Minutos de la basura

19 09 2011

Salió a la cancha desgarbado, largo como un látigo, imberbe, algo asustado. Tenía 17 años. En la grada del Palau su primera pérdida de balón, cómica, despertó risas y jaleó aún más al equipo. El Barça ganaba de 23 puntos, aunque al final se cerró en cinco. Audie Norris era el jefe y aquel muchacho salía a jugar los últimos minutos, sin relevancia, con todo decidido y la vista puesta en la próxima cita de la Recopa. Tras su segunda pérdida de balón, la gente comenzó a desfilar hacia las salidas. Recogió su chaqueta en silencio, saludó a los rivales y se marchó cabizbajo. Toni Kukoc, alero de 17 años en Jugoplástica de Split, debutó en competiciones europeas de baloncesto. Sólo tres temporadas después, le endosó 24 puntos al Barça en la semifinal de la Copa de Europa de Munich´89. Ganaron de 20 y fueron campeones; como al año siguiente, en Zaragoza; y al siguiente, en la Final Four Paris´91. Kukoc lideraba una generación del baloncesto croata, escoltado por Radja, Ivanovic o Perasovic, capaces de ganar el oro en los mundiales de Argentina, el subcampeonato olímpico y el reinado europeo tanto en clubes como en selecciones, antes de que la guerra rompiera a la vieja Yugoslavia en seis repúblicas y la hiciera más débil y doliente. Todo eso, nació una noche de enero de 1986, cuando Kukoc jugó sus minutos basura.

Es un término acuñado por el baloncesto: el tanteo entre los dos equipos es tan amplio para el tiempo restante que quien pierde, baja los brazos y guarda a sus titulares en el banquillo como gesto de rendición. Es el momento de los segundones o de las jóvenes promesas para que se fogueen. A Vlade Divac le pasó lo mismo en un URSS-Yugoslavia pero a la inversa. Salió confiado en la victoria pero en un minuto épico de los soviéticos, Sabonis, Tikkonenko y Valters los cosieron a triples y se hicieron con la final del Mundial de Básket que organizó España en 1986. Sus últimas faltas dobles, que dieron la bola a la URSS para disparar el triple definitivo, lo hubieran enterrado en España para siempre. Aquí opinamos todos. Sólo Pedro Barthe, el mejor narrador que jamás tuvo el baloncesto, apostó por su futuro. Hoy, Divac es para Serbia lo que Kukoc para Croacia: el ídolo que triunfó en Estados Unidos.

 

Gasol, Navarro, Rudy, Calderón… tienen hoy la suerte de representar a un Estado que es también nación, se mantiene pese a los intentos permanentes de balcanizarnos. España no se romperá como la Yugoslavia de Kukoc y Divac, ni como la URSS de Sabonis. Esa generación de Gasol no se probó con minutos basura porque heredaron un baloncesto nacional que agonizaba tras una etapa brillante. Los Chicos de Oro pasaron de ganar los mundiales juniors en Lisboa´99 a ser la referencia en sus clubes y en la selección que ayer cerró su Eurobasket con otro éxito. Gasol le ganó al Barça una Copa del Rey con 19 años y unos meses después se fue a la NBA. Salió como titular desde sus inicios, por suerte. En este país no podemos permitirnos el lujo de disfrutar con minutos basura: al primer fiasco los sepultamos con la lápida del fracaso retransmitido. Si no separamos la propia basura de manera selectiva, cómo lograremos su reciclaje. Además, no hay tiempo para pruebas porque la grada ya dio la espalda a la cancha. Solo queda confiar en una generación de Chicos de Oro. Parece la mejor solución. Gasol es campeón de la NBA como titular. Kukoc, Divac y Sabonis nunca lo consiguieron.

Diario HOY, 19 de septiembre de 2011

Evento deportivo: Campeonato de Europa de selecciones nacionales de baloncesto. Lituania, 2011.

Entidad deportiva: National Basket Asociation (NBA). Liga profesional de los EE.UU.