólo por Cacho, antes González, después Martín Fiz, Marta Domínguez. El propio Villalobos, como Alves, el “pollo” Galván o la promesa Cienfuegos en martillo, nacen de la tecnificación y el esfuerzo de las federaciones regionales. En Extremadura, con Pedro Talavera al frente y una pléyade de entrenadores, extendieron los éxitos al atletismo femenino con Mª Antonia Duque, Sonia Bejarano, Jordán o Tania Carretero. Pero al mismo tiempo, las selecciones nacionales tomaron atajos para sumar más podios que la evolución normal de este deporte. Se nacionalizaron atletas que no se correspondían con el nivel de su disciplina, desde Sandra Mayers a Glory Alozie, Niurka Montalvo o Joan Lino. Nos hicieron creer una potencia como los créditos de los bancos extranjeros nos disfrazaron de ricos cuando sólo éramos deudores. Atletismo y economía arriban ya a la meta de la realidad. Este modelo está tan agotado como las piernas de Villalobos tras una prueba infernal: “Cuando se acaba una maratón sufriendo tanto se paga muscularmente; la coordinación se pierde, tiras de todo y la destrucción muscular es mayor”, dijo con acierto.

Diario HOY, 12 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Campeonatos Mundiales de Atletismo. Daegu, 2011. Corea del Sur.

 

Entidad deportiva: Real Federación Española de Atletismo.





La Caja Roja

5 09 2011

Otro fin de semana, dos de tres, sin fútbol. Ayer, por la selección. Se liaron a empellones con los chilenos para revestirse de unidad. La familia que pelea unida, se preserva. Heridos en ojos y piernas, tras siete Madrid-Barça consecutivos, pusieron en riesgo a La Roja. Sólo la AFE logró antes sentar juntos a Casillas y Puyol para solidarizarse con 200 jugadores de 1ª, 2ª y 2ª B que no cobran sus salarios. Elevados, pero sus sueldos. Los clubes profesionales deben en España 3.500 millones de euros a la Seguridad Social y a la Agencia Tributaria. Con estos excesos, la marea arroja a los dos clubes con más de 20 puntos de distancia sobre el tercero en la anterior temporada. El país se divide entre seguidores de uno u otro -yo lo soy del Barça- y hasta la colección de cromos este año retrata un duelo Messi / Cristiano. El resto de equipos, ciudades y categorías naufragan en un oceáno de desigualdades que -si no se corrigen- ahogará a esta liga.

 

En 1996, para Aznar y los grupos mediáticos, los derechos televisivos del fútbol se convirtieron en palanca de poder. La LFP rompió su unidad y cada uno negoció individualmente. Incluido el Sevilla, aunque Del Nido vaya hoy de plañidera. Y si larga es la distancia en puntos, Madrid y Barça se endosan cada uno 140 millones al año; Valencia y Atl. Madrid, 42; y otros 14 clubes, menos de 20. Así, es imposible. En la Premier, entre el Manchester United y el último, el ascendido Wolverhampton, la diferencia es de 23 millones. Y en Alemania, la única liga que no genera deuda, con sponsors como Bayer, se reduce a 15. Las ligas europeas reparten el 50% de esos ingresos entre todos por igual y el resto, según la clasificación y el atractivo de cada club, a criterio de la televisión. Efecto demoledor: más igualdad en la competición, salarios acordes a cada club, emoción hasta el final… Aquí juegan los cinco mejores jugadores del mundo en tres clubes (Messi, Cristiano, Iniesta, Xavi y Falcao). Tras fracasar una Liga Europea, estos clubes son favoritos para ganar otra vez la Champions de la UEFA. España no puede perpetuar una Liga de 2+18, y unas divisiones inferiores que son la tumba de alcaldes y empresarios locales. Nueve clubes de primera saltan al césped este año sin patrocinador. Nadie fija un tope salarial como en la NBA porque los sueldos serían tan diversos como sus ingresos mediáticos. Y sufrimos a Barça y Real Madrid por giras asiáticas que redoblan la desigualdad.

Si hemos reformado la Constitución para limitar el gasto; si hemos reclamado desde el sur que el AVE enlace antes Madrid con Sevilla, que con Barcelona; si esperamos esa sensibilidad con el AVE Madrid-Lisboa; si desde 1983 una financiación entre CC.AA y en Europa alberga la solidaridad para corregir desequilibrios históricos, la España futbolística no puede reducirse a una reminiscencia del pasado: Madrid contra Barcelona. La Roja terminará rompiéndose si sólo con “clásicos” se alimenta a la afición y a la prensa deportiva. La Caja terminará vaciándose mientras inflamos otra burbuja. Y cuando reparemos, en la Caja Roja no habrá ni bombones con los que este país, cada fin de semana, se iguala por saborear una tentación común.

Diario HOY, 5 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Partido amistoso España-Chile (3-2). Suiza, 1 de septiembre de 2011.

Entidad deportiva: Liga de Fútbol Profesional. España





El dedo en el ojo

20 08 2011

Benedicto XVI ya afirmó que el neoliberalismo le hace más daño al cristianismo que el propio marxismo

Mourinho se despidió de la Supercopa metiendo el dedo en el ojo a Tito Vilanova: el índice derecho de quien logró su gloria en el Oporto en el ojo diestro de quien fuera medio centro del mejor Badajoz. Mou quiso ser Ulises pero el papel de mito griego lo acaparaba Cesc, el héroe que volvía de Ítaca, donde llegó a ser rey en el Ársenal. Mou se confundió porque Tito -a quien despreció llamándolo “Pito”- nunca vio por un ojo, como el cíclope Polifemo, sino por los dos, arma indispensable para defenderse en el centro del campo o para diseñar una estrategia desde el banquillo. Horas después de que el ministro portugués Álvaro Pereira ratificara que hasta septiembre no decidirían si el AVE luso se suspenderá, Mourinho creyó cegar así al cíclope, Vilanova le dio un sopapo y la tangana terminó en escándalo bestial.

 

Es lo que tiene meter los dedos en los ojos. Si fuera en la garganta, vomitas. Ese mismo día, laicos y radicales católicos se pasaron la tarde en Sol con el dedo en el ojo del otro. Parecían el loco de Cinema Paradiso gritando a los cuatro vientos: “La plaza es mía, la plaza es mía…” cuando las plazas son de todos, y de nadie. Ni siquiera del toro Ratón que, como siga alimentándose de carne humana, terminará en un laberinto. Cuando el minotauro se convierte en becerro de oro coincide en levantar las bilis a los ojos izquierdos y los derechos. Ya lo ha dicho Benedicto XVI: “El hombre debe estar en el centro de la economía y éste no es el beneficio, sino la solidaridad. Se confirma en la crisis actual. La economía no puede medirse por el máximo beneficio. Hay que ponerse al servicio de la protección del trabajo para todos”. Aprisa, con el dedo en su Blackberry, Esperanza Aguirre lanzó a las redes que “la igualdad, diginidad, libertad… los ha traído el cristianismo. Que no se crean que los ha traído Karl Marx”. A la presidenta de Madrid -antes de que Mou setenciara que “el fútbol es cosa de hombres”- se le olvidó la primera reflexión del pontífice: “La economía no puede funcionar como una economía autorregulada”, que es meterle los dedos al neoliberalismo y con reiteración. Desde el balcón de la plaza de San Pedro o en encíclicas como “Caritas in veritae”, Benedicto XVI -el antiguo asesor del obispo alemán Josef Frings en el Concilio Vaticano II y encargado de compatibilizar la teología de la liberación con la doctrina- ya afirmó que el neoliberalismo le hace más daño al cristianismo que el propio marxismo.

Nada se puede distribuir si antes no se genera riqueza. Pero es el hombre y la mujer los que deberían recibirla. Y como sólo los cíclopes de la mitología griega asustaban con su ojo hasta quedar cegados por la astucia de otros, deberían ser hombres y mujeres -en plural-, con sus ojos izquierdos y derechos, los que contemplaran ese progreso. La igualdad pasa también por ahí. Si Mou sigue empeñándose en que su fútbol “es cosa de hombres” terminaremos por tener las misas llenas de mujeres y el fútbol suspendido este fin de semana porque los -o las- futbolistas nunca estuvieron en el centro del mercado que genera el balonpié. Y no está el fútbol y sus mitos, la Fe, ni la economía para tomarlos a broma o “meter los dedos”.

Diario HOY, 20 de agosto de 2011

Libro: “La Odisea”. Autor: Homero. Editorial Cátedra. Madrid, 2000. 400 pags.

Sitio recomendado: Plaza de San Pedro. Roma. Estado del Vaticano.





London Calling

14 08 2011

Si quieren cortar redes, nunca por los cupos de profesores, como en Valencia. Aquí aún no sabemos si también lo sufriremos

Chelsea tiene 18 años y está detenida, como otros 922 jóvenes, por los disturbios en Inglaterra. Era voluntaria para los JJ.OO de Londres 2012, los que ganaron a Madrid porque –entre otros motivos- Alberto de Mónaco afirmó que el terrorismo configuraba a España como “demasiado insegura”. A un año de que comiencen, Londres ve pelotas de goma y cañones de agua. Antes, se destinaban a repeler las manifestaciones en Irlanda del Norte, cuna del terrorismo del IRA. Ahora, las secuelas de su “kale borroka” llega a España, a Lloret de Mar. El turismo etílico que facilitan vuelos a bajo coste, con todo incluido desde Manchester o Birmingham, desembocó en enfrentamientos a los Mossos de Escuadra: 22 heridos y 20 detenidos. Los jóvenes ingleses que arriban a la costa española insertan ya en su programa de fiestas el balconing o la lucha callejera como un incentivo más, que supera a la tomatina de Bunyol y lo iguala a la quema de cajeros.

A Chelsea le imputan que asaltó una tienda de Vodafone y lanzó un ladrillo a un coche de policía: “Ha sido el mejor día de mi vida” –declaró al juez. Ahora, su primer ministro, Cameron, quiere sacar al ejército a la calle y censurar las redes sociales que, por telefonía móvil, congrega a miles de personas para asaltar comercios. No se trata de un motín político –como en Madrid, Atenas o Tel Aviv- sino el triunfo del consumismo con efectos perversos: envidia por no tener más. Esos jóvenes ven en sus televisores, sus teléfonos conectados a Youtube, o en el barrio de al lado un mundo de lujo y riqueza. Su lema es “Agarra las zapatillas o la videoconsola, y corre”. No hay mayor ideología que reconocer –como lo hizo el ultraliberal Cameron en el Parlamento- que asistimos “a una pérdida de valores”. Entre los detenidos está también un profesor de Primaria de 31 años, que se queja de pagar 550 libras por el alquiler cuando gana mil. Si alguien se la juega en una patera o se lanza al pillaje callejero es porque –a diferencia de sus padres- sí saben que es pobre. Hoy todo se retransmite; hasta su frustración y los recortes públicos.

Populismos fascistoides como Aída Nízar o la Esteban, escoltada por la estética de los hermanos Matamoros, inundan la televisión. Triunfa el rencor social. En 1981, tanta desigualdad despertó una cultura musical sin igual. Margaret Thatcher aprobó una subida impositiva -Riots Poll Taxes- y un grupo punk lanzó un himno en contra: London Calling. Dos días antes de las revueltas, el Comité Organizador de Londres 2012 lo sugirió como sintonía oficial de los JJ.OO. Ahora, se lo piensan. Comerciar con ese canto a la rebelión ya no vende. Ardió hasta el centro de música independiente en el barrio de Enfield, Y, mientras, Justin Bieber, un adolescente de la edad de Chelsea -la voluntaria olímpica- con 58 millones de dólares en su cuenta bancaria y once millones de seguidores en Twitter, se burla de un empleado en una hamburguesería y huye sin pagar. Está en la Red. Si quieren recortar, comiencen por ése video, no por los cupos de profesores, como Valencia. Aquí no sabemos si también lo sufriremos: “Londres llama a lo más alto del globo; y después de todo esto: ¿No me darás una sonrisa?”, decía la canción de The Clash.

Diario HOY, 13 de agosto de 2011

Libro: “Trafalgar” (Episodios Nacionales I). Autor: Benito Pérez Galdós. Cátedra, 2005. 238 páginas.

Sitio recomendado: Barrio de Tottenham. Londres. Inglaterra