Equilibrios

19 06 2009

La izquierda despliega grandes hitos que le permiten presumir de vanguardia pero –a veces- a costa de la redistribución y la igualdad en el acceso a esos servicios


En un país donde las piernas de un futbolista valen 96 millones de € y el brazo de un inmigrante ilegal lo que un despojo para contenedor de basuras, hablar de prioridades no resulta fácil. Todos nos convocamos a un periodo de esfuerzo y realismo, la gente de a pie saborea ya el valor de una cerveza pero esos sobresaltos contribuyen a desacreditar las arengas colectivas.

Con las infraestructuras pasa un poco de lo mismo: Ayer, la FEMP y el Gobierno de España cerraban flecos para la segunda edición del Plan E de Inversión Local que llegará a los ayuntamientos en 2010. Serán 5.000 millones de € que se suman a los ocho mil ejecutados, casi por todos, en este ejercicio. Para Extremadura han supuesto la creación o mantenimiento de 8.216 empleos, a fecha 1 de junio. Para toda España 31.000 contratos de obras y el respiro para las haciendas locales que, como en el caso de Badajoz, han limitado sus inversiones en la ciudad al dinero venido desde este Plan de ZP.

La segunda edición del Plan E pondrá énfasis en obras que ayuden a combatir la dependencia y los daños medioambientales. Sólo en Extremadura este año 24 municipios han desarrollado 34 proyectos de accesibilidad que mejorarán la movilidad de los discapacitados. Fueron 5,1 millones de € de los 193 concedidos. Han eliminado barreras, construido rampas, creado plataformas únicas donde antes había obstáculos, generando así 205 empleos de esos más de ocho mil.

Dice el sociólogo Manuel Castells que en etapas de bonanza las élites dirigentes impulsan infraestructuras que son alabadas y utilizadas por esos mismos ejecutivos y tienden a postergar las prioridades mayoritarias. Así, aeropuertos, grandes museos, puentes de diseño y firma, se comen la tarta de los presupuestos en perjuicio de los equipamientos de barrio, obras menos fastuosas y mediáticas, pero más eficaces y masivas en su disfrute. La izquierda se deja arrastrar muchas veces por ese eco y es capaz de desplegar grandes hitos culturales o arquitectónicos que le permiten presumir de vanguardia y desarrollo, pero –en muchas ocasiones- a costa de la redistribución y la igualdad en el acceso a esos servicios. Tras las tendencias electorales en los últimos comicios, la abstención en barrios y clases medias urbanas puede ser una muestra de dicha evaluación, que Extremadura vadea gracias a su apuesta por el equilibrio urbano-rural y permite a sus municipios incrementar cada década su bienestar: Planes provinciales de obras y carreteras, convenios municipales con la Junta de Extremadura y, ahora, esta inyección del Plan E posibilitan que esa ciudadanía perciba con mayor extensión la tarea transformadora de la acción pública.

La globalización de la información ofrece estos riesgos. Lo que es global para ABC es local para el New York Times. Y lo que es Local para los lectores de HOY en Badajoz o Cáceres es lejano para el resto de la región. Mantener el equilibrio es el reto. Ni caer en el populismo de la derecha portuguesa que –en boca de Manuela Ferreira Leite (PSD)- ha calificado de “gravoso” la inversión de 9.000 millones de € para el AVE portugués que llegue a Caya en 2013- ni seguir obviando a una clase media en las ciudades que no está en riesgo de exclusión, ni visitará diariamente la ampliación del Museo del Prado.



Diario HOY. 19 de junio de 2009

Libro: “La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura. El poder de la identidad”. Autor: Manuel Castells, Carmen vers Martínez Gimeno. Editorial Siglo XXI. México D.F. 2000.

Sitio recomendado: Museo del Prado. “La familia de Carlos IV” de Goya. Madrid