Mi hijo quiere votar el domingo

7 03 2008

Tendemos a recordar a los ausentes en las celebraciones católicas. Y a limitar la memoria histórica a la guerra del 36 cuando cada familia tiene la suya, particular y dolorosa, mucho más reciente


No tengo una niña en mi cabeza. Tengo un hijo. Se llama Luis. Le bautizamos así en honor a su abuelo materno y a mi tío, un sindicalista de Comisiones en Vallecas, que ya no puede votar. Murió un año antes del nacimiento de mi hijo y demasiado joven para ver al suyo hacerlo estas elecciones. Esta nochebuena hemos enterrado también a su hermano mayor. Fue policía armada. En 1975, mientras vigilaba los furgones grises que acordonaban la Ciudad Universitaria, se dieron de bruces. Luis huía tras un encierro en la Facultad de Psicología. Luego de apartarlo del resto de agentes, menos fraternos, mientras le requisaba la documentación, le susurró al oído: “Cuando llegue el comisario, le dices que eres demócratacristiano, de los de Ruiz Giménez. Y nada más”. La primera hija de “Ferro” -así apodaban por herencia al policía- es hoy concejal en Villanueva de la Serena.


Tendemos a recordar a los ausentes en las celebraciones católicas. Pocas veces en las laicas. Y a limitar la memoria histórica a la guerra del 36 cuando cada familia tiene la suya, particular y dolorosa, mucho más reciente. Yo les recuerdo en comuniones ciudadanas como las del próximo domingo porque ellos -como varias generaciones de españoles por dentro y por fuera del Régimen- ayudaron a que hoy convivamos en el gran país que es España.


Mi hijo quiere votar el domingo. Tiene seis años. No es un “heraldo de la libertad”, sólo que nos lleva escuchando hablar de las elecciones varias semanas. Tampoco se escapará de una hipoteca y, aunque ya pronuncia algunos vocablos en inglés, aún no conoce el significado de “abstención”, lo que algunos indeseables promulgan para romper el sistema y con la que cuenta algún desafortunado estratega del PP para hacerse con él. Como otras veces, cogerá las papeletas de su madre. En una de ellas, aparece como candidato al Congreso el médico que lo trajo al mundo. Mi hijo se llama Luis. En honor a su abuelo y a un tío mío, que ya no podrá votar. No es una niña en la cabeza de nadie aunque, al creerse votando en la urna, escuche desde el otro lado de la mesa: “Garrido Hernández, Julia. Vota”, que es el nombre de su madre y quien lo llevará a participar en una nueva lección práctica de Educación para la Ciudadanía.

Diario Hoy. 7 de marzo de 2008.

Libro: “La noche de los tiempos”. Autor: Antonio Muñoz Molina. Editorial Seix Barral. 960 páginas. Precio: 24,90 €.

Sitio recomendado: Ciudad Universitaria de Madrid (facultades, boca de metro y campus).


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