Romper la periferia

4 09 2009

El AVE en Portugal crearía 36.000 puestos de trabajo permanentes y entre 6,1 millones de pasajeros el primer año y 10 millones en 2030


Las declaraciones son hoy compromiso electoral. La derecha portuguesa oficializó en su programa la voluntad de no ejecutar el AVE si vence en los comicios municipales y generales convocados para octubre. Su candidata, Manuela Ferreira Leite, aboga por congelar las obras que unirían Lisboa con Madrid y con Vigo, vía Oporto en 2013. Ferreira, quien ya ocupara la cartera de Hacienda en el último gobierno del actual Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, supera así en estética y conservadurismo a la mismísima Thatcher, copiándole incluso sus chaquetas ocres y la mirada adusta. El pasado 22 de junio defendió en Torres Vedras, durante la presentación de la coalición PSD-CDS, una estrategia autárquica que destine el dinero a los comedores sociales y a las personas en situación de emergencia.

El coste de las dos líneas de alta velocidad será de 7.700 millones de euros, a los que habría que sumar otros mil más para obras conexas. El 20% del coste vendría de fondos comunitarios; otro 38% del flujo de caja que generen las concesiones por 36 años: sólo para el tramo Porceirao-Caia, compiten dos consorcios con participación de empresas españolas (ACS, Dragados y Sacyr Vallehermoso) aunque el 90% del proyecto se realizaría por compañías portuguesas, según un estudio realizado por el propio gobierno Durao-Ferreira en 2000; y el resto, 42%, con fondos estatales.


Según cálculos del gobierno actual, el AVE supondría la creación de 36.000 puestos de trabajo permanentes, entre 6,1 millones de pasajeros –el primer año- y 10 millones en 2030 sólo en la línea Lisboa-Madrid. La cuota lusa de transporte ferroviario entre ambas capitales pasaría del 2 al 19% y llegaría al 20% del transporte de mercancías entre los dos países. Junto a la estación lisboeta, Portugal prevé también un aeropuerto interconectado en Alcochete de gestión privada.

Estados Unidos, Francia y España han apostado ya por la alta velocidad ferroviaria. A Ferreira Leite la apoyan ese populismo, un manifiesto firmado por 28 economistas y –sobre todo- la victoria del PSD el pasado 7 de junio en las elecciones europeas. El último sondeo arrojaba a su favor 3,5 puntos respecto a José Sócrates.

Para la periferia, para el Alentejo y Extremadura, la decisión tomada por el PSD en Lisboa supondría desmantelar sus expectativas logísticas y de conexión con Europa -para unos- y con el mar y sus puertos, para otros. El asentamiento de iniciativas empresariales en Elvas y Badajoz, principalmente, se vaciarían de sentido si no se vertebrara el tráfico europeo y todos los cálculos anteriores de diluirían en un río de históricas ilusiones.

Localismo y nacionalismo no casan con la sensatez. Racional hubiese sido conectar Lisboa con Madrid por La Serena hasta Brazatortas pero hurtaba el desarrollo a Cáceres, Navalmoral y Plasencia. De ahí la “zeta” trazada –pero nunca presupuestada- en Extremadura por Alvarez Cascos cuando esos alcaldes eran sus correligionarios. Por eso, localismos y disputas entre vecinos no deberían alejarnos de la causa común. Una unión que perviviría para exigir que, ocurra lo que ocurra en las elecciones, se cumpla lo firmado en sucesivas cumbres bilaterales, desde Figueira da Foz (2003) hasta Zamora (2009). Siglos de desencuentros nos enseñan por qué, hasta la fecha, algunos fuimos periferia mientras los centros de poder se enrocaban en centralismos para cimentar aún más su fortaleza interna. La solución, como siempre: Más Europa.


Diario HOY. 4 de septiembre de 2009

Libro: “La tierra devastada. Historia Contemporánea en la Raya extremeño-alentejana”. Autor: Moisés Cayetano Rosado. Diputación de Badajoz.

Libro: “La gran trilogía”. Autor: Gregor von Rezzori. Editorial Anagrama. 904 págs. 34 €

Sitio: Estaciones de ferrocarril de alta velocidad en España: Zaragoza