¡Firmes! ¡Ar!

17 10 2008

Rajoy, quien debe ser ejemplo de ese esfuerzo para vadear la situación, demostró tal pereza y desdén con sus obligaciones que me asusta saber qué pensaron los militares


¡Lo que cambia el cuento en una semana! Ahora resulta que quien nos convocaba el pasado año a colgar la enseña nacional en balcones y ventanas, quien nos atemorizaba a manifestación trimestral de que España se rompía, quien se despachó con un video preelectoral con el fin de suplantar al Gobierno en la víspera, se descuelga con una imprudencia recogida por los micrófonos y califica el desfile militar del Día de la Hispanidad como “un coñazo”. Más allá del fatal y revelador desliz, el lenguaje en Rajoy vuelve a rezumar sexismo –ya saben: Lo negativo, “coñazo”; lo positivo, “cojonudo”- y, aún peor en crisis: quien debe ser más responsable, y ejemplo del esfuerzo para vadear esta situación, demostró tal pereza y desdén con el cumplimiento de sus obligaciones que me asusta saber qué pensaron los militares (incluidas las decenas de mujeres soldado) aguardando desfilar desde las cinco de la mañana en la lluviosa avenida de la Castellana ¡Se ha lucido el líder!


Lo que nadie quiere abordar con claridad es que, sea cual sea el ritmo de recuperación económica, la población activa del mundo desarrollado afrontará un largo periodo de sacrificio y esfuerzo como consecuencia del frenesí financiero e inmobiliario que nos lega el imperio Bush y los que ponían –y se ponían- las botas con él encima de la mesa. Será nuestra particular posguerra, sin contienda bélica –afortunadamente- en nuestros territorios. Esto tienen las crisis: los neocon se vuelven comunistas y nacionalizan la banca privada; Aznar pide reformar el FMI, justo cuando Rato ya no está al frente; los propietarios se arruinan mientras los gerentes de cuello blanco –esos líderes en la sociedad postindustrial que pronosticaba Ralph Miliband en los ochenta- huyen del desastre con indemnizaciones o plusvalías; y los frikis del independentismo ya no escriben gilipolleces digitales en sus blogs. Demuestran que en tiempos de carencia más vale la unión de todos que localismos catetos y débiles. Ayer el diputado de ERC, Joan Ridao, se preocupaba por los riesgos que correrá el Estado: ¡Bienvenida Europa y la coordinación provocada por ZP, Brown y Sarkozy!

Será la verdadera España, la verdadera Europa, quien pague los platos rotos. Siempre fue así: Lo hicieron los colonos de Valdebótoa y Guadajira, como en los otros 37 pueblos nuevos nacidos con el Plan Badajoz, cuando les prometieron la tierra prometida. También, los asalariados financiando empresas públicas que se privatizaron alegremente para hoy reclamar que la deuda pública inyecte gasolina a un motor agotado, más por unos que por otros. Y lo harán ahora todos los que contribuyen a la riqueza colectiva: Es la única salida al colapso.


Que no culpen sólo a los funcionarios vagos como hace el ministro italiano, Renato Brunetta, ni a los inmigrantes, como hizo el ya fallecido ultraderechista austriaco Jörg Haider. A estos colectivos también les suben la factura del gas y la luz. Y no fueron ellos quienes liberalizaron esos sectores bajo la milonga de que la libre competencia beneficiaría al consumidor: ¡Firmes, ar! Se acabó la fiesta.

Diario HOY. 17 de octubre de 2008

Libro: “El Estado en la Sociedad Capitalista”. Autor: Ralph Miliband. Editorial Siglo XXI. 1997. 280 pags.

Sitios recomendados: Pueblos del Plan Badajoz. Valdehornillos.


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