Ser felices

25 07 2008

Sólo con un apretón de manos y dos acuerdos, Zapatero y un Rajoy menos crispado nos han hecho más felices a los españoles


El informe sobre la Ciudadanía Joven en Extremadura 2007, realizado por una asociación juvenil en las ciudades de Badajoz, Mérida y Cáceres, y presentado por el sociólogo Santiago Cambero el pasado lunes, refleja que seis de cada diez extremeños de entre 17 y 26 años desea seguir viviendo en nuestra región. Y lo que parece más llamativo: Que los jóvenes de Extremadura se consideran felices, que son más idealistas que materialistas, y que la salud y la amistad son los valores más reconocidos para alcanzar esa felicidad.


Este informe coincide con la presentación de los datos del Observatorio de la Salud en nuestra región. Los extremeños califican con un 6,14 sobre diez al sistema público de salud y 7 de cada 10 prefieren la sanidad pública a la privada. Datos que se han cerrado ayer con la publicación de la Encuesta de Población Activa durante el último trimestre y que refleja el descenso del paro en nuestra comunidad (1.500 personas) frente al preocupante aumento en más de doscientas mil en el resto de España.

La felicidad es una emoción causada por factores internos y externos. Comienza por la estimulación del propio ego. Admitir los límites de la personalidad de cada uno, nos facilita que no derrochemos recursos en lo incontrolable. Si no comenzamos por eso, caeremos indefectiblemente en el pesimismo. Y las política es responsable por cada uno de sus actos y declaraciones en la generación de un sistema de valores -los “Marcos” en palabras del estadounidense George Lakoff- que puede conducirnos a un estado u otro de la conciencia.


Procurar felicidad desde lo político es ofrecer certezas para que los ciudadanos no se sientan perdidos o desamparados. Tras un nuevo periodo en la historia de España donde los profetas neoconservadores nos inoculaban que el éxito humano se lograba con grandes golpes de suerte -o de suelo urbanizable-, el informe de Alternativa Joven nos devuelve aquella máxima de Benjamín Franklin: “Uno sólo es feliz con las pequeñas cosas que ocurren todos los días”.

Por el contrario, si en la rutina de lo cotidiano sólo escuchamos el zumbido de que navegamos hacia el caos, que no hay suficientes bomberos aunque el campo no arda, que los jóvenes emigran por necesidad, que rebajen la red de protección con la cantinela del gasto público -aunque esas incertidumbres las cause el mismo sistema de valores que defendieron durante una década- el ciudadano termina por creerse tal desesperación.

En las redacciones de los periódicos existe un compromiso tácito para no publicar las muertes por suicidio, y no colaborar así en que se multipliquen entre los más débiles. Justo lo contrario en quienes debieran idear más anclajes y alternativas para el futuro colectivo, un futuro que en Extremadura se vislumbra menos inestable, atendiendo a esos datos. Sólo con un apretón de manos y dos acuerdos cerrados, Zapatero y un Rajoy menos crispado nos han hecho un poco más felices y seguros a los españoles: ¡Cuesta tan poco!… Y más en los tiempos que corren.

Diario HOY. 25 de julio de 2008

Libro “No pienses en un elefante”. Autor: George Lakoff, 2004. Editorial Complutense, 2007. 173 pags. Visión previa en www.books.google.es.

Sitios recomendados: Centro de Cirugía de Mínima Invasión. Cáceres. Director: Dr. Jesús Usón.

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