Cumpleaños en Huelva

19 09 2008

El Servicio Andaluz de Empleo sólo cubrió el 18 por ciento de la mano de obra para la fresa con los españoles apuntados en sus listas


Hemos celebrado el cumpleaños del niño este fin de semana en Huelva: Ir y volver. Comimos los tres en Casa Machaquito, que sirve un arroz de costa pero lo prepara una cocinera rumana. Su marido, Petre, fue quien nos atendió. Una hora antes le reservé la mesa, que seríamos tres, que no éramos suficientes bocas como para traer una tarta.

Petre y su compañera nos sorprendieron en los postres con una tartaleta de frambuesa y una vela con el número siete que agenció en la pastelería de al lado. Fue él mismo quien comenzó a cantarle el “cumpleaños féliz”, al que se unieron casi todas las mesas contiguas menos un grupo de matrimonios –ellos repeinados, ellas uniformadas de Tous- que habían pasado de pedir una soga de acero para el Presidente del Gobierno a dilucidar si el siguiente fin de semana visitarían Guadalupe.

Petre lleva diez años en España junto a su esposa. Sus hijos, de 14 y 11 años, viven con los abuelos en las cercanías de Bucarest. Son agricultores. Con ellos trabajó desde niño hasta que se casó y, tras la caída de Ceaucescu, se vino a España. Sólo los ven en los tres meses de invierno que para la hostelería de playa. Petre cree que es mejor que sus hijos sigan allí: “Aquí los niños no estudian. No respetan a los maestros. Y tienen de todo –nos dijo. Tres años más y nos volvemos a Bucarest. Queremos montar un negocio de comida española”.


Uno de los matrimonios comenzó a vociferar: dudaban si las casas rurales en Cáceres estarían al nivel de un hotel, que cómo se comería, otra vez que el país se iba a pique, que no vendieron este mes ni un apartamento… Las otras mujeres, separadas de los hombres en esa mesa larga, ya charlaban de otras cosas y no hacían caso. La televisión interrumpió la atención porque un ciego de origen magrebí, Enhamed, había conseguido cuatro oros para España en los Paralímpicos de Pekín. Sería nuestro abanderado para la ceremonia de clausura.

De vuelta, pusimos la radio: El Servicio Andaluz de Empleo sólo consiguió cubrir el 18% de la mano de obra necesaria para la recogida de fresa con los españoles apuntados en sus listas. Rajoy deja caer que 180.000 inmigrantes cobran desempleo mientras los andaluces tienen que ir a vendimiar a Francia. Paré el coche. Llamé a mi amigo Janofa –se llama así porque su padre también los crió entre Hannover y Castuera, y sus paisanos bautizaron con la pronunciación germana de aquella ciudad el bar que montó tras regresar. Ahora Janofa padre, ya jubilado, lo está pasando mal, justo cuando disfrutaba de la pensión mixta, hispano-alemana, que se ganó con sus años de cotización.

La radio seguía: Merril Lynch zozobra y al director de la empresa lo indemnizan con 5.300 millones. Benedicto XVI critica que las ganancias sean el ídolo de esta sociedad… Antes de marcharnos, aquellas parejas aún dirimían si visitarían Guadalupe para rezarle a la Virgen.


Diario HOY. 19 de septiembre de 2008

Libro: “La emigración española a Ultramar, 1492-1914” Vol. I Actas de la Reunión Científica de la Asociación Española de Historia (Madrid, 11-13 diciembre de 1989). Autor-editor: Antonio Eiras Roel. Tabapress, 1991. Descatalogado. Sólo en bibliiotecas universitarias

Sitio recomendado: Playa de La Antilla. Huelva


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